Mejores videos musicales animados
Los videos musicales animados son el sumidero séptico definitivo de la industria discográfica, el recurso de emergencia que sacan cuando el "artista" tiene una cara que da pena ajena, como si hubiera perdido una pelea con un triturador de basura, y un carisma que no llega ni al de una lombriz borracha y deprimida. Básicamente, consiste en despilfarrar el presupuesto de una superproducción hollywoodense para que una legión de dibujantes explotados, probablemente hasta el culo de cafeína y sustancias varias, monten un espectáculo pirotécnico visual que distraiga lo suficiente como para que nadie se dé cuenta de que la canción es un plagio descarado de algo que ya era malo y que el cantante canta más desafinado que un gato en celo pisado. No es arte, es un parche cutre con luces de neón para disimular la mediocridad absoluta y la falta total de talento.
El Top 10
10. El trauma colectivo animado de la BBC (Peter Kay's Animated All Star Band)
Esto no es un homenaje tierno, es un secuestro visual en toda regla perpetrado con plastilina de la más barata y los derechos de autor de todos los personajes infantiles que los británicos tenían enterrados en el armario de los traumas nacionales. La excusa oficial es que era por una buena causa. La verdad pura y dura: un experimento sádico para medir cuánta bazofia colorida y nostálgica puede tragarse un ser humano antes de caer de rodillas suplicando clemencia, que le revienten los tímpanos y le arranquen los ojos. Juntar a Bob Esponja con un tren que tiene pinta de psicópata violador (Thomas the Tank Engine) y demás iconos infantiles no es creatividad, es la prueba irrefutable de que los ingleses agotaron todas sus ideas decentes allá por la época de los Beatles y desde entonces solo reciclan basura. Que haya recaudado una fortuna solo confirma que el sentimentalismo barato combinado con la estupidez colectiva es el negocio más lucrativo del planeta.
9. El berrinche psicodélico de unos millonarios (Pink Floyd: Another Brick in the Wall)
Aquí tenemos a unos roqueros multimillonarios que nunca en su vida pusieron un pie en una escuela pública de verdad, lloriqueando como niños ricos mimados sobre lo "opresivo" que fue su colegio privado de élite que les pagó los papás y que les abrió todas las puertas para hacerse ricos. La famosa "animación perturbadora" no es más que el regurgitado visual de un diseñador gráfico al que le pagaron el trabajo en pastillas de LSD y promesas de gloria eterna. Convertir a los niños en salchichas procesadas en una fábrica no es una metáfora profunda sobre el sistema educativo, es la fantasía húmeda y retorcida de un carnicero con pretensiones artísticas. El vídeo triunfó porque los adolescentes son tan predecibles y manipulables que con soltarles el tópico de "tus profesores son unos idiotas autoritarios" ya se creen que están ante una revelación filosófica al nivel de Platón o Nietzsche.
8. El fraude minimalista de los franceses (The White Stripes: Fell In Love With A Girl)
A esto le llaman "genialidad minimalista" y "revolución estética". A ESTO. Un tipo sin un céntimo para un vídeo decente saquea la caja de Lego de su hijo, arma un stop-motion cutre y convence a medio mundo de que es alta cultura posmoderna. No es stop-motion innovador, es exactamente lo que hace cualquier niño de cinco años un domingo lluvioso cuando está aburrido de los dibujos, solo que aquí lo inflan con un ego desproporcionado y una campaña de marketing que da vergüenza ajena. Que haya ganado premios y alabanzas de la crítica solo demuestra lo fácil que es timar a los críticos pretenciosos si les sueltas palabras mágicas como "ironía", "deconstrucción" y "estética lo-fi". El verdadero milagro fue conseguir que Jack White pareciera remotamente interesante durante cuatro minutos enteros, algo que ni sus veinte proyectos paralelos han logrado repetir.
