Evangelios apócrifos

De Inciclopedia
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Evangelios Apócrifos
Fragmento del Evangelio según San Nadie.

Autor La imaginación calenturienta de los gnósticos y algún borracho de Judea.
Género Fanfiction bíblico / Fantasía épica / Hentai (según el papiro).
Protagonista Yisus, pero en versión Director's Cut sin censura.
Antagonista El Vaticano, Constantino y el sentido común.
Estado Quemados, ocultos o vendidos en eBay.
Cita3.pngSi no sale en la Biblia oficial, es que no pasó. Y si pasó, no nos conviene que se sepa.Cita4.png
Ratzinger Z mientras encendía la chimenea del Vaticano con un papiro del siglo II.
Cita3.pngYo recuerdo que volaba y lanzaba rayos por los ojos, pero Mateo me dijo que eso era poco comercial.Cita4.png
San Pedro sobre la edición final de los textos.
Cita3.png¡Mentiras! En mi evangelio yo era el héroe y Jesús el secundario cómico.Cita4.png
Judas Iscariote reclamando regalías.
Cita3.pngEs la precuela que todos esperábamos.Cita4.png
George Lucas al leer el Evangelio de la Infancia.

Los Evangelios apócrifos (del griego Evangelio y del latín hipogrifo) constituyen una serie de librajos, pergaminos apolillados y servilletas manchadas de vino que la Santa Madre Iglesia censuró brutalmente olvidó incluir en el Canon Oficial por razones de espacio y marketing. Estos textos narran las aventuras alternativas, los "What If...?" y las tomas falsas de la vida de Jesucristo, presentándolo no como el cordero manso que pone la otra mejilla, sino como un ente cósmico, un niño berrinchudo con superpoderes o un filósofo fumeta que habla con cruces flotantes.

Mientras que los cuatro evangelios canónicos (Mateo, Marcos, Lucas y el otro que siempre se olvida) se esforzaron en presentar una historia coherente apta para todos los públicos, los apócrifos se regodean en el caos narrativo. Fueron escritos por sectas oscuras, gnósticos pasados de rosca y gente que simplemente quería rellenar los huecos argumentales de la trama original, como qué hizo Jesús entre los 12 y los 30 años (nada bueno, según estos textos). Permanecieron ocultos durante siglos en vasijas de barro en el desierto de Egipto hasta que unos campesinos, buscando abono o algo para limpiarse, dieron con ellos y desataron la furia de los teólogos modernos.

El Casting de Nicea y la Gran Purga

Artículo principal: Concilio de Nicea
En el Concilio de Nicea se definió la canonicidad del Nuevo Testamento a madrazos, aquí en una foto instantánea se ve a Santa Claus madreándose a Arrio.

La historia de cómo estos textos terminaron en la basura teológica se remonta al Concilio de Nicea, una reunión de gerentes convocada por el emperador Constantino, un tipo que veía cruces en el cielo cuando bebía demasiado vino peleón. La situación era insostenible: había más versiones de la vida de Jesús que de Spider-Man. En unos textos Jesús era un espíritu puro que no dejaba huellas al caminar, en otros tenía una gemela buenorra llamada Jesucrista, y en algunos se insinuaba que María Magdalena era algo más que su "mejor amiga". Los obispos, temiendo que la gente se confundiera y dejara de pagar el diezmo, optaron por un método de selección riguroso y científico.

Cuenta la leyenda que pusieron todos los evangelios sobre un altar y se fueron a esperar al prostíbulo del barrio. Los que a la mañana siguiente seguían sobre la mesa fueron aceptados como Palabra de Dios, y los que estaban en el suelo fueron declarados herejía y material combustible. Otra versión sugiere que simplemente escogieron los cuatro que menos contradicciones flagrantes tenían y quemaron el resto para no dejar cabos sueltos. Así, obras maestras de la literatura fantástica quedaron relegadas al olvido, obligando a los fieles a conformarse con la versión aburrida donde Jesús no mata dragones ni humilla a sus maestros de escuela.

Evangelio

El Evangelio de la Infancia

Jesús en el Evangelio de su Infancia, todo un infanticida (foto con sus víctimas detrás).

