Batalla de los Conejos

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Batalla de los Conejos
Parte de las Guerras Napoleónicas
Batalla de los Conejos.png
La batalla más humillante de las Guerras Napoleónicas

Fecha 1807
Lugar En Hesse, Confederación del Rin
Resultado Victoria de los conejos, derrota de Napoleón Bonaparte e inicio de la decadencia del Primer Imperio Franchute
Conflicto Idiota
Casus belli Los conejos querían ser alimentados
Cambios territoriales La Confederación del Rin pasa a ser un estado independiente liderado por conejos
Beligerantes
BanderaConfederación del Rin.png Confederación del Rin Bandera Primer Imperio francés.png Primer Imperio francés
Comandantes
Playrabbit.jpg Conejo de Pascua Escudo Napoleón.png Bandera Primer Imperio francés.png Napoleón Bonaparte
Bandera Primer Imperio francés.png José Bonaparte
Bandera Primer Imperio francés.png Luis Bonaparte
Bandera Primer Imperio francés.png Jean Antoine Verdier
Bandera Primer Imperio francés.png Louis Alexandre Berthier
Bandera Primer Imperio francés.png Louis Nicolas Davout
Bandera Primer Imperio francés.png Jean Lannes
Bandera Primer Imperio francés.png André Masséna
Bandera Primer Imperio francés.png Michel Ney
Bandera Primer Imperio francés.png Jean de Dieu Soult
Bandera Primer Imperio francés.png Jean-Baptiste Jourdan
Bandera Primer Imperio francés.png Jean-Andoche Junot
Bandera Primer Imperio francés.png Pierre Villeneuve
Bandera Primer Imperio francés.png Eugène de Beauharnais
Bandera Primer Imperio francés.png Joaquín Murat
Fuerzas en combate
3000 Conejos 100000 Franchutes
Bajas
Nada 666 Franchutes
Cita3.png¿Pero que?... AAAAAAAAA!Cita4.png
Napoleón Bonaparte asustado mientras ve como una jauría de conejos se dirige hacia él.
Cita3.png¡Feed Us! ¡Feed Us! ¡Feed Us! ¡Feed Us!Cita4.png
Conejo de Pascua atacando a Napoleón Bonaparte.
Cita3.pngPobres ConejosCita4.png
Tio1.jpg al pensar en los conejos.

La Batalla de los Conejos, fue el mayor enfrentamiento armado de todas las Guerras Napoleónicas y la batalla más importante perdida por Napoleón Bonaparte y todo el ejército franchute. También es tristemente recordada como la derrota más memorable y humillante de Napoleón, que llegó a manos de..., bueno, a patas de una temible banda de conejos asesinos de la Confederación del Rin liderados nada más, ni nada menos que por el Conejo de Pascua.

La derrota de napoleón fue tan triste y humillante que los franchutes nunca más molestaron a ningún conejo e intentaron borrar todas las evidencias históricas que demostraban que esta batalla si ocurrió, pero felizmente fallaron, porque a día de hoy existen numerosas pruebas que demuestra su existencia.[1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10]

Movimientos Preliminares

El Conejo de Pascua planeando su ataque contra Napoleón Bonaparte.

Cuando el carnoso emperador Francisco II de Habsburgo-Lorena disolvió el Sacro Imperio Romano Germánico, a cambio que el sádico enano franchute, Napoleón Bonaparte le perdonara la vida, los conejos de Hesse vieron como el ejército francés ocupaba sus madrigueras y les confiscaba sus campos de zanahorias. Lo peor que que nadie quería alimentarlos.

El enano rodeó la provincia de Hesse y anexó todos los territorios conejunos a la Confederación del Rin (un estado títere del primer imperio franchute). Pero, esto le molesto mucho a los conejos, por eso su líder, el Conejo de Pascua, comenzó a planear un sádico ataque contra napoleón y todas sus tropas, para demostrarles a los franchutes quien mandaba.

Los conejos sabían que muy pronto los franchutes intentarían invadirlos, así que estos peludos saltarines comenzaron a afilar sus dientes.

La Batalla

Napoleón Bonaparte siendo atacado.

Tras la firma del Tratado de Tilsit, se puso fin a la Batalla de Friedland. El enano se sintió tan feliz que quiso celebrar la ocasión, así que no se le ocurrió una mejor idea que realizar una cacería de conejos. Napoleón Bonaparte puso a su jefe de gabinete, Louis Alexandre Berthier, a cargo de organizar el tan ansiado evento y este se dispuso a capturar a nuestros peludos amigos. Al final, Berthier, logró capturar a más de 3,000 conejos a los cuales atrapo y estranguló con su propias manos, para luego encerarlos en pequeñas jaulas al aire libre... o mejor dicho al ¡aire liebre!

Cuando Napoleón Bonaparte y sus invitados llegaron, los tiernos animalitos fueron liberados y la masacre comenzó. Los conejos no escaparon asustados (como estúpidamente se pensaba). Todo lo contrario: se dirigieron hacia Napoleón y su partida de caza, a modo de los revolucionarios que asaltaron la Bastilla. Napoleón y sus amigos pronto se vieron «bombardeados» con un aluvión de conejos asesinos. Inicialmente, los hombres se rieron de lo absurdo de todo: ¿quién no lo haría?. Pero a medida que la embestida continuaba, sus sentimientos de alegría y asombro se convirtieron en preocupación y miedo. El enano y sus hombres trataron en vano de repeler la embestida, golpeándolos con lo que fuera práctico: palos, mosquetes y hasta piedras. Napoleón incluso intentó dispararles, pero por alguna extraña razón, las balas de su mosquete no conseguían impactar en el cerebro de ninguno de los conejos y por el contrario, las diabólicas criaturas seguían viniendo... Con más comprensión de la estrategia napoleónica que la mayoría de sus generales, la salvaje horda de conejos liderada por el Conejo de Pascua se dividió en dos alas y atacó por los flancos dirigiéndose hacía el enano.

Retirada Franchute

El sádico conejo que mordió a Napoleón.

Napoleón Bonaparte y sus franchutes al verse ridículamente superados en número iniciaron la cobarde retirada. Esta fue la primera vez desde el inicio de las Guerras Napoleónicas que el enano se retiraba ante sus enemigos. Todo el ejército franchute también se retiro de Hesse. Un carruaje de oro esperaba a Napoleón al final del camino, el enano se metió a dentro de un brinco y los cocheros sacudieron sus látigos en un desesperado esfuerzo por detener el asalto conejuno, pero todo fue en vano. En poco tiempo millones de conejos habían saltado al carruaje. El ataque terminó con Napoleón Bonaparte gritando y arrojando a los conejos por las ventanas del carruaje.

Cuando los conejos finalmente lograron liberar su territorio, todos se burlaron de los franchutes y muy alegres nombraron al Conejo de Pascua como el líder de la Confederación del Rin. Por su parte, Napoleón, ya no pudo dormir, porque todas las noches le daban pesadillas que le hacían recordar aquél fatídico día. Los franchutes decidieron dejar la confederación como estado independiente, nunca más se atrevieron a molestar a ningún conejo e intentaron borrar todas las pruebas de su derrota ante el Conejo de Pascua.

Véase también

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Referencias