Venecia

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Venecia
Venecia bajo el agua.jpg

Venecia en 2050.
Nombre real Serenissima Repubblica delle Banche
Fundación Año 421 (por gente que odiaba la tierra firme)
Ubicación Hundiéndose en el Adriático
Altitud -20 cm (y bajando)
Población * 2% Residentes amargados
* 48% Turistas perdidos
* 50% Palomas mutantes
Gentilicio Veneciano (extinto), Turista (invasor)
Idioma Véneto ininteligible, Inglés roto, Gritos
Moneda El Ojo de la Cara (€)
Industria principal Venta de máscaras Made in China
Mayor peligro Ahogamiento, quiebra financiera, gaviotas
Hermanada con Atlántida
Nota: El uso de botas de pescador es obligatorio.

La República Dependiente y Efímera de Venecia (en italiano Venezuela) es una ciudad-estado-capital regional no soberana ubicada en el noreste de su mayor enemigo, Italia y al oeste de su mayor enemigo, Eslovenia. Su centro histórico, que aún existe pero debes revisar este artículo constantemente para enterarte cuando ya no, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, aunque seguramente será patrimonio inmaterial en un tiempo. Está situado en un conjunto de islas en la algo apestosa laguna de Venecia, en el norte del mar Ciano, donde el oxígeno es lo menos importante en el hagua.

Se distingue de las ciudades civilizadas por carecer de suelo firme y por basar su urbanismo en un sistema de troncos podridos que se comen las bacterias del Adriático, también por su cienegoza belleza, está universalmente considerada una de las ciudades más románticas[Cita requerida] y bellas[Cita requerida] del mundo por las compañías turísticas para los incautos que caen en ese desagüe gigante.

Historia

Orígenes

Troncos Venecia.webp

Todo comenzó cuando el Imperio Romano de Occidente se desmoronaba como una galleta mojada. Hordas de turistas armados (godos, hunos, longobardos) bajaban hacia Italia buscando sol, playa y saqueo. Los habitantes del Véneto, gente pragmática, miraron hacia el mar y vieron una laguna llena de lodo, malaria y nada firme donde pisar. Pensaron: Nadie en su sano juicio vendría a robarnos aquí.

Y tenían razón. Atila, conocido por su aversión al agua (solo se bañó una vez y murió por ello), miró el pantano, escupió y se fue a quemar otra ciudad con mejores carreteras.

Ingeniería

Una vez a salvo en la laguna, los refugiados se toparon con un problema técnico: no existía suelo. La solución fue talar todos los bosques de Eslovenia y Croacia, traer los troncos y clavarlos verticalmente en el fango hasta que chocaran con algo duro. Sobre ese bosque invertido colocaron piedras, y sobre las piedras, iglesias pesadas.

Según arquitectos modernos, la ciudad debería haberse hundido a los quince minutos. Sin embargo, el lodo petrificó la madera en un proceso químico que los científicos denominan Milagro de San Marcos y los ingenieros llaman pura y absoluta suerte.

El robo del patrón

San Marcos escapando de Alejandría para irse a vivir a Venecia.

Al principio, el patrón de la ciudad era San Teodoro, un santo griego de segunda división que mataba dragones (un cliché). Los venecianos, aspirando a la grandeza, querían un santo de categoría Champions League. Pusieron sus ojos en San Marcos, cuyos restos estaban en Alejandría, bajo control musulmán.

En el año 828, dos mercaderes venecianos entraron en la iglesia de Alejandría, tomaron el cuerpo del evangelista y lo cubrieron con toneladas de carne de cerdo, para que quedara oculto y sabroso. Cuando los aduaneros musulmanes inspeccionaron la carga, gritaron "¡Kanzir, kanzir!" (cerdo, cerdo) y dejaron pasar el barco sin revisar. Así, Venecia obtuvo su reliquia principal mediante el contrabando de cadáveres y el uso táctico de productos porcinos. Esto marcó el tono moral de la ciudad para los siglos venideros.

La Serenísima República

El Dogo luciendo el Corno Ducale, un sombrero diseñado para sintonizar canales de radio extranjeros.

Venecia no era un país, era una sociedad anónima con himno. A diferencia de las monarquías europeas donde el poder venía de Dios, en Venecia el poder venía del vil metal.

