Sacro Imperio Romano Germánico

De Inciclopedia
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Primer Reich (卐)
El Reino de Barbarroja
Sacrus Imperius Romanus Germánicus
BanderaSacro Imperio Romano Germánico.png
EscudoSacro Imperio Romano Germánico.png
(Bandera) (Escudo)
Lema Unidos venceremos
Himno Pero siempre estamos separados
Mapa del Sacro Imperio Romano Germánico.png
No es como los demás que se quedan dentro de las líneas blancas
Capital Ciudad Hitler
Mayor ciudad Luxemburgo
Lenguas oficiales Alemán, Turco, Italiano, Español, Klingon
Gobierno Emperador elegible (por fraude)
Líder Otónto III
Primer Sacro Emperador
Área Muy variable
Población Entre 1 y diez mil millones
Moneda El Educado
Gentilicio Sacroimperioromanogermanicosos
Zona horaria La misma de los países de ahora
Dominio de internet .sirg
Código telefónico No había

El Sacro Imperio Romano Germánico (Sacrus Imperius Romanus Germánicus en latín) fue, por no decirlo de otra forma, un Imperio que fue Germánico, que de lejos fue Romano y menos Santo, pero que definitivamente poniéndole esos adjetivos se escuchaba más molón y hasta daba miedo. También conocido como el Primer Reich o Imperio antiguo, fue básicamente una agrupación política de corte protonazi ubicada en la Europa que ahora sólo vemos en Juego de Tronos. El Sacro Imperio era una unión de principados, dúcados, educados y demás pretenciosos formados en un estado poderoso, cuando menos entre la Edad Media y el Renacimiento, porque después cada cual hacía lo que le daba la gana y el emperador era como el presidente de la ONU, al que nadie hace ni caso. Al final terminó disolviéndose porque se dio cuenta que no podía ni expandirse, ni defendese, ni era Santo después de lo que Napoleón Bonaparte le hizo aquella noche de 1806.

Jistoria

De los "No somos Francos" a "No sabemos quién gobierna"

Otón III preparándose para la Copa Mundial de Fútbol de 1002.

El rey CarlosMango era aficionado a las cosas grandes, uno de esos que debían compensar penes pequeños con imperios poderosos, para su satisfacción fue coronado emperador de los romanos, pero pronto se dio cuenta que ya no había romanos y que lo habían trolleado y sólo ejerció como rey de los francos, que eran lo que ahora se conocen como francesoalemanes. A la muerte de Carlomagno intentando cazar un elefante con un cepillo de dientes, el reino franco se divide en reinos franquitos.

Más tarde las peleas de las herencias son fuertes y llaman directamente del cielo a Jesús para que decida quien reinará, el salvador elige a uno que se llama Enrique I, el Pajero, por lo que los exfrancos despiden amablemente al señor y eligen a un rey de verdad para ellos, el elegido fue el hijo de El Pajero, llamado Otón. Los líderes feudales le encomendaron derrotar a los húngaros que iban por todos lados bebiendo la sangre del ganado y de los cristianos, Otón ganó fácilmente con su aliento de ajo a los vampíricos y obtuvo el trono de "Emperador de todos los que quisieran juntarse con él", no fueron pocos y al Papa en turno no le quedó otra que coronarlo, volviendo al Imperio Sacro para diferenciarlo de los herejes de Constantinopla que eran ortodoxos y por eso sufrirían en el purgatorio en el que no creían.

Las tribus de bávaros, sajones y vándalos no vivían tan genial como los ducados, pues los emperadores ni siquiera los conocían y pensaban que eran salvajes invasores, bueno, sí lo eran, pero no por eso los debía discriminar. Los emperadores aunque fueran elegidos tenían derecho a nombrar descendientes como sucesores hasta que, bueno, saliera alguno que no quisiera reproducirse, algo que pasó con Enrique II, el Casto, que murió más virgen que la Virgen María. Así que como cuatroscientos años después se volvieron a hacer elecciones libres y democráticas donde no faltaban cortes de cuello y envenenamientos masivos, justo como sigue sucediendo ahora. Durante un chillón de años hubo problemas, había excomuniones, había dos emperadores elegidos al mismo tiempo, durante tres años había un emperador inventado, Ficticio I, que fue descubierto después como una broma de unos muchachos en Sajonia, etc. Al final los integrantes sabían que habría algún emperador, pero no cuál.

