Claude Debussy

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Música clásica ícono.png
Claude Debussy
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Debussyplaya.jpg
Le gustaba mucho la naturaleza e ir a la playa, con los recatados bañadores de la época.
Personal
Nacimiento Defunción Un pueblucho de Francia

París

Estado actual Ha estado mejor
Lugar de residencia Casi siempre en Francia
Sobrenombres El Impresiones (anda que no le cabreaba que le llamaran así, jiji).
Su obra
Se dedica a Componer música.
Origen Más francés que el gruyere.
Hazañas logradas Subvertir todos los usos y costumbres musicales y aun así hacer música cuqui.
Relaciones Unas cuantas, como se cuenta en el artículo, el tipo, a pesar de todo, tenía tirón entre las mujeres.
Enemigos Los academicistas, los alemanes, los wagnerianos.


Poderes Ser indulgente con las faltas de armonía.
Cita3.pngVer un amanecer es más útil que escuchar la Sinfonía PastoralCita4.png
Claude Debussy cabreando gratuitamente a los fans de Ludwig van Beethoven
Cita3.pngEl arte es el más bello de todos los engaños.Cita4.png
Claude Debussy explicando a su mujer que la iba a dejar por su mejor amiga, ex amiga en lo sucesivo

Achille-Claude Debussy[1] (Saint-Germain-en-Laye, Francia ; 22 de agosto de 1862-París, 25 de marzo de 1918) fue un compositor chovinista francés y una figura central en la música clásica europea de su tiempo. Se le considera junto a Maurice Ravel una de las figuras más prominentes de la música impresionista, aunque a él no le gustaba este término y reaccionaba violentamente cuando se le aplicaba, echando espumarajos por la boca y profiriendo todo tipo de maldiciones contra quien había calificado su música de esta manera.

Destacó por la creación de sonidos sugerentes, vaporosos, oníricos, onanistas y más indefinidos que la sexualidad de un hipster. Los principales especialistas le consideran el principal precursor y culpable de los desarrollos de la música durante el siglo XX.


Su vida[edit]

Orígenes y Formación[edit]

De orígenes humildes, su padre se llamaba Manolo-Achille y traficaba con porcelanas, con las cuales al pequeño Claude le gustaba hacer experimentos sonoros para disgusto de su progenitor y las consiguientes pérdidas pecuniarias para el negocio familiar. Manolo-Achille antes había sido milico y había llegado incluso a teniente, pero fue represaliado por montar una especie de comuna de okupas, o algo así. El caso es que fue el primero en descubrir a su hijo el mundo de las artes al llevarlo a cabarets de mala muerte donde se escuchaban versiones zafias de las óperas en boga.

Tanto le impresionaban estas óperas que sus padres le pusieron a estudiar piano con una vieja bruja que decía haber sido alumna de Chopin pero era mentira. Con ella preparó las pruebas de acceso al Conservatorio y mal no debió de hacerlo, porque fue admitido.

En el Conservatorio se mostró pronto como un alumno díscolo que se pasaba lo que le decían sus profesores, a quienes consideraba una suerte de imbéciles carcamales, por el forro de los cojones. Para los docentes era un auténtico quebradero de cabeza. No solo no les hacía ni caso, sino que también hacía gruesas imitaciones de los mismos, para cachondeo de sus condiscípulos, llegando a componer al piano canciones con letras obscenas para ridiculizarles (saltándose a propósito todas las normas de la armonía tradicional, lo cual a los maestruchos parecía enervarles más que las burlas). Debussy consideró toda su vida al Conservatorio como un estercolero musical y un pozo de ranciedad y apolillamiento, y en el Conservatorio estuvieron felices de la vida cuando Debussy concluyó sus estudios y se largó de allí de una buena vez, tanta paz lleves como descanso dejas, se dijeron.

Poco después fue a caer en gracia a una tal Nadezdha von Meck, una vieja rica y chiflada de la música que le contrató como profesor de música de sus hijas, además de como secretario, camarero y mascota. Debussy viendo la panoja que manejaba la doña se dijo que la oportunidad la pintaban calva, e hizo lo posible por ligarse a una de las hijas de la señora, que hay que tener visión de futuro. No obstante esto no cayó bien a la vieja, quien estimó que el músico era un oportunista desaprensivo, no concedió su permiso para el matrimonio y le envió a freir croissants. Durante este tiempo Debussy pudo conocer la música de Wagner, con la que guardaría una obsesiva y sadomasoquista relación de amor-odio toda su vida.

