Tumba
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La tumba es una estructura arquitectónica diseñada para resolver el problema práctico de qué hacer con los cuerpos de las personas que han dejado de funcionar biológicamente. A diferencia de otros métodos de almacenamiento de cadáveres (como la momificación, que es para exhibicionistas, o la cremación, que es para gente con prisa), la tumba ofrece una solución permanente, inmóvil y fácil de visitar en fechas señaladas para dejar flores que se marchitan en 48 horas.
Técnicamente, una tumba es un agujero en el suelo con techo. Filosóficamente, es un monumento al optimismo humano: la creencia de que alguien, en algún momento, querrá recordarnos. Económicamente, es un negocio excelente, ya que el cliente nunca se queja del resultado final.
Historia
Los primeros enterradores
La historia de la tumba comienza cuando el primer ser humano miró a otro ser humano muerto y pensó: «Esto huele mal y atrae bichos. ¿Y si lo ponemos bajo tierra?». Así nació la primera tumba, que era básicamente un hoyo con el cuerpo y algunas piedras encima para que los coyotes no hicieran buffet.
Con el tiempo, los hoyos se hicieron más elaborados. Los egipcios, notoriamente exagerados, decidieron que una tumba normal no era suficiente y construyeron pirámides, que son tumbas con complejo de grandeza. Los faraones fueron enterrados con oro, joyas, esclavos y, en algunos casos, gatos momificados, porque nada dice «preparado para la otra vida» como tener que alimentar a un felino eternamente.
Los griegos, más prácticos, optaron por tumbas con forma de templo pequeño, donde podían dejar ofrendas sin tener que construir una pirámide que tardaba 20 años en completarse. Los romanos inventaron los mausoleos, que son tumbas para gente que quería ser recordada pero no tenía espacio para una pirámide en su jardín.
La Edad Media
Durante la Edad Media, las tumbas se convirtieron en oportunidades de branding. Los nobles competían por ver quién tenía la lápida más elaborada, el epitafio más ingenioso, o la estatua de mármol que más se pareciera a ellos (idealizados, por supuesto; nadie quería una tumba que mostrara cómo realmente se veían después de años de peste y mala alimentación).
Los epitafios se volvieron especialmente populares. Un buen epitafio podía resumir toda una vida en dos líneas, o al menos dar la impresión de que la vida resumida había sido interesante. Los malos epitafios simplemente decían «Aquí yace [nombre]» y dejaban a los visitantes con la sensación de que incluso en la muerte, esa persona era aburrida.
La era moderna
Hoy en día, las tumbas son propiedades inmobiliarias. Se compran, se venden, se heredan, y en algunos casos, se especula con ellas. Los cementerios son básicamente barrios residenciales donde la gente paga mucho dinero por un pedazo de tierra del tamaño de una cama individual, con la garantía de que nadie construirá nada encima (teóricamente; en algunos países con escasez de espacio, las tumbas tienen fecha de vencimiento).
Existen diferentes categorías de tumbas:
- Nicho: La versión de estudio. Espacio vertical, compartido con vecinos, vista al cementerio general.
- Panteón familiar: La versión casa adosada. Varios niveles, espacio para generaciones, requiere mantenimiento y genera discusiones familiares sobre quién va dónde.
- Mausoleo privado: La versión chalet. Construcción independiente, estatuas opcionales, requiere riqueza o deuda considerable.
- Tumba anónima: La versión alquiler compartido. Ubicación variable, compañeros de habitación desconocidos, ideal para gente que no quiere preocuparse por el mantenimiento.
Anatomía de una tumba
Una tumba estándar suele contener los siguientes elementos:
El cuerpo (obligatorio)
El elemento central de cualquier tumba. Puede presentarse en diferentes formatos: ataúd (versión clásica), urna (versión compacta), o directamente envuelto en sábana (versión económica). En algunas culturas, se incluyen objetos personales, como si el difunto fuera a aburrirse en la otra vida y necesitara su colección de sellos o su teléfono móvil (sin batería, lo cual es especialmente cruel).
La lápida (elemento de identificación)
Una losa de piedra o mármol que cumple dos funciones: marcar la ubicación exacta del cuerpo y proporcionar información básica sobre quién está debajo. La información típica incluye:
- Nombre completo (a veces con errores ortográficos que perpetúan la vergüenza familiar)
- Fechas de nacimiento y muerte (el guion entre ambas es, técnicamente, toda la vida)
- Epitafio opcional (generalmente cursi, a veces ingenioso, raramente honesto)
Los epitafios han generado toda una subcultura. Algunos famosos incluyen:
- «Aquí yace John Smith. Finalmente encontró un lugar donde nadie le pide nada.»
- «Dijo que solo iba a salir un momento. Eso fue en 1987.»
- «No estaba muerto, estaba de parranda. Ahora sí está muerto.»
- «Debajo de esta piedra hay alguien que nunca respondió los correos.»
