Metro de Madrid

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Bandera de la Comunidad de Madrid.png Este artículo tiene humor madrileño, y si no eres de esta casta tierra y no sabes bailar un chotis...
¡Fuera!.
Cita3.png¡JA! En Metro ni de coña, yo me agarro el borrico y voy que chuto. Que no tenemos todo el día, hombre.Cita4.png
Sancho Panza sobre la velocidad del metro de Madrid
Cita3.png¡Y luego me dicen a mí!Cita4.png
El Caballo del Malo sobre la velocidad del Metro de Madrid
Cita3.png¡Pero si yo he comprado mi billete! ¿Por qué no puedo salir?Cita4.png
cuando te das cuenta de que has entrado en zona B1
Cita3.pngSeñores pasajeros, Metro de Madrid informa; por causas ajenas al personal, la circulación entre esta parada y a la que usted va se suspende de forma indefinida. Gracias.Cita4.png
La megafonía del Metro cualquier día que tengas prisa
Un día cualquiera en el Metro de Madrid.

El Metro de Madrid es el metro que anda (cuando no se arrastra) más que vuela. El transporte de ganado público por antonomasia de la villa de MadriZ, formado por multitud de líneas que van audazmente donde nadie ha ido jamás (cuando no se avería, sobre todo la 6). La red de Metro de Madrid es tan larga que va hasta lugares a los que la gente no quiere ir. Además Metro de Madrid puede interpretarse con los siguientes acrónimos:

- Multitud Empujando Trenes Rotos y Oxidados

- Matamos, Estafamos, Trabajamos Robando Oro

Recientes ampliaciones sugieren que la Red de Metro de Madrid ya llega hasta pueblos perdidos del norte de la provincia, pero nadie puede comprobarlo pues nadie está interesado en ir allí en Metro (todo el mundo sabe que en el norte viven los pijos de Madrid, y ellos siempre van en coche).


Características

El Metro de Madrid llega lejos, muy lejos... (ver imagen a tamaño completo)
Este tren es muy bueno, y en su día moderno, así que a correr.

Uno de los rasgos que mejor caracterizan al Metro de Madrid son los fenómenos paranormales que a veces tienen lugar en él, sobre todo en la susodicha Línea 6 y que el equipo de dicho equipo está estudiando en profundidad. Cuatro de ellos (y los más conocidos) son los siguientes:

  • Próximo tren (NO) llegará en 01 min: después de cronometrar lo que tardaba en pasar ése minuto, el equipo de Iker Jiménez descubrió que ése minuto en realidad puede llegar a ser horas o incluso sólo nanosegundos. Hasta la fecha, se desconoce qué puede estar tras ése extraño fenómeno, pero probablemente la mano de Einstein está tras ello. Algunos valientes han tratado de utilizar ése extraño fenómeno para viajar en el tiempo y ver si es cierta la profecía de que algún día el Atlético de Madrid ganará la Champions y la Liga y el Real Madrid bajará a Tercera, pero ninguno ha vuelto, quizás por el fenómeno que se describe a continuación:
  • Dilatación relativista del tiempo: otro extraño fenómeno, muy probablemente relacionado con el anterior y muy habitual en las líneas 5, 6 y 10 (¿dónde si no?). Cualquiera con un reloj y no sólo Iker Jiménez puede comprobarlo; sólo tiene que ver cómo los "05 min" que marca el marcador se van estirando hasta ser 10, 15, 20... minutos. Los científicos están tratando de averiguar no sólo cuál es la causa de ello sino también dónde se produce: si en los trenes en sí, en las estaciones o en ambos. No cabe duda de que quién consiga desentrañar éste misterio (y todos los comentados aquí) tiene un Premio Nobel esperándole...
  • El tren que nunca llega: quizás relacionado con ése fenómeno, y sobre todo producido en la Línea 6 en hora punta, está el caso del tren que van pasando los minutos y nunca llega. Bueno, sí llega, pero extrañamente vacío en vez de con la gente aplastada contra las ventanas de lo lleno que va como cabría esperar -o al menos con espacio suficiente cómo para meterse apretujado-. O se va ése y llega el siguiente al minuto siguiente, y encima vacío (un fenómeno éste muy habitual en la Línea 10). Es un fenómeno aún más extraño que el anterior y para el que no existe ninguna explicación. Las teorías para explicarlo van desde bujeros negros hasta abducciones obras de los marcianos. Así que la próxima vez que salgas del Metro y sientas que ha pasado más tiempo del que realmente has estado dentro, o que sientas como si hubieras perdido una hora sin saber lo que ha ocurrido en ella, ya sabes quién (o quiénes) son los culpables.
  • Murphy no existe: no importa las líneas que estén averiadas; según Telemadrid, el Metro siempre va bien y si se avería es por culpa de ZP y sus amigos.

