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Lamentaciones de Jeremías

De Inciclopedia
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Cita3.pngBueno, sólo falta que Yahvéh nos vaya a mandar
un meteoro para terminar de decorar.
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Jeremías mirando la ciudad y no al cielo.

Todo empezó hace algún tiempo atrás, con este condenado chaval,
Nabucodonosor II, parecía aburrido y un día, una mañana dijo el tal:
"Uy, quiero destruir una ciudad". Y no tuvo mejor idea
que venir a destruir nuestro pueblo hermoso, lleno de abigeas,
prostitutas, traficantes de camellos, sin pecado alguno o mal.

Nuestra ciudad no merecía caer, era un paraíso, como lo será
Las Vegas desde 1980 D.C. Solamente lapidábamos
treinta y cuatro personas por día. Nunca uno de más.
Lamentamos que el mensajero ayer a la tarde haya llegado,
porque no nos dio ni tiempo de poder evacuar la condenada ciudad.

Sólo queda esperar a que vengan y nos saqueen todo, malditos caldeos,
su ejército conformado por treinta y cinco ancianos de días
montados sobre pollos bicéfalos, son totalmente aterradores y feos.
Seguidos de sus lanceros de tomate y manteca, que te infartarías
con una de esas manchas en la túnica haciendo difícil el aseo.

Solo resta esperar...

Nooo, nooooo. Hemos perdido contra los palestinos,
Sólo falta que nuestros escritos los patente Constantino.
¡Que desgracia!
-Jeremías... mucho-tiempo.AC

Primera lamentación

Muy a pesar nuestro, hemos reconocido que somos un pueblo pecador, con el índice de criminalidad y ataques con palos de madera más grande de la región. El faraón en persona ha venido a insultarnos debido a la ausencia de humildad que nuestro pueblo presenta. Según nos dijo, nuestro Dios pagano se fue de juerga con Thor y nos arrojó su pecado en nuestra ciudad, debido a que es pagano. Es la excusa más idiota que escuché en mi vida, pero el que lo niegue será lapidado hasta tres horas después de muerto. La caída de nuestra comunidad es evidente, ayer vi un ebrio tomando vino tinto con veneno de cobra que rompía vasijas de barro, así ninguna civilización puede convivir, es imposible. Dentro de poco vendrán los caldeos.

Segunda lamentación

Escenas así, de violencia entre todos, eran moneda corriente.

Miro hacia la ciudad, los caldeos aún no vinieron, pero mis vecinos y pobladores contribuyen cada vez más a la destrucción. Ayer un rayo cayó del cielo, enviado por un tal Zeus (amigo de unos raros de ropas raras que venían a conquistar a todo el pueblo occidental, que de paso robaron tres carretas y todas las pertenencias de nuestro único herrero), sobre el mercado de Jacob. La tienda, una tela paupérrima sostenida sobre cuatro palos, se incendió completamente, y la mercancia fue robada por la gente que entraba en pánico.

El príncipe de nuestra ciudad fue encontrado teniendo sexo con sus tres mejores amigos, y fue penosamente descubierto por su hija, la cual en vez de denunciar el asunto, se unió al grupo. A su vez, misteriosamente, todos los cerrojos de madera de todas las casas empezaron a aparecer rotos, y ayer mi vecino salía de mi casa con lo que creo era mi cabra favorita. Lo miro y le digo "¿esa no es mi cabra?" y me dice "Jeremías, no, la encontré abandonada en tu cama". El problema es que sí creo que era mi cabra porque la estuve buscando por toda mi casa y no aparece. Hoy empecé a beber vino, no soporto la catástrofe, y, no sé si habrá sido una alucinación, o si habrá sido causa de los treinta litros de vino con veneno de cobra que tomé con mis amigos, pero vi a mi hígado abriéndose paso en mi abdomen, e intentando escapar de mi cuerpo. Corrió 10 metros, lo logré ver, lo corrí y lo volví a meter adonde debía ir desde un principio.

Las prostitutas decidieron bajar su sueldo permisivamente debido a la escasez de clientes, y a que la mayoría de sus clientes fijos decidieron irse hacia otras ciudades debido a la inminente destrucción. No sé si haré lo mismo, no me agrada la idea de caminar trescientos kilómetros bajo un sol ardiente rodeado de serpientes y quién sabe qué más. Por mi parte, espero que estos malditos caldeos vengan pronto, no soporto que mi pueblo se autodestruya, hoy, el mismo ebrio que rompió vasijas de barro destrozó ocho carretas que transportaban humus, se lo comió todo y cayó muy enfermo. Le dije que espere 576 años y vendrá un chaval a curar tus heridas, a lo cual me contestó que la persona que más tiempo había logrado vivir desde los 983 años de Job había sido Malaquías, que contaba ya 31 años y no le quedaba mucho más. Personalmente, espero que ese maldito vándalo muera, así deja de ocasionar semejantes clases de destrozos fatales para la comunidad.