Ganar un premio para esto[edit]

Su siguiente gran reto fue presentarse a un concurso de Composición, que se llamaba algo así como el Grand Prix del verano de Roma. Pero que la cosa era más así como Gran Hermano que como Operación Triunfo, porque al que ganaba le encerraban en una Villa muy guapa y le ponían ahí a componer a destajo, que no sé yo para qué se presentaba la gente con semejante premio, si todavía dieran un coche o unas vacaciones pagadas...

Bueno, el caso es que tras un par de tentativas lo ganó, pero una vez en la Villa como que no se encontraba. Estaba ahí mirando a las apabardas todo el día, amargado, estreñido y abúlico, que por más que se esforzaba en hacer música lo más que le salía eran variantes de La Vaca Lechera, así que al final se largó de allí en cuanto pudo habiendo hecho unas músicas infumables. Años después escribiría artículos en revistuchas en los que se despacharía a gusto con el Premio y con la Villa, diciendo que todo era una puta mierda y que los concursos apestaban.

Lo único que sacó en claro es que conoció a Franz Liszt, que se pasaba por allí, de aquella ya un abuelete. Debussy junto con un amigo agasajaron al viejo tocando al piano algunas de las piezas lisztianas. Liszt echó una cabezadita mientras.

A la vuelta fue a una Exposición Universal (que ya se hacían por entonces, pero sin tan coloridas y ridículas mascotas) y se quedó con cara de muñeca hinchable al escuchar músicas javanesas, balinesas y tuvalíes. Fue por tanto el primer compositor europeo en interesarse por aquello de la multiculturalidad y no ver las músicas de otros continentes como producto de infraseres por escuadrar, ya ves tú.

El pichabrava francés[edit]

La tal Rosalie Texier era modelo y estaba muy buena, pero con ella Debussy se aburría como una ostra.

Como en tantos otros aspectos de su vida, en sus relaciones con las mujeres fue también un culo de mal asiento. Primero estuvo nueve años amancebado con una tal Gabrielle Dupont, quien aguantaba sus malas pulgas en los momentos en que estaba desarrollando su estilo musical característico. En estas que se le cruzó por el camino una tal Rosalie Texier que era modelo, todo un bombón, y se dedicaba a desfilar en bragas por las pasarelas. Debussy, tiran más dos tetas que dos carretas, abandonó a Gabrielle por Rosalie, y la primera se pegó un tiro por pura desesperación. No acertó con la puntería y no se mató, y Debussy igualmente la envió a freír gárgaras, y se casó con la Texier, que le ponía más palote.

Con la jamona al principio iban muy bien las cosas, pero Debussy pronto se aburrió de ella, porque era tan guapa como tonta. Así se despidió de ella diciéndole "Te dejo porque me disgustan tus limitaciones intelectuales y que seas una analfabeta, que no todo va a ser follar". En resumidas cuentas, se buscó una mujer florero y luego se quejaba de que el florero no diera mas de sí. Eso y también que estaba haciendo la liana con la que sería su siguiente esposa, claro. La Texier no pudo soportarlo y también se pegó un tiro, no acertando tampoco con la puntería. Joder Debussy menudo carrerón, majo.

Con Emma Bardac, su siguiente esposa, se le ve mucho más entusiasmado, que ella era muy intelectual y aprendía mucho con ella.

El carrerón termina con Emma Bardac, la cual igual no era tan guapa como la Texier, pero es verdad que tenía más cultura, que lo mismo te recitaba la lista de los reyes Godos que te enseñaba la tabla periódica, y además tenía dinero -dato importante-. Con ella Debussy sintonizaba mas, de no ser que era un poco la lista que todo lo sabe y que no callaba ni debajo del agua. Aun así el matrimonio fue bastante feliz y tuvieron juntos una hija, a la cual le pusieron sus nombres combinados (Claude-Emma, muy imaginativos no eran) aunque en casa la llamaban Chouchou, que solo por eso los servicios sociales ya tenían que haberles retirado la custodia, pero se ve que de aquella eran más laxos. No obstante este -ejem- curioso mote, Debussy era un padrazo y quería mucho a su hija, que lo mismo le compraba una mochila de los Power Rangers que le dedicaba un par de piezas para piano. Y también la llevaba a un montón de extraescolares para que fuera culta y leída como era su madre, que como hemos visto eso no era para Debussy una virtud nada desdeñable.