Catholic Wars!

"Guante pajero real" con el que el imperio tuvo que congraciarse con el papado.

Honrado III de Alemania llegó al trono allá por el año de los dinosauroides, inició una nueva dinastía, la de los Doofenshmirtz. El emperador quería ser emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y del área limítrofe, pero no podía hacerlo si el Papa lo tenía de Sockpuppet, por eso determinó que sería independiente de Roma, pero que para hacer enojar a la jerarquía eclesiástica, iban a seguir llamándose Imperio Romano.

Esta guerra entre el emperador y el papa no tuvo ninguna batalla, lo que hizo que fuera más aburrida que una película sin música. Al final, en el santo año de nuestro señor de 112233, el emperador y el papa Calixto el Lixto, cansados de escribirse cartas, excomulgarse y tratar de darse patadas en la entrepierna cuando negociaban un tratado, firmaron la paz mediante un acuerdo según el que el emperador mordía el polvo para variar. Enrique IV fue ejecutado por tal patraña, pero gracias a Dios (o bien mirado, gracias al demonio), llegó Federico I Barbarroja, famoso teutón medio corsario turco para arreglar las cosas.

Se puso en faena destruyendo algunos territorios de menor importancia como Milán, Polonia y Tuvalu continental. Gracias a su vulgar séquito de lameculos, inventó una docena de decenas de leyes concernientes a cosas de cabal importancia para las gentes del imperio, como las medias femeninas, las hachas de guerra o las caperuzas. En 1190, Federico recibió una llamada importante del Papa pidiéndole que fuera a Tierra Santa a darle sirope de sangre a los infieles, y Federico aceptó encantado sin pedir nada a cambio pero recibiendo 23.433 marcos y 23 castillos italianos con lavabo decente (eso es con jabón perfumado) y sin ratas en las mazmorras. Mala suerte tuvo, que se ahogó y se fue al cielo.

No somos uno, somos un chingo

Cuando Federico II, el Feo, falleció, dio comienzo a una incertidumbre porque ninguno de los candidatos querían reinar ese borlote llamado imperio, preferían dedicarse a cosas más provechosas como ser granjeros, herreros o poetas. Por eso los sacrocianos intentaron darle la corona a uno que ya fuera rey en algún lado, como Alfonso Equis, el mutante sabio, sin embargo como nadie sabía Castellano no pudieron avisarle y tocó darle el trono al hijo de la vecina de apellido desconocido, y pasó a llamarse Rodolfo I "El Reno" de Habsburgo.

Al morir éste de un ataque de hipo en el recto, se sucedieron como doscientos años en que los electores del imperio se hacían los occisos y cada reino, ducado, archiducado, principado y pocilga debían gobernarse solos, pero sólo ellos lo sabían y se seguían llamando imperio para que no cualquier Imperio Otomano que anduviera por ahí se pasara de listillo, los volviera musulmanes y les obligara a bañarse. Allá en los 1300 otro loco aceptó el cargo, un tal Eduardo, o Enrique, o algo con E, de la casa de Luxemburgo. Pero en estos periodos los feudos ya empezaban a pasar de moda y la gente buscaba emociones nuevas, eso a los Luxemburgo les importó, pero de todos modos cortaron algunas cabezas y cobraron impuestos por cada cabeza decapitada.

Algo ya no funciona

Leopoldo I, el Modesto, marcaría tendencia para los carnavales de todo el mundo.