Las líneas del Metro de Madrid

Hay en total unas doce líneas de Metro en Madrid, mas un ramal (la "R" es por "ramal", no por la risa que da de lo corta que es y porque estés más tiempo esperándola que viajando en ella), y tres líneas de "Metros Ligeros" que van al norte, conocidos a veces cómo "Tren de la Bruja" por lo lentos que van y lo canijos que son. Tienen de bueno que por 1 lero puedes recorrerte toda la ciudad de punta a punta. El problema es que vas a ver el culo de los edificios. Y si sales, para entrar tienes que volver a pagar, así que para hacer turismo barato no es muy útil (bueno, siempre puedes colarte, pero cosa rara en aquellas estaciones donde no hay nadie suele haber unos tipos no muy amigables con los que tratan de viajar gratis, vestidos de colores variados y que llevan porras, y a veces perros. A continuación, un análisis de las líneas:

Línea 1

La más antigua de todas y la más activa musicalmente durante los trayectos por su sonido a chatarra. Es una línea típica de barrio llenas de estaciones con puestos de todo tipo (desde puestos de ropa de punto de cruz de la abuela, hasta locales de reggeton), sin dejar por ello ser bien larga, recorriendo desde la zona norte de Madrid, en Pinar de Chamartín, al rincón más desolado de la zona de Vallecas, pasando por zonas típicas como la Puerta del Sol o la estación de Atocha. Sus trenes normalmente suelen ser despreciados por su antiguedad, no dejando por ello de ser buenos, contando con buena anchura a pesar de ser una línea antigua. Pero los usuarios de la línea 1 sienten calor y sudores porque sus trenes no tienen aire acondicionado envidia de disfrutar de los trenes de la línea 3, mucho más modernos y estrechos, pero más modernos, que es lo que a la gente le gusta.

Línea 2

- Uff, al fin llegamos. Hemos tardado 30 minutos en recorrer 600 metros, pero llegamos.

La línea 2 es la línea más lenta de la red, que ya es decir. Se han podido registrar tiempos de hasta 25 minutos para recorrer cinco estaciones. Y estos no han sido los peores. Posee los túneles más estrechos, donde los trenes tienen que turnarse para pasar porque no entran dos a la vez. Sus trenes son de varios tipos, los viejos confortables sin ventilación de la 1 y los ultramodernos ultraestrechos con clima ártico de la 3. Así la gente está contenta con todo. En los últimos tiempos la compañía Vodafone ha comprado los derechos de la línea 2, con lo que es obligatorio respetar su contrato de permanencia y resulta imposible darse de baja (ni siquiera en la estación de Sol).

Ramal Ópera-Príncipe Pío

El Ramalillo es una prolongación de la línea 2, que funciona como una línea independiente de 2 estaciones. Tiene las mismas características que la línea 2, salvo que el Ramal no sufre velocidad muy lenta ni saturación en los extremos de líneas. Lo más notable es que se está más tiempo esperando al tren -si lo pierdes- que luego viajando. Es gracioso contemplar una vez sentado en su vagón a la altura de Principe Pio, en ese dilatado tiempo que tarda en salir, cómo la gente corre desesperada para llegar a él y luego esperar 10 min.

En este Ramal sólo opera un tren, y el día que está averiado o se ha dormido su conductor, la gente tiene que aguantarse y dar un gran rodeo para llegar a la otra estación.

Además, en esta línea se da un extraño suceso: siempre hay alguien en el tren que dice "¿cuántas paradas son?" o alguna gilipollez del estilo. Otro caso para Iker...

Línea 3

¡¡Línea 3, fiestaaaaaa!!