7. El martirio inútil de un cantante avernoso (Peter Gabriel: Sledgehammer)
La epopeya trágica de un hombre que decidió que la fama bien valía la pena de pasar dieciséis horas seguidas tumbado como un fiambre en una losa mientras le arrojaban fruta podrida, muñecos de arcilla deformes hechos por un loco y todo tipo de objetos surrealistas. No es un videoclip, es un rito de humillación corporativa patrocinado por una discográfica sádica disfrazado de "obra maestra". Los pollos sin cabeza dando vueltas no son un símbolo profundo del surrealismo, son simplemente los restos del catering después de que el director, en pleno delirio creativo, decidiera que decapitar animales de goma era la cima del arte. Que se llevara nueve VMAs solo prueba que en los años 80 premiaban cualquier cosa que oliera a autoflagelación voluntaria, caos sin sentido y exceso de presupuesto malgastado.
6. El anuncio de videojuego más caro de la historia (Imagine Dragons: Enemy)
Esto no es una canción con vídeo, es el trailer extendido de un videojuego al que le sobró una montaña de dinero y decidió gastarla en contratar a una banda de rock de estadio corporativo para ponerle voz gritona. El vídeo es un festival de gráficos hiperrealistas y efectos especiales caros que intentan desesperadamente ocultar que la letra es un manual de autoayuda barata escrito por un algoritmo de Instagram. Dan Reynolds aparece como holograma no por innovación artística, sino porque su contrato de estrella le prohíbe compartir oxígeno con los mortales comunes. Es el cenit absoluto de la música convertida en puro producto de mercadeo: ya no te venden emoción ni arte, te venden una skin legendaria para tu avatar y un pase de temporada.
5. La pataleta filosófica de unos grungies seniles (Pearl Jam: Do the Evolution)
Un puñado de multimillonarios del grunge que llevan tres décadas repitiendo la misma cantaleta de instituto sobre lo mala que es la humanidad contratan a un dibujante de cómics de los 90 para que ilustre visualmente su sermón misántropo de turno. No es una epopeya animada profunda, es el equivalente a un blog de un adolescente emo y deprimido al que de repente le dan presupuesto ilimitado y un estudio entero. Ver a Eddie Vedder quejándose del capitalismo salvaje y la sociedad de consumo mientras él mismo se forra con giras millonarias es el ejemplo perfecto de cinismo hipócrita elevado a categoría artística. El vídeo es tan repetitivo y predecible que hasta el esqueleto con corbata que aparece parece estar pensando "por favor, que acabe ya esta mierda".
4. El viaje de ácido subvencionado por una Major (Radiohead: Paranoid Android)
Lo que pasa cuando una discográfica grande le da carta blanca absoluta a un grupo de músicos que ya se creen los nuevos mesías filosóficos y les dice "haced lo que os salga de las narices, que vuestros fans lo comprarán aunque sea un eructo grabado en una lata". El vídeo no es una alucinación profunda y trascendental, es el desvarío completo de un animador sueco que debió cenar algo en mal estado y decidió mezclar sirenas deformes, borrachos tambaleantes y criaturas grotescas con la cabeza metida en los intestinos. Es el refugio ideal para todos esos fans que quieren sentirse superiores e intelectuales por "captar" un significado que ni siquiera los propios Radiohead entienden del todo.
3. La operación de marketing robótica definitiva (Daft Punk: One More Time)
Dos franceses que llevan cascos porque saben perfectamente que sus caras no venderían ni un single de saldo descubren que si meten anime japonés barato y colorido multiplican por tres las ventas de discos y merchandising. No es un tributo sincero al anime, es la cadena de producción de merchandising más cínica y eficiente desde los tiempos de Mickey Mouse. Nos venden la idea romántica de que los robots tienen alma y sentimientos, cuando en realidad es el alma de la música electrónica la que fue sustituida por un microchip programado para repetir "one more time" en bucle infinito hasta que abras la cartera como un autómata.
2. El sermón ecológico para tontos útiles (Lil Dicky: Earth)
Un rapero blanco de repente se despierta un día, descubre que existe la contaminación y el cambio climático, y en un ataque de oportunismo descarado convence a cuarenta celebridades con complejo de culpa ambiental para que hagan el ridículo más espantoso cantando como animales con autotune hasta las cejas. No es un llamado a la acción sincero, es un circo zoológico de famosos desesperados donde la única especie en peligro de extinción es la dignidad humana. Que Leonardo DiCaprio se ponga a rapear como un gorila no va a salvar ni una ballena, solo le da a Lil Dicky unos meses extra de relevancia. Es el activismo perfecto para la generación que cree que compartir un vídeo en stories ya cuenta como plantar un bosque entero.
