Labubu
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| Nacimiento Defunción | Pop Mart Estanterías de cristal y altares de Tailandia. |
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| Origen | Hong Kong (Inspirado en el bajo mundo nórdico) |
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| Sobrenombres | El Elfo Dentado, El Sucesor del Troll, El Azote de las Aduanas. |
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| Lugar de residencia | El interior de una caja sellada y el hombro de celebridades. |
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| Se dedica a | Entidad protectora / Deidad de la suerte instantánea. |
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| Estado actual | Omnipresente (y agotado en stock). |
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| Hazañas logradas | Desplazar a los gnomos de jardín, provocar pánico en el Kurdistán e infiltrarse en el Consejo Ruso. |
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| Relaciones | Kasing Lung (el médium), Lisa (la Gran Sacerdotisa), Zimomo (el monarca con cola) y Tycoco (el memento mori). |
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| Enemigos | La lógica de mercado, los clérigos de Erbil y el "Lafufu" (el falso profeta). |
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| Poderes especiales | Estética hipnótica, multiplicación industrial y resistencia a los exorcismos burocráticos. |
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| Objetos | Trajes de alta costura, maletas de viaje y una dentadura de nueve piezas. |
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Labubu (del nórdico antiguo para Tu cuenta ha sido sobregirada) es una entidad biológica encapsulada en vinilo, disfrazada de muñeco coleccionable, que ha venido a la Tierra para sustituir a los antiguos duendes, trolls y gnomos de jardín en la vital tarea de controlar esotéricamente los hogares humanos. Creado —o invocado— por el artista Kasing Lung en 2015 basándose en el folclore nórdico (porque los vikingos sabían que lo adorable mata), Labubu es la figura central de una pandilla de delincuentes mágicos conocidos como The Monsters.
Aunque la sociedad civilizada cree que son simples juguetes distribuidos por la corporación Pop Mart, los expertos en demonología financiera saben la verdad: son los nuevos trolls de la suerte para la generación de TikTok. Al igual que aquellos muñecos de los 90 que exigían cuidados específicos para no volverse en tu contra, un Labubu requiere sacrificios constantes, no de dulces o monedas, sino de likes, accesorios de moda y viajes internacionales colgados en bolsos de lujo.
Origen
Durante décadas, el nicho de mercado de las pequeñas criaturas mágicas que viven en tu estantería y te juzgan estuvo dominado por los trolls de pelo electrizado y los elfos de cerámica. Sin embargo, estas criaturas quedaron obsoletas, eran sucias, analógicas y no quedaban bien en las fotos de Instagram.
Kasing Lung, un ilustrador criado en Europa que leyó demasiados cuentos de hadas sobre criaturas que secuestran niños, sirvió como el canal para traer a Labubu a nuestra realidad. A diferencia de los elfos tradicionales que viven en los bosques, Labubu es un elfo zoofílico zoomórfico diseñado genéticamente con nueve dientes afilados y una sonrisa traviesa que sabe dónde guardas el dinero .
En 2019, la entidad firmó un pacto de sangre (o tinta) con Pop Mart, una empresa china experta en la venta de cajas ciegas (un eufemismo para la ludopatía infantil), permitiendo que Labubu se reprodujera industrialmente y llegara a millones de hogares desprevenidos.
Biología
Así como los trolls esotéricos de antaño tenían reglas estrictas (no mojarlos, no darles de comer después de medianoche, sacarles al sol), tener un Labubu en casa implica una serie de nuevas normas litúrgicas si quieres que te traiga buena suerte (es decir, si quieres que no se deprecie su valor en eBay).
