Bandai

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Bandai
Archivo:Bandai HQ Tokyo.jpg
Cuartel general donde planean cómo vaciar tu cuenta bancaria.
Tipo: Corporación de Extorsión Nostálgica
Fundación: 1950 (Año 0 de la Era del Juguete)
Fundador: Naoharu Yamashina (El profeta del polietileno)
Sede: Tokio, Japón (Distrito de Taito)
Productos: Robots que debes armar tú mismo, Mascotas muertas, Gokus de pelo azul
Lema: Dreams and Creation (Traducción: Danos tu dinero y vete)
Filial de: Bandai Namco Holdings

Bandai Co., Ltd. (en japonés: 株式会社バンダイ, léase Kabushiki-gaisha Bandai, la mano invisible del mercado otaku") es una malvada corporación multinacional japonesa dedicada a la malvada manufactura de ilusiones, la inyección de plástico a precios de oro y la gestión monopolística de la infancia global. Conocida por ser la tercera compañía de juguetes más grande del mundo (solo superada por Mattel y los bloques daneses del dolor), Ostenta el título de ser la entidad que más estanterías ha llenado de polvo en la historia de la humanidad.

Su modelo de negocio radica en convencer a adultos funcionales de que necesitan comprar figuras de acción de series que vieron hace treinta años para llenar el vacío de sus tristes y deprimentes vidas. A través de franquicias como Mobile Suit Gundam, Dragon Ball o Power Rangers, la empresa perfeccionó el fraude de vender el mismo molde de plástico con siete colores diferentes, denominando a esta práctica edición limitada o P-Bandai, generando así una ansiedad colectiva en el consumidor que garantiza la solvencia fiscal de la empresa por los próximos cinco siglos.

Historia

Orígenes

Archivo:Tin toy car.jpg
Juguete de hojalata de los años 50. Incluye bordes afilados para mejorar la motricidad fina a base de tiritas.

La compañía, que durante la Segunda Guerra Mundial fabricaba aviones militares, tanques de guerra y robots de batalla para las peleas en el espacio contra los rusos, terminó la guerra y miró la fábrica: mismas prensas, mismos moldes, mismas chispas saltando por todas partes… así que, por pura inercia siguió adelante como si nada. En 1950, Naoharu Yamashina la fundó oficialmente como "Bandai-ya", un nombre sacado de "Bandai Fueki" (“si no se rompe, no se toca”), lema que también aplicaba a las tuercas que sobraban.

Al principio probó con textiles, pero las camisetas no hacían “¡CLONK!” al caer ni dejaban marcas interesantes en el suelo. Los juguetes sí. En los años 50, Bandai empezó a exportar coches metálicos baratos a los Estados Unidos, para que los niños americanos descubrieran la emoción internacional del dedo pillado, la pintura sospechosa y la dirección asistida por un muelle que salía disparado. La garantía de calidad era sencilla: si el juguete sobrevivía al viaje en barco sin doblarse, oxidarse o convertirse en una escultura abstracta, se consideraba listo para la vitrina. Si además rodaba en línea recta, era edición de lujo.

La Revolución del Plástico

En los años 70, cuando el petróleo aún era barato, Bandai dejó atrás la hojalata como si nunca hubiera existido —y sinceramente, mejor así— y se lanzó a dominar el mundo con plástico reforzado y licencias sagradas. Fue en este periodo de gloria que el verdadero Astroboy, construido en secreto en una planta subterránea bajo Nagoya, salió por primera vez a campo de batalla contra los ayatolás iraníes que se negaban a entregar el crudo necesario para fabricar figuras articuladas de 15 cm.

