Muñeco vudú
El muñeco vudú (♟) es el sistema inalámbrico de tortura a distancia que utilizan los seres vivos llamados rencorosos, y tiene la característica de poder causar lumbago o picazón rectal a los enemigos que solo sonríen y viven felices por no tener a nadie que les desee el mal. El muñeco vudú está incluido en la caja de herramientas de las brujas (y sus parientes, las suegras), los santeros, los ex novios despechados y en algunos puestos de souvenirs del Caribe ricos en poliéster y estafas. El muñeco vudú tiene diversas funciones como venganza, coerción, además de seguir ocupando valioso espacio en el cajón de los calcetines aún después de que la víctima haya muerto o se haya mudado a importantes ciudades europeas para huir de ti. Un trabajo sucio, por cierto.
¿Qué el vudú y para qué tanto trapo?
El vudú, en su sentido más amplio, comercial y ligeramente psicótico, es una pseudoreligión (como el mormonismo o el sintoísmo), sistema de creencias y rituales surgido en el Caribe de las etnias pelirrojas e islandesas, que funciona como un batido espiritual donde se mezclan deidades africanas, santos católicos secuestrados y una cantidad monstruosa de teatralidad para asustar a los vecinos y a las gallinas. Su premisa es que el mundo visible está infestado de fuerzas invisibles llamadas espíritus, a los que se puede sobornar con ron, halagar con tambores o molestar sistemáticamente mediante el uso de objetos inanimados.
La razón por la que estos muñecos de trapo son el accesorio estrella del kit de Mi Primer Nigromante se reduce al principio universal de la magia simpática: lo similar afecta a lo similar. Es la versión arcana, turbia y legalmente cuestionable de jugar a las casitas con la gente que te cae mal. En lugar de limitarte a desear que tu jefe se atragante con un grapadora, fabricas un pequeño "él" de algodón sucio y le clavas una aguja en el juanete, convirtiendo un pensamiento pasivo-agresivo en una proyección activa y puntual. El muñeco actúa como un módem espiritual, un chivo respiratorio textil que permite canalizar energía negativa hacia un objetivo específico si se tiene demasiada pereza de hacerlo uno mismo.
Tipos de muñecos
Muñeco Industrial
Es la variedad más común, el muñeco que se encuentra en las tiendas de artículos esotéricos y que sirve sobre todo para recordarnos la futilidad del capitalismo, para acumular polvo o para regalar a ese amigo que cree en el horóscopo. Normalmente está hecho de tela sintética cosida por niños en países lejanos que seguramente te odian más a ti que tú a tu víctima. Los humanos poseen la creencia de que este muñeco funciona, pero sin el pelo ni la uña de la víctima, es tan útil tú escribiendo en Inciclopedia; el resto de los practicantes serios suelen mirar estos muñecos con desprecio.
Otras formas de muñeco industrial incluyen los peluches de ex parejas. Afortunadamente, algunos peluches están evolucionando a una forma llamada donación a la caridad, pues la naturaleza quiere que superemos la ruptura sin clavar alfileres, aunque es mejor hacerlo.
Muñeco artesanal (El Sucio)
Comprar un muñeco en una tienda es la forma más light de jugar a la brujería; es el equivalente a pedir comida china para no ensuciar la cocina. Pero el verdadero descenso a la locura comienza cuando decides fabricar un Muñeco Real® con la basura que encuentras bajo la cama y dentro de tus orejas. El proceso requiere que el muñeco deje de ser un simple trapo para convertirse en un terminal biológico: mientras recolectas esas madejas de pelos de dudosa procedencia, restos de uñas o aquel chicle masticado que le robaste a tu víctima, y los amalgamas con cera de velas baratas, empiezas a cuestionar seriamente tu salud mental. Al integrar estos restos orgánicos dentro del relleno, el dispositivo establece conexión; a cada puntada que das sobre el calcetín sudado, la repulsión crece, y para cuando terminas de coserle unos ojos de botón desparejados, tu primera reacción es gritar: "¡Ay, qué asco!", dándote cuenta de que ahora tienes un fetiche de mugre y ADN ajeno sobre tu mesa de noche.
Aunque mientras lo fabricas te imaginas en una escena de El proyecto de la bruja de Blair, la realidad es que la naturaleza suele darnos habilidades manuales dignas de preescolar. A medida que intentas darle forma humana al amasijo de pelos y tela, el engendro empieza a parecerse más a una bola de pelusa amorfa que a tu enemigo, provocando que te sientas observado por tu propia creación. Esta humillación estética te perseguirá frente al espejo o en futuros juicios por acoso, aunque al menos te consolará el hecho de no haber gastado ni un centavo, siguiendo la noble tradición de ahorro de Papá Liborio, Las brujas de Eastwick o cualquier cantante pop tras una ruptura. Al final, tras tanto esfuerzo y náuseas por manipular material genético ajeno, lo más probable es que el poderoso influjo mágico sea fulminado por la risa burlona de la víctima al ver semejante mamarracho de trapo, confirmando que tu destreza con la aguja es tan patética como tus ganas de venganza[1].