Uno de los textos más jugosos que la Iglesia intenta que no leas es el llamado Evangelio de la Infancia de Tomás (no confundir con el otro Tomás, el que metía el dedo en la llaga por sadomasoquismo). Si alguna vez te preguntaste cómo fue la niñez de un ser omnipotente, este documento ofrece la aterradora respuesta: fue un desastre para sus vecinos. Lejos de ser el niño bueno que ayuda en la carpintería, el Jesús apócrifo es un pequeño sociópata con poderes divinos que usa para aterrorizar al pueblo.

En un pasaje memorable, el pequeño Mesías está jugando con barro un sábado (día sagrado, pecado mortal trabajar, incluso si es plastilina) y crea unos gorriones. Cuando un fariseo aguafiestas le regaña, Jesús da una palmada, los pájaros cobran vida y se van volando, dejando al adulto con cara de idiota. Pero la cosa se pone turbia cuando otro niño, corriendo, choca accidentalmente con él. En lugar de perdonarlo, Jesús le dice "no seguirás tu camino" y el niño cae fulminado ahí mismo. Muerto. Caput. Los padres del niño van a quejarse a José (que en este evangelio es un pobre hombre superado por las circunstancias) y Jesús, harto de los lloriqueos, deja ciegos a los acusadores. Finalmente, tras mucho regaño paterno, deshace los entuertos, pero queda claro que tener a Dios de vecino era un riesgo laboral inasumible en Nazaret.

El Evangelio de Judas

Judas Iscariote en el Evangelio de Judas (básicamente la trama de Jesucristo Superstar)

El hallazgo de este texto supuso un dolor de cabeza para los guionistas del Vaticano, pues le da la vuelta a la tortilla de forma magistral. Según este papiro, Judas Iscariote no fue el traidor miserable que vendió a su maestro por treinta monedas de plata para comprarse... bueno, lo que sea que costara treinta monedas en esa época (probablemente una cabra coja). No, aquí Judas es el héroe, el único discípulo con el coeficiente intelectual suficiente para entender el Plan Maestro.

La premisa es que Jesús, cansado de su cuerpo mortal y de aguantar a Pedro (que no se enteraba de nada), le pide a Judas un favor personal: "Líbrame de este envoltorio carnal". Judas, con lágrimas en los ojos y sabiendo que la historia lo recordaría como una rata, acepta el encargo por amor al arte. Es una tragedia griega donde el villano resulta ser el mártir definitivo, dejando a los demás apóstoles como una pandilla de ignorantes que adoraban a un dios menor. Obviamente, esta versión no gustó nada en Roma, porque si Judas es bueno, ¿a quién culpamos de todo lo malo? Se prefirió mantener la versión del beso traicionero, que vende más cuadros en el Renacimiento.

Evangelio de María Magdalena

María Magdalena en el Evangelio de María Magdalena, toda una Mary Sue.

Este texto, que el Vaticano guarda en un cajón con doble llave junto a la receta de la Coca-Cola y las fotos comprometidas de Marcial Maciel, es el equivalente antiguo a un manifiesto feminista escrito tras una sobredosis de incienso. En él se sugiere que María Magdalena no era una "mujer de la vida alegre" que pasaba por allí para lavar pies, sino la alumna aventajada que sacaba dieces en Misticismo Avanzado mientras los demás apóstoles seguían preguntando si el Reino de los Cielos tenía buffet de higos.

El conflicto estalla cuando María empieza a explicar revelaciones que Jesús le dio en privado (mientras compartían un porro momento de introspección espiritual). San Pedro, que en los apócrifos siempre queda como un machista con problemas de ira, se pone hecho una furia y empieza a gritar: "¿Acaso el Salvador ha hablado con una mujer sin que nosotros lo sepamos?". La tensión narrativa es como La Rosa de Guadalupe, con Pedro celoso porque la Magdalena tiene mejor conexión con el Espíritu No Tan Santo que él. La Iglesia decidió que este libro era "demasiado complicado" para los fieles, principalmente por admitir que una mujer mandaba más que el primer Papa, por lo que tendrían que decir Su Santidad la Mama.

El Apocalipsis de Pedro

Pedro en el Apocalipsis de Pedro.

