Catalina de Aragón

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Catalina de Aragón
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Aquí la vemos con su fiel consejero Milo. Sí, era un mono ¿qué pasa?.
Reina consuerte (bueno, suerte no tuvo mucha) de Inglaterra
Reinado o lo que sea Unos años allí en el siglo XVI
Poderes Engendrar bebés que mueren según nacen.
Personal
Nombre de verdad Pues Catalina, cómo quieres que se llame
Nacimiento Defunción BanderaEspaña.png España e BanderaInglaterra.png Inglaterra
Casa Irreal Las de Trastámara y Tudor (que tiene nombre de marca de lavadoras)
Estado actual Ex reina y ex viva.
Familia Los Rayos Catódicos fueron sus papás y la tuvieron a base e montar tanto. Su esposo Enrique VIII de Inglaterra la montó un tanto y luego se cansó de ella, pero antes juntos hicieron Bloody Mary
Relaciones Con su primer esposo que era el hermano del segundo por lo visto no tuvo, así que las tuvo con el segundo, hermano del primero.
Enemigos El cabrón de su marido, Ana Bolena


Cita3.pngSea alabado Dios, ahora que la vieja bruja ha muerto ya no hay temor de que haya guerraCita4.png
Enrique VIII de Inglaterra expresando su pesar por la muerte de su primera esposa, Catalina de Aragón

Catalina de Aragón, (Alcalá de Henares, Corona de Castilla, 16 de diciembre de 1485​-Castillo de Kimbolton, Inglaterra, 7 de enero de 1536) fue reina de Inglaterra desde 1509 hasta que su marido, el gordo Enrique VIII, se la quitó de encima. Con él fue madre de María I de Inglaterra. Anteriormente la habían casado con Arturo Tudor, hermano de Enrique, que a diferencia de éste era un pichafloja.

Enrique VIII era gordo, vicioso y un tanto cabronazo, mientras que Catalina, en cambio, era juiciosa, inteligente y le preocupaban temas como la educación de las mujeres y los pobres, lo que le granjeó grandes simpatías (sobre todo de mujeres y pobres, claro). Adivine, querido lector, quién de los dos terminó mal.

Antes de casarse con el gordo.[edit]

Fue la menor de las hijas del rey Fernando II de Aragón y de la reina Isabel I de Castilla. Descendía por la línea materna de la Casa Real Inglesa lo que le convertía en prima lejana de los príncipes de allí, lo cual le hizo ganar gran atractivo a los ojos de estos depravados tan aficionados a los incestos.

La muchacha recibió una educación de lo más refinada. Estudió derecho canónico y civil, aritmética, conocimiento del medio, literatura clásica, genealogía y heráldica, historia, filosofía, nigromancia, religión y educación física. La tía sabía latín y también aprendió, desde edades muy tempranas, griego y francés. Según Erasmo le encantaban las novelas de indios, que pocas reinas de su época podían rivalizar con esto.

Como parte de las políticas matrimoniales de la época, sus padres, para fastidiar a los franceses, decidieron casarla con el heredero al trono inglés. Se dice que Catalina causó una gran sensación a su llegada a la corte británica, pues la acompañaba un negro que tocaba la trompeta, lo que constituyó una gran atracción de feria.

Catalina fue prometida en matrimonio, de esta manera, con el príncipe Arturo de Gales, primogénito de Enrique VII de Inglaterra. Este muchacho lejos de asemejarse al legendario Rey Arturo era un príncipe enfermizo, lacio, pusilánime y a quien las mujeres resultaban más bien indiferentes, consolándose de este hecho en los brazos de su fiel camarada Gruffydd, a quien unía una amistad viril.

Al poco de casarse tanto Arturo como Catalina enfermaron de un mal conocido como sudor inglés que básicamente se contrae por ser unos gorrinos y no lavarse. Pero mientras Catalina era una moza recia y se recuperó, Arturo estiró la pata, que mira tú que tragedia, sin haber consumido el matrimonio ni nada (según testificó Catalina, por el carácter marica enfermizo del muchacho). Como los padres de Arturito ya medio habían pagado la dote (para ello habían pedido un préstamo al Central Hispano) decidieron aprovechar el crédito y casarla con el hermano menor de Arturo, el futuro Enrique VIII.

Su matrimonio con el gordo.[edit]

A veces se quedaba así como apamplada pensando en sus cosas. Pero es de inteligente que era, no te vayas a pensar.

Pero pronto falleció Enrique VII y su hijo asumió el reinado como Enrique VIII. Mostrando su deseo de follarse contraer santo matrimonio cuanto antes con la princesa aceleró los trámites, el cursillo prematrimonial y demás y se casaron con tanta premura como fue posible. Inmediatamente después celebraron la coronación.

A esto asistió mucha gente y comieron perdices y todo eso. El nuevo rey concedió a los asistentes numerosas condecoraciones de la Orden del Baño, o en otras palabras, les mandó a bañarse, pues la higiene en aquellos tiempos brillaba por su ausencia y el hedor que desprendían hacía que el ambiente, a decir verdad, estuviera cargadito. La reina, debido a sus exquisitos modales, así como a los numerosos diplomas que exhibía de los cursos CCC que había realizado, supo ganarse pronto al populacho inglés, que la vitoreaba, pues además estaba bien jamelga, que se decía que tenía una belleza singular. Singular desde luego, pues tú ves sus retratos y parece una muñeca pepona, pero bueno, sería el gusto de la época. A cada quien le pone lo que le pone.