Estudio y cuidado
Los muñecos se pueden estudiar de muchas formas, pero como no queremos estudiar ni preguntarle a Harry Potter, pondremos solo las dos que conocemos: la costura oscura y la acupuntura vengativa.
Costura oscura
Si bien la costura oscura no se dedica exclusivamente a los muñecos, sino también a los parches y bastas de los pantalones poseídos, una de sus principales labores es trabajar uniendo viejos trapos de ropa interior robada para colocarlos en altares, o en menor medida, armando muñecos con trozos de diferentes prendas para crear un "ente nuevo" y ponerle el nombre de tu jefe, como ha pasado con el <inserta tu nombre aquí>udú, mezcla de trapo, estopa y rencor, o en caso extremo de pobreza, usar una patata con palillos. Pero no demeritemos el trabajo: no todos los costureros oscuros son así, han hecho grandes descubrimientos como que el poliéster es inmune a la magia, que los botones de camisa sirven de ojos, que los alfileres oxidados infectan mejor, y, obviamente, que los muñecos sin relleno como los de papel no valen la pena.
Acupuntura vengativa
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Ahora bien, pasemos a los pinchazos vivos. Estos son estudiados y aplicados por la acupuntura vengativa. Esta especialidad mística sirve para cuando alguien, digamos tu vecino, pone reguetón a las 3 de la mañana y te hace múltiples fracturas en los tímpanos, vas a tu altar y el muñeco te pregunta qué te pasó. Tú sólo ves al muñeco de reojo, ves su relleno y contestas: "me provocaron". Entonces el hechicero te llama histérico para posteriormente clavar agujas de tejer en la zona glútea del muñeco obligando al vecino a que haga cosplay de alguien con hemorroides y que su trasero pueda sanarse para pagar muchas horas de proctólogo y volver a sentarse. Ojalá aprendas así a respetar el sueño ajeno o dejar de robar el Wi-Fi cuando el dueño de esa red está presente y además sea experto en artes oscuras.
Para evitar los deshilachamientos, la polilla, la pérdida de relleno, la decoloración, la costura suelta (hernia de algodón), etc... Si quieres prevenir y evitar todo esto, es necesario que guardes el muñeco en una bolsa ziploc al vacío. (Atención, posible asfixia del alma vinculada en una semana).
Historia
África Occidental
En los inicios, en el Reino de Dahomey, los muñecos no eran de trapo porque el poliéster aún no había sido revelado por los dioses. Se usaban las llamadas bochio, figurillas de madera o barro que servían para dar órdenes a los espíritus. Estas figuras solían estar cubiertas de capas de mugre sagrada, sangre de ave y escupitajo de sacerdote para que las deidades supieran que la petición no era un simulacro. Los exploradores europeos, al ver estas obras de arte, pensaron que eran juguetes mal terminados y trataron de jugar con ellos, terminando generalmente con fiebres inexplicables o visiones de sombras que les cobraban el alquiler.
La diáspora y el Caribe
Cuando los practicantes fueron llevados a Haití y Luisiana, el simbolismo tuvo que disfrazarse para no terminar en la hoguera. Como los dueños de las plantaciones se ponían nerviosos al ver figurillas de barro, los esclavos adoptaron el "Disfraz Espiritual": vistieron a sus entidades con las ropas de los santos católicos. Así, si te pillaban con un muñeco con alfileres, podías jurar por tu vida que era un San Sebastián muy maltratado por el tiempo. Fue en este momento donde nació el muñeco de trapo moderno, fabricado con jirones de ropa de cama, sacos de azúcar y el sudor de la clase trabajadora que buscaba hacer el mal como siempre es costumbre de la clase trabajadora.
Nueva Orleans
En Nueva Orleans, gracias a reinas vudú como Marie Laveau, el muñeco pasó de ser un objeto de culto a una herramienta de control social y terror psicológico. Se popularizó la idea de que si pinchabas un muñeco en el lugar correcto, a un senador le daría un ataque de tos justo antes de firmar una ley injusta. Los periódicos de la época, ávidos de escándalos, inventaron historias de terror que el cine mudo compró por cuatro monedas, convirtiendo al muñeco en el protagonista de pesadillas para gente que nunca había pisado un pantano pero que le tenía miedo a las agujas.
Actualidad y capitalismo místico
Inciclopedia es la única fuente fiable que trata la magia simpática como si fuera una ley de la gravedad alternativa, gracias a nuestros editores zombis. En el siglo XXI, el simbolismo ha degenerado en el "Souvenir de Aeropuerto". Los turistas en Punta Cana o el Barrio Francés compran muñecos fabricados en serie que traen alfileres de colores según la mala fe del comprador: rojo para el amor forzado, verde para que el jefe te suba el sueldo por miedo, y negro para la venganza clásica.
