Venecia
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| Venecia | |
|---|---|
Venecia en 2050. | |
| Nombre real | Serenissima Repubblica delle Banche |
| Fundación | Año 421 (por gente que odiaba la tierra firme) |
| Ubicación | Hundiéndose en el Adriático |
| Altitud | -20 cm (y bajando) |
| Población | * 2% Residentes amargados * 48% Turistas perdidos * 50% Palomas mutantes |
| Gentilicio | Veneciano (extinto), Turista (invasor) |
| Idioma | Véneto ininteligible, Inglés roto, Gritos |
| Moneda | El Ojo de la Cara (€) |
| Industria principal | Venta de máscaras Made in China |
| Mayor peligro | Ahogamiento, quiebra financiera, gaviotas |
| Hermanada con | Atlántida |
| Nota: El uso de botas de pescador es obligatorio. | |
La República Dependiente y Efímera de Venecia (en italiano Venezuela) es una ciudad-estado-capital regional no soberana ubicada en el noreste de su mayor enemigo, Italia y al oeste de su mayor enemigo, Eslovenia. Su centro histórico, que aún existe pero debes revisar este artículo constantemente para enterarte cuando ya no, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, aunque seguramente será patrimonio inmaterial en un tiempo. Está situado en un conjunto de islas en la algo apestosa laguna de Venecia, en el norte del mar Ciano, donde el oxígeno es lo menos importante en el hagua.
Se distingue de las ciudades civilizadas por carecer de suelo firme y por basar su urbanismo en un sistema de troncos podridos que se comen las bacterias del Adriático, también por su cienegoza belleza, está universalmente considerada una de las ciudades más románticas[Cita requerida] y bellas[Cita requerida] del mundo por las compañías turísticas para los incautos que caen en ese desagüe gigante.
Historia
Orígenes
Todo comenzó cuando el Imperio Romano de Occidente se desmoronaba como una galleta mojada. Hordas de turistas armados (godos, hunos, longobardos) bajaban hacia Italia buscando sol, playa y saqueo. Los habitantes del Véneto, gente pragmática, miraron hacia el mar y vieron una laguna llena de lodo, malaria y nada firme donde pisar. Pensaron: Nadie en su sano juicio vendría a robarnos aquí.
Y tenían razón. Atila, conocido por su aversión al agua (solo se bañó una vez y murió por ello), miró el pantano, escupió y se fue a quemar otra ciudad con mejores carreteras.
Ingeniería
Una vez a salvo en la laguna, los refugiados se toparon con un problema técnico: no existía suelo. La solución fue talar todos los bosques de Eslovenia y Croacia, traer los troncos y clavarlos verticalmente en el fango hasta que chocaran con algo duro. Sobre ese bosque invertido colocaron piedras, y sobre las piedras, iglesias pesadas.
Según arquitectos modernos, la ciudad debería haberse hundido a los quince minutos. Sin embargo, el lodo petrificó la madera en un proceso químico que los científicos denominan Milagro de San Marcos y los ingenieros llaman pura y absoluta suerte.
El robo del patrón
Al principio, el patrón de la ciudad era San Teodoro, un santo griego de segunda división que mataba dragones (un cliché). Los venecianos, aspirando a la grandeza, querían un santo de categoría Champions League. Pusieron sus ojos en San Marcos, cuyos restos estaban en Alejandría, bajo control musulmán.
En el año 828, dos mercaderes venecianos entraron en la iglesia de Alejandría, tomaron el cuerpo del evangelista y lo cubrieron con toneladas de carne de cerdo, para que quedara oculto y sabroso. Cuando los aduaneros musulmanes inspeccionaron la carga, gritaron "¡Kanzir, kanzir!" (cerdo, cerdo) y dejaron pasar el barco sin revisar. Así, Venecia obtuvo su reliquia principal mediante el contrabando de cadáveres y el uso táctico de productos porcinos. Esto marcó el tono moral de la ciudad para los siglos venideros.
La Serenísima República
Venecia no era un país, era una sociedad anónima con himno. A diferencia de las monarquías europeas donde el poder venía de Dios, en Venecia el poder venía del vil metal.
El Gobierno y el Dogo
El Jefe era el Dogo, un anciano con un sombrero en forma de cuerno. Aunque parecía el rey, tenía prohibido abrir sus cartas, salir a la calle o recibir regalos. Su única tarea importante era casarse con el mar; una vez al año tiraba un anillo al agua y debía consumar el matrimonio ahí mismo frente a los peces.
Para elegirlo usaban urnas, bolas de oro, manos inocentes de niños y cuarenta rondas de votación. El sistema no buscaba al mejor candidato, sino tardar lo suficiente para que los demás nobles pudieran conspirar tranquilos.
