Usuario:Puki1314:Batalla de Caseros

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Batalla de Caseros
Parte de Historia de Argentina
Batalla de Caseros.png
Pintura de la masacre de los Caseros.

Fecha 1852
Lugar En medio del Reino Argento
Resultado Victoria del Reino Argento
Conflicto Argento
Casus belli Todos los Argentos se hartaron de las Rosas
Cambios territoriales Ninguno.
Beligerantes
BanderaConfederación Argentina.png Confederación Argenta BanderaArgentina.png Reino Argento
BanderaUruguay.png Reino del Muruguay
BanderaBrasil.png Imperio de Brasil
Comandantes
Juan Manuel de Rosas Justo José de Urquiza
Fuerzas en combate
1200 Rosistas 1500000 Argentos
1000 Muruguayos
100 Brasileros
Bajas
1200 Rosistas 1400000 Argentos

La batalla de Caseros fue un suceso crucial de la historia Argenta de 1852 que enfrentó a Juan Manuel de Rosas, gobernador de la Provincia de Buenos Aires y líder de facto de la Confederación Argentina, y a una coalición de Argentos, Muruguayos y Brasileiros; liderada por el sádico insurrecto José de Urquiza, un sujeto que gobernaba entre dos ríos rellenos de plata.

Esta batalla masacre termino siendo un Bolazo para Urquiza y un Quilombo para Rosas y significó el fin de la tiranía rosista en todo el Rio de la Plata y el comienzo de la organización nacional del Reino Argento, organización que hasta hoy día sigue en proceso.

Preludio

Desde 1814 el territorio de la actual nación del Reino Argento se vio envuelto en constantes conflictos externos así como con crecientes guerras civiles que terminaron con el enrarecimiento del poder político y el fraccionamiento de la unidad nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Estos años de anarquía fueron aprovechados por primo de Argentina: el Imperio de Brasil, que usurpó a Argentina los terrenitos de la abuela conocidos como la Banda Oriental o Uruguay. Ahí el resto del país se acordó de que Uruguay era parte de la nación, como pasa con Jujuy o Formosa continuamente hoy día. Este acto bélico logró la unificación de distintas ideologías de las provincias en un congreso y la posterior declaración de Bernardino Rivadavia como presidente de la Nación, para encarar la liberación de la Banda Oriental. El auge de moral y entusiasmo hizo que el curso de la guerra se tornara en favor de los argentinos frente al invasor luso, demostrándose con victorias sobresalientes como la batalla de Ituzaingo o Punta Quilmes, que luego los uruguayos robarían diciendo que el general Carlos Maria de Alvear y almirante Guillermo Brown nacieron en Canelones y Montevideo respectivamente (a pesar de que Brown era Irlandes). Pero los triunfos en el campo de batalla se vieron truncos con la diplomacia de Rivadavia debido a que el apremio por terminar la guerra hizo que elaborase un tratado de paz con Brasil en que se declaraba que la Banda Oriental le pertenecía plenamente. Dicho tratado le costo el puesto, y posterior disolución del país, se consiguió una paz más justa con brasil donde se declaraba independiente a la Banda Oriental, con la clausula de que si existía un Mundial