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Ludwig van Beethoven

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Ludwig van Beethoven
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El Ludwig van Beethoven.png
El doble de Beethoven se tomaba alguna licencia y sonreía de vez en cuando, el auténtico nunca.
Nacimiento Defunción link={{{3}}} 1770 Bonn, Renania del Norte-Westfalia, Sacro Imperio Romano Germánico
link={{{3}}} 1827 Viena, Baja Austria, Reino de Austria, la tumba de los músicos famosos.
Origen El África negra.
Su vida
Sobrenombres El sordete.
Lugar de residencia La tumba en la que se revuelve cada vez que suena la cosa esa de Miguel Ríos.
Se dedica a Creador de músicas tremendamente macarras.
Estado actual Enterrado ahí al ladito de Schubert, como este último deseaba. A Beethoven nadie le preguntó.
Hazañas logradas Coger la música de su tiempo y ponerla patas arriba.
Relaciones Con la amada inmortal esa, como es inmortal, aunque será más vieja que Cascorro ya, esperamos que si lee este artículo nos revele su verdadera identidad de una santa vez.
Enemigos Napoleón Bonaparte.
Poderes especiales Poder componer una ópera a pesar de ser sordo.
Objetos Trompetillas, pero no para hacer música, sino para escucharla.
Cita3.pngLa música constituye una revelación más alta que ninguna filosofíaCita4.png
Beethoven tras suspender un examen de Filosofía en el colegio.
Cita3.png¡Ah sí, me encanta ese adorable San Bernardo! ¡No me pierdo ninguna de sus películas!Cita4.png
George Bush sobre Beethoven, el perro de las películas familiares, y el único Beethoven que conoce.
Cita3.pngHaz lo necesario para lograr tu más ardiente deseo, y acabarás lográndoloCita4.png
Ludwig van Beethoven disculpándose antes de ir un momentito al baño.
Cita3.png¡Actúa en vez de suplicar! ¡Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa!Cita4.png
Beethoven a su secretario.
Cita3.pngNo podría componer óperas como Don Giovanni y Figaro. Ambas me repugnan.Cita4.png
Beethoven sobre las óperas de Mozart... en un día bueno.
Cita3.pngDetesto los conciertos de Mozart, pero menos que los de BeethovenCita4.png
Claude Debussy sobre Mozart y Beethoven... en un día bueno.
Cita3.pngSi Beethoven volcara su tintero sobre el papel pautado, vosotros gritaráis: ¡una obra maestra!Cita4.png
Johann Baptist Cramer anticipando el método compositivo de John Cage

Ludwig van Beethoven​ (Bonn, Arzobispado de mear Colonia; 1770​-Viena, 1827) fue un compositor, director de orquesta, pianista y sordo alemán. Es considerado uno de los compositores más importantes de la historia de la música y la evolución posterior de este arte es en gran medida culpa suya.

Siendo el último gran representante del clasicismo salchichero vienés, Beethoven consiguió hacer trascender la música hacia Romanticismo, influyendo en todos los excesos y delirios musicales del siglo XIX. Su arte también trascendió géneros, lo que no significa necesariamente que sea un compositor transgénero, ya que era un hombre, pero tampoco era único en su género porque había otros hombres que también componían.

Su producción incluye los géneros pianístico, de cámara (no fotográfica, porque no existía), concertante, sin-certante, sacro (el hueso del culo), canciones, música accidental... y orquestal, porque no contento con hacer una, o dos, hizo ocho sinfonías antes de hacer otra más, la novena, que seguramente sea la única que tú conoces.

Vida[edit]

Algunas personas afirman que Beethoven era de raza negra amparándose en el color de esta mascarilla tomada en vida.

Familia[edit]

Los antepasados paternos de Beethoven eran unos campesinos y granjeros ciertamente gañanes que vivían en lo que entonces se llamaba Flandes y hoy día viene valiendo Belga. La partícula "van" del apellido no indica, por supuesto, nobleza aunque él luego intentara que colara como que sí y el apellido en sí mismo significa campo de remolachas, lo cual da idea de lo refinados que eran en esa familia.

El abuelo de Beethoven, Ludwig van Beethoven el viejo[1]) por lo que fuera salió más espabilado que los brutos de su entorno y huyó de éste tan pronto como pudo para irse a Bonn, donde al ver su habilidad para simular pedos con el sobaco le contrataron como músico, el primero de la familia. Allí se casó con una tal Pepa Poll[2]. De los tres hijos de la pareja solo sobrevivió a la infancia el padre de Beethoven, lo cual fue una gran desgracia.