1. La fantasía pedorra que arruinó una generación (A-ha: Take On Me)
- Artículo principal: Take On Me
El vídeo que logró convencer a millones de adolescentes hormonados de que el amor verdadero consiste en que una mujer real y de carne y hueso abandone su mundo tridimensional para meterse en un cómic bidimensional cutre y perseguir a un galán pálido, con flequillo grasiento y guantes de moto. No es romántico ni innovador, es un manual de misoginia encubierta envuelto en rotoscopia barata. La famosa técnica "revolucionaria" no es más que lo que haces cuando no tienes presupuesto para efectos decentes y decides dibujar frame por frame encima del metraje como un niño con un libro para colorear. Su legado más tóxico es toda una generación de frustrados que todavía esperan que un dibujo animado con pinta de delincuente juvenil los saque de la realidad a bailar en un mundo de lápiz y papel.
Menciones deshonrosas
Aquí yacen los desastres audiovisuales tan lamentables que ni siquiera merecen un análisis sarcástico extenso. Solo recordatorios de que la humanidad, cuando le das herramientas creativas, a veces elige producir pura basura.
- Vocaloid cualquiera: Van desde el Weeaboo hasta el cringe. Suelen ser extremadamente melodramaticos que no sabes si estás viendo las telenovelas de tu abuela o algo que debe ser entretenido.
- Bronco: Caricaturas de Amor: Imagina que alguien intenta mezclar hentai, furry y folclore ranchero mexicano pero odia el sexo, el dibujo y México en general. El resultado: centauros sexualizados dibujados con el nivel del Libro Vaquero pirata que traumatizó a toda una generación que buscaba porno inocente y encontró esta abominación.
- Gorillaz: Clint Eastwood: La excusa corporativa ideal para vagos millonarios. "No somos una banda real, somos un concepto virtual", proclamó Damon Albarn mientras se rascaba la barriga en pijama y cobraba royalties millonarios por garabatos que parecen hechos en la servilleta de un bar.
- Elton John: Rocket Man (Versión Animada): Lo que pasa cuando la extravagancia de un señor ya no cabe en el planeta Tierra y la expulsan al espacio en forma de animación 3D cutre hecha con el motor de una Game Boy antigua. Elton John con cabeza de león es lo más cerca que ha estado nunca de ser honesto consigo mismo.
- Herbie Hancock: Rockit: Prueba irrefutable de que los años 80 fueron una sobredosis colectiva de cocaína y malas decisiones. Robots desmembrados haciendo breakdance no es vanguardia artística, es la pesadilla febril de un ingeniero de Silicon Valley después de una noche muy larga.
- Soundgarden: Black Hole Sun: No es un videoclip, es la grabación accidental de una sesión de terapia grupal que descarriló por completo. Las caras derritiéndose no son efectos especiales, son el reflejo exacto del cerebro de los espectadores después de escuchar la canción por décima vez consecutiva.
- A Perfect Circle: The Outsider: Para cuando la depresión atmosférica de Tool te parece demasiado optimista y accesible. Este vídeo es el equivalente a clavarte un clavo oxidado en la pierna lentamente: duele sin sentido, es profundamente desagradable y te preguntas por qué alguien elegiría someterse a eso voluntariamente.
Fuentes
- `<https://www.imdb.com/search/title/?title_type=music_video&genres=animation`> (El vertedero infinito de donde sacamos los nombres para destrozar)
- `<https://promoshin.com/10-most-popular-animated-music-videos-all-time/`> (La lista que nos suministró munición pesada)
- `<https://www.radiox.co.uk/features/x-lists/best-animated-music-videos/`> (El catálogo oficial para practicar el desprecio organizado)
- `<https://www.filmaffinity.com/mx/ranking.php?rn=ranking_musicvideos_animation`> (El pozo sin fondo del cinismo audiovisual)