Serie de televisión

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Cita3.pngDe todas las drogas para el pueblo, la más importante para nosotros son las series, el Netflix y el control remotoCita4.png
Cita3.pngLas series son como las drogas, empiezas con una y terminas viendo 47 temporadas de algo que odiasCita4.png
Adicto en recuperación todo lo que está mal con la humanidad
Cita3.png¿Por qué leer libros cuando puedes ver la misma historia estirada en 8 temporadas?Cita4.png
Ejecutivo de televisión destruyendo la cultura mundial
La evolución del protagonista: de profesor de química a... bueno, a lo que sea que pasó en la última temporada de Juego de Tronos.

Una serie de televisión es un producto audiovisual diseñado específicamente para destruir la productividad humana de manera sistemática y prolongada. A diferencia de las películas, que te arruinan la vida en dos horas, las series de televisión requieren un compromiso a largo plazo para devastar completamente tu existencia.

Funcionan bajo el principio de la adicción controlada: cada episodio termina exactamente en el momento en que tu cerebro segrega la cantidad suficiente de dopamina para mantenerte enganchado, pero no la suficiente para sentirte satisfecho.

Periodicidad y producción

La producción moderna ha perfeccionado el arte de quemar millones de dólares para que un alienígena verde haga twerking.

La característica principal que diferencia a la serie del cine es la periodicidad, o la noble capacidad de estirar un chicle narrativo de 15 minutos hasta convertirlo en una maratón de 20 horas. Mientras el cine busca contar una historia, la serie busca hipotecar tu tiempo libre.

La industria opera bajo el principio de la adicción por aburrimiento. Cada serie se diseña no para ser buena, sino para ser lo suficientemente tolerable como para que no te levantes a buscar el control remoto que se comió la abuela. Es la economía del rehén: por cada temporada que terminas, el algoritmo cierra la celda y tira la llave, sugiriéndote tres dramas coreanos idénticos y un documental sobre asesinos de JFK. Las plataformas de streaming han perfeccionado el modelo de pagar por no ver nada al presentar un catálogo infinito donde pasas más tiempo leyendo sinopsis y viendo menús de navegación que mirando el contenido real.

Preproducción

Principal escritor de la serie Malcolm X, el de en medio.

Todo comienza en la fase de preproducción, una reunión satánica donde un comité de ejecutivos lanza dardos a un tablero lleno de palabras aleatorias (ej: "Zombies", "Austen", "Espacio") para decidir el próximo éxito. La escritura del guion se delega a la llamada writers' room (jaula de monos con máquinas de escribir), un lugar donde la creatividad va a morir.

En esta etapa no se escriben historias, se rellenan plantillas de Excel. Si la trama de dos horas se queda corta para ocho episodios, se introduce el infalible arco de relleno que es un episodio entero dedicado a cazar una mosca (te estamos mirando a ti, Breaking Bad) o a un sueño onírico que no aporta nada. Además, aquí se determina la tasa de mortalidad del elenco, si un personaje muere trágicamente atropellado por un ovni, significa que el actor pidió un aumento de sueldo, se comió el yogur del productor o apareció en los Archivos Einstein.

Rodaje

Serie Mesozoico, rodada totalmente en escenarios reales.

Una vez que el presupuesto ha sido aprobado (y malversado en yates), inicia el rodaje. En la era moderna, rodar en exteriores es para pobres; ahora todo se graba en un garaje pintado de verde. Actores oscarizados se ven obligados a llorar ante una pelota de tenis pegada a un palo de escoba, fingiendo que es un dragón majestuoso o su madre moribunda hecha de CGI para verse más madre y más moribunda.

La dinámica del set se rige por la Ley del Mínimo Esfuerzo. El director, generalmente resacoso, se limita a gritar "¡Corten!" y "¡Ya lo arreglaremos en post!", frase mágica que pospone la incompetencia actual para el futuro inmediato. Cualquier error, desde un vaso de Starbucks en la Edad Media hasta un extra mirando a cámara saludando a su mamá, se ignora deliberadamente con la esperanza de que la audiencia esté mirando su celular y no se dé cuenta (lo que a menudo funciona).

