Usuario:Cuenta eliminada.ar/Horrocruxes Inci
Cada vez que Inciclopedia ha estado al borde del colapso absoluto, cuando el servidor se hacía más lento que tanda publicitaria y los administradores amenazaban con volverse productivos, deberíamos recurrir a la antigua profecía que yace enterrada en los hilos más profundos del archivo de «Chistes de Jaimito». Esa profecía habla de los 7 Horrocruxes de Incicito, fragmentos del alma del ser pseudo aweosome con el logo de Inci que un día hizo grande este sitio a base de troleo, absenta y una ocasión intoxicó con plásticola a Serj Tekian, desplazándolo por la fuerza en la plantilla VPD.
Para identificar y documentar dichos horrocruxes, Inciclopedia dataminó a los 7 mismos por cortesía los tres usuarios más activos que aún recordaban su contraseña. Dicho jurado se dio a la ardua tarea de seleccionar los objetos/individuos luego de haber bebido varios litros de cerveza Heineken mezclada con Monster, darse una subida por la montaña rusa del Parque Warner con una notebook regalada del gobierno, moviéndose más rápido que el «Rayo McQueen». Una vez hecho ese viaje tripi, se reunieron en un camión de mudanza con Starlink cargado con servidores, para terminar haciendo una investigación a fondo para advertir el mayor riesgo de destruirlos: Convocar a Tio3.jpg, marcando un reseteo del sitio para bien o para mal (mejor para bien).
Creación
La creación de un horrocrux es el acto más ruin de las artes Inciclopédica S. Para lograrlo, primero se comete un acto de maldad: un baneo sin causa, el borrado de un artículo querido por la comunidad como cosa, o la publicación de un contenido tan infame que llega a dividir el alma en el mismo instante en que se publica la edición. Luego, ese fragmento rasgado se encapsula en un objeto, ser vivo o concepto abstracto, y se protege con métodos tan retorcidos que ni su propio creador puede deshacerlos sin riesgo de morir de vergüenza al leer los registros.
Incicito creó sus siete horrocruxes entre 2005 y 2007, utilizando para cada uno un asesinato diferente: para Tio1.jpg, el asesino del sentido estético; para Miguel de Cervantes, viajó en una máquina del tiempo potenciada por varios sacos de papa, acabando de paso. la credibilidad de la historia literaria infiltrándose en el siglo XVII; para los cinco restantes, empleó actos tan atroces que los archivos del servidor deberían catalogarlos bajo Categoría:Me das ascos.
Destrucción
La destrucción de un horrocrux es una de las artes más complejas de la cacería anti clichés inciclopédica. Olvídense de métodos en desuso como el veneno de basilisco o la espada de Gryffindor. Los artilugios con capacidad de lograr esto no sólo son muy escasos, sino que además suele ser en extremo difícil realizar su manejo y transporte de forma que no se ponga en riesgo la seguridad de quienes las utilicen o manipulen. Entre los más acreditados por la comunidad de cazadores se encuentran. El periódico anti clichés, el clon de Bruce Lee, un cañón de zapatazos modelo 2009, píldoras con lupus y cualquier objeto que atraiga los relojes de Jack Bauer.
Miguel de Cervantes
La prueba de que Cervantes era un horrocrux no está en sus biografías oficiales, sino en los detalles que la historia oficial oculta por este magno sitio: su manquera no fue por la batalla de Lepanto, sino por un accidente doméstico mientras intentaba editar un artículo sobre lanzas en una tabla de madera precursora de MediaWiki. Además, el Quijote no es una novela per se, sino un intento desesperado de escribir un artículo tan largo que nadie se atrevería leerlo entero y así proteger el fragmento de alma escondido entre el capítulo VIII y el IX, donde el manuscrito aparece oculto en su bolsillo —una clara metedura de pata de Incicito al editar en la realidad misma-.
La destrucción ocurrió en el año 1616, cuando un campesino oriundo de Andorra, mediante un ritual prohibido que consistía en leer El coloquio de los perros en voz alta al revés, logró extraer el fragmento del alma del cadáver del escritor. Gracias a esto, el pánico o la esperanza de despertar de esa entidad espantosa era probable de realizarse.
Tio1.jpg
Tio1.jpg fue el segundo y más caótico de los siete horrocruxes. Nació en 2006 cuando un usuario anónimo, tras una noche de Mountain Dew, subió a Inciclopedia la fotografía de un modelo de calzado. Lo que el usuario no sabía es que, en ese momento, Incicito —el alma mater de la página— estaba realizando un ritual de fragmentación de su esencia para volverse inmortal. La imagen, por pura casualidad, capturó el segundo trozo de su alma antes de que este pudiera escapar.
A partir de ese instante, el archivo JPEG de 47 kilobytes dejó de ser una simple foto para convertirse en un ente con voluntad propia. Quien ampliará la imagen no veía a un señor con gafas de, sino que sufriría alucinaciones colectivas: la inquietud aparecía en los bordes de la pantalla, los artículos se editaban solos añadiendo “su fealdad”, y su proliferaciónn hizo que un administradores abdicaran el trono para dedicarse a la cría de hurones. Por suerte, un atentado en Octubre de 2007 a base de periodicazos, acabó con su vida.
Chuck Norris
Quien diría que Chuck Norris sería un horrocrux. Sus practicantes del arte marcial que inventó afirmaron que Incicito no fragmentó su alma en Chuck Norris, sino que Chuck Norris permitió que un trozo del alma de Incicito se alojara en él a cambio de que Inciclopedia le dedicara una categoría entera de chistes sobre su omnipotencia. Según los practicantes del arte marcial que inventó, Incicito no fragmentó su alma en Chuck Norris, sino que Chuck Norris permitió que un trozo del alma de Incicito se alojara en él a cambio de que Inciclopedia le dedicara una categoría entera de chistes sobre su omnipotencia.
