Édouard Manet

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Algunos han llegado a afirmar que Manet era un duende.

Édouard Manet fue un pintor que no fue impresionista, pero fue copiado por los impresionistas. No fue famoso, pero fue admirado por los famosos, y, sobre todo, no fue rico, pero ahora es buscado por los ricos. Es el clásico ejemplo de pintor que es repudiado en su tiempo por pintar mal, pero en realidad no era mal, sólo era innovador (como Bad Bunny en la actualidad con la música).

Biografía

Parisino de nacimiento y de familia acomodada, era un suertudo del siglo XIX, con todas las posibilidades para ser un gran magistrado como su padre, pero su falta de pericia, en digamos... todo, logró que sus padres lo inscribieran en arte sólo para que no fuese un mantenido de por vida (cuán equivocada puede estar la gente a veces).

De adolescente ya abandona el taller porque las clases le parecían aburridas, y usted preguntará si se fue de copas, pues no, tomó un cuadernillo y fue de museo en museo copiando cuadros. Cierto día se metió en problemas legales en el Louvre cuando tomó prestados cuadros de Tiziano y Rembrandt para llevárselos a su casa a pintarlos con calma, pero no le avisó a nadie.

En sus cuadros mostraba sus fetiches de comer desnudo.

Ya fuera de la cárcel, se volvió un falsificador excepcional, viajando por Italia, Países Bajos y otros, copiando a los grandes maestros. Para entonces ya sabía que no debía tomar cuadros sin permiso, o cuando menos que nadie se diera cuenta, así es como pudo robar varias de las grandes obras maestras poniendo en su lugar sus imitaciones, luego escondería las verdaderas y quedarían en manos de un grupo élite conocido como los peces del infierno.

Durante la Guerra franco-prusiana fue enviado en el batallón especial de artistas falsificadores, que era el que estaba en primera línea. Gracias a sus dotes artísticas se pintó el cuerpo, camuflándose en el campo de batalla, y pudo sobrevivir, jurando casi nunca volver a robar a otros artistas. En las barracas se encontró con músicos (pero eran muy violentos), escultores (que eran demasiado rígidos) y pintores (con los que pudo llevarse bien), éstos eran los impresionistas.

Éxito, pero no comercial

Su obra se adapta a las nuevas épocas.

Junto con sus amigos impresionistas, montó una exposición en el garaje de su casa e invitó a toda Francia, fueron varias personas pero sólo preguntaron por el florero de adorno o si les podía prestar el baño, no pudo vender nada y tuvo que comenzar a comerse sus propios oleos para sobrevivir. Ahí es que decidió que los impresionistas eran los culpables de su fracaso, y mejor expuso él solo, sin ayuda de otros, para tener "mejor suerte".

Durante esa época, tuvo amistad con Claude Monet con el que los confundían por las profesiones y los apellidos, gracias a montar una segunda exposición tuvo 4000 visitas, pero al ver que los cuadros eran diferentes la prensa y los críticos comenzaron a montar un linchamiento en el que destruyeron su casa (ya sabes cómo se ponen los críticos de arte cuando algo no les gusta).

Muerte

Poco después de lo sucedido, moriría de la desilución. Un día después, sus obras serían reconocidas como obras maestras y valdrían millones. Esa es la razón por la cual los artistas fingen su propia muerte, pero no fue el caso de Manet que aún continúa viendo desde el infierno cielo como sus obras son tan valoradas pero nadie le manda ni un Euro.

Véase también

  • 23 de enero Personaje histórico (ver todos aquí).
  • N F