de Fútbol en el futuro cuya final se disputase entre Brasil y Uruguay, estos últimos deberían dejarse ganar. El final de la guerra planto la semilla de la discordia de nuevo y abrió una grieta de odio y resentimiento en al sociedad. La guerra civil volvió a las provincias cuando los generales unitarios que volvían del frente en 1829 (se quedaron un año más haciendo tour y vacaciones para caretear) tomaron el gobierno de Buenos Aires, lo que desató combates que terminaron con la victoria federal y el ascenso al poder de Buenos Aires del federal Juan Manuel de Rosas con sus gauchos armados El país quedó divido en dos un buen tiempo entre la Liga Unitaria y el Pacto Federal, hasta que el líder de los unitarios, el General "Manco" Paz fue capturado por andar paseando en territorio enemigo y no se acordó que para agarrar la pistola y las riendas del caballo se necesitan dos manos. La totalidad del territorio quedo bajo la órbita del poder de Buenos Aires, por ende de Don Juan Manuel de Rosas. El cual, consolidó su poder a base actos democráticos como hacer elegir a sus seguidores de que manera vejar a sus opositores: si con látigo o mazorca; así cimento un gobierno fuerte a partir de poderío militar, los ingresos fiscales de la Aduana y la injerencia en los gobiernos de otras provincias y caudillos. Después de unos años de gobierno su poder fue revocado y se retiró a pasear y cazar (conejos, ñandús, pumas, indios) por las pampas y desiertos del sur; mientras que su esposa organizó un complot contra sus opositores que, a su vuelta, le hizo recuperar el mando. D paso, para controlar las revueltas generadas por el complot, el Cabildo le dió superpoderes. Esto significaba que era tanto gobernador, como fiscal, juez y creador de leyes; una especie de Juez Dred, hecho que hizo temblar a sus opositores, pero se santiguaron que al menos no iba a poder volar y tirar rayos láser. Su tiranía se enfrento a sucesivas rebeliones liberales y unitarias en distintas provincias, así como una invasión peruano - boliviana en el norte, un bloqueo anglo - francés, intentos de asesinatos frustrados y lo peor de todos: jóvenes que escribían poemas en su contra. Simultaneo a los enfrentamientos civiles en el actual territorio Argentino, en el país vecino del rió de la Plata surgió una guerra civil entre los partidos blanco y colorado, que asemejaban a unitarios y federales respectivamente, de los cuales Rosas presto a apoyo económico y militar a los primeros a cambio se negociase Punta del Este para vacacionar a cambio de que dejasen de llamar al país Oriental como Argentina de repuesto. Un caso particular de los adversarios del gobierno de Buenos Aires fue la provincia de Corrientes. Que debido a las prohibiciones de comerciar y navegar por los ríos, llevó a cabo 4 rebeliones infructuosas, entre ellas una alianza entre correntinos, exiliados unitarios y uruguayos que logró invadir la provincia de Entre Ríos bajo el mando del vieje General "Manco" Paz, pero que terminó siendo rechazada por el nuevo gobernador federal de Entre Ríos: Justo José de Urquiza.