El Consejo de los Diez
El verdadero poder residía en el Consejo de los Diez, tenían una red de espías que incluía gondoleros, prostitutas y curas (a veces algunos espías hacían las tres cosas al mismo tiempo). En el Palacio Ducal existían buzones de piedra con forma de cara de león (Bocche di Leone) donde cualquier ciudadano podía denunciar anónimamente a su vecino por crímenes como pensar en voz alta, no odiar suficiente a Génova (lo único justificado) o vender seda de buena calidad.
Comercio y la Cuarta Cruzada
Venecia vivía de la seda, las especias y de cosas caídas de un camión. Su flota salía del Arsenal de Venecia, una fábrica que armaba un barco de guerra al día. Henry Ford vio esto y se robó la idea. En la Cuarta Cruzada, los franceses pidieron pasaje a Jerusalén sin dinero. El Dogo Enrico Dandolo, un ciego de 190 años, les propuso un trato:
- Golpear a Zadar (para calentar).
- Saquear Constantinopla, que era rica y le caía mal.
En 1204 entraron y robaron los caballos, el oro y las reliquias. El Papa los excomulgó, pero como eso no congela las cuentas bancarias, los venecianos fingieron llorar mientras contaban las monedas.
Declive
La fiesta terminó cuando un tal Vasco da Gama descubrió cómo llegar a la India bordeando África, eliminando a los intermediarios venecianos y que estafaban de lo lindo para pasar por ahí. De repente, las especias eran más baratas en Lisboa. Venecia intentó adaptarse vendiendo máscaras de carnaval y cobrando precios abusivos por el café en la Plaza de San Marcos, un modelo de negocio que, curiosamente, mantienen hasta hoy.
Napoleón
En mayo de 1797, Napoleón Bonaparte llegó a la laguna. El Gran Consejo se rindió con una única condición: que Napoleón cortara la cabeza a todos los habitantes menos a ellos, para mantener su estatus exclusivo de "gente con cabeza". Napoleón, que no traía guillotinas portátiles, accedió a decapitar unas sandías en la plaza para que dejaran de llorar.
El último Dogo, Ludovico Manin, se quitó el corno ducale (que servía también como tapón de emergencia de la ciudad) y se lo dio a su criado: "Guárdalo, Pepe. Si los austriacos tiran de la cadena, nos vamos todos por el sumidero".
Una vez dentro, Napoleón procedió a la "reubicación cultural". Se llevó los caballos de San Marcos a París. Fue un acto consensuado: a esos caballos les encanta ser robados, son adictos al secuestro internacional. Pasaron de griegos a romanos, a bizantinos, a venecianos y ahora a franceses.
Napoleón se aburrió de la humedad y firmó el Tratado de Campo Formio: cambió Venecia a Austria por Bélgica y la receta de la tarta Sacher.
El periodo austriaco
Los austriacos trataron a Venecia como una ciudad con una fuga de fontanería milenaria. Su gobierno tuvo dos partes, interrumpidas cuando Napoleón regresó a buscar el cargador de su móvil. Como los trenes se negaban a flotar, construyeron un puente de ladrillo. No era para el transporte, sino para anclar la ciudad y evitar que flotara hasta el Caribe. Esto llenó la isla de locomotoras y burócratas que no saben nadar.
En 1848, los venecianos se rebelaron bajo el mando de Daniele Manin, quien proclamó la República de San Marcos únicamente para anular sus multas de aparcamiento de góndolas acumuladas durante cincuenta años. La respuesta del Imperio Austriaco fue pionera en la historia militar: inventaron el bombardeo aéreo utilizando globos de papel y explosivos, una tecnología punta que tenía el pequeño defecto de depender de que la atmósfera.
El Mariscal Radetzky ordenó el lanzamiento de la flota aérea, pero ignoró que el viento soplaba hacia el norte. Los globos despegaron, flotaron amenazadoramente durante treinta segundos, dieron media vuelta y bombardearon con precisión quirúrgica a las mismas tropas austriacas que los acababan de inflar. Tras 17 meses de asedio en los que el único entretenimiento local era ver a los austriacos huir de sus propios explosivos, el cólera y la falta de pizza obligaron a la rendición, y los venecianos volvieron a comer chucrut a regañadientes.
La anexión a Italia
En 1866, tras una guerra en la que Italia perdió todas las batallas pero ganó la guerra gracias a que Prusia golpeó a Austria por el otro lado, se celebró un plebiscito para preguntar a los venecianos si querían ser italianos.
El resultado fue:
SÍ: 641.758 votos.