El Gobierno y el Dogo

El Jefe era el Dogo, un anciano con un sombrero en forma de cuerno. Aunque parecía el rey, tenía prohibido abrir sus cartas, salir a la calle o recibir regalos. Su única tarea importante era casarse con el mar; una vez al año tiraba un anillo al agua y debía consumar el matrimonio ahí mismo frente a los peces.

Para elegirlo usaban urnas, bolas de oro, manos inocentes de niños y cuarenta rondas de votación. El sistema no buscaba al mejor candidato, sino tardar lo suficiente para que los demás nobles pudieran conspirar tranquilos.

El Consejo de los Diez

El verdadero poder residía en el Consejo de los Diez, tenían una red de espías que incluía gondoleros, prostitutas y curas (a veces algunos espías hacían las tres cosas al mismo tiempo). En el Palacio Ducal existían buzones de piedra con forma de cara de león (Bocche di Leone) donde cualquier ciudadano podía denunciar anónimamente a su vecino por crímenes como pensar en voz alta, no odiar suficiente a Génova (lo único justificado) o vender seda de buena calidad.

Comercio y la Cuarta Cruzada

Bocca di Leone, ahora que no se usan para chismes, se usan como agujero glorioso.

Venecia vivía de la seda, las especias y de cosas caídas de un camión. Su flota salía del Arsenal de Venecia, una fábrica que armaba un barco de guerra al día. Henry Ford vio esto y se robó la idea. En la Cuarta Cruzada, los franceses pidieron pasaje a Jerusalén sin dinero. El Dogo Enrico Dandolo, un ciego de 190 años, les propuso un trato:

  • Golpear a Zadar (para calentar).
  • Saquear Constantinopla, que era rica y le caía mal.

En 1204 entraron y robaron los caballos, el oro y las reliquias. El Papa los excomulgó, pero como eso no congela las cuentas bancarias, los venecianos fingieron llorar mientras contaban las monedas.

Declive

Venecia pobre, después de que Vasco da Gama los arruinó.

La fiesta terminó cuando un tal Vasco da Gama descubrió cómo llegar a la India bordeando África, eliminando a los intermediarios venecianos y que estafaban de lo lindo para pasar por ahí. De repente, las especias eran más baratas en Lisboa. Venecia intentó adaptarse vendiendo máscaras de carnaval y cobrando precios abusivos por el café en la Plaza de San Marcos, un modelo de negocio que, curiosamente, mantienen hasta hoy.

Napoleón

Napoleón iba preparado con vehículos anfibios para la ciudad.

En mayo de 1797, Napoleón Bonaparte llegó a la laguna. El Gran Consejo se rindió con una única condición: que Napoleón cortara la cabeza a todos los habitantes menos a ellos, para mantener su estatus exclusivo de "gente con cabeza". Napoleón, que no traía guillotinas portátiles, accedió a decapitar unas sandías en la plaza para que dejaran de llorar.

El último Dogo, Ludovico Manin, se quitó el corno ducale (que servía también como tapón de emergencia de la ciudad) y se lo dio a su criado: "Guárdalo, Pepe. Si los austriacos tiran de la cadena, nos vamos todos por el sumidero".

Una vez dentro, Napoleón procedió a la "reubicación cultural". Se llevó los caballos de San Marcos a París. Fue un acto consensuado: a esos caballos les encanta ser robados, son adictos al secuestro internacional. Pasaron de griegos a romanos, a bizantinos, a venecianos y ahora a franceses.

Napoleón se aburrió de la humedad y firmó el Tratado de Campo Formio: cambió Venecia a Austria por Bélgica y la receta de la tarta Sacher.

El periodo austriaco

La remera oficial del Reino lombardo-véneto.

Los austriacos trataron a Venecia como una ciudad con una fuga de fontanería milenaria. Su gobierno tuvo dos partes, interrumpidas cuando Napoleón regresó a buscar el cargador de su móvil. Como los trenes se negaban a flotar, construyeron un puente de ladrillo. No era para el transporte, sino para anclar la ciudad y evitar que flotara hasta el Caribe. Esto llenó la isla de locomotoras y burócratas que no saben nadar.

En 1848, los venecianos se rebelaron bajo el mando de Daniele Manin, quien proclamó la República de San Marcos únicamente para anular sus multas de aparcamiento de góndolas acumuladas durante cincuenta años. La respuesta del Imperio Austriaco fue pionera en la historia militar: inventaron el bombardeo aéreo utilizando globos de papel y explosivos, una tecnología punta que tenía el pequeño defecto de depender de que la atmósfera.