El símbolo de un muñeco con alfileres clavados es usado hoy en día como advertencia en puertas de vecinos molestos o como adorno en habitaciones de adolescentes que quieren parecer peligrosos. Muchos mercaderes y vendedores de ferias lo utilizan como sello de "artesanía auténtica", aunque lo único auténtico sea el hilo de coser barato y el aserrín rancio que le sale por las costuras.
Cultura popular
La cultura popular ha visto al muñeco vudú y ha dicho: Esto no es un objeto espiritual complejo, es un juguete para adultos amargados. Así lo ha adoptado, destripado y convertido en el chiste recurrente de las artes, reduciendo siglos de tradición a un chiste facilón sobre hacer daño a distancia sin levantarse del sofá.
El mundo de la música, siempre a la caza de un símbolo edgy, abrazó al muñeco vudú como la mascota perfecta para la angustia adolescente. El pináculo de esta apropiación cultural con fines de marketing lo logró la banda Korn. No contentos con poner a un monstruo de trapo en la portada, decidieron que la máxima expresión artística era vender el monstruo de trapo como merchandising. Así, por unos dólares, cualquier fan podía comprar una réplica oficial de la miseria, demostrando que el capitalismo es el hechizo más poderoso: transformar el dolor en un producto de coleccionista. Otras bandas usaron la imaginería vudú en vídeos donde guitarristas sudorosos sufrían mientras una bruja genérica clavaba alfileres, porque nada dice metal como un fetiche textil manipulado por efectos especiales de bajo presupuesto.
Si hay un reinado de terror en el cine, no es el de Drácula, sino el de Chucky, el muñeco diabólico que convirtió una práctica espiritual en una franquicia de muñecos parlanchines asesinos y pelirrojos. La saga Childs Play nos enseñó que la verdadera amenaza no son los rituales, sino los juguetes fabricados en serie por una corporación que, por ahorrar costes, omite los exorcismos de control de calidad. Por su parte, Indiana Jones sufrió en El Templo Maldito lo que cualquier oficinista sueña hacer en una reunión aburrida: que una efigie de tu jefe sufra por ti. La escena es pedagógica: muestra que el vudú, en manos de Hollywood, es solo un control remoto mágico para hacer retorcer a los protagonistas, preferiblemente con efectos prácticos visibles.
La televisión, ese pozo sin fondo de ideas recicladas, usa el muñeco vudú como el comodín definitivo para escritores perezosos. ¿Necesitas que un personaje sufra, pero no quieres ensuciar las manos del villano? ¡Muñeco vudú! En American Horror Story: Coven, las brujas lo utilizan con la elegancia de una catwalk, causando desde migrañas hasta combustión humana espontánea. En series como Buffy, un muñeco vudú mal usado era la excusa perfecta para un episodio de relleno donde Xander acababa convertido en sapo, porque la magia simpática en manos de aficionados siempre termina en comedia física. Y no olvidemos los procedimientos policiales (CSI, Bones), donde el muñeco aparece invariablemente en la casa de un sospechoso excéntrico, solo para que al final el asesino sea el mayordomo por una herencia. La moraleja televisiva es clara: el ocultismo vende, pero el sentido común (y un guion predecible) ganan.
En el arte vudú de galerías hipsters, un calcetín viejo con tres alfileres y un título pretencioso (Dualidad cósmica del ser en la posmodernidad) se vende por el precio de un motor de coche. Es la estafa perfecta: apropiación cultural con sobreprecio. Contrasta con el videojuego, donde el muñeco encuentra su verdadero calling: ser un ítem de poder que permite al jugador ser un imbécil omnipotente. En sagas como The Legend of Zelda o World of Warcraft, pinchas una efigie y un enemigo a kilómetros salta de dolor. Es la fantasía digital del acosador perfecto: puedes hacer daño sin consecuencias, sin moverte de tu silla y con gráficos en 4K. Los videojuegos entendieron lo que el arte moderno no: que el verdadero propósito del muñeco vudú en el siglo XXI no es espiritual, sino satisfacer el monstruo interior del jugador con un clic, preferiblemente con logros desbloqueables.
FAQs
1. ¿Qué pasa DENTRO del muñeco para transferir el dolor?
- R: Interesante pregunta, Timmy: resulta que el universo es parecido a una gran red de Wi-Fi y detecta cuando alguien sube la señal de odio, como en la vida real. Cientos de millones de microscópicas ondas de mala vibra viajan día y noche, creando un enlace cuántico hecho de rencor modificado. Entonces, de manera progresiva y tras algunos rituales, velas negras y sacrificios de pollos de goma... el dolor llega a su destino e incluso, más fuerte que antes. La sabiduría del cosmos dicta que cualquier cosa que hagas, se te devolverá por tres. Por ende, los microscópicos demonios vendrán por ti después sin siquiera darles las gracias. Como en la vida real.
