Usuario:SanzSolo

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¡Así es! ¡Estoy tan desocupado como para crear mi propia página en Wikia! Vamos a ver cómo me sale, empezaré practicando con la página de Geólogo...

ah, y formatos... a ver:

negrita tachado seguido de no tachado

Los geólogos son “científicos” con una obsesión antinatural por las rocas y el alcohol. Puesto que son demasiado inteligentes para dedicarse a ciencias monótonas como la biología, la química o la física, dedican su tiempo a preocuparse por el lodo, meterse en volcanes, meter las narices en fallas, recolectar polvo de debajo del tapete, y otras cosas de alto riesgo, como colorear.

Una de las principales dificultades al comunicarse con ellos es su creencia de que un millón de años es poco tiempo, y el hecho de que sus cabezas son más duras que las rocas que estudian. Consecuentemente, conceptos tan abstractos como “la mañana del martes” y la hora del almuerzo son completamente ajenos a su comprensión (esta dificultad genera problemas particularmente cuando se trata de explicarle a la novia/novio/cónyuge por qué “te demoraste tanto tiempo” o por qué algo “tarda tanto en ocurrir”.) Pero aún así, ni los geólogos se pueden comunicar con una persona aún más enajenada, un astrofísico, que utiliza periodos más largos, si es que utiliza tiempo.

Los Geólogos y la Política

Los geólogos son en general apolíticos, ya que tienen la sensación de que los Demócratas y Republicanos son tan solo una prueba más de la lentitud de los procesos evolutivos. Además, tienen la tendencia de importarles un carajo muchos de los temas políticos álgidos, tales como el cambio climático antropogénico, dado que cada uno de ellos puede mencionar al menos otros veinte eventos geológicos que nos borrarán de la faz de la Tierra mucho antes de que aumenten los niveles del mar o el aumento en la actividad de los huracanes sea una molestia. Si lograran estar sobrios durante el tiempo suficiente, los geólogos podrían encontrar errores geológicos en todas las discusiones políticas acerca del uso global de la energía, los precios del petróleo, las políticas en el Medio Oriente, los tratados de libre comercio, etc. También se dan cuenta de lo mal que está Hollywood al representar a la geología en particular y a la ciencia en general, en las películas y en cualquier noticiero. En resumen, al tratarse de política, a ellos les importa un carajo. Ellos preferirían estar metidos en un desierto viendo arena de playa de hace 200 millones de años.

Los Geólogos y las Películas

Los geólogos en las películas no se parecen en nada a los reales. Por ejemplo, en una erupción volcánica o un terremoto catastrófico, a ningún geólogo le va a importar un rábano el rescate de un perro, aunque le pertenezca al hijo del/la protagonista. Él o ella estarán mucho más preocupados por la mineralogía de la ceniza cayendo del cielo, la viscosidad del flujo de lava y su movimiento sobre el sustrato (que puede incluir o no un pueblo). Aparentemente inmunes a los efectos asfixiantes de la ceniza que transforma a los pulmones normales en piedra, el geólogo saltará felizmente alrededor de los campos de lava con una cámara, tratando de tomarle una buena foto a un tubo de lava.

Los geólogos son más geniales que los dinosaurios, pero aún así típicamente no se parecen a James Bond, y en general son demasiado sucios como para pasar por un sofisticado inglés. Sin embargo, hubo una representación acertada de un geólogo en una película de medio pelo. En “El Viaje del Monstruo Lunar”, el minerálogo se transforma en un monstruo devorador de carne humana, por la noche. Se cree que esto les ocurre comúnmente a los minerálogos. Sin embargo, es un hecho bien establecido que los geólogos de campo son más candentes que el magma. Los detalles no son bien conocidos debido a que los geólogos de campo tienden a estar en comisión la mayor parte del tiempo, donde sólo otros geólogos de campo logran ver lo candentes que son.

