Delcy Rodríguez
| ARTÍCULO APTO PARA EXTRANJEROS Este artículo trata de un tema local de Venezuela, pero para entenderlo no hace falta tramitar la visa. Si lo va a editar, por favor, asegúrese de que se mantenga así. |
Gerente General (CEO) de Venezuela Inc. (bajo supervisión del Departamento del Tesoro) |
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| Mandato | 3 de enero de 2026 – Presente (Hasta que se rompa el pacto) |
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| Segundo | Vacante (El puesto de Vicepresidente es la silla eléctrica del momento) |
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| Hechos | Lograr que Trump la llame "Smart Cookie", privatizar el aire que se respira, mantener los tacones limpios mientras el país se inunda y convertir el cinismo en política de Estado. |
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| Anterior | Siguiente |
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Canciller de la República (La era de los gritos en la OEA) |
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| Mandato | 2014 – 2017 (Curso intensivo de aislamiento global) |
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| Nacimiento | Caracas, 1969 (Año en que el hombre pisó la Luna y Venezuela empezó a pisar el freno) |
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| Afiliación | PSUV (Partido Socialista Unido por el Miedo a la Extradición) |
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| Estado actual | Presidenta Interina por inercia burocrática y beneplácito de la CIA |
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| Relaciones | Jorge Rodríguez (El psiquiatra que cobra la consulta en barriles de crudo), Nicolás Maduro (El antiguo jefe, actualmente residenciado en una celda federal), Diosdado Cabello (El rival eterno que respira por la herida), Cilia Flores (La ex primera combatiente que no alcanzó el helicóptero). |
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| Enemigos | El mal gusto (batalla perdida), María Corina Machado (la obsesión inhabilitada), José Luis Ábalos (un recuerdo incómodo de Barajas), los nutricionistas (por la dieta nacional de carbohidratos), la OFAC (su club de fans oficial). |
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Delcy Heroína Rodríguez Gómez (Caracas, 18 de mayo de 1969) es la funcionaria que, tras décadas de operar en las sombras del poder chavista, emergió como la máxima autoridad de Venezuela el 3 de enero de 2026. Su ascenso al poder no derivó de un proceso electoral, ni siquiera de un golpe de Estado tradicional, sino de la ejecución de la Operación Bigote Afeitado, una maniobra de extracción quirúrgica ordenada por Donald Trump que removió a Nicolás Maduro del Palacio de Miraflores, dejando a Delcy como la beneficiaria absoluta del vacío de poder, con las llaves de las bóvedas del Banco Central y una línea directa con Washington W.C.
Orígenes
Si en la infancia de los niños comunes el menú diario consta de puré, frutas y alguna golosina de cuando en cuando, en la casa de los Rodríguez la dieta era muy diferente. A Delcy se le servían dos platos obligatorios en cada comida: dogma marxista-leninista bien dosificado y un buen plato obligatorio de la dieta revolucionaria oficial, elaborado en casa por toda la militancia familiar. Nacida en el seno de la izquierda radical venezolana y hija del dirigente Jorge Rodríguez, no parecía haber duda de qué rumbo tomaría su vida: ser una revolucionaria al uso. Pobre Delcy, a su padre lo encontraron trabajando de secuestrador por necesidad ideológica y lo hicieron diana de tiro.
Hasta que llegó el momento de formarse académicamente. Mientras sus compañeros de militancia morían de ganas de ser enviados a los famosos cursos de cuadros revolucionarios de La Habana o Moscú u otro lugar horrible, a Delcy se le tocó un destino mucho más triste, cursar su educación superior en París y Londres.
Quizá no haya aprendido a afianzar la lucha proletaria ni a arreglar una máquina de coser para las fábricas. Lo que sí aprendió fue diferenciar un vino de crianza de un gran reserva sin mirar la etiqueta, pronunciar los nombres de las casas de lujo de la Rue du Faubourg Saint-Honoré sin trabarse la lengua y entender por qué un bolso de cuero de marca puede costar lo mismo que un año de gastos escolares de tres hermanos en Venezuela. Habilidades que, francamente, no le han servido de nada para gestionar un hospital, abastecer un mercado o reparar una autopista en su país, peor ni que lo necesite hacer.
Porque cuando te toca ser la lavadora de imagen oficial del régimen ante inversionistas extranjeros, no sirve de mucho saber de memoria el Manifiesto Comunista. Sí sirve, en cambio, saber charlar con soltura de viñedos franceses mientras calzas unos zapatos Christian Louboutin cuya suela roja cuesta exactamente lo mismo que veinte salarios mínimos venezolanos. Así se forjó su famoso perfil de socialista de champaña: capaz de citar a Rosa Luxemburgo en un discurso contra el imperialismo a las tres de la tarde, y de reservar una mesa en un restaurante de tres estrellas Michelin de París a las ocho de la noche.
