Florencia
| Lema | «Mejor un muerto en casa que un pisano en la puerta.» |
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| Establecida | 59 a.C. (por romanos aburridos), 1400 d.C. (cuando decidieron que la Edad Media olía mal) |
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| Tipo de Gobierno | Dictadura de la Estética (y multas de tráfico) |
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| Alcalde | El fantasma de Lorenzo de Médici gestionando el turismo |
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| Situación | A orillas del Arno, un torrente de barro que a veces lleva agua |
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| Población | 380.000 habitantes amargados y 15 millones de turistas con palo-selfie |
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| Gentilicio | Florentino, «Estafador de turistas», «Dantewannabe» |
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| Himno | El sonido de una caja registradora cobrando 10 euros por un café |
Florencia (Firenze en su natal florenciañol, La ciudad esa del pito de mármol en americano) no es solo una ciudad llena de piedras viejas apiladas con gracia, también es la capital de la región de Toscana, famosa por estar vieja y abandonada y porque las casas valen 1 euro si te vas a vivir con fantasmas.
Fundida en el siglo I a.C. como centro de retiro para legionarios romanos con artritis, Florencia ha sobrevivido a más inundaciones que las veces que ella se baña, convirtiéndose en la metrópoli con más experiencia en vender aire renacentista a precios de oro desde que el nieto banquero Médici, hasta el hijo diseñador de moda Gucci.
Se distingue por no tener nada moderno en su arquitectura (está prohibido por ley municipal cambiar una bombilla sin permiso del Papa), solo en las falsificaciones de sus mercados de cuero (las verdaderas piezas están repartidas por ahí en los armarios de millonarios rusos) y también es conocida porque sus habitantes son los más arrogantes que te puedes encontrar en Italia, o cuando menos fingen serlo para que no te mudes allí.
Historia
Fundación romana
Una pequeña aldea de pantanos ya existía junto al río Arno desde hace varios minutos, lejos de etruscos hasta de gente civilizada.
No fue sino hasta que Julio César, harto de que sus soldados viejos le pidieran la pensión, los mandó a donde ni Júpiter pudiera verlos, que era ese pantano a mitad de la nada; y ahí hizo un cuadrado así de grande (imagina un cuadrado así de grande, que los romanos eran muy cuadriculados) y les dijo a sus hombres que así quería su ciudad, que quedaría castrense, y tuvo razón, castrense pero húmeda porque si su idea era que no pudiera ser invadida, la puso en un valle donde se estanca el calor, la niebla y las plagas.
El diseño era simple y aburrido: calles rectas, foros donde puso varias estatuas de sí mismo, y murallas que apuntaban a las cuatro esquinas del imperio porque ese sí era cuadrado. En el centro, el templo que no puede faltar y las termas, desde donde el gobernador podía sentirse (y ser) el más limpio del pantano.
Edad Media y Guelfos contra Gibelinos
En la Edad Media, era la ciudad más conflictiva del planeta y posiblemente del Infierno (según Dante). Aunque ya no era romana porque se habían robado los ladrillos para construir torres para tirarse piedras entre vecinos. Había sido 50% ostrogoda y 50% bizantina, dependiendo cuál de los dos bandos se acordaban que había una ciudad ahí.
Por aquellos tiempos mientras occidente estaba en plena Edad Media y aún creían que bañarse era pecado mortal, Florencia ya había inventado la Banca comercial, que era el PayPal del medioevo pero con más usura. Se encontraban banqueros bien pagados que prestaban dinero a Reyes y Papas con notas como "si no pagas te excomulgo" o "tu corona ahora es mía". Ahí vivía gente como Dante Alighieri, famoso emo que escribía fanfics sobre sus vecinos quemándose en el infierno; y las familias que se odiaban por deporte: los Guelfos (fans del Papa) y los Gibelinos (fans del Emperador), también estaba Giovanni Boccaccio que hacía corrompía a los jóvenes con sus literaturas pornográficas y Giotto, el circurólogo más violento de la historia.
La guerra civil consistía en ver quién tenía la torre más larga (compensación freudiana medieval). Si ganaban los Guelfos, echaban a los Gibelinos y les derrumbaban las casas. Si ganaban los Gibelinos, echaban a los Guelfos y les pintaban bigotes a sus retratos. Dante, que era Guelfo Blanco (porque hasta en eso se dividían, como partidos de izquierda modernos), fue exiliado por los Guelfos Negros y se dedicó a escribir la Divina Comedia: un manual de venganza pasiva-agresiva donde puso a todos sus enemigos en la mierda, literalmente.
La Mafia Médici
Luego llegaron los Médici, una familia de farmacéuticos (o eso decían, traficaban drogas influencias) cuyo dinero entraba en la ciudad antes que ellos. Odiaban la democracia por ser un concepto que no les permitía mandar, así que inventaron el "mecenazgo", que es comprar artistas para que te hagan propaganda bonita.