Otra excelente representación de un geólogo se da en la taquillera película de Hollywood “El Núcleo. En esta película ampliamente conocida, el gobierno de los Estados Unidos ha detenido la rotación del núcleo terrestre (el núcleo externo líquido magnetizado, al menos) por el uso de ciencia siniestra “clasificada”, y debido a la inminente destrucción del planeta que se avecina debido a las tormentas súper violentas y a la inundación global, etc., los poderosos Gringos creen que deben reiniciar la revolución del núcleo a través de una explosión termonuclear, obviamente. Para administrar dichos explosivos, se utiliza una nave hecha de unobtanio, una aleación poco creíble, digo, poco disponible, (esta película no se debe considerar para nada como una alegoría acerca de las políticas de Estados Unidos hacia el resto del mundo en este momento, ¡en serio! Bueno, está bien, me atraparon, sí lo es) es suficiente decir que todos vivieron felices para siempre después que los pocos miles de millones de toneladas de material del núcleo externo simplemente se adapta, sin ninguna consecuencia ni vulcanismo posterior secuencial, las maravillas de ser geólogo (Anotación: El supuesto “geólogo” es en realidad un sismólogo, lo que es totalmente diferente. Los sismólogos estudian como se propaga la energía a través de la tierra y en realidad les importa muy poco las rocas. Ellos además no beben cerveza ni medianamente tan bien como un verdadero geólogo, además, ese asunto de “tocarle la trompeta a un pedazo de granito”… como que no).

Los geólogos también aparecen en “Armaggedon”, aunque un verdadero geólogo nota rápidamente como se reactiva la gravedad en el asteroide cuando los perforadores (tipejos con ínfulas de geólogos) empiezan a botar los tubos de perforación.

Un muy buen ejemplo de un geólogo retirado se puede ver en “Six Feet Under”. Él se casó siete veces y al final se volvió loco.

Otro geólogo típico de la televisión es el personaje de Southpark Randy Marsh, el padre de Stan Marsh. Randy Marsh se llama así por Randy Parker, el padre del creador de Southpark, Trey Parker, quien también era geólogo. Randy muestra muchas tendencias típicas de los geólogos, tales como ser llamado un ‘científico’ pero en realidad ser bastante inútil en muchas situaciones, así como tener un problema con la bebida.

Los Geólogos y la Historia

La geología empezó en Tangamandapio en 231 A.J.C. (Antes de Jaimito el Cartero) cuando el célebre físico James Clerk Maxwell construyó una máquina del tiempo, y viajo a Escocia a darle la idea a James Hutton. Hutton entonces fue a las Islas Galápagos a darle la idea a Charles Darwin. Hutton entonces inventó el volcán, y nació la geología moderna. Anne Heche, una de las pocas geólogas famosas, se hizo famosa cuando descubrió la W de Gondwanalandia en una expedición al Brasil. Subsecuentemente, mientras Maxwell estaba distraído discutiendo con Niels Bohr acerca del verdadero lugar en la historia del Número de Avogadro, Fernando Etayo-Serna robó la máquina del tiempo, y desde entonces la ha utilizado para observar los ambientes de depósito sedimentarios de la Cordillera Oriental Colombiana, de hecho, sigue haciéndolo hasta hoy en día. Esta es la razón por la que el nombre de Fernando Etayo-Serna se puede ver en cada publicación que trate de la Cordillera Oriental Colombiana y el porqué sus escritos publicados superan los doscientos títulos, sin contar discusiones, revisiones, más de 1000 resúmenes, además de ser autor de los libretos de varios de los programas de infomerciales y compras por televisión, incluyendo los de Vanessa Navarro y la crema de baba de caracol en su tiempo libre.