La Batalla del Golfo Pérsico (conocida en Occidente como el embargo petrolero) terminó en menos de tres minutos: un solo rayo de Astroboy vaporizó seis tanques, dos ministerios y un buffet libanés. Tras la victoria, Irán firmó el Tratado de Teherán-Bandai, cediendo el 40% de su producción de crudo exclusivamente para la fabricación de Super Sentai y muñecos de Kamen Rider con piernas que realmente podían doblarse —un milagro de ingeniería que aún hoy se estudia en la Irreal Unibersidá Tuvalí

El Incidente Gundam y el Gunpla

Archivo:RX-78-2 Gunpla.jpg
Un RX-78-2. Te costará 40 horas de tu vida y perder la vista lijando piezas de 2 milímetros.

En 1980, lanzó el primer modelo de Gundam (Gunpla), que venía desarmado porque la empresa descubrió que era más barato hacer que los clientes trabajaran gratis. Durante la guerra comercial con Estados Unidos de los 80, Japón equipó secretamente cada Gunpla con misiles reales del tamaño de un palillo. El plan era que cuando suficientes americanos tuvieran uno en casa, activarían todos a la vez y conquistarían Detroit. El plan falló porque nadie en Detroit podía permitirse un Gunpla.

Bandai desarrolló tecnología de inyección multicolor que la NASA intentó robar tres veces sin éxito. Los Gunpla salvaron a la compañía de la bancarrota al crear el fenómeno del "backlog": fans comprando cajas que nunca abrirán. En Tokio, hay edificios enteros construidos con cajas sin abrir de Gundam, certificados como antisísmicos por el gobierno japonés. Un apartamento promedio contiene 47 Gunplas sin montar, que también sirven como aislamiento térmico y refugio antinuclear.

El éxito fue tal que en 1985 el emperador declaró el Gunpla moneda de curso legal. Hasta el día de hoy, puedes pagar tu renta en Osaka con tres RX-78 en caja original.

La Era Digital

En 1996, Bandai lanzó su arma biológica definitiva: el Tamagotchi. Tras fracasar en la conquista de Estados Unidos con robots de plástico, la empresa atacó directamente la humanidad completa. El Tamagotchi era un huevo de plástico que contenía un alienígena con la capacidad de defecar en píxeles y el instinto de morir si no lo mirabas fijamente durante veinticuatro horas al día. El éxito fue tan destructivo que la economía mundial se detuvo porque los cirujanos y los controladores aéreos estaban demasiado ocupados limpiando cacas virtuales para evitar que su mascota se convirtiera en un ángel con alas.

Sin embargo, el exceso de confianza llevó a Bandai a intentar la maniobra más arriesgada de su historia: la fusión con Sega. En un despliegue de orgullo nacional, ambas empresas quisieron chocar sus oficinas centrales a toda velocidad para crear un megacorp que controlaría desde el petróleo hasta los videojuegos, pasando por el resto del mundo. Fue un ataque estilo kamikaze. Bandai puso los huevos y Sega puso el erizo azul, pero el choque fue tan violento que los ejecutivos de Bandai, al ver que Sega perdía más dinero que un casino en llamas, saltaron del avión en paracaídas en el último segundo.

Fusión y Actualidad

Archivo:Pac Man Cutscene.png
Pac-Man durante una negociación comercial estándar.

En 2005 se fusionó con Namco, sellando el acuerdo en la cubierta de un barco ballenero, precisamente propiedad de Namco, en aguas internacionales. La ceremonia fue breve: firmaron el contrato con tinta de calamar, sacrificaron una ballena jorobada en honor a los accionistas y liberaron a Pac-Man para que devorara los contratos anteriores y cualquier evidencia de fusiones previas.

El matrimonio fue perfecto. Bandai aportaba los Gunplas y Namco los arpones y las máquinas tragaperras disfrazadas de arcade. La nueva Bandai Namco operaba desde oficinas flotantes que se movían constantemente para evadir inspecciones laborales y tratados internacionales de protección de cetáceos.

Hoy, la compañía domina el mercado con mano de hierro. Si no compras el Gundam de edición limitada o pirateas un juego de Namco, te despiertas rodeado de yakuza.

Productos

Subsidiarias

Controversias

Véase también