Si el Apocalipsis de Juan te parece una peli de Walt Disney, el de Pedro es una producción de serie B dirigida por un Satanás. Este texto apócrifo es un catálogo de torturas creativas diseñado para que los niños de la época no se portaran mal ni se comieran los mocos. Mientras que el resto de la Biblia habla de amor y perdón, aquí Pedro se da un paseo por el Infierno y se queda tan ancho describiendo el paisaje.

En esta joyita literaria, los pecadores son castigados con una ironía poética que ríete tú de Dante Alighieri. Los que hablaron mal de la religión son colgados de la lengua sobre hogueras eternas; las mujeres que se pintaron la cara para seducir son colgadas de los cabellos sobre lagos de sangre hirviendo; y los que no ayudaron a los pobres son obligados a comerse sus propios excrementos en una cena de gala infinita. Es un festival de casquería que fue muy popular en las iglesias primitivas hasta que alguien se dio cuenta de que si la gente se moría de miedo, no podía concentrarse en soltar la calderilla en el cepillo. Fue retirado de la circulación por "exceso de realismo" y porque dejaba a Dios como un tipo con un sentido del humor bastante retorcido.

El Evangelio de Evangelion

Jesús en el Evangelio de Evangelion.

Este manuscrito, encontrado en el interior de un sótano inundado en Akihabara y escrito en una mezcla ininteligible de griego antiguo, hebreo de mercadillo y kanjis mal dibujados, es quizás el apócrifo más confuso de la historia. A diferencia de los evangelios tradicionales donde los apóstoles se limitan a pescar y poner cara de asombro, en este texto los seguidores del Mesías deben pilotar gigantes de metal biológico llamados Evas para defender la Tierra de unos "Ángeles" que, curiosamente, parecen diablos.

El texto se centra en la figura de un Jesús adolescente y angustiado que no quiere subir a la cruz porque le da ansiedad y porque su padre, un tal Gendo Iscariote, no le da el suficiente afecto validante. La narrativa culmina en un Tercer Impacto donde toda la humanidad se convierte en zumo de naranja (o LCL, según el traductor), permitiendo que todas las almas se fusionen en una sola mente colectiva libre de impuestos y de libre albedrío. La Iglesia tachó este libro de basura incomprensible no por su contenido teológico, sino porque el final no tenía sentido y obligaba a los teólogos a ver la serie tres veces para entender por qué la lanza de Longinos ahora estaba en la Luna.

El Evangelio de Jesús

Jesús en el Evangelio de San Jesús.

Considerado el Santo Grial de la desinformación, este evangelio narra los hechos ocurridos tras la Resurrección, cuando Jesús, cansado de las persecuciones romanas y de que Pedro siempre le preguntara lo mismo, decidió tomarse unas vacaciones permanentes en el Pacífico Sur. Según el texto, el Mesías no ascendió a los cielos de forma vertical, sino que se desplazó de forma horizontal hacia las paradisíacas costas de Tuvalu Ulterior.

Allí, haciendo uso de sus habilidades de carpintería y su control sobre el clima, fundó la ciudad santa de Bikini, un enclave teocrático donde el uniforme oficial es el bañador de dos piezas y la principal actividad religiosa es el surf sobre las aguas del mar de Galilea (versión oceánica). El evangelio describe cómo convirtió el agua salada en margaritas de fresa y cómo los nativos locales lo nombraron "Gran Kahuna de la Salvación". El Vaticano niega la existencia de este texto porque invalidaría el dogma de la Ascensión, pero en Tuvalu se siguen celebrando procesiones en tabla de surf cada 20 de febrero. Se dice que el código fuente de la propia Inciclopedia fue hallado en una de las palmeras de esta ciudad, tallado por el propio Tío1.jpg bajo la supervisión divina.

Otros textos apócrifos

Porque no solo de evangelios vive el hereje, la imaginación de los primeros cristianos daba para crear todo un Universo Expandido. Cuando se cansaron de escribir sobre lo que dijo Jesús, empezaron a inventarse spin-offs, secuelas y finales alternativos. Estos textos se dividen en tres sabrosas categorías:

Otros Evangelios

En el Pseudo-Proto-Papiro Egipcio del Evangelio Apócrifo del Lado Oscuro de San José, se puede ver como en familia sacrificaban a la mascota del vecino.