Los Geólogos y el Alcohol

Hay una cantidad considerable y que sigue aumentando de literatura científica que sugiere que los geólogos son, de hecho, la primera forma de vida basada en alcohol. Debido a un desbalance crucial en los niveles electrolíticos de su sangre, (posiblemente causados por sobreexposición a malas bandas de rock) la mayor parte de ellos encuentra necesario ingerir vastas cantidades de bebidas alcohólicas en cada oportunidad que se presente. Si alguna vez el lector encuentra un geólogo sobrio después de las 6 pm, dicha persona es un impostor: posiblemente un extraterrestre; probablemente un geofísico, geógrafo marino o hidrólogo. El alcoholismo es una enfermedad socialmente aceptable, e incluso beneficiosa, para un geólogo activo. El signo más representativo de un verdadero geólogo es su capacidad de dibujar una representación esquemática sistemática, con leyenda de colores, de la distribución global de la buena cerveza, utilizando nada más que un portavasos gastado y una colilla de cigarrillo. Nota: los geofísicos empiezan a beber después de las 8 pm. Por ende, la frase “no soy un alcohólico, soy un geólogo” se ha hecho bastante común en muchos cuerpos estudiantiles para explicar su metamorfosis de una forma de vida basada en carbono a una basada en alcohol. Otros temas de conversaciones pueden incluir: una consideración detallada de los méritos relativos de las diferentes marcas de ginebra (incluyendo aquellas que solo se pueden denominar “ginebra” como sinónimo de “combustible para lámpara incandescente” y que podrían verse mal en las formas de evaluación de riesgos); el hecho de si una resaca es muy útil o absolutamente esencial para la práctica correcta de la geología en campo; y cuantas cajas de cerveza son necesarias para que el todoterreno promedio ruede/pierda su eje trasero/se incendie espontáneamente. Se ha observado que los estudiantes de pregrado de geología son vejados y azotados con cordones de plancha por sus profesores si no participan en las sesiones de bebida nocturnas durante las salidas de campo (excepción: Universidad Industrial de Santander). Regresar a la Universidad sin dolor de hígado es mal visto por la mayoría (Excepción: Universidad Industrial de Santander). Las mañanas de campo casi siempre son energizadas por café, sin embargo, el agua es opcional durante su elaboración, y no se ha reportado el uso de filtros. En ausencia de agua, el café se preparará con la cerveza remanente. En ausencia de cerveza, puede usarse vodka, whisky, ginebra o tequila; también se puede masticar el café molido seco. Esta es tal vez la razón por la que es imposible comunicarse exitosamente con un geólogo en el campo. El alcohol es también esencial durante las actividades de campo, ya sea en las discusiones científicas nocturnas o al acampar en climas fríos. El alcohol se usa como una fuente esencial renovable para temas de conversación interesantes o iluminados, y para sobrevivir en climas fríos como un combustible líquido de “combustión interna” humano. Se sabe de geólogos que han sobrevivido con media botella de whisky en el medio del desierto a temperaturas muy por debajo del límite de congelamiento. El alcohol es un compañero y herramienta indispensable en (y fuera del) campo, tan importante como el martillo geológico, la brújula Brunton o la lupa. En años recientes, los geólogos se han inclinado a ingerir ajenjo o absenta, para ayudar a sus esfuerzos de pensar cada vez más como una roca. La forma apropiada de beber absenta es en un trago conocido como esquisto verde. Este trago se prepara sirviendo un trago en un vaso a través de una cuchara para absenta que contenga un cubo de azúcar. Después, prenda fuego al cubo de azúcar. Cuando se haya quemado, mézclelo en la taza con la cuchara, y consuma el trago (NO sustituir con una aplita). Añádanse tres partes de agua helada (preferiblemente de un glaciar en retroceso) y obsérvese como la absenta se retuerce en el agua y el azúcar. Precaución: no tomar más de cinco de estos tragos en una sola sentada. Se recomienda también ÚNICAMENTE confiar en las geólogas que se encuentren bajando tragos de absenta en un bar. Valga de advertencia. La mayor parte de los geólogos empieza como estudiantes prometedores, y luego son víctimas de sujetos problemáticos durante sus estudios superiores, lo que los transforma en drogadictos, lo que los lleva a interesarse en la mugre, y en la mugre solidificada, a veces llamada “roca”. En algún punto en el futuro, cuando despiertan de su viaje de drogas con un título y los deseos de dirigirse hacia el Oeste, donde están regalando el dinero (nótese que los geólogos siempre están orientados hacia el oeste, como el musgo). Ellos se ven obligados a abandonar su estimada adicción a las drogas ilícitas y se transforman en alcohólicos. Como una mariposa, pero con barba y pelos en las orejas.

