Incinoticias:España reinstaura la Inquisición ante la invasión de los Evangelocos
Las Cortes Generales han reinstaurado la Inquisición española tras meses de asaltos bíblicos en el Metro de Madrid. Vuelven las hogueras y los sambenitos para combatir a los predicadores que usan megáfonos en hora punta. El cardenal arzobispo de Toledo ha bendecido la leña y ha confirmado que, esta vez, el humo olerá a incienso y a justicia divina.
11:00 11 de mayo de 2026 — Ciudad: Madrid / Toledo / Valladolid / El cadalso de Chamberí; España — Informa: Editorial Incinoticias
Agencia Inciclopedia Express
España entra en su "Segundo Siglo de Oro" del castigo divino. El Reino ha restablecido el Tribunal del Santo Oficio para frenar a los pastores con acento de Pare de sufrir que han convertido los vagones del metro en su púlpito personal. No hay modernizaciones: vuelve la Inquisición de pura cepa, con hogueras, potros y ese aroma a miedo que tanto faltaba en el transporte público. El Estado ha concluido que, ante un predicador con megáfono en un habitáculo cerrado, la única respuesta proporcional es el garrote vil.
El detonante fue el "Cisma de la Línea 5". Dos pastores se disputaron un convoy entre Alonso Martínez y Ópera para predicar sobre el diezmo obligatorio. Los viajeros, atrapados sin escapatoria hasta la próxima estación, presenciaron una batalla teológica que acabó en pisoteo masivo. Un estudiante de Filosofía fue contenido tras gritar que el libre albedrío es un invento del siglo XVIII. El Santo Oficio ha enviado a los predicadores a las mazmorras de la estación fantasma de Chamberí, donde el eco ayuda a que los alaridos se oigan mejor.
El Gobierno leyó la pragmática de rodillas en el Congreso de los Diputados. La consigna es clara: "El único fin del mundo que los españoles deben temer es el que nosotros decretemos". Con el restablecimiento de la Inquisición, se garantiza que nadie sea tomado como rehén espiritual mientras intenta llegar a trabajar a las ocho de la mañana.
Ampliación de la noticia
La plaga nació en Benidorm. Una avanzada de evangelocos instaló púlpitos hinchables en la playa para proyectar el Apocalipsis entre hamaca y hamaca. Los hosteleros, desesperados porque los turistas huían del ruido, suplicaron una intervención divina. El Santo Oficio ha respondido programando un auto de fe en la playa de Levante para el día de Santiago Apóstol, que incluirá quema de herejes y arroz a banda para los asistentes.
De la costa, la herejía saltó a los autobuses de la EMT. Los predicadores perfeccionaron el "sermón de tres paradas", huyendo antes de que los pasajeros pudieran reaccionar. Los conductores han empezado a cerrar las puertas si detectan Biblias con asa extensible. El tribunal ha zanjado la resistencia con la quema ritual de dos autobuses en Carabanchel para purificar el barrio.
El presidente ha sido tajante: "A este ritmo tendremos más pastores que camareros en 2030. Un país sin camareros no es un país, es un purgatorio, y nosotros preferimos el infierno bajo control estatal".
Los instrumentos del Santo Oficio
La Inquisición no se adapta a los tiempos; los tiempos se doblan en el potro. Los artesanos de Toledo trabajan a destajo fabricando cepos de encina castellana. Los interrogatorios se han trasladado al subsuelo. La estación de Chamberí es ahora la sede oficial, donde los azulejos originales combinan perfectamente con el brasero para calentar hierros.
El proceso es clásico: primero la garrucha, luego el potro y finalmente el agua. Como innovación, el agua utilizada es bendita; si el reo muere ahogado, lo hace en estado de gracia. Los teólogos lo consideran un "dos por uno" de misericordia y tortura. Para los casos incurables se reserva el garrote vil, el cual consideran el método más español de reciclaje de pecadores. Si el condenado se arrepiente en el último giro de tuerca, el verdugo se detiene para que muera como un buen católico mientras un coro de monjas canta de fondo.
Las hogueras ya iluminan las plazas. El pasado sábado ardieron doscientos ejemplares de biblias de imitación piel y tres altavoces bluetooth en la Plaza de Chamberí. Los vecinos afirman que el olor a papel quemado y plástico chamuscado es mucho más relajante que un sermón sobre el arrepentimiento en el vagón de silencio de la Renfe.
La Iglesia se divide
La medida ha causado un cisma. Mientras la Conferencia Episcopal pide "moderación", el cardenal arzobispo de Toledo ha gritado en su homilía: "¡Cayetanos, vuelven las hogueras!". Ha ignorado las quejas del Vaticano alegando que Roma está muy lejos y el humo del Santo Oficio ya se huele en la A-42. Los predicadores detenidos en la catedral han sido conducidos a las mazmorras de Ópera, donde ahora cantan himnos en inglés para desesperación de los carceleros.
Ayuso entre el Rey Católico y Trump Evangelista
Isabel Díaz Ayuso se ha convertido en el epicentro del cisma. La presidenta madrileña lleva semanas haciendo equilibrios entre sus dos señores: el Rey Católico y Trump Evangelista. Por un lado, el cardenal arzobispo de Toledo la llama cada mañana para exigirle celo inquisitorial y leña abundante para las hogueras que iluminen la Puerta del Sol. Por otro, desde Mar-a-Lago, Trump le dedica publicaciones pidiéndole que no queme a "gente estupenda que solo quiere salvar almas y hacer negocios inmobiliarios en la Milla de Oro". Ayuso, atrapada entre el incienso y el magnate, suda tinta cada vez que un evangeloco cae preso y su abogado llama a la Casa Blanca.
La tensión estalló el pasado martes. Ayuso acudió a besar la reliquia de Santo Tomás de Aquino en la catedral de Toledo mientras su jefe de gabinete respondía en un móvil desechable a un emisario de Trump que ofrecía una lluvia de inversiones y una colección de biblias firmadas a cambio de que los evangélicos detenidos en Metro de Madrid fueran extraditados a Texas. La presidenta salió de la catedral con un ojo puesto en el garrote vil que Sánchez le quiere imponer desde Moncloa y el otro en el garrote vil que sus propias pymes de la Sierra Norte fabrican con la esperanza de vender en el mercado estadounidense.
"No se puede servir a dos señores", le espetó el cardenal en la sacristía. Ayuso, sin inmutarse, respondió que Madrid es la Comunidad donde caben todos los garrotes y que está trabajando en un modelo de Inquisición que contente tanto a Roma como a Washington. Fuentes cercanas afirman que ya ha encargado un prototipo de potro abatible que sirve como reclinatorio católico y como púlpito evangélico, dependiendo de hacia dónde se incline el reo.
Mientras tanto, el Consejo de Ministros observa el espectáculo con palomitas. María Jesús Montero ha sugerido que el dilema de Ayuso es muy sencillo de resolver: "Que se decida entre el garrote de siempre o el garrote autonómico, pero que deje de tocar las narices". El Rey, mientras, ha pedido desde Zarzuela que, si al final se quema a algún ministro por herejía fiscal, se le avise con antelación para que la Casa Real pueda declinar la invitación por agenda.