Trayectoria
Sus primeros pasos los dio bajo la sombra protectora de Hugo Chávez, donde aprendió las artes básicas de todo cuadro revolucionario: aplaudir en el momento justo, asentir con fervor ante cada discurso del Comandante y guardar silencio cuando tocaba. Pero su verdadero florecimiento llegó con el ascenso de Nicolás Inmaduro, quien encontró en ella y en su hermano Jorge a los operadores perfectos para su gobierno. ¿Qué buscaba Maduro exactamente? Gente eficiente para el trabajo sucio, despiadada cuando hiciera falta y, sobre todo, supuestamente leal. Lo de supuestamente es importante.
Cancillería
Su estrategia era sencilla: cuando no tienes argumentos jurídicos sólidos, grita más fuerte que el otro. Las sesiones de la OEA y el Mercosur pasaron de ser aburridas reuniones diplomáticas a espectáculos dignos de un programa de televisión de esos donde la gente se lanza sillas y gritan Señorita Delcy con acento peruano. Delcy llegaba a cada foro internacional con el micrófono encendido y el volumen al máximo, lista para soltar su repertorio de palabras mágicas: soberanía, imperialismo, injerencia, dignidad de los pueblos. No importaba cuál fuera el tema de la reunión. ¿Derechos humanos? Imperialismo. ¿Crisis migratoria? Injerencia. ¿Escasez de alimentos? Bloqueo criminal. ¿El café de la reunión estaba frío? Seguramente era culpa de la CIA (sí lo era, pero era chocante cuando ella lo decía).
Esta brillante estrategia diplomática logró un hito histórico que pocos cancilleres pueden presumir: aislar a Venezuela de prácticamente todos sus vecinos del continente. Según su lógica, si todos los países del mundo te critican, no es que estés haciendo algo mal; es que todos ellos están equivocados y tú eres el único que tiene razón.
Vicepresidencia
La pregunta de por qué Maduro eligió a Delcy como su vicepresidenta tiene una respuesta sencilla: necesitaba a alguien capaz de defender lo indefendible sin que le temblara la voz, y en ese departamento Delcy no tiene competencia. Su nombramiento llegó en 2018 y después en 2024, los mismos años en que Maduro ganó unas elecciones tan transparentes que la mayoría de países del mundo lo felicitaron porque los candidatos opositores estaban presos, exiliados o inhabilitados, lo que hacía que no hubiera conflictos postelectorales.
Fue ella la arquitecta silenciosa de dos obras maestras del cinismo político. La primera: la dolarización de facto de una economía que durante veinte años había satanizado al dólar como símbolo del imperio. La segunda: la famosa Ley Antibloqueo, un marco jurídico tan opaco que permite vender los activos del Estado venezolano bajo un velo de secreto absoluto. Gracias a esta ley, nadie sabe exactamente qué se vende, a quién se le vende, ni a qué precio. Lo único seguro es que el dinero no llega a los hospitales ni a las escuelas.
Bajo su supervisión, Venezuela protagonizó el giro argumental más inesperado de su historia reciente: pasar del socialismo del siglo XXI al capitalismo de bodegón. Este nuevo modelo económico, inventado sin querer por el chavismo, funciona de manera muy sencilla. La desigualdad social ya no es un problema que combatir, sino algo que se celebra abiertamente, siempre y cuando puedas pagar tus compras con Zelle o en dólares en efectivo. ¿No tienes dólares? Mala suerte, camarada. El socialismo era para el discurso, no para la vida real.
La Operación Bigote Afeitado
Si algún día Hollywood decide hacer una película sobre cómo terminó el régimen de Maduro, el guionista tendrá un problema: nadie va a creer que fue tan fácil. La madrugada del 3 de enero de 2026, fuerzas especiales estadounidenses realizaron una incursión relámpago en Caracas que duró menos que un episodio de Friends sin comerciales. Los helicópteros gringos atravesaron el espacio aéreo venezolano con la misma dificultad con la que uno entra a su propia casa cuando dejó la puerta abierta. Esto, naturalmente, generó inmediatas sospechas de que alguien desde adentro había dejado esa puerta abierta a propósito, con llave debajo del tapete incluida.
Diversas fuentes de inteligencia, desde la CIA hasta el chismoso de la esquina, coinciden en señalar a los hermanos Rodríguez como los verdaderos arquitectos de la caída de Maduro. Y la verdad es que los indicios son tan obvios que hasta un detective novato los encontraría.
Empecemos por el famoso sistema de defensa antiaérea S-300VM, esa maravilla de la ingeniería rusa que los chavistas presumían como si fuera el escudo del Capitán América. Pues resulta que esa noche, exactamente veinte minutos antes de que los helicópteros estadounidenses aparecieran en el horizonte, el sistema decidió que era el momento perfecto para entrar en modo mantenimiento no programado.