La línea 3 es, de las líneas antiguas, la que cuenta con más chorradillas modernas y los vagones más chulos con televisiones de plasma (con previsiones que incluyen desde el tiempo en Turégano hasta cuando será el día de tu muerte), anuncios multimedia psicodélicos en las estaciones comprados a la marca ACME, bibliotecas virtuales y hasta puestos de chucherías. Posee trenes nuevos altamente modernos y estrechos, pero con lucecitas de colores en las puertas para entretener al personal, así como la megafonía más alta y ensordecedora de toda la red, y el aire acondicionado más gélido de la ciudad. La gente está encantada al poder disfrutar de tanta moderna estrechez, sobre todo algunos hombres que se sienten bastante cómodos con las estrecheces, ya que aprovechan para tocar el culo a las muchachas con las que comparten vagón. Van equipados con barras verticales de color verde chillón para porder agarrarse, salidas aparentemente de locales de alterne. Suele ser montada por varios políticos, ya que te lleva directamente a Moncloa, sede del gobierno de España.

Esta línea pasa por Legazpi, lugar de concentracion de antifascistas y fascistas, que quedan para darse de hostias charlar amigablemente un par de veces al año. Sin embargo, de vez en cuando ocurre algun incidente. [1]

Línea 4

La linea 4 es, junto a la 2, de las dos líneas con menor capacidad, pero a diferencia de la 2, la 4 ofrece un buen servicio dentro de lo que cabe. Posee trenes de los estrechos, con barras verticales dando ambiente de puticlub.

Esta línea es la más pija de todas, ya que se mueve por Argüelles, Bilbao, Velázquez, Goya, Arturo Soria, etc. En sus estaciones hay tiendas de Dior, Dolce&Gabanna o Calvin Klein, entre otros. También tienen moquetas rojas, mayordomos que te llevan las bolsas y servicio de desayuno en la habitación, así como piscina climatizada, spa y masajista. La noche son 800 euros.

Línea 5

La línea 5 es la línea en la que históricamente más se han quejado los usuarios por tener trenes demasiado viejos (funcionaban incluso con locomotora de vapor, aunque ya fueron retirados debido al Protocolo de Kioto). Cuando les pusieron nuevos trenes, unos nuevos traspasados de la línea 10, se quejaron de que eran el vertedero de los trenes. Cuando prueban algo en la línea 5, se quejan de que a la línea 5 la tratan como a una rata de laboratorio. Tienen tramos en superficie, y se quejan de que no se soterran. Cuando se soterran, se quejan de que no ven los pajaritos ni los árboles. Este conjunto de quejas hace una diagonal en su recorrido por Madrid, llegando hasta la Casa de Campo, donde la gente se deja de quejar al coger la línea 10 o al salir a dar una vuelta por el parque y saludar a las amables meretrices que habitan la zona.

A los usuarios de esta línea les dan unas bolsas donde dejar sus efectos personales a la entrada de cada estación, ya que recorre zonas peligrosas de la ciudad, como Carabanchel, Campamento de Gitanos, Canillejas o Chueca. La diversidad de especies que habitan esta línea es tan grande como estaciones tiene. Los robos y asesinatos son habituales en sus andenes, por lo que hay que andar con cuidado.

Línea 6

- ¡A trabajar! ¡Qué descanso ni qué hostias! ¡Trabaja!

La linea 6 es la circular. Hace un servicio de mallado de la red y de entretenimiento para la gente que se aburre, pudiendo dar estos vueltas y vueltas. Cada vuelta, un euro. Si logras cogerle la escoba a la bruja, ganas una vuelta gratis.

Estudios científicos hechos por los madrileños de a pie sugieren que ésta es la línea más profunda de todas, y no se descarta que en ella esté situado el centro del universo. La razón por la que los ancianos madrileños no tienen interés en los deportes de riesgo es porque ellos tienen como objetivo llegar hasta una estación de la línea 6. Muchos lo han intentado y pocos lo han conseguido.

Sus escaleras de bajada son interminables, pero el madrileño que es muy cabezota no desiste en saber si esa bajada tiene un final o es hasta el infinito.

Una vez que un madrileño logra llegar por fin a ese centro del universo que es una estación de la Línea 6 es probable que se vea premiado con poder ver un poco la televisión con propaganda del PP y de lo bien que lo hace en Madrid. También puede ser premiado con unas barras de metal, que según el cartel, son para que los usuarios apoyen en ellas de cuclillas para "estar sentado sin estar sentado".

