Los diarios de la boticaria
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Los desvaríos de la botirara (en japonésñol Kusuriya no Hitorigoto, también conocida como "Dr. House en la China Imperial") es una telenovela para o-tacos que tiene de todo: novelas con poca ropa, dos mangas diferentes porque las editoriales organizaron un duelo a muerte con palillos chinos, y un áni-meh guionizado para dejar claro que la única forma de sobrevivir en la corte es consumiendo estupefacientes hasta las cejas.
La historia persigue a Miau-miau, una bicho rara y versión china de Betty la fea que trabaja de boticaria en un lupanar (no se burdelea, le cura las ladillas a las que sí lo hacen) hasta que unos bandoleros la secuestran y la revenden con descuento por fea al Palacio Imperial. Es Sherlock Colmos si hubiera nacido mujer, china, alérgica al romance, con la tolerancia tóxica de Rasputín y tendencias auto-destructivas con la tabla periódica y las ranas venenosas.
Contexto
La trama parasita un espacio-tiempo preindustrial calcado de la Dinastía Ming o la Qing, reetiquetado con marca blanca para que Xi Jinping no les mande nukes. Es un inmenso latifundio donde el campesinado tributa lodo, cultiva arroz y perece de cólera antes de peinar canas.
La pirámide social es un fósil. En el ático impera una aristocracia dedicada a tejer complots y acaparar prendas de seda; en el sótano opera una masiva burrocracia. Aquí la movilidad social es literalmente un cuento chino; el único ascensor consiste en facturar a una hija al gobierno central (o a la casa de prostis), cruzando los dedos para que sobreviva al zoológico aristocrático y mande remesas antes de volverse fertilizante para bonsáis.
Argumento
Primera temporada
En un imperio que parece Cochina pero legalmente no lo es (para evadir impuestos y la censura), Miau-miau llevaba una existencia pacífica recetando pomadas para infecciones sepsuales en el barrio daltónico. Todo era paz con su anciano padre eunuco, hasta que una banda de secuestradores de quinta la empaquetó mientras andaba por ahí abonando el monte (la naturaleza llama en los peores momentos). La remataron al Palacio Imperial como sirvienta nivel tutorial, con descuento de liquidación por poco agraciada, gracias a unas pecas de barro que convencieron a los tratantes de que no valía ni dos monedas oxidadas.
Su plan era simple: fingir ser un NPC, barrer pisos dos años y regresar al burdel con la liquidación. El plan se fue a la mierda cuando su síndrome de abstinencia de resolver misterios se encendió al ver que los engendros del Emperador estiraban la pata como pollitos de tianguis. Los curanderos del imperio llevaban meses echándole la culpa a la brujería y al mal karmicidio, pero a la boticaria le bastaron cinco minutos para notar que las concubinas se empolvaban la cara con maquillaje de plomo radiactivo (porque antes muerta que con cutis grasoso).
Como es incapaz de mantener el pico cerrado ante una negligencia médica, resolvió el caso de forma anónima. Obviamente, su anonimato expiró a los dos cuadros de manga. Un pseudo-eunuco sospechosamente atractivo y nada castrado llamado Jin-chin —cuya sola presencia provoca ovulaciones espontáneas en un radio de cinco kilómetros con saxofón de fondo— la expuso. Como castigo por su inteligencia, la ascendió a catadora oficial de venenos de la consorte favorita. Así funciona el sistema: si resuelves un crimen, el gobierno te premia con el riesgo laboral de morir escupiendo espuma fosforescente.
Segunda temporancia
La segunda temporada arranca sin comerciales. Son otros 24 episodios que mutan la serie de un drama médico-herbal a un thriller de conspiración dinástica donde el árbol genealógico es un círculo vicioso.
El complot de las hermanas Shizofrénicas
Aparece Shisui, una criada con una fijación insana por los insectarios. Se hace amiga de Maomao, quien piensa que por fin hay una desquiciada de su calibre. Lo que Maomao ignora es que Shisui es la Consorte Pura, Lady Lou-loca, disfrazada de sirvienta para huir del aburrimiento letal de ser un jarrón caro. Loulan usa más estuco que una drag queen en carnaval para ocultar su identidad, mientras maquina la demolición de su propia sangre.
El giro de tuerca aterriza cuando Suireina del drama, la misteriosa cortesana que fingió su defunción en la primera temporada (porque en este palacio la muerte es solo una baja laboral por estrés), reaparece para secuestrar a Maomao. Resulta que Suirei y Loulan son hermanitas, crías del Primer Ministro Shishou, un anciano decorativo y prescindible casado con la mismísima reencarnación del diablo.
