Maomao

De Inciclopedia
(Redirigido desde «Usuario:DD/Maomao»)
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
¡Ups! ¿No estarás buscando el artículo Gato?
Maomao
link={{{3}}}
Maomao scared.jpg
Maomao viendo al hombre más hermoso del Imperio y deseando ser ciega temporalmente
Origen China prehispánica (donde la esperanza de vida era opcional)
Su vida
Sobrenombres Xiaomao (Gatita), Niang Niang (Señorita Nepotismo), La Chica de los Venenos, Conejillo de Indias Profesional
Lugar de residencia Entre el Palacio y el Putero
Se dedica a Salvar al imperio por menos del salario mínimo
Estado actual Sirvienta imperial con tendencias autodestructivas científicas y fetiche por las toxinas
Hazañas logradas Se pinta pecas falsas porque sabe que ser guapa en el palacio es la forma más rápida de terminar en un pozo
Relaciones Jinshi (ese bishonen que brilla en la oscuridad), Luomen (papá eunuco científico), Las Tres Princesas del Burdel, Gyokuyou (jefa que la usa de escudo humano)
Enemigos Lakan (progenitor no deseado), los polvos faciales de plomo, el sistema nervioso de Jinshi, cualquier individuo que interrumpa su cata de cianuro
Poderes especiales Inmunidad a venenos por entrenamiento espartano, deducción médica nivel Sherlock Holmes con resaca, hígado de acero inoxidable
Objetos Mortero para triturar alcaloides, vendas para ocultar experimentos cutáneos, estupefacientes letales de uso recreativo, arcilla seca para falsificar pecas

Miau-Miau (o Maomao, 猫猫, literalmente "Gato-Gato", bautizada con la misma creatividad que llamar "Guau-Guau" a un canino) es una hipotecaria, perdón, boticaria, detective privada, venenóloga, lavandera, heladera, catadora de ranas (y serpientes o cualquier bicho que repte), cirujana de carnicería, cocinera química, probadora de tóxicos profesional, forense amateur, dama de compañía, científica loca, farmasuicida clandestina, investigadora extraoficial, experta en últimos auxilios, especialista en maquillaje táctico, ruleta rusa culinaria imperial y traficante de antídotos. Es la protagonista de The Apothecary Diaries, o Cómo sobrevivir en el Palacio Imperial desayunando cianuro y odiando al prójimo.

Maomao es el resultado de mezclar a Sherlock Colmes con una mujer china, una adicción a sustancias peligrosas y la empatía de un reptil sedado. Resuelve misterios en el Palacio Imperial mientras se automedica con venenos y niega rotundamente que el eunuco más guapo del reino esté enamorado de ella; asume que sus atenciones son un elaborado plan de asesinato pasivo-agresivo.

Kan Maomao

Nació como un error de cálculo entre una cortesana y un militar con severos daños neuronales. Al notar que la recién nacida no traía el prestigioso apellido paterno Kan bajo el brazo, su progenitora aplicó el protocolo aristocrático estándar para estos casos: tirarla al contenedor de basura orgánica más cercano del barrio rojo.

Fue bautizada como Maomao en claro homenaje al Gran Timonel, Mao Tse-Tung. Fiel a su tocayo, instauró una rápida dictadura del proletariado boticario dentro del Palacio Interior, expropió los cosméticos de plomo a las concubinas burguesas y mandó a las damas de compañía a campos de reeducación agrícola para raspar la tierra y cultivar hierbas medicinales.

Biografía (o necrología anticipada)

Nota: Si buscas una versión con fechas exactas, nombres bien escritos y sin chistes sobre castración, lee el artículo aburrido en: Los diarios de la boticaria.

Maomao una de esas tantas veces en que casi se muere.

La vida de Maomao se resume en ser un imán de cadáveres con patas. Todo arrancó cuando unos secuestradores le hicieron el favor de sacarla del Barrio Rojo para venderla al Palacio Imperial, donde encontró su vocación como probadora oficial de venenos: el único empleo del mundo donde ella sonreía al trabajar. La despidieron por un tecnicismo burocrático, pero Jinshi —el "eu-nunca" que brilla más que uranio enriquecido— la compró de vuelta por una cifra ridícula, volviéndola su detective personal y mascota reacia.

A partir de ahí la escalada de desastres fue exponencial: Maomao descubrió "manualmente" que Jinshi no era eunuco (tocando una "rana" fuera de su charco), humilló a su padre biológico en un duelo de ajedrez alcohólico para saldar las deudas de su madre moribunda, y terminó arrastrada a la Capital Accidental en las novelas ligeras. Allí lidió con plagas de langostas, sectas y una cirugía de urgencia donde abrió a Jinshi en canal para salvarlo (su acto más romántico a la fecha). Actualmente, tras ser marcada como propiedad de Jinshi (quien resultó ser hermano o hijo del Emperador, según el drama en turno, no leas lo anterior si no sabías) y sobrevivir a intentos de asesinato político cada martes, Maomao acepta su destino de futura consorte de un masoquista imperial, siempre y cuando le dejen cultivar flora tóxica y nadie la obligue a sonreír para la foto o para el delicioso.

Apariencia física

Maomao en modo chibi, su estado natural el 90% del tiempo. Si tuviera orejas de gato, los foros de internet habrían implosionado hace meses.
Toda una belleza cuando se disfraza como El Chavo del Ocho.

Su estética base oscila violentamente entre campesina que acaba de salir de una alcantarilla y científica loca en plena crisis existencial. Luce un cabello verde oscuro producto de una mutación genética por usar metales pesados como condimento en la infancia, acompañado de unos ojos azules que geográficamente no tienen ningún sentido en la antigua China, pero la diversidad racial en el anime funciona por generación espontánea (igual que un terremoto o una orgía, simplemente pasa sin que nadie medie).