Tras la Burla Bula Papal, a cada emperador le importaba un comino la regla para sucesor y la forma en que debía gobernar, es por eso que la mayoría ya decidía gobernar desde sus países de origen sin poner un sólo pie en el resto de los territorios, los vasallos conocían que tenían un emperador, pero era como los fantasmas o los derechos humanos, sabían que había pero nunca lo habían visto. El colmo se dio con Segismundo I, El Niño Rata, famoso húngaro que ni siquiera iba al castillo a gobernar, sino que lo hacía desde el sofá de su propia casa rascándose los tanates (como si en el trono no hubiera podido hacer lo mismo).

Como el tipo no hacía nada, un Austriaco se metió a su casa por la puerta de atrás, cruzó la casa que estaba llena de basura, cajas de pizza y latas de cerveza, le quitó la corona a Segismundo mientras dormía y se la llevó para coronar un nuevo emperador. Pronto (dos meses después) los húngaros se enteraron que su mandatario había sido depuesto a traición e hicieron la guerra contra Australia matando a muchos canguros, tres años después se enteraron que contra quien debían ir era Austria, así que movieron su ejército y atacaron, ahora sí, al estado europeo. Los húngaros ganarían y se apoderarían de Viena para mala suerte del nuevo rey Federico III que ya se estaba acostumbrando a la corona. Pero una situación cambió el panorama, los húngaros un día se enteraron que su rey llevaba ya seis meses muerto tras atragantarse con una tarta de moras y a penas lo habían encontrado. Como era tiempo de elecciones, pidieron perdón a los austriacos y regresaron a Hungría con botín y con canguros nuevos.

Carlos V vs Luthero I

Propaganda protestante que circulaba por el Imperio.

Cuando Martín Lutero inició su plan de dominación mundial, muchos duques se unieron a él para alejarse del poder de Carlos V, que en esos momentos era gobernante de dos o tres continentes pero lo único que le interesaba era ser el rey del chocolate. Los protestantes pelaron a muerte contra el ejército del chocolate, así la mayoría de sus ciudades importantes con algún grado de desarrollo quedaron en manos de los luteranos para cometer herejías como leer la Biblia y no pagar indulgencias papales. Más tarde se produciría la batalla de "Sálvese quien pueda", donde los ejércitos de no muertos Vlad III Ţepeş fueron destruidos por Soliman que también olía a ajo por todo el cuerpo, hubo muchos muertos, entre ellos el rey en turno. Al día siguiente Fernando de Habsbrgo que iba a rapiñar los cadáveres de la batalla, se encontró la corona y regresó a donde quiera que estuviera la capital para nombrarse heredero al trono "según su majestad había ordenado antes de morir mientras Fernando le sostenía la mano y le daba consuelo".

Aprovechando la guerra con los otomanos, Lutero anexó a su creciente imperio el norte de Holanda, principalmente las zonas de tulipanes y molinos. Francia y Suecia entraron al conflicto sólo para ver si se ganaban algo y, efectivamente, se llevaron a territorios amantes del queso y de los zapatos de madera con la promesa de queso y zapatos de madera.

La implosión del Imperio

1618, se pensaba que con un nuevo siglo las cosas mejorarían, sin embargo las tropas de la muerte de San Martín Lutero volvieron a atacar y comenzó la Primera Guerra Mundial (pero sólo en Europa, como la Eurocopa), y duró 30 años que, bueno, era menos del promedio de lo que duraba una guerra en esos tiempos. Perdió el Sacro Imperio por goleada, pero por suerte ganaron los franceses que eran católicos. El Imperio era un caos, bueno, más que regularmente. Había entre 345 y 453 condados, repúblicas independientes de tu casa o ducados. El emperador era menos poderoso que una excomunión papal en Alemania y nadie hacía nada de provecho. Sólo hicieron algo de provecho los franceses (de provecho para ellos, no para el Sacro Imperio), en concreto, un francés malo y enano llamado Napoleón, que como broma del día de los inocentes cambió el nombre de Sacro Imperio Romano Germánico que era muy difícil de pronunciar a Confederación Germánica, un sitio lleno de parcelas de cultivos de lechuga y col de Bruselas mandadas cada una por un granjeros con escopeta, y así acabó la triste historia del I Reich. Sus pobres vecinos francesitos sólo tenían que soportar dos más.