Los Geólogos y la Reproducción

El asunto de mes tras mes de trabajo de campo en sitios remotos ha llevado algunas peculiaridades evolutivas interesantes dentro de esta especie. Acompañado solo de rocas y alcohol, con muchas largas noches que eliminan la posibilidad de las primeras, y dejándolos solo con lo segundo, los recursivos geólogos ocupan su tiempo interrelacionándose con otros geólogos. Durante este periodo, los próximos geólogos(as) ganan sus “alas” (o más apropiadamente, su “martillo”) al cumplir una o más de los siguientes requisitos: a) Salir con un(a) colega geólogo(a). b) Dormir con un(a) colega geólogo(a). c) Tener un romance con un(a) geólogo(a). d) Tener un romance con un(a) estudiante de geología. e) Casarse con un(a) colega geólogo(a). f) Casarse con un(a) estudiante o antiguo(a) estudiante de geología. g) Salir/casarse o tener un romance con un(a) perforista. h) Casarse con un(a) proveedor(a) de alcohol. Las combinaciones o múltiples repeticiones de los requisitos anteriores terminan en el verdadero adiestramiento de un geólogo o geóloga. Una encuesta informal llevada a cabo en veinticinco de los treinta principales programas de geología de América Latina y España demostró que el 84% del cuerpo de profesores y el 78% de los estudiantes de pregrado cumplían al menos con dos de los anteriores requisitos. Del profesorado de planta entrevistado, el 98% cumplía con al menos tres de las anteriores.

Las Grandes Guerras Geología-Geografía (1852 – el martes pasado, después del almuerzo)

Durante eones, ha existido animosidad entre aquellos que entienden qué es un eón y aquellos que necesitan ayuda para amarrarse los cordones de las botas antes de salir un día al campo. Sin embargo, la más reciente escalada violenta entre las dos tribus en conflicto se originó cuando, después de una espléndida cena en el Country Club (lenguado a la crema, con carpet sautée) . En su ausencia, las aguerridas huestes de los geógrafos apenas si lograron oponer una pueril resistencia ante los todopoderosos, conquistadores del mundo, y sobre todo, guapísimos (sí, incluso Adam Sedgwick) geólogos. La derrota final se llevó a cabo en la sangrienta batalla de Roger Moor (similar a Marston Moor, pero algo más suave, y anaranjada) donde los geógrafos fueron ignominiosamente dirigidos debido al poder bélico superior de las ametralladoras con ignición de pedernal de los geólogos (aunque aceptémoslo, cualquier arma que tuviera una roca como parte integral de su estructura es suficiente para asustar a un geógrafo hasta las lágrimas). los geógrafos rinden un tributo anual como reconocimiento de su derrota, de ahí la extraña obsesión con los tributarios mostrada por varios de su raza.