Su rasgo más táctico son unas pecas falsas que se pinta a diario con arcilla y paranoia: un camuflaje de supervivencia para parecer un dálmata humano y evitar que el Emperador o cualquier burócrata lujurioso la note, ya que en el Palacio Interior ser guapa es una sentencia de muerte laboral o sexual. Debajo de la ropa, su brazo izquierdo parece un mapa de carreteras de cicatrices y quemaduras, resultado de usar su propio cuerpo como laboratorio para medir dosis letales de diversas ponzoñas, mientras sus compañeras asumen erróneamente que se autolesiona por depresión emo.

Hermanas, adoptivas, por supuesto.

Maomao posee además el superpoder narrativo de estar buena bajo demanda. Cuando se quita la mugre, borra las pecas y se viste como una persona funcional, provoca embolias cerebrales a los presentes con una capacidad de disfraz tan efectiva que podría cometer un regicidio y salir impune solo con lavarse la cara.

Cabe destacar por último la trágica Paradoja de la desaparición mamaria: en un acto de vandalismo anatómico inexplicable, los animadores decidieron que el paso del manga al anime requería una deflación pectoral severa. Mientras que en el papel gastaba unas curvas modestas propias de un ser humano de su género, edad y especie, en la pantalla su pecho es tan plano como sus ganas de socializar, convirtiéndola en víctima de reducción aerodinámica transmedia, seguramente diseñada para reducir la resistencia al viento cuando corre hacia los campos de cicuta.

Personalidad

La coleccionista de trastornos

Su trastorno de base es el síndrome del Doctor Casa: la necesidad compulsiva de meter las narices en diagnósticos ajenos. Ve a alguien tosiendo y su cerebro grita "¡Es lupus! ¡O cianuro! ¡Casi seguro cianuro!". Repite el mantra de no quiero problemas justo antes de zambullirse de cabeza en conspiraciones de asesinato imperial, única y exclusivamente porque el método del homicida carecía de rigor estético.

Su nombre se traduce como "gato-gato" y ejerce como tal: te ignora, te juzga en silencio, se acerca solo si agitas comida (o estricnina o billis de buey) y te rebana la yugular si invades su espacio personal. Las orejas peludas que le brotan en pantalla son la manifestación anatómica de su desprecio por tu inferioridad bípeda.

Negación romántica crónica

¿Esto se podría catalogar como acoso laboral?

Aunque Jinshi arrastra la mandíbula por el suelo de puro enamoramiento, Maomao procesa sus coqueteos como intentos de homicidio en primer grado o acoso laboral. Si el eunuco-no-eunuco le entregara un anillo de diamantes, ella lo sumergiría en ácido sulfúrico para comprobar si oculta esporas de ántrax. Ante una crisis de vida o muerte prefiere la automedicación severa o el riesgo de ejecución antes que buscar su ayuda, intentando encapsular los problemas para evitar el caos. Él compensa esta falta de comunicación manejando la política exterior a cañonazos: si ella es secuestrada o termina en la línea de fuego, la respuesta de Jinshi es iniciar un conflicto armado, movilizar infantería pesada y comprometer la estabilidad del imperio entero para un rescate innecesariamente apocalíptico, una maniobra que Maomao procesa con puro agotamiento mental.

El ecosistema de víctimas colaterales

Enseñando a Jinshi lo que es un hombre de verdad.

Toda la corte orbita en torno a Maomao con grados variables de trauma. Gao-sufre es el único adulto con un sistema nervioso estable en todo el recinto; le profesa un respeto genuino cimentado en la empatía de quienes comparten úlceras gástricas por culpa de Jinshi, y su comunicación opera mediante suspiros sincronizados y miradas de agotamiento crónico. Gyokuyou la ve como un recurso forense altamente eficiente y una fuente inagotable de entretenimiento bizarro, patrocinando sus investigaciones siempre y cuando el resultado frustre los envenenamientos en su de la tarde. Lihua, tras casi perecer por intoxicación de plomo en el maquillaje, desarrolló una lealtad agobiante hacia su salvadora: la terapia de Maomao consistió en aislarla, confiscarle las pertenencias y abofetear a su personal de confianza, un régimen médico que forjó un vínculo de gratitud inquebrantable basado en el trauma físico. Por su parte, Suirei es su única rival farmacológica a la altura: fingió su propia muerte con narcóticos experimentales y mantiene con Maomao una tensión profesional incesante para evaluar quién sintetiza la toxina paralizante más eficaz del imperio sin terminar en el patíbulo durante la fase de pruebas.

Casos resueltos

El síndrome del Doctor Casa tiene un historial clínico notable. Maomao resolvió la muerte de infantes por cosméticos de plomo que los matasanos imperiales atribuían a espíritus chocarreros, cuyo diagnóstico oficial fue: "Dejen de plastificar a sus crías por vanidad, bola de ineptos". Destapó después una conspiración dinástica fundamentada en el daltonismo hereditario, dejando claro que la genética real es el mayor enemigo de las paletas de pintura y de la seguridad nacional. Y verificó empíricamente —mediante tropiezo estratégico— que Jinshi conservaba su cristalería intacta, aplastando el fraude fiscal de proporciones épicas que era su puesto de eunuco.

Baile de celebración por resolver casos.

Véase también

Referencias

  1. No intente esto en casa.
  2. Si ve a alguien con orejas de gato imaginarias, corra.
  • Potter ícono.png Personaje ficticio (ver todos aquí).