Una ópera al revés[edit]

Pues a mí se me da un aire a Bud Spencer, pero eso no tiene nada que ver con el Pelléas

Como Debussy amaba, a la par que odiaba, la música de Wagner quería imitarle, a la par que hacer todo lo contrario que él. Y entonces se propuso hacer una ópera y petarlo. Esta ópera se parecería mucho a las de Wagner, pero a la vez sería completamente diferente, concretamente sería muy similar a Tristán e Isolda, pero tremendamente opuesta a ella. Sería una ópera que a su vez fuera todo lo contrario que una ópera, tanto que en ella no cantaría nadie y el mayor peso lo llevaría la orquesta, que haría unas armonías modernas que evocaran la antigüedad, que dieran continuidad a la trama a la vez que fueran completamente inconexas.

Es así como contactó con el dramaturgo Maurice Maeterlinck para adaptar uno de sus textos, Pelléas et Mélisande, haciendo como resultas una ópera más rara que un perro verde. Y la cosa terminó como el rosario de la Aurora.

Así resumiendo, durante los ensayos generales Debussy y Maeterlinck acabaron a hostia limpia porque Maeterlinck quería el papel principal para la chorba que se estaba tirando. Debussy adució que la chorba no sabía cantar y Maeterlinck respondió que en esta mierda de música nadie canta nada, con lo cual ya estuvo liada. Maeterlinck llevó a unos mamporreros al estreno para montar escándalo, el director de orquesta terminó llorando y Debussy atrincherado en su camerino. Igualmente compositores academicistas como Camille Saint-Saëns, Vincent d'Indy o Théodore Dubois -que eran unos gilipollas- dijeron que aquello no era música. Total, que al final un escándalo en el que volaron los insultos, los golpes y hasta los mordiscos, a la vez que un éxito completo, pues por descontado, hoy es considerada una obra maestra.

La sérénade interrompue[edit]

Pues le entró un cáncer y se murió, qué quieres que te diga. Al final todos nos vamos a morir ¿no?.

Algunas obras[edit]

Su música evoca diversas sensaciones, es muy evocadora, vamos.

  • Petite Suite Evoca los yogures esos grasos y mantecosos que se daban antes a los niños.
  • Preludio a la siesta de un fauno Música que evoca esas sobremesas de verano viendo el Tour de Francia.
  • La mer Música orquestal en la que evoca su práctica sexual favorita.
  • Suite Vergamasque Evocación de Camille Saint-Saëns.
  • Children's Corner Obra en la que se cachondea de Wagner.

Y muchas mas.

Su faceta literaria[edit]

Como se ha mencionado, se dedicaba a la crítica musical también y escribía artículos en los que disparaba contra todo y contra todos. Anda que no se ganó enemigos así a lo tonto.

Carácter y personalidad[edit]

Era un tipo cachondete, mordaz y un tanto sobradillo. Inconstante, anárquico e irreverente, que echaba unos cagamentos por esa boca que eran de asustar, y rebelde muchas veces incluso sin saber por qué. Jugaba al tenis, pero lo hacía muy mal. Cocinillas sí que era, que preparaba muy bien el ratatouille.

Influencia posterior[edit]

Mucha. Como hacía la música así como le salía de los huevos sin atender a usos y costumbres y a convenciones generalmente aceptadas, pues dio pie a los que llegaron después para que hicieran lo mismo, y claro, desde entonces aquello fue un no parar de a ver quién la arma más gorda. Así que si la música contemporánea ha sido lo que ha sido ya sabes a quién culpar se debe en gran medida a Debussy.

En la era de internet su música ha sido utilizada para todo tipo de prácticas audiovisuales, incluso para acompañar vídeos de gorilas coprófagos.

Notas[edit]

  1. A lo largo de su vida manipuló mucho su nombre. Tan pronto se hacía llamar Achille-Claude como Claude-Achille, como De Bussy (para parecer de la nobleza, el muy snob) como le daba por perpetrar por ahí escritos lamentables en publicaciones de mala reputación bajo pseudónimos como El Señor Corchea o <inserta tu nombre aquí>

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