Siglo de Metacrilato

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Cita3.pngNo existen más que tres reglas para crear arte: tener algo que decir, decirlo... y registrarlo en La InnombrableCita4.png
Oscar Wilde sobre la Libertad de Expresión
Cita3.png¡España, el país de la patraña!Cita4.png
Ska-P mientras se lían un porro en su limusina con jacuzzi

Por Siglo de Metacrilato se entiende la época de apogeo de la cultura en español, por delante de los aburridísimos Siglo de Oro y Siglo de Plata. Ciñéndose a fechas concretas de acontecimientos clave, dicho período abarcaría desde la proclamación de Magento I de España y V de Perejil el 22 de noviembre de 1975, hasta la reinstauración de Al-Andalus allá por el 2068 (ese año termina el poder político cristiano en la Península). El punto más alto de este apogeo se encuentra en la obra de Pedro Almodóvar y Joaquín Sabina, auténticos El Gordo y El Flaco de la modernidad.

Durante esta época todo lo «nuevo» en Europa y América venía de este país y era imitado con gusto y aplicación. Fue éste un periodo de especial florecimiento político y económico para este país, el cual alcanza el más alto nivel educativo del mundo y un gran renombre y prestigio internacionales (veáse la retirada de las tropas españolas de Iraq) y se convierte también en el otro centro de atracción, aparte de Miami, para artistas latinos que, como Federico Luppi o José Saramago, no encontraban en sus países el ambiente propicio para desarrollar su creatividad. Durante esta época, se desarrollaron en especial la literatura, el cine y la música, poniéndose de moda saber la lengua española por todo el orbe.

Fases

Carmen Calvo (izq.), fan declarada de Metallica, ex-ministra de incultura y cómplice de Teddy Bautista (der.) en una rueda de prensa explicando cómo van a tocarnos las pelotas este mes.

El Siglo de Metacrilato abarca dos periodos estéticos, que en España corresponden a la Movida de finales del siglo XX (reinados de Adolfo Suárez y Felipe González), y a la Parálisis del siglo XXI (reinados de Zapatero y sus clones producidos con células madre). El eje de estas dos épocas o fases puede ponerse en la victoria de José María Aznar en 1996 y la valiente reacción contrarreformista que tendría su eclosión con la Gala de los Premios Goya del 2003.

La Movida

Vivió su apogeo en los 80 madrileños esos de travestis al estilo Pedro Almodóvar y Alejandro Amenábar y que muchos vejetes de 30 para arriba pasados de rosca recuerdan con cierta nostalgia y ganas de lanzarse al vaso de cubata y olvidar sus penas con un buen porro, algo ciertamente intelectual. La televisión también sería renovada bajo la férula del trío mortal compuesto por Milikito, José Luis Moreno y Javier Sardá, mientras que la literatura y el diseño gráfico más comprometidos con la realidad se presentaban en El Jueves. En los 90, la vanguardia artística se trasladaría a Ibiza y a Valencia, donde artistas como Chimo Bayo revolucionarían el panorama musical internacional elevando a cotas impensables un género entonces marginal como el dance.

La Parálisis

Ya a principios del siglo XXI, nuestros líderes Pilar Bardem y Ramoncín (tanto monta, monta tanto) obtienen su gran victoria al consolidar sus posiciones en los bolsillos de los españoles con la aprobación por el pleno de la Cámara Baja de la nueva Ley del Cine y el canon digital, respectivamente.

La innombrable, una organización sin ánimo de lucro capitaneada por Sir Teddy Bautista, no consigue, sin embargo, promover la nueva hornada de grandes imbéciles artistas como David Bisbal, Alejandro Sanz, etc. La vanguardía artística procede ya decididamente de Puerto Rico y Florida, donde se fraguan engendros éxitos internacionales como los de Ricky Martín, Chayanne, y en especial Daddy Yankee, el padre del reggaeton. Y es que la creatividad de la madre patria ha desfallecido totalmente (contra Aznar se vivía mejor).

Crítica

Cita3.pngNo lo hacemos por dinero. Nos sobra. Solamente lo hacemos por joder.Cita4.png
El Capo de La Innombrable sobre su organización
Multimillonario fingiendo que no tiene ni para calcetines

Varias críticas muy fachas han puesto verde a algunos de estos creadores, como Pilar Bardem, Eva Hache, Pilar Miró y su hijo cazaduquesas, aduciendo su militancia sectaria de sociolisto aborregado y sus injustificados comas etílicos.

Además de todas estas calumnias infundadas, todos estos sufridos intelectuales han tenido que soportar que el dinero haya inundado sus bolsillos hasta elevarlos sin quererlo a la elite más pija de la progresía española. Pero sus éxitos avalan sus eminentes carreras, aunque no lo han digerido muy bien: de hecho se ha vuelto el triple de bordes y el triple de creídos, algo por debajo de Fernando Alonso pero muy por encima de Leticia Sabater.