Años 2020

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Cita3.png¿Recuerdan cuando pensábamos que el Efecto 2000 era un problema grave? Qué tiernos éramos.Cita4.png
Un historiador bebiendo alcohol industrial en 2026.
Cita3.pngNo es el fin del mundo, pero se le parece bastante desde aquí.Cita4.png
El Diablo tomando notas para mejorar el Infierno.
Cita3.pngMierda, olvidé guardar la partida antes del nivel del virus.Cita4.png
Dios sobre la gestión del 2020.
Década de los 2020
Parte del Siglo XXI
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Una ciudad brasileña siendo fumigada como si el virus se fuera a asustar; un tanque ucraniano recordando que los años veinte también trajeron guerras “tradicionales”; una imagen hecha por inteligencia artificial, prueba de que ahora las máquinas también hacen dibujitos; evacuaciones apresuradas desde Afganistán cuando todo se vino abajo en 2021; ruinas en Gaza como recordatorio de que el conflicto no se tomó descanso; y una de las primeras postales del telescopio James Webb, mostrando que mientras en la Tierra todo arde, el universo sigue sacando fotos bonitas.
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Años 2010
Años 2030

Los Años 2020 (pronunciado fonéticamente como un grito ahogado seguido de un suspiro de resignación) es el decenio actual del calendario gregoriano, comprendido teóricamente entre el 1 de enero de 2020 y el 31 de diciembre de 2029. Históricamente, esta década será recordada como el momento exacto en que la humanidad decidió realizar un speedrun de todos los errores cometidos en el Siglo XX, pero con mejor resolución de pantalla y conexión a internet de alta velocidad.

Actualmente, situados en las postrimerías de febrero de 2026, hemos cruzado ya el ecuador de este periodo. Si la primera mitad se caracterizó por encerrarnos en casa a hornear pan mientras el mundo exterior ardía, la segunda mitad parece encaminada a obligarnos a salir de casa porque ya no podemos pagar el alquiler, solo para descubrir que el mundo sigue ardiendo, pero ahora el fuego tiene patrocinadores corporativos. A diferencia de los Felices Años 20 del siglo pasado, caracterizados por el jazz, el desenfreno y la bonanza antes del crack, los Terribles Años 20 se caracterizan por el trap, el desenfreno viral y un crack continuo que se ha convertido en música de fondo.

Resumen de los principales acontecimientos históricos

La primera mitad de la década se puede resumir como una serie de fichas de dominó cayendo sobre la dignidad humana. No ha habido un solo año de descanso; cuando la biología nos daba una tregua, la geopolítica tomaba el relevo con un entusiasmo psicótico.

El eje central de la década ha sido la vulnerabilidad sistémica. Descubrimos que nuestra compleja economía globalizada dependía de que un solo barco no se atascara en el Canal de Suez y de que un solo dictador no se levantara de mal humor un martes. La Pandemia de COVID-19 no solo mató a millones y nos obligó a lavarnos las manos (algo que aparentemente no hacíamos antes), sino que destrozó el tejido social. Nos polarizamos hasta el absurdo: usar o no usar una mascarilla se convirtió en una declaración política más potente que el voto.

Tras la peste, llegó la guerra. Justo cuando pensábamos que podíamos volver a viajar, Vladimir Putin decidió que las fronteras de Europa eran sugerencias y lanzó una invasión a gran escala en Ucrania, resucitando miedos nucleares que creíamos enterrados junto a los videoclubs. Paralelamente, el conflicto en Oriente Medio se reactivó con una violencia inusitada, dividiendo al mundo en bandos irreconciliables en redes sociales, donde usuarios que no saben ubicar Gaza en un mapa se convirtieron en expertos en derecho internacional humanitario en cuestión de horas.

En el ámbito tecnológico, la década presenció el nacimiento de la Inteligencia Artificial Generativa. Lo que nos vendieron como una herramienta para liberarnos del trabajo tedioso resultó ser una máquina para generar arte mediocre, plagiar textos y crear videos falsos de políticos declarando la guerra a países imaginarios. Hacia 2025, la distinción entre verdad y mentira dejó de importar, sustituida por lo que el algoritmo decidiera que era más rentable mostrarte para mantenerte enfadado. Económicamente, la inflación transformó el dinero en una mera sugerencia; los precios subieron por el ascensor mientras los salarios bajaban por las escaleras de emergencia, consolidando una era donde ser dueño de una vivienda es tan probable como ser dueño de un dragón.