Gente harta de esperar a que su vagón de la Línea 6 arregle su avería. Prefieren hacer el trayecto a pie

Es la que más se avería de todas y la que más se para entre estación y estación, debido a que pretenden que trenes con 30 años de antigüedad, pero convenientemente decorados para que no se note que circulen sin mantenimiento alguno, presten servicio en la línea. Actualmente en la línea se encuentran también trenes más modernos, unos trenes italianos muy bonitos para adornar muy parecidos a los de la Línea 3 (con sus luces y su plástico amarillo y blanco deslumbrante), pero que se llenan aún más que los trenes habituales. En el momento de leer ésto, existe un 99,999% de probabilidad (con un error del 0,001%) de que esté estropeada.

Esta línea la usan los ejecutivos agresivos y universitarios por la mañana, a medio día los desempleados, amas de casa y canis, por la tarde los universitarios y ejecutivos agresivos de nuevo, y por la noche los adolescentes que se van de fiesta, así como los canis que van a atracar a los adolescentes más adinerados.

Recientemente, varios adolescentes aburridos organizaron un macrobotellón dentro de los trenes de la línea 6. Su objetivo era ver cuántas vueltas eran capaces de dar bebiendo alcohol a la línea. No duraron ni tres estaciones, porque el tren se averió, como viene siendo normal.

Línea 7

Estación de Pitis, la última de la Línea 7.

La línea 7 es la que hace un recorrido este-oeste, comunicando el mercado de sustancias divertidas con la zona olímpica (y más allá con Vice City), para proporcionar servicios directos de estas sustancias. Tiene trenes nuevos, pero como si tuvieran ya diez años. Primera de las líneas anchas, fue una línea corta y cutre durante mucho tiempo. Ahora, renovada, le hace la competencia al resto. Cuanto más se acerca al norte, más vacía va esta linea. Así que, aprovechando esa renovación y esa "ligereza de equipaje", la Línea 7 va a toda hostia (no sea que la poca gente que va a Pitis se ponga nerviosa), siendo así una línea para la gente intrépida y amante de las emociones fuertes.

Dice la leyenda que si tienes los suficientes cojones como para bajarte en la última estación, Pitis (descampado con chabolas y droga), se te aparecerá Ramón el Vanidoso [2] y te regalará una bolsita de cocaína si le ayudas a recordar los otros dos Derechos Fundamentales del Hombre.

Línea 8

Soy un vagón de la Línea 8 y molo mucho más que el resto de mis compañeros

Línea que te lleva al aeropuerto desde el centro financiero. Línea modelo, con trenes realmente eficientes y más rápidos que el coche de Fernando Alonso, para engañar a los turistas que visitan la ciudad haciéndoles creer que todas las líneas son así. Esto suele dar resultado, siempre y cuando no se adentren más allá de esta línea.

El porcentaje de usuarios que llevan traje y corbata en esta línea supera el 70%. El resto visten con bermudas, sandalias, y portan impunemente molestas maletas que golpean los tobillos de los demás pasajeros.

Línea 9

Dividida en dos partes, la línea 9 de toda la vida y el pseudocercanías llamado TFM. Línea norte-sur, de las mejores y de las menos usadas. Su tramo imitador de cercanías igual, solo que en superficie.

Esta línea tiene uno de sus extremos en el Barrio del Pilar, zona rica por excelencia. Su otro extremo es Vicálvaro, Valdebernardo y Moratalaz, barrios obreros y pobretones, también por excelencia. Preocupado por este aspecto demográfico, el alcalde Alberto Ruíz Gallardón separó en categorías los vagones de los trenes de esta línea para no mezclar ambas clases: los tres primeros vagones para la gente adinerada, los tres últimos para la escoria los menos afortunados. Aunque esta medida ha dado buenos resultados, de vez en cuando se siguen colando pobres en los primeros vagones de los convoyes, armados con guitarras y acordeones, para pedir un dinerillo.

Línea 10

Línea que te lleva desde la puerta con la que te has pillado los dedos al hospital que hay en el norte, haciendo transbordo previamente en el quinto pino. Posee un recorrido muy largo, con lo que es aconsejable llevarte un tupperware para no morir de hambre mientras te recorres toda la línea, así como estar preparado para las ya mencionadas bromas divertidas que gastan sus trenes e ir enlatado como una sardina. En el día en el que el mundo desaparezca, la parte norte de la línea 10 tras Chamartín se independizará y se llamará línea 14.