Postproducción

Técnico postproducciendo (haciendo todo de nuevo porque los actores y el director son unos incompetentes).

El metraje, que suele parecer un video casero de un cumpleaños fallido, llega a los editores. Su misión es simple: oscurecerlo todo. Se aplican filtros de color azul depresión para la Edad Media o sepia México para... México, tan densos que el espectador necesita gafas de visión nocturna para distinguir a los protagonistas. Esto tiene la ventaja táctica de ocultar que los decorados son de cartón piedra.

El departamento de sonido, por su parte, sigue la estricta normativa de susurros y explosiones. Los diálogos se mezclan al volumen de un mosquito asmático, obligándote a subir el volumen al máximo, solo para que la música de la siguiente escena te reviente los tímpanos y despierte a los vecinos de tres manzanas a la redonda. Los efectos visuales (CGI) se encargan a un becario con hambre, resultando en monstruos que parecen sacados de un juego de PlayStation 1.

Programación y distribución

Finalmente, la distribución ha evolucionado del Prime Time al All the Time. Antaño, los programadores humanos jugaban ajedrez con los horarios; hoy, un algoritmo frío y sin alma decide si tu serie favorita vive o muere basándose en si la gente vio los créditos finales del segundo capítulo.

La serialización semanal, que permitía al público digerir la trama y hablar con otros seres humanos, ha sido reemplazada por el vómito de contenido: soltar la temporada completa de golpe. Esto fomenta el consumo compulsivo (binge-watching), donde el espectador entra en un estado catatónico, devora 10 horas de televisión, y al día siguiente no recuerda absolutamente nada de lo que vio, listo para empezar el ciclo otra vez con la siguiente recomendación automática.

Tipología temática

Artículo principal: Anexo:Tipos de series de televisión
Los Sopra... Simpson, a veces los tipos de series se mezclan.

Aunque los académicos intentan clasificar las obras por género, en la práctica la tipología se reduce a: gente que resuelve crímenes en 40 minutos, gente que tiene sexo en hospitales, y gente con espadas que habla con acento británico falso.

Series de ficción

El núcleo del engaño, mentiras guionizadas para evadir la realidad laboral. Aunque varían en disfraces (policías, médicos, superhéroes), todas son fundamentalmente telenovelas con diferentes presupuestos para vestuario.

Estructura para todo

El piloto

Una mentira construida con alto presupuesto. Su único propósito es engañar al espectador para que invierta emocionalmente. Una vez logrado, el piloto es abandonado y la serie real (de menor calidad) comienza.

El desarrollo

Durante las primeras temporadas, la serie mantiene cierta coherencia. Los personajes evolucionan de manera lógica y existe la ilusión de que todo se dirige hacia algún lugar significativo.

El salto del tiburón

Cuando se acaban las ideas, los guiones introducen lo absurdo: gemelos malvados, viaje en el tiempo, resurrecciónes o episodios musicales. Marca el inicio de la descomposición narrativa.

El final

Tradicionalmente una decepción. Una conclusión apresurada que traiciona todo lo establecido o una resolución tan ambigua que admite que la serie nunca tuvo un propósito real.

Series documentales

(voz grave de narrador genérico). Observa cómo este documental usa la misma imagen de stock durante 45 minutos. Nuestro "experto" es un actor que leyó Wikipedia ayer. Han mutado en el género "True Crime", donde se explota la tragedia ajena con música de sintetizador para que el espectador pueda dormir tranquilo sabiendo que no es él quien fue desmembrado.

Historia

The Television Ghost en 1933 fue la primera serie de televisión, la primera de terror y la primera presentada por un verdadero fantasma antes de que los Cazafantasmas los extinguieran.

