Juego de la vida

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John, el protagonista del juego, en el nivel 1 y antes de comprar las muchas mejoras disponibles

The Incredible Adventures of John Conway, or The Absolute Game Of Life, conocido en español con el título simplificado y menos pretencioso de Juego de la Vida, es un videojuego de acción-aventura de mundo abierto desarrollado y publicado por la maligna empresa multinacional Conway Incorporation. Lanzado por primera vez en 1970 y recibiendo actualizaciones diarias desde entonces, es considerado uno de los mejores videojuegos jamás creados, con los críticos aclamando su trama, personajes y jugabilidad virtualmente infinita. Actualmente está disponible para PlayStation 4, PlayStation 5, Xbox One, Xbox Series X/S, y posiblemente otras plataformas, pero esas a nadie le importan.

La historia gira en torno a un coso llamado John que intenta abrirse paso en una cuadrícula bidimensional hostil en la que sufre discriminación por ser negro. Para cumplir su mayor deseo, dominar el mundo, debe mutar en seres más fuertes a través del uso de esteroides que deben pagarse con leros verdaderos, cosa que todo gamer que se precie de serlo adora hacer.

Historia

John en el nivel 2, después de conocer el amor (intenta ladear la cabeza 45° para un mejor efecto)

En la década de los 60, la cultura hippie impulsó la creación de incontable basura existencialista cuyo único propósito era desafiar el sistema apelando a la hilarante (o, con más frecuencia, deprimente) absurdez. En esta categoría entran libros como Cien años de soledad y películas como Mary Poppins. El movimiento llegó a los rincones más impensados, incluyendo, extrañamente, a las matemáticas. He aquí que un inglés aburrido, que siempre y en todo momento son los más, de nombre John Conway, se cansó de experimentar con los números surreales (su código interno para las drogas) y decidió embarcarse a la creación de algo más elevado: un videojuego de cero jugadores.

La labor de Conway fue compleja debido principalmente a que, en aquella época, no existían los videojuegos ni las computadoras. Así pues, tuvo que inventarlos. Le tomó varios años hacerlo, y cuando al fin lo consiguió, tuvo la mala fortuna de que un tal Factura Puertas le robara su prototipo de computadora y un ruso de mal carácter se apropiara del videojuego, poniéndole colores y llamándole tetris.

Furibundo, Conway abandonó su proyecto y se dio a la bebida. Empezó a cuestionar toda su vida, en particular la decisión de dedicarse a las matemáticas en lugar de su otro pasatiempo, los duelos de miradas. Su padre insistía estúpidamente en que ese no era un talento de verdad, y que en cambio debía seguir el negocio familiar, la astrología. Las matemáticas resultaron ser el punto intermedio lógico. Pero en aquel momento, sumido en la depresión, hasta esa decisión parecía inenarrablemente absurda. Mientras escribía su carta de suicidio, cuyo único propósito era reivindicar su orientación heterosexual muchas veces cuestionada, se percató de algo: no necesitaba una computadora. Su videojuego podía disfrutarse simplemente con lápiz y papel.

Entusiasmado, prácticamente salvó de la quiebra a la papelera de su pueblo por la cantidad de papel que ordenó. Sus kits para probar el juego de la vida, aunque lógicamente incómodos y aburridos, le permitieron reunir el dinero necesario para fundar Conway Inc. y lanzar su videojuego en forma digital en 1970. Desafortunadamente, los 60 ya habían terminado, y la idea de un juego de cero jugadores en el que lo único que se puede hacer es mirar una pantalla como idiota por horas resultó un fracaso. Para ese momento, claro, Conway ya había aprovechado sus cinco minutos de fama para lavar tanto dinero como le era posible y escaparse a las Bahamas.

El videojuego, con todo, perduró mantenido por una comunidad de frikis sin nada mejor que hacer, fascinados por los (alucinados) significados filosóficos escondidos detrás de los cuadraditos blancos y negros. Gracias a ellos, en la actualidad tenemos la posibilidad de perder el tiempo de la misma manera, ¡y GRATIS! Venga, ambos sabemos que no tienes otras ocupaciones en tu vida, por algo te encuentras aquí. Aprendamos las reglas.