La Gran Controversia Geólogo-Ingeniero

Los geólogos, protegidos por sus estimativos imprecisos, han entrado desde siempre en conflicto con los ingenieros y su necesidad de una respuesta definitiva y cuantificable desde la construcción de las pirámides. Los antiguos ingenieros egipcios habían determinado que la construcción de la Gran Pirámide requeriría de 6961105709.356732519874886510 toneladas métricas de roca. Los geólogos bostezaron y discreparon. Cuando al final sólo fueron necesarias 6961105709.356732519874886509 toneladas métricas, los geólogos sonrieron burlonamente y dijeron “te dije que tus cálculos estaban mal”. Los geólogos al haber comprobado que estaban en lo correcto, así como su absoluta y completa superioridad, han sido envidiados por los ingenieros desde ese día celebérrimo. Hasta el día de hoy, la distinción entre ambos es bastante simple: un ingeniero es un geólogo al que se le ha removido los sesos. La geología, siendo un arte al igual que una ciencia, siempre ha desconcertado y preocupado a los ingenieros, de ahí las armas defensivas de ellos, como protectores de bolsillo, reglas de cálculo, medias negras y eventualmente computadoras. Pero ninguna de estas ha sido rival para el martillo geológico, la lupa y la brújula Brunton (Nótese que la palabra Brunton ni siquiera fue incluida en el corrector de ortografía de Word por los ingenieros de Microsoft). Mientras los geólogos han provisto a la Humanidad con fuentes masivas de energía tales como el carbón, el gas y las flatulencias, los ingenieros han sido relegados a apenas diseñar tanques para contener estos recursos naturales. Los geólogos además viven más tiempo que los ingenieros, quienes aburridos de su lastimosa existencia muchas veces cambian la ingeniería por la gerencia operativa y entonces tienen que lidiar con los geólogos, que se han hecho expertos en lanzar carnadas a los gerentes, un complejo arte que consiste en decirle a los gerentes casi lo que quieren saber pero en una jerga técnica y especializada para causar episodios menores de inestabilidad mental, periodos de alucinación, seguidos por depresión. Muchos ingenieros terminan sus días en pequeños cuartos sin ventanas jugando con un radio de aficionados o tratando de lograr que un computador nuevo funcione con DOS. Los geólogos, por medio de su intelecto vastamente superior y su sabiduría inconmensurable, muchas veces sortean la fase de gerencia operativa, y simplemente son llamados para sentarse en las mesas directivas de las compañías, mientras que los ingenieros aún tienen que de hecho hacer algo para ganar dinero. Ahora, existen estas extrañas cosas tipo combo de Mc Donald's que no tienen ningún sentido para un geólogo típico: El “Ingeniero” Geotecnista y el Ingeniero “Geólogo”. El problema con estos personajes es que nunca encajarán verdaderamente en ninguna parte. Ellos quieren ser reconocidos tanto como geólogos así como ingenieros, pero esto es imposible. El lado con retención anal ingenieril generalmente surge cuando hay un geólogo en la sala, y la risa de barriga cervecera se revela en cada reunión de oficina, lo que intimida a los ingenieros. Los dos mundos simplemente no deberían mezclarse. Las pobrecillas criaturas nunca pudieron imaginárselo. Algunos eligen ocultar su alter ego, pero una vez se instala ese tipo de función cerebral en la cabeza, ya nunca se puede regresar. Siempre es posible identificar al ingeniero geólogo extrovertido en una multitud. Él (o ella) será el que esté viendo tus zapatos mientras te habla.

¿Cómo me hago geólogo?

Para conseguir empleo como geólogo primero debes encontrar alguien dispuesto a contratar uno. Esto, como bien puedes imaginar, es en realidad bastante difícil. Para prepararse uno podría de hecho aprender geología antes en la universidad y después buscar trabajo en la misma universidad. Un segundo método, bastante más práctico, es saltarse la universidad y simplemente ir a observar algunos geólogos trabajando y tomarle práctica. Luego ir alguna compañía petrolera para que te contraten. Sea como sea, antes de ser empleado podrías ser entrevistado por el personal científico de la compañía, así que asegúrate de incorporar en la conversación cosas como el “Método Científico” y el “algo de Avogadro”. Particularmente debes estar consciente del “Método Geológico”. En pocas palabras, parece ser que se trata de ir algún lugar de donde estén sacando petróleo (los geólogos lo llaman “hallazgo”) y conseguir que alguien (conocido como “consultor”) riegue la voz de que fuiste tú quien inició todo el asunto. Finalmente, deben buscarse quienes promocionen el asunto. Esto te convertirá en un activo invaluable para la compañía. Si sigues estos pasos terminarás siendo Gerente de Exploraciones muy pronto y ya no tendrás que tratar para nada con la geología.

Extrañas formaciones geológicas: El Reclutamiento de un Geólogo o la Trampa Geológica.

Existen varias formas en las que se puede formar un geólogo; la mayoría de ellas espantosas y bastante antinaturales. Empieza con una introducción a las rocas por parte de alguna otra alma perdida. Aquí se listan unos cuantos de sus métodos:

  1. típicamente empieza en una Universidad de tercera categoría cuando un desprevenido estudiante de pregrado es atraído al Departamento de Geología por rocas “bonitas”. “¿Te gustan?” “¡Hay más de donde vinieron esas!” señalan ellos… él o ella estaban siguiendo alguna carrera en periodismo o arte que desde el principio no tenía ningún futuro, que requería cuatro créditos en ciencia por la misma razón, así que decide tomar el curso de Geología. Craso error.