Los domingos esta línea se llena de alegres excursionistas ataviados, para regocijo del resto de viajeros, con grandes mochilas y bicicletas, que se dirigen a las estaciones de Batán y Lago, situadas dentro de la Casa de Campo.

Línea 11

La línea 11 es una línea discriminada por ser muy corta, con sólo 6 paradas. Debido a ello, es poco usada, sin apreciar sus bellas cualidades y su modernidad, sólo porque cubre poca demanda. Actualmente, existe un plan de expansión hasta Toledo para hacerla una línea de las más largas, y así obtener los viajeros que nunca se montaron.

Es la línea de los curas, ya que tiene estaciones con nombres como "Pan Bendito", "San Francisco" o "La Peseta" (esta última por aquello de pasar el cepillo en misa para las donaciones).

Línea 12

La línea 12, también llamada MetroSur, es una línea circular para la zona sur de Madrid. Fue creada en un intento de que esta gente pudiera disfrutar de una línea con los fallos de la 6, pero no salió bien y poseen un buen servicio (lo mejor, sus impresionantes frecuencias de paso -las mejores de toda la red-), por lo que los usuarios están indignadísimos y exigen un trato igualitario para todos los madrileños. Desean que sus trenes se averíen y que tarden eternidades.

En las estaciones de esta línea hay que usar obligatoriamente gafas de sol para evitar deslumbramientos debido a lo limpias que están las paredes y el suelo de los andenes y pasillos, y de la gran cantidad de luz que tienen dichas estaciones.

Además, Gallardón hizo unos andenes tan largos que la vista no alcanza a ver su final. Los trenes siempre caben holgados en las estaciones, sobrándoles medio kilómetro adelante y atrás.

Esta línea se usa mayoritariamente cuando hay algún concierto en "la Cubierta de Leganés". Si no es el caso, son estaciones fantasma.

Señalizaciones y avisos del metro

"Jaaaarrrrr" El tío de Alcalá nos alegra los trayectos con sus bailes.‎
  • Considere imitar a Chiquito de la Calzada al salir del vagón: todos los vagones de la Red de Metro de Madrid están obligatoriamente decorados con una señal que ya es considerada algo tradicional por todos los madrileños. En ella un divertido señor se queda o bien bailando o bien imitando a Chiquito de la Calzada entre el vagón y la estación.

Para evitar confusiones, en todas las estaciones con curva la señora mandona de la megafonía avisa que esa señal no es para imitarla sino para todo lo contrario y nos avisa con el siguiente mensaje "¡Atención! al salir tengan cuidado de no hacer el Chiquito entre coche y andén".

  • ¡Peligro! En el Metro de Madrid puede haber niñas con las manos más grandes que sus brazos: otra típica señal de los vagones del Metro es la de una niña con su madre de la mano. La niña está apoyando su mano en una puerta del vagón. La mano de esa niña es extrañamente grande, tan grande, que los señores de Metro nos redondean con un círculo esa mano en caso de que no nos hubiéramos fijado.

Misterios de la física en el metro

Con la Ley de la compresión infinita, en este tren de tres coches caben 45.000 personas.

El metro y sus lineas, en cambio, sí sirven para comprobar (además de los misterios antes mencionados) algunos principios físicos:

  • Ley de la compresión infinita: no importa lo lleno que vaya el tren, siempre hay espacio para que entre alguien más. Incluso Stephen Hawking y otros científicos están sorprendidos por ello, así que hay planes de enviar un intrépido grupo de exploradores al Metro de Madrid para estudiar ése fenómeno tan sorprendente, ya que las densidades alcanzadas a veces superan incluso a las existentes en los agujeros negros.
  • Ley del "No te vayas todavía, no te vayas por favor": en aquellas estaciones donde baste con ir de un andén a otro contiguo para coger otra línea (por ejemplo, Príncipe Pío y Casa de Campo) el tren que querías coger estará esperando, pero no abrirá sus puertas para que entre el personal, y se irá... o directamente llegarás cuando se va. Chincha rabiña.
  • Ley del "Me cago en todo lo que se menea": nunca falla. Cuando tienes más prisa, el tren se queda parado más de la cuenta en una estación. Ésto suele estar seguido de la megafonía avisando de que la línea de Metro en la que vas ha cascado. Mala suerte; vete a pie, que llegarás antes, que si vas en autobús vas a estirar la pata mucho antes de llegar, entre lo que tardan en llegar a tu parada y lo que tardan en llegar a su destino.
  • Ley del "Quién sabe ande están los políticos": Gallardón y Aguirre se pasan la vida recomendando el uso del transporte público, pero -cosa rara- nunca se les ha visto por allí salvo cuando van a inaugurar una línea, etc. nueva -quizás es que van de incógnito, quien sabe, aunque hay una leyenda urbana sobre una línea de Metro supersecreta que es la que ellos usan y en la que los trenes tienen asientos de terciopelo, música ambiental, obras de arte en vez de ventanas, servicio de comida y bebida a bordo ofrecida por chefs franceses, y todas las chorradas que te puedas imaginar.
  • Ley del "Pa´lante-Pa´tras": esta ley hace que los trenes de la línea 6, cuando no están averiados, se pasen contínuamente de frenada al llegar a las estaciones y se quede medio tren metido en el tunel siguiente, para gran alegría de los viajeros. Cuando ocurre esto, al conductor se le presenta un dilema: continuar la marcha hasta la siguiente estación olvidándose de todo como si ahí no hubiera pasado nada o invertir la marcha y volver a la estación que se había pasado. Mientras el conductor se decide, probablemente tirando una moneda al aire o esperando a ver si le entra la inspiracíón divina, los viajeros aumentan su felicidad y alegría con respecto al servicio de la línea, llenándose los vagones de amplias sonrisas.
  • Paradoja climática: hace referencia a que, en invierno, la calefacción va a una temperatura superior a la que el hierro entra en ebullición; y en verano los que llevan aire acondicionado crean un clima polar, donde puedes observar pingüinos y osos blancos. En trenes más antiguos, en invierno se te derriten hasta las ideas por la calefacción, y en verano sufres deshidratación aguda y lipotimias al ir todo cerrado y sin aire. Se ha comprobado científicamente que hasta los vagones sudan.
  • Paradoja de los andenes especulares: mientras tú llevas 10 minutos en el andén esperando a tu tren, en el otro sentido han pasado ya 4. Sin embargo, si te cambiaras al andén del sentido contrario, entonces pasarían varios trenes por el anterior, antes de que llegara tu tren.


Además, uno puede perderse por kilométricos túneles, tanto que cabe preguntarse si el infierno y/o Mordor conectan con las estaciones más profundas, o si no estarás en realidad triscando por la Undercity (no es coña; hay gente que ha desaparecido en algunos túneles donde extrañamente hace un calor de mil demonios, y en otros se dice que se han visto o muertos vivientes o bichos feos de piel verde y otras cosas peores), disfrutar de conciertos de música gratis, comprar las últimas novedades de cine y vídeo, y sobre todo contemplar la variopinta fauna que lo habita y que se describe a continuación. ¿Quién da más por menos dinero?

Flora y fauna del Metro de Madrid

Flora, lo que se dice flora, muy poca. Si ves un jardín lleno de plantas tropicales es que estás en la estación de Atocha y no en el Metro. La fauna, eso sí, es muy diversa e incluye todo lo que uno se pueda imaginar: frikis, jebis, latinoamiercanos, personas de edad avanzada, y emos (por desgracia) sólo por citar unos cuantos.

Sin embargo, el espécimen más abundante con diferencia es el Borrego vulgaris, cuyos representantes se concentran sobre todo en la hora punta y se caracterizan por su agolpamiento y compresión en ése momento hasta límites insospechados -hasta densidades próximas a la de un agujero negro como se ha dicho arriba- y su enorme variedad en tamaños y colores de piel y ropa. Un rasgo muy interesante es observar cómo todos se agolpan cerca de las puertas de salida incluso aunque no se vayan a bajar en la próxima estación y/o sólo en un lado del tren, dejando vacío el resto del vagón, éste último muy notable en trenes con los vagones conectados entre sí, como por ejemplo los de las líneas 3, 10, 11 y algunas más. Lo que no varía es el comportamiento (el de un rebaño de borregos), de ahí el nombre y que en vez de balar se oye un murmullo initeligible; sólo falta el pastor con la vara de avellano y el chucho. Otras especies que se han visto vagabundeando por los andenes son: Chuck Norris, Monesvol y algunos chinos, entre otros.