El Mariscal Radetzky ordenó el lanzamiento de la flota aérea, pero ignoró que el viento soplaba hacia el norte. Los globos despegaron, flotaron amenazadoramente durante treinta segundos, dieron media vuelta y bombardearon con precisión quirúrgica a las mismas tropas austriacas que los acababan de inflar. Tras 17 meses de asedio en los que el único entretenimiento local era ver a los austriacos huir de sus propios explosivos, el cólera y la falta de pizza obligaron a la rendición, y los venecianos volvieron a comer chucrut a regañadientes.

La anexión a Italia

Italiano romano dándose cuenta que ahora es del mismo país que su enemigo veneciano.

En 1866, tras una guerra en la que Italia perdió todas las batallas pero ganó la guerra gracias a que Prusia golpeó a Austria por el otro lado, se celebró un plebiscito para preguntar a los venecianos si querían ser italianos.

El resultado fue:

SÍ: 641.758 votos.

NO: 69 votos.

NULOS: 0.

Este resultado estadísticamente improbable sugiere que los venecianos tenían muchas ganas de unirse a Italia o que el concepto de "fraude electoral" ya estaba muy avanzado en la región. Desde ese momento, Venecia perdió su estatus de capital y se convirtió en una ciudad más, solo que con peores tuberías.

El Siglo XX

Al no poder pagar los mil dólares que cobra la góndola muchos optan por caminar.

A principios del siglo XX, algún genio tuvo la brillante idea de construir un enorme polo industrial en Marghera, justo enfrente de la delicada ciudad histórica. El plan era crear empleo y modernidad, el resultado fue que las fábricas bombearon agua del subsuelo, lo que provocó que Venecia se hundiera 23 centímetros en pocas décadas. Además, la contaminación empezó a comerse el mármol de las estatuas, dándoles ese aspecto de leproso chic que tienen hoy.

A partir de los años 80, Venecia descubrió un recurso natural más valioso que las especias: el turista despistado. La ciudad se transformó en un monocultivo de tiendas de máscaras de plástico "Made in Chinacia" y cristal de Murano falso. La población nativa comenzó un éxodo masivo hacia tierra firme (Mestre), huyendo de los precios y de la imposibilidad de comprar una barra de pan sin hacer cola detrás de cuarenta personas fotografiando un puente. Hoy en día, encontrar un veneciano auténtico en Venecia es más difícil que encontrar un político apuesto en Roma.

Actualidad

El MOSE en acción (foto de archivo, generalmente está averiado).

Venecia está cumpliendo su destino de irse al fondo fangoso, pero para no convertirse en la ciudad hermana de la Atlántida, copiaron al País Bajo. Con un sistema de muchas puertas construidas con venecola (una aleación barata de plástico y restos de góndola). Su misión es hermetizar la laguna para hacer la ciudad más apestosa, fangosa y venesiosa, concentrando los aromas de las alcantarillas para que no se diluyan en el océano.

Bajo la superficie, los troncos que sostienen los palacios están podridos. En lugar de cambiarlos, el Ayuntamiento envía buzos a pintar el lodo negro con barniz brillante para que se vean menos podridos.

Arte y cultura

Antes que la IA existiera, Tintoretto ya alucinaba con Santos volando entre la multitud
De Vivaldi, ¿No es curioso que siendo "tan famoso" únicamente existe esta pintura (que algunos autores dicen que es falsa porque éste es peliblanco y no tiene cara de músico sino de gente decente)?

Venecia ha producido una cantidad sospechosa de pintores, músicos y dramaturgos, seguramente porque la humedad del ambiente afecta las conexiones neuronales y provoca alucinaciones mohosas.

La escuela pictórica veneciana se caracteriza por el uso del color y la luz, o eso dicen los críticos para justificar que Tiziano y Tintoretto pintaran a todo el mundo con un tono de piel anaranjado, como si hubieran abusado del autobronceador. Los temas favoritos eran:

  • Vírgenes con niños gordos: Para decorar iglesias.
  • Mujeres desnudas mirando espejos: Para decorar los dormitorios de los cardenales.
  • Retratos de Dogos: Señores ancianos con cara de estreñimiento crónico.

En cuanto a música, el hijo pródigo es Antonio Vivaldi, un cura pelirrojo que compuso Las Cuatro Estaciones, una obra que hoy en día se utiliza principalmente como música de espera en las líneas de atención al cliente. Vivaldi enseñaba música en un orfanato de niñas, lo que muestra que la explotación infantil con fines artísticos es una tradición venerable.