El pronunciamiento de Urquiza

El ya pleno e indiscutible gobernador de la provincia litoraleña, Urquiza, a pesar de ser federal empezó a sentir en su gobierno la sombra de su par de Buenos Aires. Surgieron roses con el gobernador vecino, a la par que eventualmente logró tregua con sus antiguos adversarios del campo de batalla por medio de correspondencia, de la que se beneficiaría de comerciar con los uruguayos del partido colorado que estaban sitiados por los blancos y federales rosistas. Estos últimos que no se daban cuenta de porque los habitantes de una ciudad rodeada por años no se morían de hambre. Eventualmente los brasileños salieron en defensa los sitiados de Montevideo. Rosas ante una eventual guerra con Brasil se le ocurrió la idea de confiar un ejercito, armas y provisiones al General Urquiza con una carta que decía:

"Te los presto, pero me los devuelves limpios. PD: Seria gracioso que los uses para traicionarme, besitos. ATTE Rosas"

De más está decir que Urquiza no solo los uso, sino que se alió con correntinos, uruguayos y brasileños, formando el ejercito más grande visto hasta la época y enuncio su famoso "Pronunciamiento". En dicho manifiesto declaraba que se desplazaba a Buenos Aires del manejo de las relaciones exteriores, de la organización nacional, la pronta formación de una asamblea constituyente y que iba a hacer su propia Confederación Argentina con juegos de azar y mujerzuelas. Dicho esto, avanzó en conjunto al ejército carioca hasta Montevideo donde levanto el sitio del bando blanco sin gastar una bala (solo tiró un par de piedras y los desmotivados sitiadores se rindieron). Allí proclamó otra celebre frase: "Ni vencedores ni vencidos", que pasaría a ser el lema de quienes se les enfría el pecho para disputar cosas importantes. Dejando la organización de la conquistada ciudad a los confiables vecinos lusos, comenzó el avance a la Capital de la Confederación con un ejército de unos 25000 hombres fuertes cruzando el Rio Parana en barco por el paso del tonelero donde hubo una pequeña defensa de 2000 hombres confederados que se retiraron cuando el delegado gremial preparó el asadito. Agrupándose de nuevo en la ciudad de Diamante a orillas del Paraná comenzó su avance hacia el sur sin mucho hostigamiento hasta acercarse a la ciudad principal donde ocurrieron unos embates con la vanguardia rosista. Curiosamente una escuadra brasileña de la coalición partió al puerto de Buenos Aires a la vez que el ejercito Grande avanzaba hacia la ciudad. Su misión era reconocer un lugar para en un futuro cercano desembarcar en la ciudad porteña y apoyar a las tropas de a pie a invadir, no encontró oposición de flota argentina ya que era la hora de la siesta y los muchachos solo defendían la patria de lunes a viernes de 8AM a 2PM.

La batalla

Después de varias y dramáticas deserciones de ambos lados, que al fin no vinieron al caso porque los desertores de unos se pasaban al bando de otros sin modificar números, los ejércitos se encontraron en el campo de Caseros a pocas horas de distancia con Buenos Aires, siendo el bando defensor dirigido por el mismo Rosas después de que sus mejores generales les diera dolor de estomago y reclamaran vacaciones pagas. La batalla comenzó la mañana del 3 de febrero de 1853 con ambas bandos diviendo sus fuerzas en 3 columnas de combate con respectivas retaguardias. La iniciativa la tomo la izquierda del bando atacante dirigida por el propio Urquiza con una carga arrasadora de caballería de soldados y gauchos del litoral. En esta carga se destaca también Purvis, un inmenso perro paraguayo de muy mal genio adoptado por Urquiza, que acompañaba al caudillo a todos lados y participó en la batalla mordiendo a todo el mundo, aliados y enemigos. Por su parte, el ala derecha del Ejercito Grande se conformaba mayoritariamente por la élite de soldados de Brasil que a lo Roberto Carlos le pegaban de 3 dedos a las balas de cañón e hicieron perder por goleada a los rosistas que estaban defendiendo una edificación conocida como el Palomar. Por último la lucha mas férrea fue en el centro, donde se desato una lluvia de artillería mutua hasta que los defensores se quedaron sin municiones y tuvieron que pedirle prestado a los invasores de Urquiza que a pesar de ser enemigos tenían estándares y les convidaron amablemente para seguir tirándose. A penas pasado el mediodía las fuerzas federales estaban en franca retirada para ver si podía al menos rescatar algún choripán antes de ser fusilados por Urquiza, a la vez que el propio Rosas con un tiro en la mano (no se sabe bien si se lo dió un enemigo o quería parar balas con telequinesis) se retiraba hacia la embajada británica para exiliarse al Reino Unido donde tarde se enteraría que solo hablaban inglés, sin él saber un poco de este idioma. El último reducto defensor fue el General Martiniano Chilavert que se encontraba en el centro del campo de batalla fumando encima de las balas de cañon dándose de a piñas a quien tratase de avisarle que si se le caía el pucho en la pólvora se cagaban muriendo todos.

Consecuencias

La victoria del "Ejercito Mais Grande do Mundo" significo el cambio de color político en la Confederación Argentina y el comienzo de la época conocida como Organización Nacional o Presidencias Históricas de Argentina. A la vez Uruguay quedó endeudado hasta las orejas ya que alguien le paso por debajo de la puerta todas las facturas de gastos y Brasil se consolidó como potencia del Atlántico, recibiendo cuantiosas regalías por sus actos. El fin de la tiranía rosista significó la vuelta de varios exiliados por el régimen que, como el caso de Domingo Sarmiento o el General Bartolomé Mitre, tomaron cartas en la vida política del país. Rosas por su parte se dedicó a la la vida de granja en el campo británico.

Véase también

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