La historia de las series de televisión es la crónica evolutiva de cómo el ser humano perfeccionó el arte de la inmovilidad. Desde mirar el fuego en las cavernas hasta mirar píxeles en 4K, el objetivo siempre ha sido el mismo: evitar pensar en la propia existencia.

Inicios

Antes de la invención de la caja tonta, la humanidad dependía de la radio, un artilugio que exigía el peligroso esfuerzo de usar la imaginación. Las familias se sentaban alrededor de un mueble de madera para escuchar a gente gritando, visualizando la acción en sus mentes, un proceso agotador que causaba migrañas y conversaciones familiares no deseadas.

Cuando se logró meter la imagen dentro de la caja, la sociedad experimentó un shock colectivo. Los primeros seriales no eran arte, sino estrategias comerciales agresivas: las "Soap Operas" (telenovelas) se llamaban así porque su único propósito existencial era vender detergente a amas de casa desesperadas por limpiar manchas de una realidad gris. La calidad técnica era tan primitiva que si un actor estornudaba, la señal se cortaba en tres estados. No existía la grabación; todo era en vivo, lo que significaba que si el protagonista olvidaba el guion, debía inventar una muerte súbita o mirar a la cámara con pánico hasta que cortaran a comerciales que era el mismo actor anunciando productos, por lo que no servía mucho, así que lo tenían que matar en cámara para arreglarlo.

Estados Unidos

La gran potencia mundial dedicó sus mejores mentes a la colonización del tiempo libre global.

Primera edad de oro (1947-1961)

Última escena de la serie de I Love Lucy, antes de atropellar al único camarógrafo que existía y destrozar la única cámara que había fabricada.

Conocida por los historiadores como la Era de la lobotomía sonriente". Tras el trauma de la Segunda Guerra Mundial, la televisión asumió la misión patriótica de fingir que no pasaba nada malo. Las series de esta época, como Leave It to Beaver o I Love Lucy, presentaban una realidad alternativa aterradora:

  • La familia nuclear indestructible: El padre siempre tenía la razón, usaba traje para cenar y su trabajo consistía en ir a la oficina, lo que sea que eso signifique pues no hablaban lo que hacían en la oficina que podía ser desde la CIA hasta una empresa de papel. La madre cocinaba con tacones, perlas y una sonrisa permanente causada por el Valium o el patriotismo.
  • Censura puritana: Los censores prohibían mostrar inodoros (sugiriendo que los estadounidenses no defecaban) y obligaban a los matrimonios a dormir en camas separadas, lo que implicaba que la generación del Baby Boom se concibió por esporas o por estricto apretón de manos.
  • El Western: Series como Bonanza o El Llanero Solitario reescribieron el genocidio histórico convirtiéndolo en aventuras de hombres blancos que resolvían conflictos territoriales con moralidad intachable y camisas siempre planchadas en medio del desierto.

Segunda edad de oro (1981-2000)

Los 90s llegaron con la conexión al público. Podías imaginar que podías ser amigo de ellos y tener orgías juntos, aunque en la vida real seguramente llamarían a la policía si te les acercaras.

La llegada del cable, el control remoto y el cinismo posmoderno. La audiencia, harta de tanta perfección plástica, comenzó a demandar miserias reconocibles. Fue el auge del realismo sucio y la fragmentación social.

Series como Hill Street Blues o E.R. introdujeron el concepto revolucionario de que la gente profesional también puede ser incompetente, alcohólica y miserable. La cámara se movía mucho para simular nerviosismo y siempre, absolutamente siempre, estaba lloviendo o era de noche.

Seinfeld y Friends enseñaron a una generación que se puede vivir en apartamentos neoyorquinos de 200 metros cuadrados trabajando dos horas a la semana. Se perfeccionó el uso de la risa enlatada, una pista de audio grabada en los años 50 (por gente que ya está muerta) para indicar al espectador cuándo se había producido un chiste, ya que la inteligencia promedio había descendido lo suficiente como para necesitar instrucciones auditivas para reír.