El Carnaval de Venecia es ir a Eyes Wide Shut, pero más deprabado.

Originalmente, el Carnaval era un periodo donde la ley quedaba suspendida. Los nobles se ponían máscaras para mezclarse con la plebe, apostar sus fortunas y cometer adulterio sin que nadie los reconociera. Hoy en día, el Carnaval consiste en miles de turistas comprando máscaras de plástico y caminando como pingüinos por callejones abarrotados, mientras los locales cierran las ventanas y suben el volumen del televisor.

Cada dos años, Venecia organiza una exposición de arte contemporáneo llamada La Bienal donde artistas de todo el mundo compiten por ver quién puede poner la pila de basura más pretenciosa en un pabellón histórico. Si ves una silla rota en la calle, no sabes si es arte conceptual o si el servicio de limpieza está en huelga (otra vez).

Transporte

Vaporetto finge estar enfermo para no trabajar.

Venecia es la única ciudad del mundo donde atropellar a un peatón es físicamente imposible, a menos que el coche caiga desde un helicóptero, lo cual no ha pasado más de una centena de veces. El sistema de transporte se basa en la premisa de que caminar es para pobres, navegar es para millonarios y nadar es para monstruos acuáticos.

Los bomberos tienen barco. Los carteros tienen barco. La policía tiene barco. La basura tiene barco. La ambulancia tiene barco. Los muertos tienen barco. El mecánico tiene barco. El pizzero tiene barco. El perro del pizzero tiene barco. Aquí hasta el que vende imanes para neveras llega en barco, monta el puesto, vende veinte imanes y se va. El ayuntamiento lleva cuatro siglos preguntándose por qué la gente se muda a Milán.

El vaporetto tiene dos modos: "acaba de irse" y "mira qué viene, lleno hasta la bandera". No hay tercera vía. Llegas al andén, el vaporetto se marcha. Esperas quince minutos. Llega otro. Meten a 47 personas con maleta. El conductor mira al resto, que seguimos en el andén, y dice "ya cabe otro". Meten otro. Quedamos catorce. Dice "ya, ya, ahora viene el siguiente". El siguiente llega veinte minutos después. También lleno.

Los puentes no tienen ninguna consideración. Te hacen subir para luego bajar. Subes para bajar. Bajas para subir. El mapa dice que estás a tres minutos. Llevas veinte. Ese puente lo reconoces. Tiene una grieta en forma de pepino. Ese banco también. Ese perro ya no te mira. Se rinde. En algún momento aceptas que el mapa no está mal. La ciudad está mal. Lleva así mil años. No va a cambiar por ti.

Un relajante paseo en el tráfico veneciano.

La góndola es negra, alargada y huele a madera vieja. El gondolero tiene bigote, camiseta a rayas y la mirada de quien lleva treinta años oyendo las mismas preguntas. No, esto no es como en la película. No, Casanova no existió. Sí, el agua está sucia. No, no canto. Sí, eso son ochenta. Cobra en efectivo. No admite tarjetas. No admite sonrisas. Tampoco admite devoluciones. A veces, en verano, algún turista le pide que cante. El gondolero se lo piensa. Resopla. Mira al canal.

—Canto —dice—, pero no gratis.

El turista paga. El gondolero abre la boca. El turista espera.

El gondolero cierra la boca. Guarda el dinero. Sigue remando.

—Eso ha sido cuarenta —dice—. Si quiere la canción entera, son otros cuarenta.

El turista asiente. El gondolero sonríe. Es lo más cerca que está Venecia de un milagro.

Organización administrativa

Barrio de San Marcos con turistas que ya pagaron su estadía en la ciudad y no están dispuestos a que un poco de agua y cólera les arruine las vacaciones.

La ciudad no se divide en barrios, sino en sestieri (sextos), una fracción matemática que parece lógica hasta que intentas encontrar una dirección.

  1. San Marco: El centro turístico. Precio del aire: 5€/respiración. Aquí vive gente que no sabe lo que cuesta un litro de leche.
  2. Cannaregio: Donde vive la gente normal (los tres que quedan).
  3. Castello: La zona del Arsenal. Tan lejos que necesitas pasaporte para ir.
  4. Dorsoduro: La zona universitaria y "bohemia". Lleno de estudiantes que beben Spritz en el suelo porque no pueden pagar una silla.
  5. San Polo y Santa Croce: Nadie sabe dónde termina uno y empieza el otro. Es un laberinto diseñado para confundir a Google Maps.