Tercera lamentación

Ahora le pido perdón a Yahvéh, yo solo, el resto del pueblo está muy ocupado robando, saqueando y luchando contra cinco caldeos que vinieron ayer a la tarde. Oh Yahvéh, ten compasión de nosotros, no es nuestra intención asesinar escarabajos egipcios de exportación, ni llenar de plumas la cama del faraón cuando nos visita, anhelo tu perdón, estoy sufriendo enormemente, y extraño a mi cabra, dicho sea de paso. Ayer mi esposa se fue de juerga con mi mejor amigo y dijo que volvería a las seis de la mañana. Cuando volvió, estaba llena de alcohol y estaba completamente despeinada y agitada. Pienso que le pudieron haber robado por el camino.

Genial, hoy rompieron la futura ventana de un material aún desconocido llamado vidrio que está en la pared oeste de mi casa. Que suerte que faltan varios años para que se inventen... eso es lo bueno de ser profeta. La gente está cada vez peor, ahora fuman la hierba prohibida de Yahvéh, vista por Moisés cuando dijo haber visto a Yahvéh en persona. Se sabe que el consumo de eso provoca alucinaciones, pero Moisés sacó agua de una piedra y ahogó miles de egipcios, según él, sin intercesión divina. Prefiero creer que realmente vio a Yahvéh. También, las fuerzas egipcias avistaron al ejército caldeo a 725 kilómetros, por lo que en 3 meses estarán aquí. Aún no tengo idea de como los vieron... Quizá sea una treta del destino. Pero no tenemos ni tiempo para evacuar la ciudad, las salidas se llenaron de leprosos muertos, y no puede ni siquiera entrar gente a la misma.

Cuarta lamentación

Diablos, ni el Sol nos quiere.

Hoy han venido veintitrés caldeos, y con algo de ayuda de la tormenta que se alzó sobre nuestra tierra, derrumbaron el templo que tanto nos costó construir. Una pared cayó encima del ebrio rompe-vasijas, que no entiendo cómo sobrevivió a eso. Las cabras huyeron espantadas hacia el norte, hacia nuestros eternos rivales los palestinos. Demonios, ya ni ellas nos quieren. Sólo falta que nuestras mujeres se vayan también. El ejército egipcio combatió a los caldeos que derrumbaron nuestro templo, lo vencieron, pero no logro entender porque ellos los derrotaron y nosotros no. Atacando con botellas de barro, vasijas y rocas se puede vencer a veintitrés hombres, aunque sean atacados por ocho...

Las calles están desiertas, ya nada queda para nadie y todos nuestros recursos por decirlo de una manera, han sido consumidos. Sólo quedan rocas, rocas, y algo de tierra. Ya ni agua tenemos para hacer barro. La costa está a unos cuantos kilómetros, 1 y medio en total. Cuando le pregunte a las gentes si me acompañaban a hacer el recorrido todos saludaban a otras personas que no estaban allí. ¿Me estarán ignorando?. Ahora estoy sintiendo un fuerte temblor en la tierra, y se ven mares de caldeos a simple vista que nos vienen a atacar. Mierda, dónde dejé mi pala, en un momento quiero buscar agua y ahora quiero esconderme en un agujero en la tierra. El ebrio acaba de arrojar un cigarrillo encendido sobre un montón de hojas secas, para más inri, un rayo enviado del cielo cayó encima de las hojas secas... Ups... Espero no ser el valiente que orine encima de eso para apagarlo. Bueno, que más da, nuestro fin ha llegado.

Quinta lamentación y paramos de llorar

Oración del pueblo totalmente en bancarrota, sin ni siquiera 2 dólares de Monopoly.

Oh gran Jehová, ve nuestro sufrimiento, mi padre ha sido asesinado por un extraño que al parecer mantenía relaciones con mi madre, que fue lapidada por bigamia, empezó a existir el intercambio de monedas, ahora compramos cosas (más que nada leña para las hogueras donde quemamos gente), los caldeos nos persiguen por feos, hay gente colgada hasta de una palmera que todavía no mide 2 metros y todas las mujeres fueron violadas, o al menos eso creo. Los gritos de placer que hacían al fornicar me hacen dudar... Oh Jehová, siempre vivirás para molestarnos, tú y solo tú, vete a tomar por el culo, nadie nos desecha como has hecho tú, con aparente placer, así que solo te decimos, que nos perdones por tanto desastre, y si no es tu voluntad perdonarnos, a la mierda entonces.



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Los rumores sugieren que sus autores fueron instruidos
por el mismísimo Miguel de Cervantes.