Biblioteca

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Cita3.png¿Biblioteca? ¡Deberían llamarla Cervanteca!Cita4.png
Miguel de Cervantes sobre las Cervantecas
Hay quien camufla bibliotecas con la vana esperanza de que la gente entre por error.

La biblioteca es un lugar. Se rumorea que está plagado de unos seres muy aburridos llamados libros, pero esto no se ha podido confirmar ya que no se conoce a nadie que haya entrado en una (de forma voluntaria).

Mito o leyenda

Ante la alarmante falta de afluencia a las bibliotecas, algunos gobiernos han empezado a utilizar campañas más agresivas.

Antiguamente el término biblioteca era muy amplio, podía referirse a múltiples cosas. Todo dependía de donde se pusiera el papiro, si se ponía encima de una mesa, eso era una biblioteca o si se dejaba en la taza del retrete también se le cambiaba el nombre y pasaba a convertirse automáticamente en una biblioteca.

Al principio todo el conocimiento del mundo estaba a manos de cualquiera, no tenía porque ser un lumbreras, sólo hacía falta que comprase todas las obras existentes, es decir 5 obras que eran:

Por lo que hasta el más lerdo podía presumir de cultura; sin embargo, a partir del siglo VI los griegos le cogieron gusto a lo de escribir libros sin medida, por lo que rápidamente se fue haciendo cada vez más imposible tener una biblioteca actualizada. Todo se solucionó con la invención del mes de septiembre por parte de los editores, durante el cual, miles de colecciones se lanzaron a las calles griegas y romanas, pero el problema fue que algunas colecciones constaban de mas de 400 libros y como salían cada semana muchas personas se endeudaron en lo que se llamó "La Burbuja Bibliotecaria", famoso crack del año 29 d.C.

Durante algunos siglos la gente se calmó un poco y el vicio de la posesión de libros para adornar armarios fue decayendo hasta que llegó la Edad Media. Con el resurgir de escritores de la talla del pornoautor Bocaccio o del sádico Dante, los lectores se volvieron a interesar, pero el verdadero boom bibliotecario llego a manos de Gutenberg y su imprenta (sistema novedoso que consistía en grabar letras en los libros a base de imprimirles unas buenas patadas).

Ante la dificultad de que los particulares reunieran todas las obras en una colección Luis XVI decidió poner bibliotecas públicas por toda Francia, con el fin de que el populacho se culturizase un poco. Craso error, la gente empezó a leer las teorías materialistas de Marx, obras en las que se explicaba con todo tipo de detalles cómo amputar una cabeza soberana y proclamar una república bolchevique.

Hoy en día las bibliotecas son consideradas lugares de brujería y cultos satánicos, la gente que entra lo ha de hacer a hurtadillas por miedo a lo que puedan decir sus vecinos. Sus vistantes son conocidos como frikis, en su gran mayoria.

Clases de Bibliotecas

Municipales

Libro encadenado, como si lo fueran a robar... , severos ilusos.

Lugares muy extraños poblados por estudiantes de oposiciones. Miran mal al resto de usuarios por culpa de que la biblioteca municipal se ha convertido en su primera vivienda, todo debido a que llevan más de veinte años opositando para ser funcionarios de 5ª categoría. Odian a todo el mundo y están hartos de ver siempre las mismas caras por lo que en su más hondo interior desearían asesinarlos. Es por ello por lo que son los sitios más peligrosos después de los jardines de infancia, cualquier día te puede aparecer un opositor con una carabina y asesinarte.

Universitarias

También conocidas con el sobrenombre de ligotecas ya que los universitarios suelen acudir a estos centros de la cultura y el saber única y exclusivamente para ligar. Es por ello que tanto féminas como hombres acudan a la llamada del conocimiento con faldas muy cortas o camisetas marca-pectorales.

Lugares muy peculiares por ser casi imposible encontrar sitio en la época de exámenes. Lo peculiar es el hecho de que normamelmente se encuentran los sitios ocupados únicamente por los libros mientras sus supuestos usuarios están ausentes comportandose como bosones ya que no cumplen el principio de exclusión de Pauli. Están a la vez estudiando y ligando.

Estos sitios se acaban convirtiendo en los peores para estudiar y concentrarse. Normalmente la tasa de suspensos de la gente que acude a estos centros suele ser del 99.9%.

Aunque también se sabe de algunos que no van a ligar si no que entran a estudiar. Se les reconoce fácilmente porque se levantan cada media hora exacta para consultar libros de programación y/o manuales de ensamblación en inglés.

Privadas

Los incilibros en las bibliotecas son muy apreciados y valiosos.

Se cree que los dueños de bibliotecas privadas son en realidad una mascarada, ya que según fuentes muy reputadas en realidad es una federación balacánico-nepalí la que las controla. Su objetivo es introducir comentarios verdes en todos los textos del mundo mediante adiciones muy sibilianas y difíciles de detectar. Así un ejemplo de como sería:

En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de pene en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.

¿Qué es lo que me pierdo al no entrar en una biblioteca?

  • La oportunidad de amasar conocimientos.
  • El poder de la cultura.
  • La bibliofilia.
  • Compartir mesa con esos ancianos aeorófagos lectores de la prensa seria.

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Artículo destacado

Este artículo ha sido destacado en la Portada por decisión popular.

Los rumores sugieren que sus autores fueron instruidos
por el mismísimo Miguel de Cervantes.

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