Aparte de los ya mencionados, las vasijas del desierto escupieron docenas de evangelios menores que no pasaron del episodio piloto. Entre ellos destaca el Evangelio de Felipe, que es una comedia romántica medieval. En este texto se insinúa que Jesús solía besar a María Magdalena en la... (el papiro está roto justo ahí, dejando a los historiadores con la mayor crisis de tensión no resuelta de la historia).

También está el Protoevangelio de Santiago, que funciona como la clásica precuela innecesaria que explica los orígenes de todo. Aquí nos enteramos de la infancia de la Virgen María y de cómo San José fue elegido como su esposo porque de su bastón salió volando una paloma (un truco barato de magia que hoy en día no te serviría ni para animar una fiesta infantil). Fue un éxito de ventas en la Edad Media, demostrando que el público siempre ha sido adicto a las historias de origen.

Hechos apócrifos

Si los Hechos de los Apóstoles canónicos te parecen un aburrido diario de viajes de San Pablo fundando iglesias y escribiendo cartas pasivo-agresivas, los Hechos Apócrifos son una película de Michael Bay. Aquí los apóstoles no predican: patean traseros paganos con el poder de la fe y un presupuesto ilimitado en efectos especiales.

  • Los Hechos de Pedro: La joya de la corona de la acción apostólica. Cuenta la épica batalla mágica entre San Pedro y Simón el Mago en pleno foro romano. Simón, usando poderes oscuros, empieza a volar por los aires como Superman para impresionar al emperador. Pedro, en lugar de debatir teología, simplemente reza para que se le rompa la cuerda invisible, provocando que Simón se estrelle contra el suelo y se rompa las piernas.
  • Los Hechos de Tomás: Narra cómo el apóstol Tomás es vendido como esclavo (por el mismísimo Jesús, que necesitaba algo de efectivo) y termina en India. Allí convence a un rey de que le dé todo su tesoro para construirle un palacio, pero Tomás se lo gasta todo en los pobres. Cuando el rey va a cortarle la cabeza por estafador, resulta que el palacio se construyó mágicamente en el Cielo. Jaque mate, sistema financiero.

Apocalipsis Apócrifos

Apocalipsis de Apocalypse.

El Apocalipsis de San Juan entró al canon porque tenía dragones de siete cabezas y jinetes, lo cual quedaba muy heavy metal. Pero la competencia era feroz, y los Apocalipsis apócrifos intentaron subir la apuesta con resultados que oscilan entre lo perturbador y lo psicodélico.

Aparte del ya citado Apocalipsis gore de Pedro, tenemos el Apocalipsis de Pablo, donde el apóstol de los gentiles recibe un tour por el Cielo y el Infierno. El problema es que Pablo resulta ser un turista bastante quejumbroso. Describe un paraíso lleno de árboles de cristal y ríos de leche y miel (una pesadilla para los intolerantes a la lactosa), pero se enfoca morbosamente en los castigos del infierno, incluyendo ángeles sádicos con tridentes que parecen sacados de un episodio de Los Simpson. La Iglesia lo descartó porque dejaba a Dios como un gerente de recursos humanos demasiado estricto y porque el nivel de spoiler sobre el Juicio Final arruinaba la sorpresa.

Relación con el Código Da Vinci

En el siglo XXI, estos textos pasaron de las cuevas de Egipto a las manos de Dan Brown, un señor que descubrió que mezclar mentiras históricas con personajes que corren mucho por París genera más dinero que imprimir billetes de monopolio. Según la mitología moderna (alimentada por señoras aburridas y conspiranoicos de internet), los evangelios apócrifos prueban que Jesús y la Magdalena fundaron una multinacional del amor en Francia, cuya descendencia incluye a los Merovingios, a algunos reyes europeos y, probablemente, al inventor de la baguette.

La Inciclopedia aclara que, aunque estos libros son muy divertidos para leer en el baño, tienen la misma validez histórica que un cómic de Mortadelo y Filemón. Sin embargo, sirven perfectamente para que canales de televisión como el History Channel rellenen su programación de madrugada con documentales titulados "¿Fue Jesús un alienígena gnóstico?" o "Los Templarios y el Papiro del Destino". Al final, los apócrifos han demostrado ser más útiles para Hollywood que para la salvación de las almas, demostrando que una buena teoría conspirativa siempre le ganará la partida a una aburrida verdad canónica, especialmente si incluye un tesoro escondido y un monje albino con mala leche.

Véase también