Pero no solo por jamelga, que competente también era, en una de estas Enrique se fue de viaje a que los muchachos de su ejército se partieran la cara con alguien y a los escoceses, aprovechando su ausencia, les dio por invadir Inglaterra. Y allí se presentó Catalina al frente de sus propias huestes enfundada en una blanca armadura, eso sí, con las correas de la coraza sueltas por estar preñada, e hizo un discurso a las tropas que ríete tú del de William Wallace, que ahí se le veía la elocuencia (y sin banda sonora de James Horner ni nada, que tiene más mérito). Los escoceses quedaron medio acojonados por el manejo de las metáforas, las metonimias y las paráfrasis que tenía la reina y, no pudiendo combatir contra aquello, pues eran de natural rudos y cabestros, decidieron volverse a su tierra.

Pero no todo era felicidad, pues si bien al poco empezó a parir como una coneja, los bebés que tenía según iban naciendo iban palmando, a excepción de una niña, la futura María I de Inglaterra, y el rey lo que ansiaba era tener un heredero varón para llevarle al fútbol (y de putas) con él. Por la educación de la niña las disputas con Enrique se hicieron más fuertes. Él quería educarla como si fuera un macho: que todo fuera eructar, beber alcohol y tirarse pedos, mientras que Catalina elaboró un selecto currículo para ella que incluía la consulta de todas las fuentes que aparecen al final de los artículos de Wikipedia, que esto puso mucho de moda el que se educara a las mocitas inglesas, que antes de la revolución pedagógica de Catalina se las dejaba embrutecidas y asilvestradas, que parecían hordas de yetis.

Su ex-matrimonio con el gordo y muerte.[edit]

Tanto robar bombones a escondidas... así se puso de gorda.

Habían pasado los años y el tiempo no perdona: el horno de Catalina ya no hacía pasteles, la belleza de la juventud se había marchitado y se había puesto fondona, y el rey seguía con su idea de tener un hijo varón para llevarlo al fútbol (y de putas). Además, el rey, como habíamos dicho, era de natural vicioso, y en una de éstas se encaprichó de una tal Ana Bolena, que era una lagartona de las damas de compañía de Catalina. Pero vamos, que se encaprichó de verdad, que tenía planes de boda y todo, y claro, para eso tenía que quitarse a la vieja de encima.

Entonces, empezó a propagar el bulo de que su matrimonio de veinte años antes en realidad siempre había sido nulo porque la Biblia decía que un hombre no debe casarse con la mujer de su hermano fallecido (aunque la Biblia dice casi lo contrario, pero bueno). Y Catalina venga a decirle que aquí no se aplicaba porque su hermano no había consumido el matrimonio. Y el otro que sí. Y Catalina que cómo lo iba a consumir, si a Arturito lo que le gustaba era que le abrieran la puerta del garaje. Y así.

Y como fuera que los consejeros reales le sugirieron amablemente a Catalina que se retirara a un convento y ella dijo que no por sus ovarios, la cosa es que hasta hicieron un juicio y todo, que allí estaba el rey, un representante del Papa, y un consejo de autoridades pretendidamente imparciales que habían sido debidamente sobornadas por el monarca.

Total que, tras una serie de conspiraciones, contraconspiraciones, dimes y diretes, discursos y contradiscursos el Papa dijo que si tal que ya se lo pensaría e hizo mutis por el foro adoptando la misma táctica de acción política que siglos después seguirían líderes tan preclaros como Mariano Rajoy: no hacer nada y dejar pasar el tiempo.

Así que a Enrique, que era un caliente de cuidado, se le inflaron las pelotas y declaró que pasaba del Papa y que iba a fundar su propia Iglesia con casinos y con furcias. De esta manera se instituyó, por sus cojones, sumo pontífice de la nueva Iglesia del Palmar de Troya Iglesia Anglicana y se casó con su concubina, enviando a Catalina de una patada en el culo al exilio, al Castillo de Condemor.

En sus últimos años, cuando ya se había puesto vacaburri.

Allí llevó una vida sencilla, que consistía en ir a misa y poco mas. Enrique la prohibió comunicarse con su hija en tanto en cuanto no reconociera a Ana Bolena como reina, y Catalina le respondió que si tal que la reconociera su puta madre. Que no obstante se pasaban entre ellas notitas de tapadillo.

Y ahí estuvo hasta que se murió de asco y aburrimiento. Bueno, y de un cáncer que le entró.

Carácter y personalidad[edit]

Como ya hemos dicho de joven estaba de muy buen ver pero de mayor se puso gorda. Era inteligente, culta e instruída, aunque quizás era demasiado beata y besacirios, que se pasaba todo el día rezando el Rosario y hasta se ponía cilicios y todo, pero que no era por hacer sadomaso, era por amor a Dios.

Dicen que tenía un carácter amable y risueño, aunque claro, tras lo que le hizo su marido pues se amargó un poco, a ver quién no. Era de natural dadivosa y el pueblo de Inglaterra la quería mucho, mientras que a Ana Bolena le llamaban "la mala perra". Una cosa así como lo que pasó siglos después con Lady Di y Camilla Parker.