Fue destruido el 20 de marzo de 2026 mediante un clon de Bruce Lee creado en un laboratorio secreto de Tuvalu Ulterior con muestras de ADN extraídas de Juego de la Muerte y una pizca de la experiencia en Enter the Dragon. El combate duró tres segundos: el clon de Bruce Lee le propinó un golpe en la nuca con un nunchaku hecho con dos ratones de ordenador y un cable USB, justo cuando Chuck Norris intentaba hacer su famosa patada giratoria. El fragmento de alma, al no poder procesar que alguien hubiera sido más rápido que la misma leyenda, se desintegró en una nube que se disipó en un atardecer hawaiano.
George W. Bush
George W. Bush es el cuarto horrocrux de Incicito y, sin duda alguna, el más idiota de todos. Nació en 2004 cuando Incicito, viendo que sus anteriores fragmentos de alma empezaban a ser demasiado inteligentes y difíciles de controlar, decidió ocultar el cuarto trozo en un lugar donde nadie sospecharía: dentro de la masa encefálica de un presidente que no sabía distinguir entre Irak y un hot dog. La leyenda dice que Incicito se infiltró en una convención republicana disfrazado de pretzel y, en el momento en que Bush se atragantó con uno, insertó el fragmento de alma en el vacío que había donde debería ir la autoconciencia.
Actualmente, Bush sigue activo, viviendo en Texas, pintando cuadros de líderes extranjeros que no sabe nombrar y ocasionalmente confundiendo su propio reflejo en el espejo con un demócrata. Bush mira a los cazadores con cara de confusión y pregunta: “Now, which one of you is the horcrux? I keep forgetting.” Y los cazadores, derrotados por la falta de sentido común de su propia idiotez, se retiran a replantearse sus vidas para irse a gestionar unas luchas contra los caimanes de Florida.
Tio2.jpg
A diferencia de su hermano mayor, Tio2.jpg es considerado «menos feo pero más peligroso» por los cazadores de horrocruxes. Mientras Tio1.jpg se limitaba a inducir alucinaciones con rage comics, Tio2.jpg tiene la capacidad de hacer que cualquier artículo donde aparezca empiece a editarse solo con frases en inglés mal traducidas y referencias a vídeos del Anticristo de YouTube de 2007 que ya fueron borrados del ciberespacio.
Para destruirlo, los cazadores tendrán que enfrentarse no solo al fragmento de alma, sino también a su séquito de activistas de Greenpeace, a los 380 votos del parlamento tuvalí que lo apoyan (sobre un total de 250 escaños, lo que ya de por sí es una anomalía espacio-temporal) y, sobre todo, al hecho de que Tio2.jpg ha aprendido de los errores de su familiar: cada vez que alguien intenta localizarlo, aparece un mensaje en la pantalla que dice «This guy is so fucking cool, you can't touch this» mientras su fuerza de seguridad se disfraza de MC Hammer mientras bailan como método de repulsión.
Jack Bauer
Jack Bauer es el sexto horrocrux de Incicito y, posiblemente, el más paranoico de todos. Nació en 2006, en pleno furor de la serie 24, cuando Incicito decidió que necesitaba un fragmento de alma que fuera prácticamente imposible de localizar porque siempre estaría corriendo de un lado a otro con una pistola en la mano y una amenaza de bomba nuclear de fondo. Incicito se coló en el set de rodaje de la quinta temporada disfrazado de productor ejecutivo y, en el momento en que Jack gritaba “¡Dame algo que pueda usar!”, le insertó el fragmento de alma directamente en su teléfono scrambler.
Actualmente, Jack Bauer sigue activo, aunque nadie sabe muy bien dónde. Algunos dicen que sigue en Rusia después de los eventos de Live Another Day. Otros aseguran que ha vuelto a la CTU para una misión no autorizada que salvará al mundo de algo que aún no ha pasado. Los cazadores de horrocruxes han intentado localizarlo en múltiples ocasiones, pero siempre ocurre lo mismo: encuentran su rastro, se acercan, y de repente suena un teléfono, una bomba explota en algún lugar, y Jack desaparece en una furgoneta negra. Hasta que no llegue la hora del descanso este horrocrux jamás se destruirá.
Dr. House
El Dr. Gregory House es el séptimo y último horrocrux de Incicito, y probablemente el más peligroso no por su poder, sino por su capacidad para hacer que todo el mundo a su alrededor desee destruirlo con sus propias manos. Nació en 2005, cuando Incicito, después de haber escondido sus seis fragmentos anteriores en objetos, políticos y agentes antiterroristas, decidió que necesitaba un horrocrux que protegiera su alma con la herramienta más letal de todas: el cinismo absoluto y la adicción a los analgésicos.
A partir de ese instante, Gregory House dejó de ser un simple médico genio para convertirse en un ente con voluntad propia que resolvía cualquier intento de caza de horrocruxes diagnosticando a los cazadores con enfermedades raras que los obligaban a aislarse durante semanas. Su destrucción, según la redada anti clichés de Inciclopedia, podría ocurrir en cualquier momento si se dan tres condiciones: 1) que se quede sin vicodin un fin de semana largo, 2) que Wilson no esté disponible para sacarlo del lío, y 3) que Cuddy no esté mirando.