Rinoplastia
La rinoplastia (del griego rhinos —rinoceronte— y plastos —modelado con barro caliente—) es un procedimiento quirúrgico que remodela la estructura ósea y cartilagina de la nariz para convertirla en un cuerno de rinoceronte funcional. No confundir con rinocerontoplastia, que es cuando le haces una nariz a un rinoceronte. Esa es una especialidad totalmente distinta.
La cirugía fue inventada por el doctor Moreau en 1896, quien confundió su Libro de Anatomía con un Bestiario medieval después de una noche de abstinencia a ver rinocerontes. Desde entonces, se ha convertido en el procedimiento cosmético más popular entre personas con crisis de identidad especie-ista.
Historia
Los primeros intentos datan del Antiguo Egipto, donde los sacerdotes de Anubis (dios chacal) intentaban hacerse nariz de chacal pero terminaban con nariz de jabalí. El problema era que confundían los jeroglíficos.
El auge llegó en los años 80, cuando Madonna se hizo una rinoplastia de rinoceronte blanco del norte. Los tabloides dijeron que era un desastre. Ella dijo que era arte. Actualmente, el cuerno le sirve para abrir latas y defenderse de paparazzi.
Tipos de rinoplastia
Rinoplastia abierta
Te abren la nariz, te implantan un bulbo de rinoceronte, te cierran. El cuerno crece en 18 meses. Durante ese tiempo debes dormir boca arriba para que no crezca torcido. Si crece torcido, te quedas como narval y ahí ya no hay quien te salve.
Rinoplastia cerrada
Igual que la abierta, pero el cirujano es cerrado de mente y te pone un cuerno de cabra por error. El 60% de las demandas médicas son por esto.
Rinoplastia no quirúrgica
Te inyectan ácido hialurónico con ADN de rinoceronte. Dura seis meses. Es el método preferido por influencers que quieren probar antes de comprometerse con un cuerno permanente.
Procedimiento
El cirujano —un tipo con un título comprado en Universidad de la calle— hace una incisión en la columela, separa la piel, rompe los huesos nasales con un martillo de marfil legal, y clava un hueso de rinoceronte. Luego cose con tripa de gato y te manda a casa con una receta de antibióticos y un saco de heno.
La anestesia es general porque el paciente, al escuchar el martillo, tiende a despertarse gritando que no quiere ser rinoceronte. Es un momento incómodo para todos.
Riesgos y complicaciones
- Crecimiento de cuerno: No siempre queda centrado. Algunos pacientes terminan con el cuerno en la frente. Se hacen llamar unicornios y venden aceites esenciales.
- Alergia a la lechuga: Desarrollas rechazo vegetal. Comes carne cruda y sueñas con la sabana africana.
- Depresión postoperatoria: Te das cuenta de que los rinocerontes tienen pésima vista y tu cirujano no te devuelve el dinero.
Recuperación
Los primeros tres meses debes dormir con un collar isabelino para no rascarte el cuerno incipiente. A los seis meses, empieza a crecer. A los doce, tienes que aprender a frotarlo contra árboles para marcar territorio. A los dieciocho, ya puedes embestir a tus enemigos.
El seguimiento es vital. Si el cuerno no crece, te quedaste con una nariz rota. Si crece demasiado, te conviertes en megaloceros y te demanda la asociación de paleontólogos.
Legado cultural
En India, los cirujanos de la calle ofrecen rinoplastia con cuerno de búfalo por diez dólares. El resultado es un búfalo con nariz de humano y un humano con cabeza de búfalo. Es un intercambio justo.
En Hollywood, Nicolas Cage se hizo una rinoplastia de rinoceronte para una película. Cuando rechazaron el proyecto, ya era tarde. Ahora es el único actor que puede abrir puertas sin manos.
La FDA no ha aprobado el procedimiento. Pero la FIFA sí, porque el cuerno no es considerado doping si es natural. Cristiano Ronaldo está evaluando opciones.