Éste, Johann, heredó de su padre la afición por la música y de su madre la afición por el alcohol, destacando mucho más en lo segundo que en lo primero. Se casó con la madre de Beethoven, que se llamaba Maria Magdalena Keverich y que era hija de un cocinero, pero pariente de senadores y gente bien, no te pienses. De los hijos de esta otra pareja solo Beethoven y dos de sus hermanos menores llegaron a adultos, con lo que le tocó aguantarles, que eran medio lelos ambos.

Primeros años[edit]

El padre de Beethoven estaba muy impresionado conque el padre de Mozart hubiera ganado mucho dinero explotando a su hijo, así que se propuso hacer lo mismo con el pequeño Ludwig a quien sometió a una intensiva enseñanza musical desde la más tierna infancia. En mitad de la noche, el buen padre Johann llegaba borracho con sus amigotes tras haber pasado por el burdel, sacaba a su hijo Ludwig de la cama y le obligaba a exhibir ante ellos sus dotes musicales a hostia limpia, recompensándole con cacahuetes por el número. Esto agrió un poco su carácter, para qué nos vamos a engañar, y dificultó su rendimiento escolar, ya que iba siempre al colegio sin dormir. Es por ello que no aprendió nunca a multiplicar y si hizo nueve sinfonías fue porque cuando terminó la segunda se propuso repetir la operación hasta hacer cinco veces lo mismo.

Esta joya de padre también mentía sobre la edad de su vástago, para hacer creer a todos, incluido a él, que era más joven de lo que era, lo cual le creó una crisis de identidad, pues quería ver Barrio Sésamo cuando ya era demasiado mayor para ello. Debido a que su padre era un músico bastante obtuso, Ludwig pronto comenzó a recibir clases de profesores más cualificados que él (tampoco hacía falta mucho para ello). Uno de ellos además de enseñarle música le enseñó que era bueno tener cultura y unas miras amplias, no como el animal de su padre, lo cual le vino bastante bien.

El primer viaje a Viena[edit]

Con 17 años se va de viaje de estudios a Viena, lo cual le viene muy bien para olvidarse durante un rato de la lacra de familia esa que tiene. Según testimonios inventados de nula autenticidad allí se habría encontrado con Mozart, quien según la leyenda al ver las partituras del joven se rió como en la película Amadeus y pronunció una célebre frase: "Anda, muchacho, toma un par de florines y tráeme un café, luego seguimos con esto".

Pero la felicidad acabó pronto, la madre de Beethoven se puso a toser sangre y su padre le pidió por mensaje en una botella (que previamente había vaciado) que regresara a Bonn. Al poco muere la madre y el padre se pone más triste, se emborracha más, anda desnudo por la calle y le detienen. Así que Ludwig es nombrado cabeza de familia y se vio forzado a mantener a sus hermanos tocando el violín en la pachanga. Cuando pocos años después fallece su padre, sin que esto le entristeciera demasiado a nadie[3], Beethoven vuelve a Viena, pero Mozart ya se había muerto también, que menuda racha ¿eh?, y por tanto no pudo estudiar más con él, por más que lo intentó.

De aprendiz a maestro[edit]

Beethoven con mala leche, como de costumbre

Como quería un profesor con el que pulir su técnica y decíamos que Mozart había muerto, tuvo que conformarse con un segundo plato: Joseph Haydn. No satisfecho del todo con las clases de éste se buscó otros maestros con quienes complementar su formación: Aberts Alvergs Albrechtsberger, quien le enseñó a tocar el arpa de boca y Salieri, quien le enseñó a preparar venenos para eliminar posibles rivales.

Es la época también de sus famosos duelos musicales, siendo más célebre el que tuvo contra un tal Steibelt. Steibelt tocó amaneradamente una pieza de Beethoven. Beethoven por su parte agarró una partitura de Steibelt, la pusó al revés sobre el atril, y la tocó sobre la marcha añadiendo bizarras ornamentaciones y mejorando con mucho el original. Steibelt declaró "No volveré a Viena mientras esté aquí este hombre tan vulgar que me humilla tan gravemente, oigh" y se fue durante el resto de su vida a París, con la esperanza de que sus gentes excéntricas y frívolas acogieran bien sus músicas.