La numeración de las casas es consecutiva por distrito, no por calle. Puedes vivir en el número 4567 de Castello y tu vecino ser el 2. El cartero veneciano es, por necesidad, el ser más inteligente del planeta.

Demografía

La población de Venecia baja más rápido que la propia ciudad. Quedan menos de 50.000 "venecianos auténticos", fáciles de identificar por arrastrar carritos de compra y maldecir en véneto a quien bloquee el paso para una selfie. Conviven con estudiantes que llegan, se emborrachan con el vino más barato de Europa y huyen al notar que les crece moho en los pulmones.

La mayoría son turistas, una plaga que se mueve en manadas compactas para taponar puentes. Aunque los verdaderos dueños son las gaviotas: animales del tamaño de un perro que no piden comida, sino que asaltan a niños desprevenidos para robarles el almuerzo.

Patrimonio

Todo en Venecia es patrimonio. Eso significa que no puedes cambiar una persiana sin que tres ministerios y un arzobispo lo aprueben. La ciudad se hunde ocho milímetros al año y aún están decidiendo si poner ladrillos nuevos es estilísticamente coherente.

  • Plaza de San Marcos: Es la única «piazza» de Venecia (no confundir con pizza o sí). Las demás son «campos» o «campiellos» . Doce mil metros cuadrados de traquita gris donde la ciudad respira. Napoleón dijo que era el salón más elegante de Europa. Napoleón no pagó el café. El Café Florian cobra la música, cobra la vista, cobra el aire. Lleva cobrando desde 1720. Es momento de ponerle un alto.
    Plaza de San Marcos en un día de marea baja,
  • Puente de Rialto: Es el más antiguo de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal. Piedra blanca, una sola arcada, tiendas encima como un zoco cristiano. Durante siglos fue el corazón financiero de la Serenísima. Hoy vende joyas a precios de secuestro y colgantes de Murano que parecen caramelos. Cruzarlo sin recibir un codazo en la tercera vértebra es un logro desbloqueable.
Puedente de Rialto, único puente en el mundo hecho de papel maché que ha sobrevivido 500 años.
  • Puente de los Suspiros: Es un puente barroco cerrado, de piedra de Istria, que conecta el Palacio Ducal con la cárcel nueva. Los presos suspiraban al cruzarlo porque veían el cielo por última vez. Lord Byron inventó el nombre romántico en el XIX. Ahora los turistas suspiran al cruzarlo porque es muy bonito. Mismo puente, mismo sonido, distinta esperanza de vida.
  • El Arsenal: Es una base naval del siglo XII. Cuarenta y ocho hectáreas amuralladas, tres kilómetros de perímetro, quince por ciento del territorio de Venecia . Allí fabricaban un barco al día con cadena de montaje cuatrocientos años antes de Ford. Dante lo menciona. Galileo trabajó allí para pagar su error de decir que la Tierra era plana. Fue el mayor complejo industrial de Europa antes de que Europa supiera qué era un complejo industrial . Ahora es zona militar y cada dos años la Bienal pone arte contemporáneo dentro. El resto del tiempo está cerrado. Nadie sabe bien qué hacen ahí. Probablemente barcos para dominar Constantinopla.

Deportes

Para los mamadores ciclistas.

Venecia no es lugar para deportes convencionales. Intentar jugar al fútbol en una plaza termina inevitablemente con el balón en el canal y un niño llorando. El ciclismo está prohibido bajo pena de ser lanzado a los tiburones (si hubiera tiburones en el Adriático, que no los hay por miedo a la contaminación).

La Regata Storica

Es el evento principal. Hombres vestidos con trajes de época sudan profusamente mientras reman en barcos que pesan más que una hipoteca.

  • El objetivo: Llegar el primero.
  • La realidad: Una excusa para bloquear el Gran Canal y que los ricos miren desde sus balcones bebiendo vino.

La Vogalonga

Una maratón de remo "no competitiva" de 30 kilómetros. Miles de embarcaciones de todo tipo (kayaks, góndolas, bañeras flotantes) intentan navegar sin chocar. Es el único día del año en que las lanchas a motor no pueden circular, lo que devuelve a la ciudad un silencio inquietante, roto solo por los gritos de "¡Mueve el remo, Luigi!" y el sonido de la madera astillándose.