Luego está el pequeño detalle de dónde se encontraba Delcy esa noche. En cualquier crisis nacional seria, el protocolo indica que el alto mando debe reunirse en el búnker presidencial para coordinar la defensa de la patria. Sin embargo, mientras los generales leales a Maduro sudaban la gota gorda en Fuerte Tiuna preguntándose por qué los radares no funcionaban, la vicepresidenta estaba cómodamente instalada en una residencia de La Lagunita. Casualmente, La Lagunita quedaba fuera del perímetro de la operación militar. Qué conveniente. Qué oportuno. Qué sospechoso.
Y por si todo esto fuera poco, el comportamiento de Washington terminó de confirmar lo que ya todos intuían. La administración Trump, que durante años había llamado a Maduro de todo menos bonito, reconoció la autoridad de Delcy con una velocidad que haría palidecer la eyaculación precoz de <inserta tu nombre aquí>.
Presidencia interina
El 3 de enero de 2026, con Maduro ya en un vuelo chévere rumbo a sus vacaciones en Nueva York y Miraflores oliendo a cauchos quemados de helicópteros, Delcy Rodríguez se caló el sombrero de presidenta interina. Los venezolanos, entre un joropo de alegría por ver a Maduro fuera del mapa y un lamento de arpa porque el chavismo seguía enchufado, no sabían si bailar o llorar, por eso algunos bailan llorando
Alianza con Washington
Desde el arranque, mostró que su coroto ya no estaba en el eje bolivariano, sino en el mismito Potomac. Trump, en una rueda de prensa que parecía un chiste de Cantinflas, la llamó la socia perfecta para hacer Venezuela great again, y no estaba mamando gallo. La doña firmó acuerdos que abrieron las puertas a empresas gringas, desde petroleras hasta McDonald's en cada esquina. Las sanciones de la OFAC, que antes la tenían más marcada que un billete falso, se evaporaron como por arte de birlibirloque, dejándola ir de shopping a Miami sin que le picaran las tarjetas.
Relaciones con Rusia y China
Delcy soltó que Venezuela mira pal' futuro, no pa'l frío de Siberia ni pa'l arroz tres delicias, cancelando contratos con Rosneft y mandando a los embajadores rusos pa' su casa con una nota que decía gracias por el pernil, pero ya. Los chinos se llevaron el palo más gordo: sus megaproyectos, como trenes fantasma y represas que inundaban más que un aguacero en Valencia, se fueron al carrizo, y los préstamos se renegociaron en términos que olían a Wall Street puro.
Ruptura con Cuba
El golpe más bajo fue pa' La Habana, ese hermanito mayor que nos mandaba médicos, espías y discursos ideológicos por décadas. Los acuerdos petroleros se cortaron más seco que un guarapo sin azúcar, dejando a la isla sin el crudo barato que mantenía sus generadores echando humo, y en retaliación, Fidel resucitó pa' maldecirla desde el más allá. Miguel Díaz-Canel que hasta entonces había amenazado conque si Maduro se hacía progringo lo mataban sus escoltas, ya no tenía forma de ser contundente con sus lazos fraternales con la Delcy que ahora tiene guaruras de la CIA.
Logros y controversias
Ha logrado lo que ningún chavista se atrevió ni en sus peores pesadillas: convertir al país en el prostíbulo preferido de Washington. Abrió las piernas petroleras de par en par para que Chevron, Exxon y hasta McDonald's entraran sin condón, trayendo Big Macs a cada esquina mientras las sanciones de la OFAC se evaporaban como el humo de los helicópteros que se llevaron a Maduro.
Los chavistas ortodoxos la llaman vendepatria. Eso sí, Delcy hace casi todo, menos lo que Diosdado no le deja hacer: liberar presos políticos. Esos pobres hijueputas que se pudren en El Helicoide y Ramo Verde desde la era Chávez siguen ahí, como adornos navideños que nadie se atreve a quitar. Cabello tiene vetado el tema: controla el SEBIN, los jueces y las llaves de las celdas, soltando solo unos cuantos presos de vez en cuando para que Washington no se enoje del todo, pero nunca una amnistía de verdad. Mientras Delcy firma acuerdos que venden el país al mejor postor, los presos políticos siguen siendo el trofeo intocable de Diosdado.
Incitables
Antes de la intervención
(período de retórica pura y dura, cuando todavía creía que la revolución era eterna)
Durante la intervención
(4-9 de enero de 2026: todavía dura, pero ya se nota un leve titubeo, como quien empieza a calcular)
Después de la intervención
(ya instalada en el nuevo esquema, con visa humanitaria y tarjeta de crédito activa)
Referencias
- ↑ Conocida en los pasillos de la Casa Blanca como The Asset (El Activo), y en los memes de Twitter Venezuela como La Tigresa del Oriente con chequera petrolera.
Véase también
- Nicolás Maduro
- Captura de Nicolás Maduro
- Invasión estadounidense de Venezuela (2026)
- Donald Trump
- Crisis en Venezuela
- Jorge Rodríguez (político venezolano)
América:
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Delcy Rodríguez
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| Predecesor: El Huésped de Brooklyn |
CEO Interina de Venezuela S.A. |
Sucesor: ¿La venta final del país a un fondo buitre? |
