Richard Wagner
De Inciclopedia
Richard Wagner, connotado semidiós de la mitología germánica (aunque algunos reputados mitólogos sostienen que sus raíces se remontarían a las creencias de antiguas tribus semitas), hijo de una mortal -aunque no por eso menos walkyria- alemana, y del dios Wotan Wagner (si bien el propio mito deja entrever la posibilidad de que su padre biológico haya sido otra viril deidad del panteón nórdico ). Tras una revelación divina del Arcángel San Georg Otto von Nurnberg y una oportuna conversión al cristianismo, Richard se entregaría de lleno a la mesiánica tarea de resurgir la memoria de los momentos épicos de la gesta nórdica, con sus desenfrenadas bacanales y belicosos y sangrientos enfrentamientos cuerpo a cuerpo, adaptándolos sutilmente al pacifista mensaje de Jesucristo, su antiguo compañero de parrandas e hijo de un barbudo Dios terrateniente hebraico, a quien hasta entonces el semidiós no había prestado mayor atención. Para estos efectos, Richard se sintió en la obligación moral de trabajar (a su manera, claro está) en pos de un ideal de sublimidad, y entonces se autodenominó músico, dramaturgo, filósofo, teórico de la música, poeta e incluso director de orquesta.
[editar] Orígenes
Según la mitología nazi neogermánica, los orígenes de este semidiós son difusos puesto que un halo de superioridad aria misterio envuelve los hechos tempranos de su inmortal vida. Algunos eruditos de visión más mundana, sin embargo, fechan su nacimiento el 22 de mayo de 1813, haciéndose pasar desde su más tierna infancia por profeta divino y sintiendo una especial afición por los teatros de marionetas y los discos de un tal Ludwig van Beethoven que el joven Wagner oía con devoción en su discman de piedra caliza bávara y reinterpretaba filosófica y musicalmente, una y otra vez, a sus anchas. Esta manía marcaría su posterior dedicación al noble arte de la música.
[editar] Primeros años de creación
Se dice que la deidad en su temprana adolescencia comenzó a exigir una suculenta mensualidad a su padre Wotan, con la finalidad de incrementar su colección de cómics de leyendas medievales alemanas y su cada vez más nutrida colección de discos de Bach, Händel, Mozart, Beethoven, Carl Maria von Weber y Iron Maiden; y, por supuesto, para poder asistir a los numerosos megaconciertos que por entonces ofrecían el afamado teclista Franz Liszt (maestro de Jerry Lee Lewis y Rick Wakeman), el músico de origen argentino Waldo de los Ríos, y la orquesta Emerson, Lake & Palmer entre varios otros que el joven conocería personalmente. Así fue como se ligó a la hija de Liszt, causando estragos en el matrimonio de ella, y asimismo conoció a músicos como el magnate judío Giacomo Meyerbeer y el caballero inglés Sir Paul McCartney, quien le enseñaría la magia del vegetarianismo mucho antes de reencarnarse por enésima vez en sí mismo y obtener cuantiosas ganancias con un afamado cuarteto de cámara llamado The Silver Beatles Quartet. Así sería como Wagner comenzaría, motivado por el contacto entre tan notables hombres mortales, a escribir sus primeras óperas, a saber: La Prohibición de follar en público amar, Sigfrido Superstar, El holandés traficante errante y Rienzi, algunas de las cuales fueron cálidamente acogidas con lluvias de tomates y huevos de gallina renana.



