Gótico (arte)

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Típico Vital Gótico de la Edad Media.
Cita3.pngMenos mal que el molino aquel no era gótico, que si no...Cita4.png
Sancho Panza sobre las aventuras de su amo.

El arte gótico es un estilo desenvolvido durante la Edad en el Medio por los Reinos Judíos, Góticos o de Godos que tenían como objetivo convertir todo edificio existente en un enorme y afilado alfiletero. El motivo es que en aquella época se pensaba que la Tierra podía ser atacada en cualquier momento por una invasión de gigantes, por lo que llenar el suelo de pinchos serviría para ralentizar su avance.

Orígenes

Una hermosa Catedral Gótica.
Ejemplo de vitral Gótico.

Tras la caída del Imperio romano, la gente empezó a darse cuenta de que el Arte Románico se estaba quedando obsoleto a pasos agigantados. Por ello, durante buena parte de la Edad Media, la mayor parte de la gente en Europa comenzó a destruir todo aquello que era romano y se comenzaron a vestir de manera oscura y tétrica, exhibiendo colgantes y collares llenos de pinchos y entregándose a extrañas prácticas como el sadomasoquismo.

En cierto momento indeterminado, a un gabacho (a quien se le daba bien construir casitas con arcilla) se le ocurrió la idea de montar una maqueta que representase una iglesia llena de pinchos en su parte exterior. Coincidió en aquel momento que la catedral de su pueblo acababa de ser vaporizada por un huracán, así que el chaval le enseñó su obra al cura para hacerle burla.

Era un día nublado, pero sin embargo, Dios envió un rayo de sol entre las nubes que fue a incidir directamente sobre la maqueta. A pesar de que el diseño era terriblemente hortera y desproporcionado, los lugareños lo tomaron como un milagro y comenzaron enseguida la construcción de su nueva catedral. En unos pocos años, la plaga el estilo gótico se extendió por todo el mundo.

Arquitectura

Como se puede apreciar, a esta katedrallen, hoy en día sólo le queda una torre.

El principal ejemplo de edificio gótico son las catedrales de la Vieja Europa, pues dado que eran los edificios más altos y grandes, ofrecían mucho más espacio para colocar pinchos. Su aspecto resulta irritante sorprendente debido a su enorme altura y gran luminosidad interior. El aumento de la elevación se conseguía (lógicamente) construyendo pilares más altos, con lo cual el peso se concentraba sobre estos y era posible dejar agujeros en los muros. La consecuencia inmediata fue que las primeras catedrales se caían rápidamente.

Para dar una vuelta de tuerca al asunto, el arquitecto francés Jèróme Boûgtànté tuvo la idea de colocar unos arcos en el exterior del muro. La solución era bonita pero de una eficacia limitada, pues los edificios seguían cayéndose, así que Boûgtànté improvisó una especie de pilares exteriores, denominados contrafuertes. Finalmente, la medida tuvo éxito y, en recompensa a tan brillantes deducciones se denominó a los arcos anteriores como arbotantes (arco de Boûgtànté > arcobougtante > arcobotante > arbotante).

Gracias a los arbotantes, fue posible dejar los muros llenos de agujeros. Para que no entrase el frío, lo más normal habría sido poner ventanas y de paso favorecer el paso de la luz. Sin embargo, a las mentes pensantes de la época se les ocurrió que quedaría más molón dejarse una pasta en vidrieras de colorines. En cierto modo, se mataron dos pájaros de un tiro: por una parte las industrias locales continuaron fabricando vidrios chillones, retrasando varios siglos la invención del cristal; y por otra, los visitantes y peregrinos quedaban bien convencidos del pésimo gusto local, con lo cual su autoestima se veía reforzada y acababan más contentos sus viajes.

A parte de eso, se acometió el ya mentado proyecto de atiborrar los techos, torreones y contrafuertes con toda clase de pinchos y elementos puntiagudos. Paradójicamente, en vez de contribuír a su supervivencia, esta característica acabó con la existencia de muchas catedrales, pues durante los tiempos de guerra no había nada como lanzar enormes torres con forma de pincho contra las murallas y fortalezas enemigas para abrir boquetes.

Variantes

Ejemplo de Gótico Flamígero.