Venezia FC

El equipo de fútbol local. Su estadio, el Pierluigi Penzo, se encuentra en la isla de Sant'Elena. Es el único estadio del mundo donde, si despejas el balón con demasiada fuerza, tienes que ir a buscarlo en lancha. Su uniforme naranja, negro y verde es conocido mundialmente por ser un atentado contra la retina, aunque los hipsters lo han puesto de moda. Juegan en la Serie A o B dependiendo de cómo sople el viento y de la marea.

Gastronomía

Fegato alla Venezian, o sobrecito húmedo de Whiskas para el gato.

Comer en Venecia es un riesgo: o te sale caro o te sale vivo. El fegato alla veneziana es hígado ahogado en cebolla, que es la forma que encontraron de que no sepas lo que estás comiendo. Las sarde in saor son sardinas agridulces que los marineros inventaron para que el pescado de hace tres semanas pareciera "ahumado". El nero di seppia es sepia con su propia tinta, ideal para cenas románticas si quieres acabar la noche con la sonrisa de un poseso.

Para sobrevivir a todo ello está el Spritz: un líquido naranja que los venecianos beben como si fuera suero. Lo pides en cualquier bar y, según dónde te sientes, pagas 3€ o la matrícula de una universidad privada. Y cuando terminas, llega La Cuenta: el único plato autóctono que incluye cubierto, servicio, música y, en algunos casos, la osadía de haber entrado.

Ciudades hermanadas

Venecia tiene una política de hermanamiento promiscua. Se hermana con cualquier ciudad que tenga un canal, un problema de humedad o delirios de grandeza.

  • BanderaEstados Unidos.png Las Vegas, EE.UU.: Tienen el hotel "The Venetian", que es como Venecia pero limpio, con aire acondicionado y gondoleros que cantan en inglés con acento de Texas. Los venecianos lo odian, pero en el fondo envidian que sus tuberías funcionen.
  • BanderaChina.png Suzhou, China: La llaman "La Venecia de Oriente". Tiene canales y puentes, pero en lugar de Spritz beben té y en lugar de palomas tienen dragones (metafóricos).
  • BanderaRusia.png San Petersburgo, Rusia: "La Venecia del Norte". Igual de monumental, pero el agua se congela y te mueres de hipotermia en lugar de ahogarte.
  • BanderaAtlántida.png Atlántida: La ciudad hermana del futuro. Ambas comparten el destino de acabar siendo el hogar de Bob Esponja.
  • BanderaMéxico.png Xochimilco, México: Hay canales, hay barcas coloridas (trajineras) y hay gente bebiendo hasta perder la conciencia. La hermandad espiritual es innegable.

En la cultura popular

Venecia es el escenario favorito de Hollywood cuando necesitan destruir algo bonito.

Estampilla del libro de Tomas Mann, que sirve también como estampilla para cuando cae la peste.

Cine de acción

  • James Bond: Casino Royale: Bond hunde un palacio entero en el Gran Canal usando solo unos flotadores inflables. Los arquitectos venecianos lloraron sangre al ver la escena, ya que saben que un edificio veneciano tarda siglos en hundirse, no cinco minutos.
  • Indiana Jones y la Última Cruzada: Indy encuentra una catacumba llena de ratas debajo de una biblioteca (que en realidad es una iglesia). Sale por una alcantarilla en medio de una plaza llena de gente tomando café. Geográficamente imposible, pero cinematográficamente aceptable.
  • Spider-Man: Lejos de Casa: Un monstruo de agua destruye el Puente de Rialto. Los turistas aplauden pensando que es una performance de la Bienal.
  • The Tourist: Angelina Jolie y Johnny Depp pasean en lancha. La película es mala, pero sirve como video promocional de la oficina de turismo.

Videojuegos

  • Assassin's Creed II: El simulador de turismo definitivo. Puedes escalar el Campanario de San Marcos sin pagar entrada y asesinar a guardias corruptos (el sueño húmedo de cualquier residente actual). Ezio Auditore ha hecho más por el turismo veneciano que cualquier campaña de marketing.
  • Tomb Raider II: Lara Croft conduce una lancha motora por canales estrechos mientras dispara a mafiosos, confirmando que las normas de tráfico marítimo son sugerencias opcionales.

Literatura

  • Muerte en Venecia (Thomas Mann): Un libro alegre y festivo sobre un señor mayor que va a la ciudad a deprimirse, obsesionarse y morir de peste mientras se le derrite el tinte del pelo. Captura perfectamente el ambiente de agosto.

Véase también