Especies

  • Español vulgar: descendientes del mismísimo Cervantes, no forman parte de ningún grupo social destacado. Se dedican a ir y venir en el metro para ir al trabajo, a casa, a comprar y demás aspectos de la vida cotidiana. No hablan con nadie y llevan la mirada perdida en las ventanas o en el escote de la chica de enfrente suyo. Suelen quejarse por muchas cosas murmurando por lo bajo, y si ven que la gente les hace caso, aumentan el volumen de sus quejas y empiezan a soltar un discurso sobre lo pésimo del servicio o lo caras que se han puesto las hamburguesas en el McDonalds.
  • Personas mayores: usan el metro para ir al centro a echar de comer a las palomas o ver obras para pasar la mañana. Ya no tienen ningún sentido de la vergüenza y se dedican a despotricar contra todo lo que ven. Que si hace mucho calor, que si ese granuja no le deja sentarse, que si mira qué pintas lleva ese... Se abren paso por el andén a base de bastonazos para ser los primeros en entrar al vagón y lanzarse como buitres a por los asientos libres, y si no hay asientos libres, eligen una víctima y la miran mientras hacen comentarios subidos de tono hasta que el elegido opta por cederle el sitio.
  • Ejecutivos agresivos: estos individuos van ataviados con trajes y corbatas, y en muchas ocasiones maletines de cuero. Van andando a paso rápido y dando empujones al resto de personas. Su meta es llegar antes que nadie, coger el tren anterior y llegar un cuarto de hora antes a la oficina. Llevan móviles de ultimísima generación que lucen para que les miren con envidia. Por las mañanas peregrinan hacia las estaciones de Nuevos Ministerios, Avenida de América, Plaza Castilla, etc. Por las tardes regresan a sus guaridas.
  • Seguridad: velan por que a nadie le pase nada. En realidad se dedican a pasear, mirar a la gente, pasear, comer un bocadillo, pasear, observar cómo alguien roba a una anciana, pasear, visitar a un compañero en la estación de al lado, charlar con él mientras pasean, regresar a su estación de origen e irse a casa al acabar la jornada. Con la crisis económica actual, se sitúan en los torniquetes de entrada a las estaciones para vigilar que nadie se cuele, y si alguno lo hace, que se atenga a las consecuencias. Se les reconoce fácilmente por su atuendo marrón o gris, la porra y las esposas, y por estar tan gordos que tapan un pasillo con su cuerpo.
  • Canis, pokeros, jessis, y demás grupos étnicos: con edades comprendidas entre los 14 y 24 años, esta especie se dedica a deambular en grupos de más de 5 individuos, sin rumbo fijo. Nadie sabe de dónde vienen o a dónde van. Se les puede reconocer fácilmente por las gorras aunque sea medianoche, ropas holgadas y pantalones por las rodillas, y por llevar música estridente a alto volumen en el movil, mostrando sus temazos al resto de la humanidad, para regocijo de los que se los van cruzando o comparten vagón con ellos.
  • Latinoamericanos: se dirigen a todas partes, suelen ir en familia, con múltiples niños correteando entre las piernas de los viajeros. Además, han adoptado la sana costumbre de aparcar los carritos de bebés justo delante de las puertas de acceso al vagón, dificultando la maniobra de subida y bajada del convoy. Dentro de esta especie, se encuentra el subgrupo "latinos canis" o "pandilleros", que guardan gran similitud con los canis, pero algo más violentos.
  • Africanos: no suelen ir en los trenes pero también pueblan el metro. Se sitúan en los pasillos y son una gran fuente de cultura al distribuir discos de música y películas. La SGAE los persigue porque hacen de Madrid una ciudad más culturizada, cosa que no interesa. Cuando la especie "policía" se junta con ellos, se suceden carreras de los africanos para evitar acabar en la cárcel.
  • La señora de MuchoPerdonenLasMolestias: una señora que intenta sacarse unas pelillas en los vagones de la línea 6 deleitando a los viajeros con sus canciones. Más agradable que su angelical voz es su olor corporal, que consigue con su perfume "Eau de Sobàc". Al terminar se despide con un "Mucho gracias y mucho perdonen las molestias", que en fechas navideñas se convierte en "Mucho gracias, mucho perdonen las molestias y mucho feliz Navidad".

Notas al pie

Jamon.jpg Artículo Español Destacado

Este artículo ha sido destacado en la Portada Española por el pueblo.
Por lo tanto, se trata de un artículo de Pata Negra, rico rico, y con fundamento.