Reglas

John en el nivel 3, aprendiendo (al fin) a caminar

El mundo en el Juego de la Vida™ es una sencilla hoja cuadriculada infinita. Es una hoja cuadriculada porque Conway era muy pobre para algo mejor. Es infinita porque resulta que el papel era bastante barato en la papelera de su barrio.

Cada cuadrado en la hoja se llama célula, y puede estar viva o muerta. En cada turno, las células pueden cambiar de un estado a otro (bueno, cambiar de muerta a viva requiere de ciertos puntos de experiencia y la habilidad Necromante III, pero eso puede variar dependiendo del mod pack). En fin, el juego base que se usa en los torneos internacionales solo impone tres reglas:

1. Si una célula tiene más de 3 células vivas a su alrededor, le da ansiedad y se suicida, con lo que estará muerta al siguiente turno.

2. Si una célula tiene 1 o ninguna célula viva a su alrededor, le da depresión y también se suicida, con lo que estará muerta al siguiente turno.

3. Si una célula tiene 2 o 3 células vivas a su alrededor, entonces será feliz y estará viva al siguiente turno. Si estaba muerta, revivirá porque sí.

¿Y cuál es el rol del jugador en todo esto? Pues ninguno, ya que no hay jugadores. Una vez que inicia el juego, todo el resto del universo se convierte en espectador de la maravillosa evolución natural de las células del tablero, y en particular te quedas con cara de mono que intenta sumar, preguntándote por qué cojones te quedas mirando esta mierda en lugar de salir y tocar esa cosa extraña que llaman césped.

Estrategia

John en el nivel 4, ¿bailando?

¿Sigues aquí? Oh vaya. Sí que eres persistente. Pues perfecto, yo tampoco tengo nada mejor que hacer. Pasemos a la estrategia.

Desde luego, no se necesita estrategia como tal porque el juego no puede ganarse, o perderse; venga, ni siquiera puede jugarse. Pero aun así la estrategia ha sido extensamente estudiada, y existe una nutrida bibliografía al respecto, lo cual puede o no ser un argumento para estar en contra del financiamiento estatal de la investigación en ciencias exactas.

Como sea, la estrategia se basa en encontrar patrones iniciales de tablero que produzcan evoluciones interesantes, bonitas o hasta excitantes (intelectualmente, o quizá sexualmente, dependiendo de las intenciones del matemático y la disponibilidad de puertos en el ordenador). Continuando con la analogía, los patrones iniciales son como los personajes del juego, y se cree que cada uno tiene su propia personalidad y atributos; estos son más notorios cuanto mayor sea el índice de alcohol en sangre del jugador. Un estudio preliminar dirigido por Conway encontró, de hecho, una relación directamente proporcional entre este índice y el atractivo del juego, pero los resultados no pudieron reproducirse (Conway tampoco podía reproducirse, aunque por otros motivos).

Volviendo al tema, una vez creado el patrón, su autor puede admirarlo, masturbarse (opcional) y luego hacer lo más importante de todo: ponerle un nombre. La Ladrona tiene nombres para decenas de patrones; estos son algunos:

No, no se parecen a sus nombres.

Datos curiosos

John en el nivel 7802504221, habiendo trascendido los límites de la realidad y entrado a un espacio-tiempo toroidal (esto es, en forma de toro, aunque sigo sin encontrar los cuernos)
  • El Juego de la Vida™ es Turing completo, lo que significa que puede emular a Alan Turing de manera tan fiable que un observador externo no podría diferenciarlo del real. Intentos de demostrar esto empíricamente han fallado, en parte porque Alan Turing murió en 1954.
  • Conway apostó 50 dólares a que nadie podía ganar el Juego de la Vida™, pero un equipo de investigadores del MIT, liderado por Bill Gosper, descubrió que existía un patrón que creaba un cañón con municiones infinitas, con el que se podía obliterar a cualquier enemigo. Gosper reclamó el premio, pero el mayor honor fue poder nombrar el patrón, conocido ahora como «cañón de planeadores de Gosper». No es broma.
  • Conway murió en las Bahamas en 2020, víctima del milenario arte del Kung Flu (que también ataca a los paraísos fiscales). El físico e ingeniero Randall Munroe, al parecer alterado porque ya nunca podría casarse con él, utilizó el Juego de la Vida™ para capturar su alma y ahora vive eternamente en su sitio web.

Véase también

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Juego de la vida


Juegos con más de cero jugadores, y por tanto más aburridos, pues deben incluir a personas como :


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