Trasplante de cara

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Un cliente satisfecho.

Un trasplante de cara es un tratamiento médico sorprendentemente sencillo en el cual se reemplaza una parte o la totalidad de la cara de un paciente por el de otra persona. Normalmente se aplica cuando una persona quiere dejar de ser fea, aunque también se vuelve necesario para casos de deformaciones, quemaduras, traumas, desórdenes de identidad y cambios en la misma cuando se trata del espionaje.

Historia

El primer trasplante de cara del que se tenga noticia ocurrió hace aproximadamente 5.000 años. Una momia de un hombre de mediana edad fue encontrada en los Alpes liechtensteinianos con signos de haber sido sometido a una intervención poco cuidadosa en la cara. La teoría que manejan los científicos y arqueólogos es que un oso le arrancó la cara de un zarpazo, y sus compañeros trataron de salvarle la vida al trasplantarle la cara de un venado.

Sin embargo, los trasplantes de cara quedaron en el olvido y no volvieron a practicarse hasta finales del siglo XX, cuando se supo que habían seres verdes en Marte (lo cual, por cierto, nada tiene que ver con este artículo). Estos primeros procedimientos eran toscos y estaban más enfocados en reparar el daño producido por algún trauma. Más adelante, la gente se dio cuenta del potencial que podría tener el reemplazo de toda la cara, no sólo estético, sino también para propósitos ilícitos, juegos macabros y tortura.

Procedimiento

El éxito de los trasplantes de cara radica en la sencillez que se le dé al procedimiento. Mientras se haga lo suficiente con menos todo está bien. He aquí el procedimiento a seguir y los artículos que se necesiten para trasplantar una cara:

  1. Tener a mano los instrumentos quirúrgicos y otros implementos.
  2. Llevar un sacerdote por si el paciente no sobrevive.
  3. Preparar la zona a trasplantar.
  4. Hacer una incisión en todo el perímetro del rostro y sacar toda la piel dañada.
  5. Aplicar pegamento industrial en el rostro del paciente y en la piel a trasplantar.
  6. Distribuir bien la piel sobre el rostro del paciente y esperar unos segundos para que el pegamento se asiente.
  7. Para que la piel no se mueva, rodear la cabeza del paciente con cinta adhesiva y algodón, ¡y ya!

Es necesario que el paciente esté en cama durante algunos meses. Pasado el tiempo de recuperación se podrá ver el resultado. El paciente no podrá hacer ningún gesto ni tendrá ninguna sensación, pero al menos tendrá algo parecido a una cara por el resto de su vida.

Complicaciones

Como cualquier procedimiento médico de esta naturaleza, el trasplante de cara también acarrea algunas complicaciones al paciente. Una de estas complicaciones es el rechazo: la cara trasplantada puede cobrar vida propia, atacar al paciente y a cualquier persona que esté cerca, y después salir arrastrándose del lugar. Sin embargo, lo más importante es que el paciente termine siendo más feo de lo que era.

El trasplante de cara como método de tortura

Arnold Schwarzenegger cuando le dijeron que le iban a trasplantar la cara de un Osito Cariñosito.

Aparte del uso estético de los trasplantes, también es posible hacer de ellos una experiencia aterradora. Aunque no lo parezca, lo más importante de todo esto es la amenaza. No se deberá amenazar a la víctima con "una cara tan horrible que todos vomitarán sus órganos internos al ver tan horrible cosa desplazarse por el lugar". Más bien, la víctima estará más preocupada si se le dice que tendrá la cara más adorable jamás vista en la historia de la humanidad.

Véase también

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