Secuestro, locura y un plan suicida
Empaquetan a Maomao hacia la fortaleza del Clan Shit, donde se topa con una rebelión armada con trabuquillos que el guionista sacó de una máquina del tiempo. La matriarca, Lady Shenmei, es una psicópata que exige una poción de inmortalidad (estupefacientes de alta pureza sacados del Grand Theft Auto). Maomao pilla el truco: Loulan es una estratega suicida que raptó a la boticaria para provocar una carnicería militar contra su propia casa. Un "suicidio por policía" patrocinado por batallones enteros.
La gran revelación de Jinshi
Mientras tanto, Jinshi sufre un atentado y se ve forzado a soltar el disfraz de eunuco, una farsa que ya no engañaba a nadie con pulso, especialmente con el muchacho presumiendo su paquete por los pasillos. Asume su identidad real como Ka Zuigetsu (o Ka Zui-gestos), el príncipe imperial.
Flashback en sepia oscuro: Hace 19 años (aunque el sujeto aparente 30 con hipoteca), la Emperatriz y la consorte Ah-Duo (Ah-Dolor) parieron el mismo día. En una maniobra de "Cambiadas al nacer", cruzaron a los críos para salvar la herencia. El bebé de la Emperatriz palmó por tragar miel (el néctar asesino), y Jinshi sobrevivió para ser el príncipe heredero que finge estar castrado para evadir demandas de paternidad. Un culebrón que marea.
El asalto final (o fatal)
Para rescatar a su criada contestona, Jinshi tira las cremas exfoliantes, empuña una espada y comanda las tropas. Se destapa en su faceta bélica. La refriega final es un licuado entre Rambo y Corazón Salvaje, revelando que el falso eunuco tiene un talento natural para despachar prójimos, un rasgo bastante perturbador. El Clan Shi es triturado, Loulan sufre una muerte poética, trágica y de utilería (totalmente falsa, es spoiler, no leas lo anterior si no sabías), y Jinshi acepta su carga gubernamental. Eso sí, lo único que realmente busca es sacarle un beso a Maomao (evento que no ocurre, porque el departamento de contabilidad necesita exprimir la tensión sexual para la tercera temporada).
Después del anime
Tras sobrevivir, la pareja disfuncional viaja a la Capital Accidental, donde Mao-Mao sigue encontrando formas creativas de casi estirar la pata. Jinshi, harto de que lo quieran obligar a ser Empeorador (un trabajo de oficina glorificado donde le exigen copular con cientos de concubinas sin asistencia técnica, ¡qué tortura!), opta por la vía más lógica: sellarse el lomo a hierro candente como vaca de rancho para quedar inválido pal trono. Maomao tiene que curarle la quemadura de tercer grado en una escena saturada de tensión sexual y aroma a barbacoa dominical.
Más adelante, el Empeorador en turno (el padre bioilógico de Jinshi) enferma de gravedad. ¿Y a quién llaman? A Maomao, por supuesto, que termina rajando al monarca como puerco de matadero sobre la mesa del comedor. El suceso deja claro que en este reino lavarse las manos es opcional, pero el melodrama es un requisito constitucional. Entre tanta sangre y tripas, Jinshi le propone matrimonio (bueno, hacerla su esposa), y Maomao reacciona con la inmensa alegría de quien recibe un citatorio de Hacienda. Intenta huir del anillo alegando que gobernar interrumpe sus catas clandestinas de arsénico. La tortura de papel continúa con ellos dos bailando un tango eterno de "ni contigo ni sin toxinas", mientras el resto del elenco apuesta sus aguinaldos a ver en qué milenio consuman el acto.
Personajes
La protagonistanista
- Miau-miau (Maomao)
- Una yon-química funcional que usa la botánica como tapadera para sus tendencias auto-destructivas. Creció en el Burdel-Gris y tiene la tolerancia hepática de un Keith Richards cruzado con Rasputín. Su brazo izquierdo es un código de barras hecho con mordeduras de serpiente. Ve a los humanos como estorbos bípedos y al cianuro como un postre gourmet. Su expresión por defecto es la parálisis facial, excepto cuando huele un hongo venenoso o dinero fácil, momento en el que le brotan orejas de gato metafóricas (y metafísicas).
