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===Turnismo===
Cánovas y [[Práxedes Mateo Sagasta|Práxedes]] inventaron el '''[[turnismo]]'''
Las elecciones eran un espectáculo. El "encasillado" consistía en que el ministro lanzaba dados en su despacho: si salía "6", el Liberal ganaba; si "1", el Conservador. Siempre salía el número correcto porque los dados tenían pegamento en las caras "útiles". Los candidatos, entretanto, celebraban en bares de [[Madrid]] antes de que los votantes supieran que había elecciones. El "pucherazo" era aún más gracioso: las urnas se rellenaban con papeletas escritas por monjas aburridas, y los muertos votaban desde sus [[Tumba|tumbas]] (el cementerio de Madrid fue el colegio más votado).
El motor del sistema era el [[caciquismo]]: "Votas a mí o te mando a mi primo torero para que te desoreje" (amenaza clásica); Los votos se pagaban con sacos de [[harina]] o con un par de zapatos de segunda mano; Un diputado "cunero" ganó en un pueblo de 3 personas: él, su abuela y una [[oveja]] que le dedicó un balido de apoyo.
Al final, todos se juntaban a brindar con champán francés. El español, admitieron, sabía a chorizo con pimentón, pero "¡la democracia necesita un toque ibérico!". Y así, entre dados trucados y votos de difuntos, España disfrutaba de 20 victorias electorales seguidas.
==Alfonso XII==
[[Archivo:King Alfonso XII.jpg|miniaturadeimagen|278x278px|Alfonso XII en uniforme de gala. Al menos sabía posar para los retratos oficiales aunque no sabía acomodarse el sombrero.]]
En 1909 el gobierno reclutó a padres para una guerra en [[Marruecos]] buscando hierro para cuatro empresarios amigos del ministro. Los ricos se libraban la guerra pagando por un certificado médico de alergia a las balas. Por su parte, [[Barcelona]] se cabreó y quemó 80 conventos en una semana, solo porque no encontró todos. El ejército llegó tarde y disparó a tontas y a locas, dejando cien muertos. [[Francisco Ferrer Guardia]], un maestro laico, fue el [[chivo expiatorio]]. Su delito era enseñar a pensar sin rezar. Al juez que le preguntó si era culpable respondió «Sí, y lo volvería a hacer». Mala respuesta en la España de siempre. El protectorado de [[Marruecos]] era un negocio redondo para unos pocos y un [[cementerio]] para los demás. El general [[Silvestre]], amigo del rey y estratega del nivel de un peón, llevó a 20.000 hombres a una masacre sin mapas ni plan. [[Abd el-Krim]], que sí había leído un libro, los aplastó sin esfuerzo.
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El primer número fue el de los militares de las '''Juntas de Defensa'''. Los tipos más duros y armados del país montan un sindicato porque los ascensos por méritos de [[guerra]] eran una molestia porque implicaban ir a la guerra. Exigieron ascensos por antigüedad, porque la cualidad más admirable de un general es haber estado vivo mucho tiempo.
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