El curso intoductorio que esta pobre alma tuvo que soportar junto con varios estudiantes de kinesiología y mercadeo que también decidieron tomar la clase de ciencia “fácil”, con un libro llamado “Tierra” o “Planeta Azul” u otra porquería por el estilo, que tiene definiciones para palabras como “clima” y “tiempo atmosférico” que estos futuros profesores de educación física y economistas suicidas no podrían comprender. Y el periodista/artista saca una A-. Genial. ¿Seguir por esta línea, no? Luego viene la minaralogía, y la venta de tu alma a Satanás, alias Halliburton (o BHP), tiene muchos nombre… de acuerdo con la paleontología, como descubre este estudiante, Satanás no es real, o posiblemente es un Conodonto, que ahora está fosilizado y es incapaz de causar daño, e igual, ¿qué diablos es un conodonto?

Finalmente terminan a este estudiante con un festival pagano llamado “Salida de Campo” y una clase de Geología Estructural para “redondearlo” (la redondez promedio es subangulosa). El estudiante soporta trigonometría sin fin y mediciones arbitrarias junto con mucha arenisca. “¿Qué se hicieron las rocas bonitas?”, murmura el estudiante. Lo siento mucho, cariño, pero no están aquí. Este es el desierto. Eso que ves ahí es un cactus venenoso. Este pueblo solo tiene un bar con cuatro cervezas gringas. Nada suficiente para satisfacer el alcoholismo abrumador que se introdujo en la vida del estudiante en algún momento entre la azurita y las fallas lístricas. Y este es solo el comienzo. Siente el terror.

  1. Retiro de la industria médica, de salud mental o de alta tecnología para regresar a la escuela. Ahora tienes entre 30 y 40 años, tu forma de vestir está atrasada en por lo menos 20 años y ya sean los microchips, una amnenaza de José, el adicto que se automedica, obsesivo compulsivo y ninfomaníaco o el flujo constante de cadáveres te animó a estudiar rocas. Tranquilidad. O eso es lo que tú crees. Pronto estarás preguntándote en qué dirección fluían las paleocorrientes de una duna de 0.05 metros en alguna parte en lo alto de una meseta. Pero el aire puro le hará algo de bien a tu alma cansada. Rayos, ni siquiera tuvieron que convencerte con esas cosas brillantes y rocas bonitas.
  2. La más bizarra y horrenda mutación que se ha encontrado hasta ahora de un ser humano normal a un geólogo es el erudito académico. Los detalles son todos demasiado horribles. Un profesor de matemáticas. Rocas. Es todo lo que deben saber.