Reinos del Sacro Imperio Romano Germánico

Escudo Real Casa Real Reino del Sacro Imperio Romano Germánico
Casa de Hohenstaufen.png Casa de Hohenstaufen
Reino de Brandeburgo
BanderaReino de Brandeburgo.png
Casa de Welf.png Casa de Welf
Reino de Suabia
BanderaReino de Suabia.png
Casa de Wittelsbach.png Casa de Wittelsbach
Reino de Baviera
BanderaReino de Baviera.png
Casa de Babenberg.png Casa de Babenberg
Reino de Sajonia
BanderaReino de Sajonia.png
Casa de Hohenzollern.png Casa de Hohenzollern
Reino de Schleswig-Holstein
BanderaReino de Schleswig-Holstein.png
Casa de Luxemburgo.png Casa de Luxemburgo
Reino de Hannover
BanderaReino de Hannover.png
Casa de Hesse.png Casa de Hesse
Reino de Hesse-Darmstadt
BanderaReino de Hesse-Darmstadt.png
Casa de Piastas.png Casa de Piastas
Reino de Bohemia
BanderaReino de Bohemia.png

Naturaleza del Imperio

Todos saben en todo el mundo que el Sacro Imperio Romano, como puede observarse en el Medieval II Total War, fue en sus años mozos (1100 a 1600) el país más poderoso del mundo gracias a unidades con mucho ataque como los caballeros góticos o los teutónicos, pero en realidad, y a diferencia de Kosovo o Bosnia-Herzegovina, nunca fue una nación seria de verdad, ya que en vez de comunidades autónomas, se dividía en principados, condados, ducados o ciudades libres anarquistas marxistas gobernadas cada una por un príncipe (como Ernesto de Hannover, elector de Hannover y señor del whisky de Malta, ya que era comendador principal de la Orden de Malta).

De hecho, los polacos eran más fuertes que el Sacro Imperio hasta 1939, cuando probaron los avances que introdujo el káiser-führer Adolf Hitler. Eso sí, el Sacro Imperio tenía el mejor ejército y durante un tiempo tenían el privilegio de nombrar papa propio en lugar del listillo de Roma, siempre a sus aires ordenando cruzadas a diario. En conclusión, el imperio era una banda de granjeros, banqueros judíos y caballeros gordos de trescientos países diferentes unidos por el odio a Francia, al papa de Roma y a los orcos, y amantes de la buena cerveza y de las armaduras brillantes.

Rey de los pueblos germánicos

La coronación de Carlomagno como protoemperador de los germánicos en 800 constituyó el ejemplo de lo que se debía hacer (defender al Papa del linchamiento por los romanos) y lo que se debía evitar (como vestirse con ropa invisible que sólo la gente inteligente puede ver). Para ser emperador se tenía primero que ser rey de los alemanes, para eso había que sobornar a todas las tribus con jamones y cerveza, siglos más tarde cualquier rey de cualquier estado miembro podía ser emperador mientras sobornara a todos los electores (representantes de cada estado) con jamones y cerveza. Las tareas habituales de un soberano era hacerse el tonto mientras los ancianos eran los verdaderos gobernantes, pero a veces se le olvidaba e intentaba gobernar con fatídicos resultados.

Estados Imperiales

Libro de estampitas oficial (edición de bolsillo).

Este ejercicio fue el primero que intentó hacer una Unión Europea, excluyendo a los franceses y a los ingleses por peleoneros, los actuales estados que formaron parte y tienen melancolía de regresar a éste, son:

¿Habrá algún nuevo Sacro Imperio?

Sí, ahora que Reino Unido se salió de la Unión Europea, Angela Merkel tiene la oportunidad de hacerlo de nuevo.

Véase también otros imperios de la antigua antigüedad

Precedido por:
BanderaPueblos Germánicos.png
Pueblos Germánicos
476-962
BanderaSacro Imperio Romano Germánico.png
Primer Reich (卐)
962-1806
Sucedido por:
Anarcho-capitalist flag.svg
Confederación del Rin
1806-1815