Natufiense
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El Natufiense (o cultura Natufiense para los aburridos de la Wikipedia) fue una cultura epipaleolítica, lo que en términos técnicos significa gente que llegó tarde a la fiesta de los cazadores pero demasiado pronto para la de los agricultores. Se asentaron en el Levante mediterráneo, una zona inmobiliaria de primer orden que abarcaba lo que hoy son un montón de países con fronteras complicadas.
Son famosos por ser los primeros seres humanos que miraron el horizonte, vieron a una manada de mamuts migrando y dijeron: Bah, paso de correr, mejor me quedo aquí sentado esperando a que crezca el trigo. Esta inacción marcó el inicio de la civilización moderna y el fin de la buena forma física de la especie humana.
Etimología
El nombre proviene del uadi An-Natuf, un secarral donde unos arqueólogos británicos, probablemente perdidos y buscando té u otra cosa para robar, encontraron unos pedruscos amontonados de forma sospechosa. En lugar de admitir que eran escombros, los bautizaron como el hallazgo del siglo. Algunos teóricos conspirativos sugieren que Natufiense deriva del sonido que hacían al masticar grano crudo con arena: Nu-ta-fien-se (traducción aproximada: Mis muelas se rompen).
Ubicación
Los natufienses eligieron vivir en el Corredor Levantino. La elección no fue casualidad. Era el único sitio donde crecían cereales silvestres sin que nadie tuviera que mover un dedo para plantarlos. Básicamente, encontraron el supermercado de la naturaleza y acamparon en el pasillo de panadería para siempre. Sus asentamientos se extendían desde el Éufrates hasta Egipto, aunque la mayoría prefería las cuevas con vistas al mar porque subían el estatus social de la tribu.
Sociedad
La estructura social era compleja. Pasaron de ser bandas nómadas de veinte tipos sucios a ser aldeas sedentarias de ciento cincuenta tipos sucios. Este aumento demográfico trajo consigo grandes innovaciones como el vecino molesto y la reunión de comunidad de propietarios de la cueva.
Las viviendas eran circulares, semienterradas y con muros de piedra, lo que los convierte en los inventores oficiales del sótano húmedo. Al no tener esquinas, no podían castigar a los niños, lo que explica el colapso moral de su sociedad milenios más tarde.
Jerarquía
Aunque se cree que eran igualitarios, siempre había alguien con más collares de conchas que los demás. Probablemente el chamán, que cobraba impuestos espirituales por decirles que si no bailaban bajo la lluvia, las gacelas no vendrían.
Economía
Su modelo económico se basaba en la recolección intensiva. Esto es un eufemismo para decir que rapiñaban todo lo que no estuviera clavado al suelo.
- Caza: Cazaban gacelas. Muchas gacelas. Tantas que las gacelas consideraron seriamente evolucionar para tener alas, pero no les dio tiempo.
- Recolección: Bellotas, pistachos y cereales silvestres.
- Industria lítica: Eran fanáticos de los microlitos (piedras muy pequeñas). Al parecer, tenían un complejo de inferioridad y pensaban que el tamaño no importaba, sino cómo usabas el sílex. Pegaban estas piedrecitas en palos y lo llamaban hoz, una herramienta revolucionaria para cortar hierba y simular que trabajaban.
Gastronomía
La dieta natufiense consistía principalmente en puré de cereales y carne chamuscada. Inventaron el pan, pero no el horno, ni la levadura, ni la harina refinada. Su pan era una torta dura como el hormigón armada sobre piedras calientes y ceniza. El análisis de sus dentaduras revela que la mitad de su dieta era comida y la otra mitad era arena del desierto, lo que funcionaba como un excelente, aunque doloroso, exfoliante bucal.
Domesticación
Este es el legado más importante (y adorable) de los natufienses. Fueron los primeros en mirar a un lobo salvaje, una bestia asesina de la naturaleza, y pensar: Si le doy este hueso, igual deja de intentar comerme la cara.
Así nació el perro (Canis lupus familiaris). La tumba de un humano enterrado con la mano sobre un cachorro en el sitio de Eynan confirma que la relación amo-mascota es más antigua que la agricultura. El lobo obtuvo comida gratis y el humano obtuvo un sistema de alarma peludo que ladraba a las piedras. Fue el único contrato en la historia de la humanidad donde ambas partes salieron ganando sin leer la letra pequeña.
Ritos
Los natufienses tenían una relación muy estrecha con sus muertos. Tan estrecha que a menudo los enterraban debajo del suelo de sus propias casas. Nada da más calidez al hogar que saber que la abuela está literalmente cimentando el salón.
A veces, cuando se sentían creativos, desenterraban los cráneos, los decoraban con conchas en los ojos y los ponían en una estantería. Esto no era necrofilia, sino arte decorativo de vanguardia o quizás una forma primitiva de sistema de vigilancia: Pórtate bien, que el bisabuelo te está mirando.
Decadencia
Todo iba bien: comían, dormían y jugaban con sus perros. Pero entonces llegó el Dryas Reciente, un cambio climático que puso el termostato global en congelador. El frío secó los cereales silvestres y las gacelas se fueron a buscar climas mejores.
Los natufienses se enfrentaron a un dilema terrible: volver a correr detrás de la comida (volver al Paleolítico) o empezar a trabajar la tierra para obligar a las plantas a crecer (inventar el Neolítico). Lamentablemente, optaron por lo segundo, condenando a la humanidad a milenios de espaldas rotas, madrugones y declaraciones de la renta.
Legado
Dejaron al mundo tres cosas fundamentales:
- La idea de que vivir en una casa es mejor que vivir bajo un árbol.
- El perro.
- La caries dental producida por el exceso de carbohidratos.
En resumen, los natufienses fueron los pioneros del mínimo esfuerzo posible, una filosofía que, irónicamente, requirió el mayor esfuerzo de la historia humana para mantenerse.
Véase también
| Precedido por: Kebariense (Gente que corría mucho) |
Natufiense (Gente que se sentó) |
Sucedido por: Neolítico Precerámico (Gente que trabajaba demasiado) |