NO: 69 votos.
NULOS: 0.
Este resultado estadísticamente improbable sugiere que los venecianos tenían muchas ganas de unirse a Italia o que el concepto de "fraude electoral" ya estaba muy avanzado en la región. Desde ese momento, Venecia perdió su estatus de capital y se convirtió en una ciudad más, solo que con peores tuberías.
El Siglo XX
A principios del siglo XX, algún genio tuvo la brillante idea de construir un enorme polo industrial en Marghera, justo enfrente de la delicada ciudad histórica. El plan era crear empleo y modernidad, el resultado fue que las fábricas bombearon agua del subsuelo, lo que provocó que Venecia se hundiera 23 centímetros en pocas décadas. Además, la contaminación empezó a comerse el mármol de las estatuas, dándoles ese aspecto de leproso chic que tienen hoy.
A partir de los años 80, Venecia descubrió un recurso natural más valioso que las especias: el turista despistado. La ciudad se transformó en un monocultivo de tiendas de máscaras de plástico "Made in Chinacia" y cristal de Murano falso. La población nativa comenzó un éxodo masivo hacia tierra firme (Mestre), huyendo de los precios y de la imposibilidad de comprar una barra de pan sin hacer cola detrás de cuarenta personas fotografiando un puente. Hoy en día, encontrar un veneciano auténtico en Venecia es más difícil que encontrar un político apuesto en Roma.
Actualidad
Venecia está cumpliendo su destino de irse al fondo fangoso, pero para no convertirse en la ciudad hermana de la Atlántida, copiaron al País Bajo. Con un sistema de muchas puertas construidas con venecola (una aleación barata de plástico y restos de góndola). Su misión es hermetizar la laguna para hacer la ciudad más apestosa, fangosa y venesiosa, concentrando los aromas de las alcantarillas para que no se diluyan en el océano.
Bajo la superficie, los troncos que sostienen los palacios están podridos. En lugar de cambiarlos, el Ayuntamiento envía buzos a pintar el lodo negro con barniz brillante para que se vean menos podridos.
Arte y cultura
Venecia ha producido una cantidad sospechosa de pintores, músicos y dramaturgos, probablemente porque la humedad del ambiente afecta las conexiones neuronales y provoca alucinaciones creativas.
Pintura
La escuela veneciana se caracteriza por el uso del color y la luz, o eso dicen los críticos para justificar que Tiziano y Tintoretto pintaran a todo el mundo con un tono de piel anaranjado, como si hubieran abusado del autobronceador. Los temas favoritos eran:
- Vírgenes con niños gordos: Para decorar iglesias.
- Mujeres desnudas mirando espejos: Para decorar los dormitorios de los cardenales.
- Retratos de Dogos: Señores ancianos con cara de estreñimiento crónico.
Música
El hijo pródigo es Antonio Vivaldi, un cura pelirrojo que compuso Las Cuatro Estaciones, una obra que hoy en día se utiliza principalmente como música de espera en las líneas de atención al cliente. Vivaldi enseñaba música en un orfanato de niñas, lo que demuestra que la explotación infantil con fines artísticos es una tradición venerable.
Originalmente, el Carnaval era un periodo donde la ley quedaba suspendida. Los nobles se ponían máscaras para mezclarse con la plebe, apostar sus fortunas y cometer adulterio sin que nadie los reconociera. Hoy en día, el Carnaval consiste en miles de turistas comprando máscaras de plástico "Made in China" y caminando como pingüinos por callejones abarrotados, mientras los locales cierran las ventanas y suben el volumen del televisor.
La Bienal
Cada dos años, Venecia organiza una exposición de arte contemporáneo donde artistas de todo el mundo compiten por ver quién puede poner la pila de basura más pretenciosa en un pabellón histórico. Si ves una silla rota en la calle, no sabes si es arte conceptual o si el servicio de limpieza está en huelga (otra vez).
Transporte
Venecia es la única ciudad del mundo donde atropellar a un peatón es físicamente imposible, a menos que el coche caiga desde un helicóptero. El sistema de transporte se basa en la premisa de que caminar es para pobres y navegar es para millonarios.
- La Góndola: Un ataúd negro alargado y curvado. El gondolero es un ser mitológico con camiseta a rayas que te cobrará el sueldo de un mes por 40 minutos de paseo. Si quieres que cante, la tarifa sube. Si quieres que cante bien, es imposible, no ofrecen ese servicio.
- El Vaporetto: Autobuses acuáticos que siempre van llenos. El deporte local consiste en ver cuántos turistas con mochilas gigantes caben en un espacio de un metro cuadrado antes de que alguien caiga al agua. El precio del billete sugiere que el combustible es champán francés.