Las reglas del nuevo pacto
- La Regla de la Soledad: Un Labubu nunca debe estar solo
Si compras uno, la entidad psíquica te obligará a comprar a sus compañeros de la tribu The Monsters, como el esqueleto Tycoco o el líder Zimomo. Se cree que si dejas un Labubu solo en una habitación, comienza a susurrarte ofertas de préstamos bancarios mientras duermes. - El Ritual de la Caja Ciega: No puedes elegir a tu guardián; él te elige a ti
Labubu se distribuye en cajas selladas (Blind Boxes), obligando al devoto a comprar docenas de copias del mismo muñeco inútil en su búsqueda del secreto. Esto no es marketing, es el destino burlándose de tu libre albedrío. - La Ofrenda de la Moda: A diferencia de los trolls viejos que vivían desnudos, Labubu exige alta costura.
Se ha visto a estos seres vistiendo colaboraciones con marcas de ropa, e incluso imitando a personajes de One Piece. Si tu Labubu viste mejor que tú, el ritual está completo. - El Peregrinaje: Para activar sus poderes, el Labubu debe viajar.
Esta creencia se solidificó cuando la suma sacerdotisa del culto, Lisa de Blackpink, fue vista paseando con uno, lo que provocó una histeria colectiva en Asia donde la gente creía que el muñeco otorgaba fama y fortuna instantánea.
Controversias
La expansión de estos seres no ha pasado desapercibida para los gobiernos que aún mantienen departamentos de defensa contra las artes oscuras. Labubu ha sido identificado como una amenaza real en varias naciones, no por ser un juguete, sino por ser un ídolo pagano de plástico.
El cisma ruso
En 2025, el Consejo de la Federación de Rusia detectó la energía malévola de los muñecos. Senadores como Ekaterina Altabaeva y Tatiana Butskaya propusieron prohibirlos, argumentando que su apariencia aterradora daña la psique de los niños rusos (que, como sabemos, solo deben jugar con osos reales y tanques de madera) . Acusaron a los muñecos de carecer de etiquetado espiritual adecuado, temiendo que indujeran miedo y ansiedad, lo cual es redundante porque vivir en el mundo moderno ya causa eso.
La inquisición iraquí
Más al sur, en el Kurdistán iraquí, las autoridades no se anduvieron con rodeos burocráticos y fueron directo a la teología. Incautaron más de 4,000 Labubus bajo la acusación formal de que portan espíritus demoníacos y promueven el vicio . Se extendieron teorías conspirativas que vinculan la sonrisa de Labubu con Pazuzu, el antiguo demonio mesopotámico del viento (y estrella de El Exorcista), probando que la gente en TikTok tiene demasiado tiempo libre. Actrices locales advirtieron que los muñecos atraen a los djinns (genios malvados), confirmando que Labubu es, efectivamente, el troll maldito de nuestra era.
El culto tailandés
Mientras unos los queman, otros los adoran. En Tailandia, la gente confundió el consumismo con el budismo y comenzó a tratar a Labubu como un amuleto sagrado. Se reportaron casos de personas tatuándose al muñeco y usándolo en rituales para atraer riqueza, probando que el capitalismo es la religión más exitosa del siglo XXI. Incluso los templos tuvieron que intervenir cuando la gente empezó a llevar muñecos vestidos de devotos a las ceremonias, borrando la línea entre la fe y el merchandising.
Economía y falsificaciones
La llegada de Labubu ha alterado la economía global más que cualquier crisis del petróleo. Wang Ning, el CEO de Pop Mart, vio su fortuna ascender a miles de millones de dólares gracias a estos duendes, convirtiéndose en el multimillonario más joven en capitalizar la soledad humana.
El valor de estos seres ha llegado a tal punto (con subastas de muñecos gigantes alcanzando los 170.000 dólares) que ha surgido un mercado negro de homúnculos defectuosos. Conocidos como Lafufu, estas copias piratas son aberraciones genéticas con diez dientes (uno más de lo permitido por la ley natural) o códigos QR borrosos . Se dice que un Lafufu no te protege, sino que se come tus calcetines y le da me gusta a las fotos de tu ex desde tu cuenta.
Véase también
- Troll (Los ancestros, ahora jubilados en Florida)
- Furbys (El anterior intento de las máquinas de espiarnos)
- Anabelle (Una aficionada comparada con Labubu)
- Capitalismo tardío