La tierra (elemento estructural)
Generalmente subestimada, la tierra es lo que mantiene todo en su lugar. Sin ella, una tumba es simplemente un ataúd en la superficie, lo cual es considerado de mal gusto en la mayoría de culturas. La tierra también proporciona el elemento «natural» que distingue una tumba de un mueble de almacenamiento.
Las flores (elemento decorativo temporal)
Plantas que se colocan sobre la tumba en fechas señaladas (cumpleaños, aniversarios de muerte, Día de los Muertos, o cuando la culpa supera la pereza). Las flores duran aproximadamente 48 horas antes de marchitarse, proporcionando una metáfora visual sobre la fugacidad de la vida y la inutilidad de los gestos simbólicos.
Usos alternativos de las tumbas
Aunque diseñadas originalmente para almacenar cadáveres, las tumbas han encontrado múltiples usos secundarios:
Turismo cultural
Las tumbas de gente famosa se convierten en atracciones turísticas. La gente viaja miles de kilómetros para ver una piedra con un nombre que reconocen, llorar un poco, y subir la foto a Instagram. Las tumbas de Jim Morrison, Oscar Wilde y Eva Perón reciben más visitantes que muchos museos, aunque técnicamente ofrecen menos contenido.
Refugio emocional
Para algunos, visitar una tumba es una forma de terapia barata. Hablar con una piedra sobre los problemas actuales tiene la ventaja de que la piedra no juzga, no interrumpe, y no cuenta tus secretos. La desventaja es que tampoco ofrece consejos útiles, pero eso es cierto para muchos terapeutas también.
Investigación genealógica
Las tumbas son los registros históricos originales. Antes de existir los archivos digitales, las lápidas eran la única forma de saber cuándo nació y murió alguien, y a veces incluso de quién se casó o cuántos hijos tuvo (si tenían espacio en la lápida y dinero para el grabador). Hoy en día, sitios web especializados fotografían tumbas para crear bases de datos, lo cual significa que incluso en la muerte, puedes acabar en internet.
Escondite de tesoros
Históricamente, algunas tumbas han sido usadas para esconder objetos de valor. Los faraones egipcios intentaron esto con resultados mixtos (funcionó durante unos milenios, luego llegaron los arqueólogos). En la Edad Media, algunos nobles enterraban joyas con sus difuntos, confiando en que la santidad del lugar disuadiría a los ladrones. No funcionó. Los ladrones son notoriamente poco respetuosos de la santidad.
La tumba en la cultura popular
El cine y la televisión han presentado visiones alternativas de las tumbas:
- Tumba como puerta de escape: En muchas películas de terror, la tumba es simplemente una entrada temporal. El muerto sale, causa problemas, y eventualmente vuelve a ella. En la realidad, la tasa de reingreso es significativamente menor.
- Tumba como habitación: Algunas películas muestran tumbas espaciosas donde los vampiros viven cómodamente con muebles y bibliotecas. En realidad, la mayoría de las tumbas tienen espacio justo para el ataúd y, si acaso, un par de escarabajos.
- Tumba como lugar romántico: Varias películas de época incluyen escenas de amor en cementerios. Esto es históricamente inexacto y sanitariamente cuestionable.
- Tumba como McGuffin: En aventuras, la tumba del antiguo rey/faraón/mago siempre contiene un tesoro o una maldición. A veces ambos. Nunca solo una inscripción que diga «gracias por visitar, no hay nada aquí».
El futuro de la tumba
La tumba como concepto está evolucionando. Algunas tendencias actuales:
- Tumbas digitales: Códigos QR en lápidas que llevan a páginas web con fotos, videos y mensajes del difunto. Finalmente, los muertos pueden tener presencia en redes sociales, aunque su capacidad de responder comentarios sigue siendo limitada.
- Tumbas ecológicas: Opciones biodegradables, árboles en lugar de lápidas, ataúdes de cartón. Para gente que quiere salvar el planeta incluso después de no vivir en él.
- Tumbas espaciales: Empresas que ofrecen enviar cenizas al espacio. Técnicamente no son tumbas, son órbitas, pero cumplen la misma función simbólica de «estar en algún lado».
- Tumbas virtuales: En algunos videojuegos masivos, los jugadores organizan funerales virtuales para sus personajes caídos. Estas tumbas no existen físicamente, pero generan tanto luto real como muchas tumbas reales.
Véase también
- Muerte (el evento que hace necesaria la tumba)
- Cementerio (el barrio residencial de las tumbas)
- Ataúd (el contenedor portátil)
- Epitafio (el marketing de la tumba)
- Fantasma (el cliente insatisfecho)
- Arqueología (la profesión que desentierra tumbas con permiso)
- Ladrón de tumbas (la profesión que desentierra tumbas sin permiso)
- Necrófilo (el cliente que no debería existir pero existe)
Referencias
- La primera tumba fue inventada por alguien que no dejó registro escrito, porque aún no existía la escritura. Ironía histórica.
- La última tumba aún no ha sido construida, aunque algunos empresarios funerarios ya están haciendo preventa.
- Este artículo fue escrito por alguien vivo, pero consciente de que eventualmente necesitará una tumba. Se aceptan donaciones para el mausoleo.