- Taxis Acuáticos: Lanchas de madera barnizada que van a toda velocidad rompiendo los cimientos de los palacios con su oleaje. Solo los usan estrellas de Hollywood y gente que quiere gastar la herencia de su abuela en 15 minutos.
- A pie: El método más común. Implica subir y bajar 400 puentes al día. Los mapas en Venecia no sirven de nada; la ciudad está diseñada como una trampa para ratones para que te pierdas y acabes comprando cristal de Murano por desesperación.
Organización administrativa
La ciudad no se divide en barrios, sino en sestieri (sextos), una fracción matemática que parece lógica hasta que intentas encontrar una dirección.
- San Marco: El centro turístico. Precio del aire: 5€/respiración. Aquí vive gente que no sabe lo que cuesta un litro de leche.
- Cannaregio: Donde vive la gente normal (los tres que quedan).
- Castello: La zona del Arsenal. Tan lejos que necesitas pasaporte para ir.
- Dorsoduro: La zona universitaria y "bohemia". Lleno de estudiantes que beben Spritz en el suelo porque no pueden pagar una silla.
- San Polo y Santa Croce: Nadie sabe dónde termina uno y empieza el otro. Es un laberinto diseñado para confundir a Google Maps.
La numeración de las casas es consecutiva por distrito, no por calle. Puedes vivir en el número 4567 de Castello y tu vecino ser el 2. El cartero veneciano es, por necesidad, el ser más inteligente del planeta o un alcohólico funcional.
Demografía
La población de Venecia baja más rápido que la propia ciudad. Quedan menos de 50.000 "venecianos auténticos", fáciles de identificar por arrastrar carritos de compra y maldecir en véneto a quien bloquee el paso para una selfie. Conviven con estudiantes que llegan, se emborrachan con el vino más barato de Europa y huyen al notar que les crece moho en los pulmones.
La mayoría son turistas, una plaga que se mueve en manadas compactas para taponar puentes. Aunque los verdaderos dueños son las gaviotas: animales del tamaño de un perro que no piden comida, sino que asaltan a niños desprevenidos para robarles el almuerzo.
Patrimonio
Todo en Venecia es patrimonio, lo cual significa que no puedes cambiar una bombilla sin permiso del Ministerio de Cultura.
- Plaza de San Marcos: Napoleón la llamó "el salón más elegante de Europa". Hoy es el salón más caro. Si te sientas en el Café Florian, te cobrarán un suplemento por "música", otro por "vista" y otro por "oxígeno". La Basílica es un monumento al cleptomanismo: casi todo lo que hay en la fachada fue robado de Constantinopla.
- Puente de Rialto: Antiguamente el centro financiero. Hoy es un pasillo atestado de tiendas que venden joyas de oro a precios que harían sonrojar a un pirata. Cruzarlo sin recibir un codazo en las costillas es un logro desbloqueable.
- Puente de los Suspiros: Conecta el Palacio Ducal con la prisión. La leyenda romántica dice que los amantes suspiran al pasar por debajo. La realidad histórica es que los presos suspiraban porque iban a una mazmorra húmeda a morir de infecciones. El marketing lo ha convertido en un lugar para pedir matrimonio.
- El Arsenal: Antígua fábrica de barcos. Ahora zona militar y de exposiciones. Es tan grande que podrías esconder un país pequeño dentro y nadie se daría cuenta.
Deportes
Venecia no es lugar para deportes convencionales. Intentar jugar al fútbol en una plaza termina inevitablemente con el balón en el canal y un niño llorando. El ciclismo está prohibido bajo pena de ser lanzado a los tiburones (si hubiera tiburones en el Adriático, que no los hay por miedo a la contaminación).
La Regata Storica
Es el evento principal. Hombres vestidos con trajes de época sudan profusamente mientras reman en barcos que pesan más que una hipoteca.
- El objetivo: Llegar el primero.
- La realidad: Una excusa para bloquear el Gran Canal y que los ricos miren desde sus balcones bebiendo vino.
La Vogalonga
Una maratón de remo "no competitiva" de 30 kilómetros. Miles de embarcaciones de todo tipo (kayaks, góndolas, bañeras flotantes) intentan navegar sin chocar. Es el único día del año en que las lanchas a motor no pueden circular, lo que devuelve a la ciudad un silencio inquietante, roto solo por los gritos de "¡Mueve el remo, Luigi!" y el sonido de la madera astillándose.