Cosme el Viejo y luego Lorenzo el Magnífico compraron la ciudad sin firmar el recibo. El gobierno quedó reducido a figura decorativa; el poder real se ejercía desde el Palacio Médici, entre fiestas de poesía neoplatónica que en realidad eran excusas para comer y criticar a los feos. Florencia se convirtió en capital del postureo, bonita en los cuadros, pero llena de puñaladas en la misa del domingo (Conspiración de los Pazzi, donde intentaron matar a Lorenzo en la iglesia, porque en Florencia se mata con estilo y sacrilegio).
El aguafiestas Savonarola
Luego vino el año 1494. Un monje dominico, Girolamo Savonarola, llegó gritando que todos se iban al infierno por usar ropa interior de seda y leer a Boccaccio. Exigió la rendición al placer por sus cojones divinos. Los florentinos, que son bipolares, le hicieron caso por tontos dirían unos, por miedo al apocalipsis dirían otros.
Organizó la Hoguera de las Vanidades, donde quemaron cuadros, libros, cosméticos y pelucas. Botticelli, cagado de miedo, tiró sus propios cuadros porno a la hoguera. Florencia se convirtió en un convento gigante gobernado por niños delatores que te acusaban si te reías. Pero como los florentinos se aburren rápido de no pecar, al final quemaron a Savonarola en la misma plaza, porque la ironía es el plato típico de la ciudad.
Renacimiento (el negocio)
Después de quemar al monje y que oliera a carne asada, Florencia volvió a lo suyo: el Renacimiento. Miguel Ángel y Leonardo da Vinci se odiaban y se insultaban en la calle sobre quién dibujaba mejor los músculos. Maquiavelo escribía El Príncipe en su casa de campo mientras estaba desempleado, enseñando al mundo que ser un hijo de puta es útil si eres político.
Fue la época dorada. Se construyeron cúpulas imposibles (Brunelleschi dijo "sujétame el vino" y puso un huevo de ladrillo gigante en la catedral), estatuas de hombres milimetrosexuales desnudos en cada esquina y palacios que parecían fortalezas. Pero como todo lo bueno, se acabó cuando los Médici se volvieron Duques y luego Grandes Duques y se dedicaron a casarse con gordas de la realeza europea para mantener el linaje, que terminó siendo una colección de enfermos gotosos.
Actualidad y turismofilia
En el siglo XIX fue capital de Italia por cinco minutos, lo suficiente para tirar las murallas y hacer avenidas para que los burgueses pasearan. En la Segunda Guerra Mundial, Hitler ordenó no volar el Ponte Vecchio porque le parecía mono, pero voló todo lo demás alrededor, dejando la ciudad hecha un colador artístico.
Hoy, Florencia es un parque temático. En 1966 el Arno se inundó para recordarles que la naturaleza odia el arte, llenando de barro los museos y creando una generación de "Ángeles del Barro" (hippies que fueron a limpiar libros). Ahora la invasión no es de agua, sino de autobuses turísticos y estudiantes americanas que buscan un novio italiano que se llame Giovanni pero terminan con un camarero albanés que les cobra el doble por el Chianti.
Geografía
Situada en una cuenca que recoge todo el calor del verano y todo el frío del invierno, Florencia es cortada en dos por el río Arno, que separa el Centro (tiendas caras) del Oltrarno (tiendas caras pero con artesanos falsos). Su clima es un bochorno que ofrece veranos de 40°C donde las piedras sudan y mosquitos tigre que parecen helicópteros.
Demografía
Contar a los habitantes de Florencia es imposible porque se esconden. Las cifras oficiales dicen 380.000, pero la realidad es:
- Florentinos pura cepa: Especie en peligro de extinción. Se reconocen porque aspiran la 'C' al hablar (dicen 'Hoha Hola' en vez de Coca Cola) y miran con desprecio a todo lo que no sea una piedra del siglo XV.
- Turistas: La verdadera plaga bíblica. Caminan en manadas, bloquean puentes y comen helado de forma obscena.
- Estudiantes de arte: Se sientan en el suelo a dibujar el Duomo y terminan dibujando a los turistas dibujando el Duomo.
- Vendedores de chaquetas de cuero: Te persiguen con una chaqueta diciendo "Real leather, my friend" aunque sea plástico radiactivo.
Cultura
Es la ciudad que inventó el Síndrome de Stendhal (desmayarse por ver demasiadas cosas bonitas juntas). Su cultura es una mezcla de adoración al pasado y cobrar entrada por ello.
Arte
Hay tanto arte que da asco. No puedes girar una esquina sin tropezar con una obra maestra o una placa que diga "Aquí Dante estornudó". Los Uffizi es una fila de 4 horas para ver cuadros de gente pálida y aburrida, y cuando llegas al Nacimiento de Venus, no lo ves porque hay 500 móviles delante. El David de Miguel Ángel está ahí, desnudo, recordándote que nunca irás al gimnasio lo suficiente.
Gastronomía
La cocina florentina se basa en no cocinar.
- Bistecca alla Fiorentina: Un trozo de vaca de 5 kilos que te sirven crudo. Si pides que te lo hagan más, el camarero te escupe y te echa del restaurante. Se paga por gramo, así que deja un riñón en prenda.