Prácticamente, en cada lugar de Europa terminó por florecer un estilo distinto de Gótico según se iban agilipollando especializando los artistas y arquitectos. Estos son algunos ejemplos:

    • Gótico Flamígero: típico de España, consiste en construir una catedral gótica normal, añadirle elementos mozárabes y luego prenderle fuego. Los resultados constituyeron obras sin duda efímeras, pero grandiosas.
    • Gótico Inglés: como su nombre indica, oriundo del Reino Hundido. Dada la costumbre inglesa de tumbarse a la bartola y torrarse al sol en alguna playa, decidieron sustituir las vidrieras por grandes ventanales y los bancos de madera por hamacas.
    • Gótico Alemán: proveniente de tierras germánicas, se caracterizaba por adaptarse a las necesidades de la región: dado que los alemanes son muy altos, construyeron catedrales increíblemente altas. Casualmente, se les olvidó pintar los tejados de amarillo.
    • Gótico Italiano: el gótico llegó tarde a Italia, gustó poco y se marchó pronto. ¿El motivo? Mucha altura y mucho trabajo para los holgazanes prácticos italianos. Sin embargo, dejó interesantes muestras de cómo no mezclar arte gótico con renacentista.
  • Gótico Tuvaliano: característico de Tuvalu Ulterior, se origina al tergiversar algunos de los principios básicos. Por ejemplo, se colocan los pinchos en el suelo en vez del techo y las galerías se cubren con papel albal en vez de vidrieras.

Escultura

Típica escultura Gótica.

Al contrario de lo que podría pensarse en un primer momento, las esculturas del periodo gótico no están acribilladas de pinchos. Las primeras de todas, variantes del estilo románico tardío, sí que lo estaban. No obstante, dado que durante la Edad Media las estatuas religiosas eran frecuentemente visitadas y abrazadas como objeto de culto, se hacía demasiado embarazoso (y caro) mantener a un médico día y noche a las puertas de la catedral para curar todo tipo de pinchazos, rasgaduras y múltiples heridas.

La escultura gótica continuó algunas tendencias del Románico tardío, como saturar con relieves cada pedazo disponible de muro en las zonas alrededor de las puertas. Sin embargo, también presenta notables diferencias: las estatuas promedio del Románico se caracterizaban por poses rígidas (obtenidas mediante la introducción de un palo de escoba por el tercer ojo de los modelos), brazos ridículos y caras de gilipollas. Para contrarrestar esto, los escultores góticos decidieron imprimir a sus obras grandes dosis de realismo y gracilidad. Por lo tanto, deshecharon aquellas vírgenes feuchas de etapas anteriores y se volcaron en el modelado y realización de gráciles y realistas mujeres de verdad. Incluso hubo algún francés listillo que se atrevió a plagiar tomar inspiración en la ancestral técnica de los paños mojados del escultor clásico Fidias, si bien los resultados estuvieron lejos de obtener la misma vulgaridad calidad natural que la obra original.

A pesar de algunas quejas infundadas y aisladas, la Iglesia Católica no tuvo objección alguna frente a este nuevo estilo vanguardístico, puesto que la asistencia de público masculino a los lugares de culto aumentó considerablemente.

Pintura

El Matrimonio Arnolfini de Van Eig tras pasarse de la raya comiendo pastelitos. Óleo sobre tabla.
Ese vitral también fue pintado.

Podría considerarse que el gótico tuvo un único pero ciertamente importante efecto sobre las técnicas pictóricas del momento. Describirlo con minuciosidad llevaría páginas y páginas, así que probaremos a resumirlo de forma drástica. Digamos que, antes de la llegada del gótico, la gente no sabía pintar. En general, casi todos los cuadros y pinturas al fresco parecían dibujadas por niños de cinco años, carecían de cualqueir tipo de perspectiva o profundidad y su calidad artística rivalizaba con el Cuttlas.

Sin embargo, la invención del microscopio permitió a toda una nueva generación de pintores aplicar el pincel de una forma mucho más detallada sobre las superficies pictóricas. Además, se descubrió que la técnica del óleo sobre tabla (es decir, una tabla de madera cubierta de aceite de oliva virgen) era extraordinariamente fácil de pintar. ¡E incluso se podía borrar si te equivocabas! Una vez dejado de lado el miedo a equivocarse, los artistas pudieron poner sobre la mesa toda su habilidad y legaron a la posteridad toda una serie de magníficos retratos. La variante mejor valorada era el gótico flamenco, y los pintores más renumerados los hermanos Van Eig. Ambos trabajaban estupendamente en equipo hasta que uno mató al otro a navajazos por delatarle a la policía en un asunto de narcotráfico.