  • Lupa, brújula, navaja, esposas, etc., amarradas alrededor del cuello con una cuerda.
  • Alguien con barba y sandalias… Jesús era geólogo (de hecho, los carpinteros en esa época eran también eran talladores de piedra, así que la afirmación es parcialmente cierta).
  • Posesión de una roca mascota (en el caso de los paleontólogos será su amigo más cercano, si no el único), muchas veces colgando de las llaves.
  • No demasiado entusiasmo acerca del tema de los dinosaurios. Los geólogos solo consideran una verdadera extinción aquella que logre matar al 80% de los seres vivos y los entierre en sedimento para su conservación.
  • Alguien explicándole a la seguridad del aeropuerto que un núcleo de pared cubierto en pólvora no es un arma.
  • Toma fotos, solo incluye a las personas como escalas, y tiene más fotos de monedas, martillos geológicos y cubrelentes que de su familia.
  • Alguien que ha viajado a la luna de Júpiter Io, y creyó que lo mejor del asunto fueron los volcanes y no el viaje espacial.
  • Alguien con una colección de latas/botellas de cerveza que rivaliza en tamaño con su colección de rocas.
  • Enciende un cigarrillo con una lupa o con un abrigo estirado entre las terminales de la batería de una camioneta de la Universidad.
  • Alguien que lleva cerveza en lugar de agua cuando va al campo.
  • Alguien cuyo almuerzo consiste en rocas, en lugar de pan ordinario.
  • Alguien que come chile con carne capaz de derretirle las amígdalas todas las noches de la semana, calentado en una lata en el motor de la máquina perforadora.
  • Alguien que entrenó a su hijo para conocer la Tabla del Tiempo Geológico antes de aprender a caminar.
  • Muchas veces tiene una cola de caballo (aplica para geólogos y geólogas).
  • Alguien que considera un “evento reciente” cualquier cosa que haya pasado en los últimos cien millones de años.
  • Alguien que lame y/o raya y/o olfatea las rocas, e incluso en el caso del caolín se come las rocas para comprobar que es perfectamente seguro, además de delicioso.
  • Alguien que come mugre y aduce que está “estimando el tamaño de grano”.
  • Alguien que cruza voluntariamente una autopista de ocho carriles a pie para determinar si los afloramientos son los mismos a ambos lados.
  • Alguien que puede pronunciar correctamente la palabra “molibdenita” al primer intento.
  • Alguien que ha caminado más de diez kilómetros para ver una cerca rota que fue “desplazada por un terremoto reciente”.
  • Alguien que dice “este va a ser un excelente regalo de Navidad” mientras recolecta rocas.
  • Alguien que contrata asistentes estudiantiles con la apariencia de correr más lento que él, para que un tigre u oso se los coma primero.
  • Alguien que puede avivar el fuego de una fogata en un clima húmedo con la aplicación concienzuda de un pedo de cerveza.
  • Alguien que incluso en un día normal de campo hace parecer a Indiana Jones una niñita llorona.
  • Alguien que observa el paisaje y te dice cómo se formó.
  • Sus bolsillos tienden a estar llenos de pequeños trozos de roca.
  • La colección de rocas ocupa el cuarto extra de la casa.
  • Tienen más pares de botas para montañismo que de zapatos.
  • Usan botas para montañismo constantemente, incluso para eventos formales, y ocasionalmente sandalias con medias (obligatorias).
  • Consideran que las cochinillas de la humedad son trilobites, pero lo negarán si se los preguntas.
  • Cuando estén en la playa recolectará conchas y tratará de explicarte las marcas musculares en ellas.
  • Alguien que prefiere explicar la secuencia de eventos mostrada en una pared de un acantilado que tomar el Sol.
  • Su colección de muestras de roca petrificada está apilada como si fuera un atado de leña.
  • Planifica tiempo extra en las vacaciones para ver afloramientos sobre la carretera.
  • Casi estrella su auto por estar viendo afloramientos sobre la carretera mientras conduce.
  • A menudo explica como su café alicorado con crema batida se asemeja a un complejo ígneo estratificado.
  • Alguien que conoce el reino, phylum, familia, género y especie de cada criatura petrificada de la antigüedad, pero no logra recordar el cumpleaños de su esposa o el nombre de su suegra.
  • Alguien que utiliza su martillo geológico para partir en dos un huevo hervido.
  • Alguien que modifica su paso para que mida exactamente un metro, y así poder usarlo para cartografía.
  • Sus especímenes de minerales radioactivos brillan en la oscuridad. Brillan tanto que puedes:
    • Usarlos para leer por la noche.
    • Iluminar el jardín de tu casa.
    • Utilizarlos como faro para una pista de aterrizaje.
    • Verlos desde Marte.
  • Alguien varado al lado del camino sin una llanta de repuesto porque la sacó para abrir espacio para muestras (o el repuesto ya está siendo usado del otro lado de la camioneta) (o fue retirada para abrir espacio para el alcohol del trabajo de campo).
  • Alguien que sale de un baño y te pregunta si notaste los fósiles en los lavamanos.
  • Alguien que va a un museo de arte y ve hacia los pisos y las columnas comentando acerca de los estilolitos y los fósiles, más que ver las pinturas.
  • Sus shorts exponen mucha más pierna de la que hubieras querido ver en tu vida.
  • Alguien que mostrará especial interés en los mesones de granito de tu cocina y después de unos minutos incluso sacará una lupa antes de darles a los otros invitados una lección de petrología ígnea.
  • Alguien que se enoja muchísimo cuando el mesón, que es obviamente máfico/afanítico/metamórfico es llamado granito y se toma 20 minutos para explicarte por qué es incorrecto.
  • Una persona que no puede usar un plano de calles porque no tienen líneas de contorno.
  • Cuando alguien lleva una maleta muy pesada, le ayudas a cargarla y preguntas: “pero qué lleva aquí, ¿piedras?” y la respuesta es “sí, ten cuidado”.

Si sigues teniendo dudas, pídele que te haga un diagrama explicado de un trilobite. Un verdadero geólogo buscará de inmediato su libreta de campo a prueba de agua – esta es tu oportunidad de huir.