Con veinticuatro años Beethoven realiza tres tríos, y también sus primeras obras importantes, persentándose en sociedad como compositor profesional. Los estamentos tradicionales -nobles y curas- deciden patrocinarle, y él, revolucionario como era, recibe su patrocinio y su dinero a la par que les insulta y les arroja sillas a la cabeza. Príncipes hay muchos pero solo hay un Beethoven, esquiva ésta.

Su actividad musical aumenta, presenta su primera sinfonía y da clases de piano, complementadas con prácticas de educación sexual, a varias jóvenes aristócratas. Pero no todo iba a ser felicidad, pues empieza a quedarse sordo, cosa que primero lleva en secreto. Se refugia entonces en un pueblucho en el que escribe una carta muy emo a sus hermanos en la que se plantea el suicidio, pero luego reflexiona que tiene muchas sinfonías todavía por componer para llegar a hacer dos veces cinco (es decir, llegar hasta nueve, recordemos que no sabía multiplicar) y decide que todavía no va a suicidarse, que si eso que más tarde.

Cada vez es más intensito y su música es cada vez más violenta también. Ejemplo de ello es la Tercera Sinfonía, que ponía los pelos de punta a las morigeradas gentes de Viena, y en especial a los nobles, pues estaba dedicada a Napoleón. Pero cuando Napoleón se declara emperador arranca la página de dedicatoria y la utiliza para limpiarse el culo. Y así se conserva la página hoy día.

Tenía su cuarto hecho una mierda, igual que tú.

Éxito y sufrimiento[edit]

Pronto Beethoven pudo vivir de las ediciones de sus obras gracias a que no existía internet y no se podían piratear, además, los aristócratas austriacos, quizás porque eran unos excéntricos, decidieron asignarle una pensión anual. Como estaba sordo y no podía hacer mucha vida social, aparte de que las mujeres no le daban mucha bola, se dedicaba a componer como si no hubiera un mañana, para no aburrirse. Así siguió avanzando con sus sinfonías y sus cosas, ya le iba faltando menos para hacer cinco veces dos ¡nueve!.

Como la situación económica en Viena empeoró, se planteó irse a otra ciudad a hacer sus músicas, pero su vieja amiga (con derecho a roce), la condesa Anna Marie Erdildo, convenció a otros ricachones vieneses para que le pagaran por hacer lo que le diera la gana y según le saliera de los cojones, a condición de que no se marchara de la ciudad (salvo para irse de vacaciones a Torrevieja y sitios así). Y si no componía nada le pagarían igual. De esta manera Beethoven consiguió lo que antes de él no había conseguido nadie y lo que después solo pocas personalidades han logrado, como la Pantoja: que le paguen por ser él mismo, sin necesidad de hacer nada para ello.

El incidente de Teplice[edit]

Al parecer, cuando Beethoven y Goethe paseaban por la alameda de este balneario, se encontraron a la emperatriz con su familia. Goethe hizo una reverencia tal que se agachó como si fueran a empomarle, mientras el compositor siguió su paseo sin pararse a saludar. A esta anécdota se le dio mucho bombo, pero lo más probable es que Beethoven estuviera pensando en sus cosas y ni se hubiera percatado de que la emperatriz y su familia estaban cerca. Le pasaba mucho.

Es durante esta estancia en Teplice cuando escribe la famosa carta a la "Amada inmortal". Nunca se ha sabido quién era la destinataria. ¿Y si la "destinataria" era un hombre?¿qué, eh?¡Menuda sorpresa!

El jodío sobrino[edit]

Karl, de mayor, no llegó a ser compositor, pero sí el Tio1.jpg del siglo XIX. Tampoco está nada mal ¿verdad?

Tras la muete de su hermano Caspa-Karl decidió adoptar al hijo de éste, Karl, en contra de la voluntad de su cuñada y sin preguntarla siquiera. A esto siguieron una serie de juicios por la custodia en los que se pusieron de manifiesto las bajezas más sucias por parte de los respectivos picapleitos. Finalmente Beethoven soborna al juez y gana el caso.

Entonces se empeña en vivir a través de su sobrino y hacer de él un gran compositor. Karl era un auténtico inútil para la música[4], pero Beethoven como era sordo no se enteraba y vivía en la ilusión de que el chico había heredado su talento. Karl fue creciendo y la relación con su tío fue de mejor en mejor (Beethoven le presionaba hasta producirle ataques de ansiedad y Karl, en venganza, robaba dinero a Beethoven para gastárselo en billares y putas), todo ello llegó a un punto culminante que ni el más audaz desarrollo sinfónico beethoveniano: Karl decidió trascender un paso más intentando volarse la tapa de los sesos. Pero también para el happening era torpe y no se hizo más que una abolladura superficial. Eso sí, después de este incidente Beethoven asumió que se le había ido un poco la mano con el muchacho y le dejó volver con su madre, aunque ella le siguiera pareciendo una zorra inmunda.