El harénque masculino
- Jin-soportable (Jinshi)
- Oficialmente un eunuco. En la práctica, es el maniquí de escaparate más caro del imperio, con una crisis de identidad del tamaño de la Gran Muralla Llorona. Su cara emite radiación bioluminiscente que causa desmayos masivos en el personal de limpieza. Es un masoquiste emocional: se enamoró de la única mujer que lo mira con el mismo asco que a una cucaracha pisada. Su dinámica de pareja consiste en regalarle joyas a Miau-miau para que ella pregunte si se pueden masticar o inyectar. Él llora y ella se pira.
- Gaosufrimiento (Gaoshun)
- El niñero de Jin-soportable y la única neurona funcional del palacio. Su trabajo es evitar que su jefe trague lejía y cargar con Miau-miau como si fuera un bulto de patatas tóxicas. Es el "padre-cansado" oficial. Le tiene pánico a su esposa, razón por la cual prefiere las trincheras de la guerra antes que volver a cenar a su casa.
- Locomen (Luomen)
- El padre a-droga-ptivo de Miau-miau. Un genio de la medicina empírica que ignora conceptos burgueses como "exigir un salario" o "bañarse". Este sí es un eununca de fábrica, aficionado a coleccionar bolas de billar orgánicas en formol, convirtiendo la mesa del comedor en una exposición forense.
Las concubinas
- Yo-que-yo (Gyokuyou)
- La pelirroja monopolizadora de favores. Lista, astuta y la jefa directa del desastre químico. Entiende que contratar a la boticaria psicópata es la póliza de seguros a todo riesgo más barata del mercado.
- Li-ja (Lihua)
- La rival que casi estira la pata por esnifar maquillaje a base de plomo. Tras sobrevivir, desarrolló una adicción crónica a que Miau-miau le amase la espalda.
- Llori-shu (Lishu)
- La concubina tamaño loli con alergia al polen azucarado y fobia a las sábanas flotantes. Su única función en la trama es ser el blanco de intentos de asesinato dignos del Coyote. El emperador ni la roza, no por moralidad, sino porque no quiere problemas legales y las prefiere con la mayoría de edad cumplida.
- Ah-Dios (Ah-Duo)
- La con-cubina con exceso de testosterona estética que funge como la incubadora biológica de Jin-soportable. Destila tanto carisma que hasta Miau-miau le hace ojitos, provocando que Jin-soportable se muera de celos de su propia madre.
Producción
La serie arrancó en 2011 en Shōsetsuka ni Narco, el vertedero de la infernet donde los otakus suben fantasías de isecaídas. Natsu Fuga rompió el molde escribiendo sobre intoxicología forense en lugar de elfeas con implantes aerostáticos. La editorial Chufa-no-tomo olió los yenes sucios en 2012 y compró los derechos al peso.
En una jugada maestra del capitalismo niponés, dos editoriales sacaron mangas de la misma historia al mismo tiempo pero con dibujantes distintos para ver quién colapsaba primero (total, los frikis compran ambos):
- Versión Square Fénix (Neko-coraje): Dibujo precioso, más romance, ritmo taquicárdico. Ganó la guerra comercial porque el público es básico y le gustan los monitos brillantes. Es la base del anime.
- Versión Soga-kukan (Minoji Barata): Fiel a la novela, dibujo con anemia, ritmo de babosa con reuma. Solo la leen los puristas alérgicos a la dopamina.
El director Norigiro Nadanuma enfrentó el dilema: ¿Cómo hacer emocionante a una chica pensando en alquimia recreativa? Solución: Orejas de gata callejera y alucinógenos visuales. Cada vez que Maomao se excita con un veneno letal, le brotan apéndices felinos y la pantalla vomita colores psicodélicos. Fue un éxito rotundo.
Recepción
La serie ha sido una bomba tóxica, coronándose como el tercer manga más vendido de 2024. Ha inspirado a una generación entera a interesarse por la farmalocogía (o a drogarse masticando las macetas del jardín; el Ministerio de Salud aún está investigando el repunte de casos, aunque celebra que más adolescentes se anoten a clases de brujería médica).
Ha establecido el subgénero de "prota-agonías femeninas disfuncionales con doctorados callejeros". Maomao dejó claro que no necesitas poderes mágicos para ser genial, solo saber qué hierba provoca un desalojo intestinal atómico en tus enemigos. También popularizó el romance de asco mutuo, donde ver a dos personas no besarse durante 48 episodios se considera el pináculo del entretenimiento.
Véase también
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