The X-Files capitalizó la desconfianza en el gobierno, convenciendo a millones de que la verdad estaba ahí fuera, aunque probablemente solo era un globo meteorológico o un guion sin resolver.

Europa

Mientras América fabricaba entretenimiento, Europa se empeñaba en fabricar "Cultura", con mayúscula, presupuesto público y ritmos narrativos glaciares.

Reino Unido

Épico momento del Doctor, ¿se comerá la patata? Si no te gustaba esta clase de drama cómico, no valía la pena hablar contigo.

Los británicos, en su eterna superioridad moral, establecieron un modelo basado en la tortura de la brevedad. Mientras una serie americana tiene 24 episodios por año, una serie británica tiene 3 episodios cada lustro.

La televisión pública (BeBeCe) se especializó en dramas de época donde la mayor tensión es si la condesa miró mal al mayordomo o si el está tibio o envenenado. Por otro lado, produjeron Doctor Who, mostrando que se puede mantener una serie durante 50 años usando desatascadores pintados de dorado como armas letales y cambiando al protagonista cada vez que el actor pide un aumento y hay que matarlo.

El humor británico, como en Monty Python o The Office (la original británica que no daba risa), se basó en la vergüenza ajena y el absurdo, recordándole al espectador que la vida es una broma cruel y burocrática sin final feliz.

Italia y Francia

En el continente, la televisión fue secuestrada por el "cine de autor".

En Francia las series policiales francesas (Polar) consisten en inspectores que fuman tres cajetillas por hora, beben vino tinto en la escena del crimen y discuten sobre existencialismo con el cadáver. La resolución del caso es irrelevante; lo importante es la atmósfera de ennui (aburrimiento sofisticado).

Italia se especializó en dos vertientes: la mafia romántica (donde el crimen organizado parece una gestión de recursos humanos un poco agresiva) y las telenovelas de época con doblaje dudoso donde todos gritan y gesticulan para que la trama se entienda incluso sin volumen.

Tercera edad de oro (2000-presente)

El advenimiento del "Prestige TV" y el apocalipsis del streaming.

Hicimos 20 tomas y esa fue la mejor. El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder, la serie más cara de la historia que no respeta el lore ni a la audiencia, pero las risas no faltaron.

La línea entre cine y televisión se borró cuando actores de Hollywood, cansados de usar mallas de superhéroes, bajaron al barro de la televisión por cable (HBO, donde también podían encuerarse).

  • El Antihéroe: Tony Soprano, Walter White y Don Draper enseñaron al público que apoyar a asesinos, narcotraficantes y publicistas mentirosos era moralmente aceptable si el guion era bueno. La moralidad se volvió gris, al igual que la paleta de colores de la postproducción.
  • La era del algoritmo: Con la llegada de Netflix y sus clones, la historia de la televisión dejó de ser escrita por humanos para ser dictada por códigos binarios. El "Binge-watching" (atracón) eliminó la espera semanal, convirtiendo el consumo de historias en una actividad fisiológica compulsiva. Las series ya no se crean para ser arte, sino para ser "contenido" que se reproduce automáticamente mientras el espectador cae en un coma inducido por la comodidad y la falta de voluntad para buscar el control remoto o una meta en la vida.

Efectos en la sociedad

Una nueva forma de perder amistades que no funcionaban de todos modos.

Las series han rescriptizado la estructura social humana. Antes, las conversaciones giraban en torno a eventos reales; ahora el ochenta por ciento del intercambio social consiste en espoilear a desconocidos en transporte público.

La jerarquía social depende de quién puede soltar es que en el libro está mejor con mayor autoridad. Llamar "serie de televisión" a lo que vemos hoy es como llamar carruaje al automóvil. La gente ve series en laptontas, tragables y refrige-radores. Es el triunfo del aislamiento social disfrazado de cultura compartida.

Véase también

Referencias

  • Tu historial de navegación a las 3:00 AM.
  • La mancha en el sofá con forma de trasero humano.

Enlaces externos