Últimos años en Viena (1824-1827)[edit]

Wikilogo botante.gif Para los interesados en la versión
menos seria y verídica, Wikipedia
tiene un artículo sobre:
Beethoven


Beethoven estrenó la novena sinfonía ¡por fin cinco veces dos! que fue un rotundo éxito de público y un gran fracaso de crítica. La excentricidad de poner a gente cantando el cuarto movimiento sorprendió mucho al respetable, a pesar de que el coro estaba allí desde el inicio del concierto, sin decir ni esta boca es mía, haciendo de atrezzo durante los tres anteriores movimientos.

Se reconcilió también con su sobrino, quien había perdido bastante masa enfecálica en "el accidente", lo que tampoco importaba demasiado, pues no se le notaba mucho. Tras una estancia de ambos en la casa del pueblo del otro estúpido hermano de Beethoven, el compositor y Karl vuelven a Viena, agarrándose una mojadura. Nunca se recuperó del todo y, estando todavía convaleciente un amigo le pasó unas partituras de Franz Schubert, lo que ya fue el fin del fin. Sus últimas palabras fueron dirigidas al vino del Rhin, en recuerdo de su padre. A su funeral acudieron más de veintemil personas, con lo que en la iglesia estuvieron apretados de cojones.

Carácter y personalidad[edit]

Atrabiliario, intenso, asiduo practicante del sarcasmo y a todas luces insoportable. Como el Dr. House pero en músico. Tenía la costumbre de bañarse en medio del salón y el agua calaba al piso de abajo, los vecinos estaban encantados. Por suerte para ellos no duraba mucho: como estaba aventao se cambiaba de casa cada seis meses, que en la empresa de mudanzas ya le hacían precio.

En el cine ha sido encarnado por grandes actores, como éste.

Principales obras[edit]

  • Tercera Sinfonía, subtitulada "Que te jodan, Bonaparte".
  • Quinta Sinfonía, "Agarraré al destino por los cojones".
  • Sexta Sinfonía, "Pueblerina".
  • Séptima Sinfonía, "Danzarina".
  • Novena Sinfonía, "Cantarina". Famosísima. Se dice que desde que su estreno no hay persona sobre la tierra que no la haya escuchado. Excepto el propio Beethoven, por lo de la sordera.
  • Sonata "Patética" (era muy autocrítico).
  • Sonata Claro de Luna, composición hermana de la otra sonata, el claro de sol.
  • Gran Fuga en memoria de esa ocasión en la que tuvo que salir por piernas del bar.
  • Concierto Emperador dedicado a un pez.
  • Triple Concierto no le apetecía mucho trabajar en ese momento, así que uno que valiera por tres.
  • El tema principal del Chavo del Ocho, en serio.

En la cultura popular...[edit]

Su vida y su música han sido mancilladas varias veces por la industria cinematográfica:

  • Amada Inmoral Beethoven se enamora de una mujer de vida licenciosa y de pronunciadas curvas.
  • Beethoven la historia de un perro que no lo quiere nadie, pero unos niños se lo quedan.
  • En Fantasía, Walt Disney utiliza su música para ambientar una escena de porno furry.
  • Copiando a Beethoven una muchacha copia la música de Beethoven y pasa por ser muy talentosa, hasta que se descubre la engañifla.
  • La naranja mecanica una bonita historia cuyo protagonista es un fan de Beethoven al que le gusta salir por ahí con sus amigos a pasarlo bien.

Escúchese también[edit]

Notas[edit]

  1. Aunque alguna vez fue joven.
  2. Quien según los nacionalistas españoles era españolísima, según los nacionalistas catalanes, catalanísima y según los SJW era negra, y Beethoven habría heredado de ella su moreno natural y su habilidad para los ritmos. Los positivistas dicen que era alsaciana... qué sabran ellos.
  3. Excepto al Príncipe Elector, quien manifestó al respecto apesadumbrado: "Las ganancias sobre el impuesto de licores han sufrido una gran pérdida por la muerte de [Johann van] Beethoven"
  4. Y para lo que no era la música también.


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