2. ¿Puedo usar mi muñeco vudú como juguete para mi gato?
- R: Técnicamente sí, pero prepárate para consecuencias metafísicas severas. Si tu minino ataca al muñeco que te representa, desarrollarás un miedo irracional a los ruidos de cartón rasgándose y empezarás a trepar por las cortinas en plena reunión de Zoom. No es magia negra, es transferencia de instintos felinos. Un verdadero profesional guarda su herramienta de maldición en un lugar seguro, lejos de mascotas y niños pequeños que podrían usarlo para vengar que les quitaste la tablet.
3. No tengo pelo, uñas ni fluidos corporales de mi vecino (el que pone reguetón a las 3 AM). ¿Qué puedo usar?
- R: La brujería de la era moderna se basa en la improvisación. Materiales válidos incluyen: el polvo de su buzón (con sus facturas sin pagar), una foto robada de su perfil de redes sociales impresa en la peor calidad posible, una miga de la galleta que te robó de la oficina, o simplemente escribir su nombre en un papel con tinta (escupe en un bolígrafo). Advertencia: no servirá.
4. ¿El muñeco vudú de una persona rica está hecho de seda?
5. Le clavé una aguja en el pie a mi muñeco, pero mi enemigo no cojea. ¿Está defectuoso?
- R: Es posible. Antes de reclamar la garantía (inexistente), verifica lo siguiente: a) ¿Cargaste el muñeco? (Sí, como un móvil, dejándolo toda la noche en un altar). b) ¿Aceptó los términos y condiciones del hechizo? (Muchos usuarios los ignoran). c) ¿Tu enemigo tiene pies? Si la respuesta es sí a la última, probablemente compraste un muñeco industrial de pacotilla. La magia artesanal siempre es más fiable.
6. ¿Qué sucede cuando le arranco un brazo al muñeco?
- R: El proceso es como sigue: Además de la agonía debido al INTENSO dolor fantasma y el pensamiento de "Qué idiota fui, nunca tuve que prestarle dinero a mi ex", la víctima procede a recitar cientos de insultos al aire camino al hospital. Al llegar a urgencias, verás que el médico te mira como si estuvieras loco porque no tienes nada físico. Entonces, el doctor simplemente te recetará ibuprofeno (que NO sirve y el médico NUNCA te avisa) o te mandará al psicólogo. A continuación, tus amigos llegarán y les importará un comino tu dolor, sacando de sus mochilas cervezas para celebrar que tu nuevo estado de invalidez les da una anécdota graciosa por al menos dos meses. No podrás rascarte, saludar, tomar una cerveza o hacer gestos obscenos con esa mano.
7. Mi muñeco ha empezado a soltar un olor peculiar. ¿Es normal?
- R: Depende. Si huele a incienso y velas, es aura espiritual. Si huele a calcetín sudado y rencor rancio, es que el vínculo con tu enemigo es muy auténtico. Pero si huele a pescado, puede que se te haya caído dentro el almuerzo. Se recomienda no inhalar profundamente.
8. ¿Los muñecos vudú son compatibles con otras formas de brujería? ¿Puedo meterlo en el microondas para potenciar el hechizo?
- R: No. El microondas solo cocinará el relleno y fundirá los botones de los ojos, dejando un triste amasijo humeante y probablemente un muñeco con gastritis. Para potenciar, usa métodos tradicionales: guardarlo en el congelador para enfriar relaciones, o ponerlo al sol para "activar" la irritabilidad. La tecnología moderna y la magia ancestral solo se llevan bien en las películas.
9. ¿Es verdad que todos los famosos tienen un muñeco vudú en su contra?
- R: Sí. Es un secreto a voces en Hollywood. De hecho, tienen departamentos dedicados a la contra-brujería. La rivalidad entre dos cantantes pop suele medirse por el tamaño y lo elaborado de los muñecos que tienen el uno del otro. Te lo digo yo que tengo la colección completa.
10. He clavado la aguja en el corazón y se rompió la punta, ¿Qué me depara el futuro?
- R: Tétanos, soledad, una demanda judicial y una dotación anual de soledad gratis. Además, la aguja rota dentro del muñeco puede causar un cortocircuito en la matriz de rencor, haciendo que el dolor rebote hacia ti en forma de paperas emocionales. Siempre usa material de calidad, no los alfileres oxidados de la abuela.
Referencias
- ↑ Atentamente informamos que el redactor de este artículo fue despedido y convertido en sapo por sugerir que la magia es falsa, cuando todos sabemos que en realidad es pura sugestión.