- Lampredotto: El cuarto estómago de la vaca hervido en caldo de dudosa procedencia y metido en un pan. Es delicioso si olvidas que estás comiendo tripas.
- Pan sin sal: En la Edad Media, Pisa les cortó el suministro de sal, y los florentinos, por tacaños y orgullosos, decidieron hacer el pan soso para siempre. Sabe a cartón, pero es cartón histórico.
Turismo
Olvida relajarte; aquí el turismo es un deporte de contacto. El objetivo es ver el Duomo sin que te saquen un ojo con un paraguas.
- El Duomo (Santa María del Fiore): Una catedral con un pijama de mármol verde, blanco y rosa. Tiene la cúpula de ladrillo más grande del mundo, hecha por Brunelleschi, un loco que no dijo a nadie cómo la hizo para que no le copiaran. Subir a la cúpula cuesta 463 escalones y un infarto de miocardio.
- Ponte Vecchio: El único puente que los nazis no volaron, probablemente porque querían comprar oro. Está lleno de joyerías que venden baratijas a precio de riñón. Huele a sudor de turista y a codicia.
- Palazzo Vecchio: El ayuntamiento que parece un castillo de villano de Disney. Tiene una torre donde encerraban a la gente que caía mal a los Médici (o sea, a todos). Delante hay una copia del David, para los pobres que no quieren pagar el museo.
- Jardines de Boboli: Un parque enorme en cuesta arriba. Pagas para entrar y sudar subiendo colinas de grava. Tiene estatuas, grutas falsas y ninguna sombra.
- Santa Croce: La iglesia donde están enterrados los famosos (Miguel Ángel, Galileo, Maquiavelo). Es el cementerio VIP de la historia.
Gente
Florencia no solo exportó marrones turísticos y sobreprecios; también fabricó, con tecnología de pantano, el 94% de personas que hoy justifican que Italia aparezca en los mapas por algo más que pizza y mafia.
- Dante Alighieri: Escribió la Divina Comedia porque le prohibieron volver a casa. Es el primer florentino documentado que utilizó la literatura como terapia de venganza. Sin él, Italia no tendría su propio infierno turístico y los estudiantes de literatura tendrían que leer a Petrarca, que es peor. Hizo que la lengua toscana fuera italiano por decreto de genio resentido.
- Lorenzo de Médici: Administró la ciudad como si fuera su OnlyFans: patrocinando artistas para que le hicieran propaganda. Sin él, el Renacimiento habría sido un movimiento de cinco tipos en un garaje de Pisa. Convirtió el postureo en política de Estado.
- Miguel Ángel Buonarroti: Esculpía genitales de mármol con tal detalle que hasta los curas se confesaban mirando su David. Sin él, las iglesias italianas tendrían techos sin gordos desnudos volando y las galerías serían gloriosamente vacías. Hizo que la esclerosis se viera épica.
- Leonardo da Vinci: Inventó el helicóptero 500 años antes de que existieran los accidentes aéreos. Era tan florentino que se fue a Francia a morir porque ahí le pagaban mejor. Sin él, la Mona Lisa sería una señora cualquiera de Mantua y nadie iría al Louvre. Italia perdería su reclamo de genio incomprendido con ADHA.
- Niccolò Maquiavelo: Escribió el manual El Príncipe en su casa de campo mientras estaba desempleado, enseñando al mundo que ser un hijo de puta es útil si eres político. Sin él, los políticos italianos tendrían que inventar sus propias excusas para ser corruptos.
- Galileo Galilei: Demostró que la Tierra gira alrededor del Sol y casi es quemado por ello. Típico florentino: tenía razón, pero lo expresó de forma arrogante. Sin él, Italia no tendría un episodio de científico perseguido para contraponer con los juicios a los corruptos.
- Sandero Botticeli: Pintó a Venus saliendo del mar con un aire de acabo de despertar y ya soy diosa. Sin él, el Renacimiento sería solo gente fea con túnicas. Proporcionó a Italia su primera influencer.
- Filippo Brunelleschi: Construyó una cúpula sin andamios ni planos porque le salía de los huevos. Sin él, el Duomo sería una iglesia con techo de chapa y el turismo florentino se basaría en el río. Inventó la arquitectura por intuición masculina.
- Benvenuto Cellini: Fue un orfebre, asesino y autor de autobiografía tan mentirosa que parece real. Mató gente, escapó de la justicia y el Papa le encargó el cáliz papal. Sin él, Italia perdería su arquetipo de artista temperamental con antecedentes.
- Giovanni Boccaccio: Escribió el Decamerón, que es Juego de Tronos con más sexo y menos dragones. Sin él, la literatura italiana sería solo cosas serias y aburridas. Popularizó el cuento corto como vehículo de escándalo.
Ciudades hermanas
Las Vegas (pero con piedras de verdad)
Kioto (se entienden en lo de los turistas)
Pisa (Es broma, se odian a muerte, ojalá se hunda Pisa)
Belén (por lo del pesebre y eso)