Levantamiento del Sofá

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Atleta en su primer día de entrenamiento. Miren atentamente como el tucán lo instruye.

El levantamiento del Sofá es una prueba olímpica, existente desde la invención de la televisión, que consiste en tardar el menor tiempo posible en despegar el culo del citado mueble.

Esto explica que los atletas que participan en esta prueba, tengan que realizar un exhaustivo entrenamiento durante todo el año, en el que realizan los ensayos frente a un televisor en el que se emiten programas del corazón, lo que les incita a abandonar su cómodo asiento.

Orígenes

Su primera inclusión en unos Juegos Olímpicos, data de las traviesas olimpiadas del 69, en las que el italiano Juanma Monazzo se presentaba como claro favorito, y en las que despertaban interés la joven atleta ucraniana Lucencu Logordo y la más veterana levantista sudafricana Francesca Gaimea.

Hasta entonces, esta disciplina habia pasado desapercibida, y a punto estuvo de quedar en el olvido, como el ya olvidado lanzamiento de chihuahua o el recientemente reinstaurado fútbol hablado, sin embargo, la emoción que despertó la prueba final, en la que el italiano Juanma Monazzo casi pierde el páncreas en su último intento, levantaron su popularidad, y nos han permitido disfrutar de esta siempre divertida categoría olímpica hasta la fecha.

Desarrollo

¡Noooooooooooo!

El funcionamiento básico de la prueba es el siguiente: los atletas reciben un copioso almuerzo, compuesto básicamente por carbohidratos, ensalada de papa, polvorones y cerveza, acompañados de un gran bistec, y con un bol de helado de postre. Acabada la preparación, los participantes se colocan en su posición. Se dispone un sofá para cada uno, en el que se acuestan, totalmente adobados entre cojines, acolchados cual croqueta en sartén de madre, y se les tapa con una mantita de la pequeña brisa de aire que previamente se introduce a través de unos ventiladores. El comfort va aumentando, a medida que se instala el televisor, en frente de cada uno de ellos, con su película o serie favorita en el momento álgido. Es común ver a participantes que eligen el momento en que Bruce Willis descubre que está muerto en El sexto sentido, o en el que Luke Skywalker descubre que Gnarls Barkley es su padre.

Cuando el participante está asentado y el vídeo en pausa, se les provee de una cerveza recién sacada del congelador, un bol de patatas fritas y una bolsa de frutos secos, todo al alcance de la mano. Y cuando el comfort parece no poder mejorar aún, un recogedor de baba automático se les inserta debajo de la barbilla, para evitar el incómodo flujo de saliva ante la previsible siesta.

Un cronómetro indica la cuenta atrás, y cuando la cuenta llega a cero, la película cambia y se comienzan a transmitir imágenes realmente desagradables, como un examen de ortografía de Paris Hilton, los videoclips ocultos de Hannah Montana y los teletubbies, una orgía entre Oprah Winfrey y Whoopie Goldberg, u operaciones inquietantes como fístulas perianales, amputación de cojón izquierdo o implantación de cara en culo. Al mismo tiempo que se comienzan a proyectar las imágenes, se levanta un pañuelo junto al televisor, y el concursante se da cuenta de que EL TELEMANDO ESTÁ AL LADO DE LA TELE y no se puede cambiar de canal sin levantarse.

El quid de la prueba, es que el participante tiene que abandonar el sofá en el menor tiempo posible.

Preparación para la prueba

Los participantes utilizan todo tipo de técnicas para mejorar su rendimiento, entre las que destacan usar un sofá-cama de tipo clic-clac comprado en las rebajas (ya que son más incómodos que estornudar meando), utilizar a su pareja para motivarse a mover el culo (cariño, mis padres vienen hoy a cenar), o con el visionado reparación calderas madrid de películas lamentables (como La Amenaza Fantasma: Director's cut, Epic Movie o Alguien cagó sobre el nido del cuco).

No son pocos los participantes que se atiborran de frijoles y alubias, para en el momento de la prueba cascarse un pedo de proporciones épicas, y obligarse a abandonar el sofá para quitarse la raya de canela.

Anécdotas

- En Pekín 2008, el participante canadiense fue el más rápido y obtuvo el oro con un tiempo de 15.28 segundos. Su video desagradable era el primer videoclip de Justin Bieber, inédito hasta la fecha

- El récord mundial lo tiene la jamaicana Kehe Morroidex, y está en 5.10 segundos. A ella nada más finalizar la cuenta atrás, se le puso el tráiler de Crepúsculo