Venezia FC
El equipo de fútbol local. Su estadio, el Pierluigi Penzo, se encuentra en la isla de Sant'Elena. Es el único estadio del mundo donde, si despejas el balón con demasiada fuerza, tienes que ir a buscarlo en lancha. Su uniforme naranja, negro y verde es conocido mundialmente por ser un atentado contra la retina, aunque los hipsters lo han puesto de moda. Juegan en la Serie A o B dependiendo de cómo sople el viento y de la marea.
Gastronomía
Alimentarse en la Serenísima es una actividad de alto riesgo financiero y biológico, basada principalmente en cocinar cualquier cosa que logre sobrevivir en las turbias aguas de la laguna antes de que desarrolle extremidades extra. El plato insignia es el Fegato alla veneziana, una delicia que consiste en tomar el hígado —el órgano encargado de filtrar toxinas— y sepultarlo bajo toneladas de cebolla para disimular su origen, a menudo pedido por extranjeros confusos que creen que "fegato" es un tipo de pasta exótica. No menos inquietante es el Sarde in saor, un antiguo método de marineros para disimular el sabor del pescado en descomposición mediante vinagre y pasas, que hoy se vende a precio de oro como delicatessen, o el Nero di seppia, ideal para citas románticas si el objetivo es acabar con una sonrisa negra digna de un orco de Mordor.
Para sobrevivir a esta dieta, los habitantes dependen del Spritz, un líquido naranja radiactivo que funciona como la sangre de la ciudad; se consume religiosamente a todas horas, con precios que oscilan entre lo razonable en un bar de mala muerte y el robo a mano armada si se comete el error de sentarse donde haya música en vivo. Finalmente, la experiencia culinaria culmina con el plato más indigesto de todos: La Cuenta, un documento legal creativo que incluye impuestos por el uso de cubiertos (Coperto), por el esfuerzo del camarero de llevar el plato (Servizio) y por no ser sordo (Supplemento Musica).
Ciudades hermanadas
Venecia tiene una política de hermanamiento promiscua. Se hermana con cualquier ciudad que tenga un canal, un problema de humedad o delirios de grandeza.
- Las Vegas, EE.UU.: Tienen el hotel "The Venetian", que es como Venecia pero limpio, con aire acondicionado y gondoleros que cantan en inglés con acento de Texas. Los venecianos lo odian, pero en el fondo envidian que sus tuberías funcionen.
- Suzhou, China: La llaman "La Venecia de Oriente". Tiene canales y puentes, pero en lugar de Spritz beben té y en lugar de palomas tienen dragones (metafóricos).
- San Petersburgo, Rusia: "La Venecia del Norte". Igual de monumental, pero el agua se congela y te mueres de hipotermia en lugar de ahogarte.
- Atlántida: La ciudad hermana del futuro. Ambas comparten el destino de acabar siendo el hogar de Bob Esponja.
- Xochimilco, México: Hay canales, hay barcas coloridas (trajineras) y hay gente bebiendo hasta perder la conciencia. La hermandad espiritual es innegable.
En la cultura popular
Venecia es el escenario favorito de Hollywood cuando necesitan destruir algo bonito.
- Cine de Acción:
- James Bond: Casino Royale: Bond hunde un palacio entero en el Gran Canal usando solo unos flotadores inflables. Los arquitectos venecianos lloraron sangre al ver la escena, ya que saben que un edificio veneciano tarda siglos en hundirse, no cinco minutos.
- Indiana Jones y la Última Cruzada: Indy encuentra una catacumba llena de ratas debajo de una biblioteca (que en realidad es una iglesia). Sale por una alcantarilla en medio de una plaza llena de gente tomando café. Geográficamente imposible, pero cinematográficamente aceptable.
- Spider-Man: Lejos de Casa: Un monstruo de agua destruye el Puente de Rialto. Los turistas aplauden pensando que es una performance de la Bienal.
- The Tourist: Angelina Jolie y Johnny Depp pasean en lancha. La película es mala, pero sirve como video promocional de la oficina de turismo.
- Videojuegos:
- Assassin's Creed II: El simulador de turismo definitivo. Puedes escalar el Campanario de San Marcos sin pagar entrada y asesinar a guardias corruptos (el sueño húmedo de cualquier residente actual). Ezio Auditore ha hecho más por el turismo veneciano que cualquier campaña de marketing.
- Tomb Raider II: Lara Croft conduce una lancha motora por canales estrechos mientras dispara a mafiosos, confirmando que las normas de tráfico marítimo son sugerencias opcionales.
- Literatura:
- Muerte en Venecia (Thomas Mann): Un libro alegre y festivo sobre un señor mayor que va a la ciudad a deprimirse, obsesionarse y morir de peste mientras se le derrite el tinte del pelo. Captura perfectamente el ambiente de agosto.