Cronología

Holiii.

La década se ha desplegado con la gracia de un elefante borracho en una tienda de cristalería. A continuación, el desglose anual del desastre:

2020: El año del murciélago.

  • Enero-Febrero: El mundo ignora las señales de advertencia con una confianza ciega. Se hacen memes sobre una gripe lejana.
  • Marzo-Abril: El sistema operativo global se cuelga. Se decreta el confinamiento masivo. El papel higiénico se convierte en la divisa de reserva mundial, superando al Dólar y al Euro. La población aprende a la fuerza el concepto de crecimiento exponencial.
  • Mayo-Diciembre: La humanidad se divide en tribus digitales. Se normaliza el alcoholismo matutino bajo la etiqueta de vermú virtual. Mueren las discotecas, nacen las fiestas clandestinas en pisos de 30 metros cuadrados.

2021: El año de la jeringuilla.

Apenas vamos iniciando el año y ya empezaron las cagadas.
  • Llegaron las vacunas y, con ellas, las teorías de que contenían microchips 5G de Bill Gates para controlarnos (como si hiciera falta un chip para controlar a gente que publica cada aspecto de su vida en TikTok).
  • En Estados Unidos, un grupo de turistas enfadados disfrazados de chamanes irrumpió en el Capitolio para protestar porque su equipo perdió el partido electoral.
  • Los talibanes retomaron Afganistán en un fin de semana, aprovechando que las tropas occidentales se fueron sin cerrar la puerta, dejando atrás equipamiento militar y la dignidad.

2022: El año del oso.

Elon Musk toma posesión de Twitter
  • Vladimir Putin, aburrido de jugar al ajedrez, optó por invadir Ucrania pensando que sería un paseo de tres días. Años después, el paseo continúa.
  • El precio de la gasolina subió tanto que resultaba más barato empujar el coche que conducirlo.
  • Murió Isabel II del Reino Unido, lo que provocó un fallo en la Matrix británica y el fin oficial del Siglo XX.
  • Elon Musk compró Twitter por 44.000 millones de dólares para destruirlo desde dentro, demostrando que tener dinero no equivale a tener sentido común.

2023: El año del robot.

  • La Inteligencia Artificial irrumpió en la escena. ChatGPT empezó a hacer los deberes de los estudiantes y a escribir correos de despido para los departamentos de Recursos Humanos.
  • Un submarino de fibra de carbono implosionó intentando visitar el Titanic pilotado con un mando de videojuegos de marca blanca, regalando a internet semanas de humor negro.
  • El conflicto entre Israel y Gaza reinició su ciclo de violencia eterna, polarizando al mundo y arruinando las cenas de Navidad familiares.

2024: El año de la urna.

Por primera vez en la historia, se celebra la navidad en octubre.
  • Medio planeta fue a votar. Las campañas electorales consistieron en insultos generados por IA y promesas de no destruir el mundo inmediatamente.
  • Se rompieron todos los récords de temperatura global. Los negacionistas del cambio climático compraron aires acondicionados más grandes mientras aseguraban que el calor era psicológico.
  • La inflación se cronificó; el aceite de oliva pasó a considerarse un bien de lujo, custodiado en los supermercados con alarmas de seguridad.

2025: El año de la resaca.

  • Tras el caos electoral y bélico, 2025 fue el año del estancamiento. La economía no colapsó, pero tampoco mejoró; simplemente se quedó ahí, mirándonos con desprecio.
  • La IA generativa inundó internet de contenido basura, haciendo imposible distinguir una foto real de una generada por un algoritmo alucinógeno. La realidad se convirtió en un concepto vintage.
  • Grand Theft Auto VI (probablemente) se retrasó o salió lleno de bugs, rompiendo la última esperanza de felicidad de la generación Z.

2026: El Presente (por desgracia).

  • Enero duró aproximadamente cuatro meses y medio y pasó de todo pero todo se quedó igual.

Cronología de otros eventos que ocurrieron durante la década

El barco que detuvo el mundo, metáfora perfecta de nuestro sistema logístico.

Mientras la historia principal se desmoronaba, ocurrieron eventos secundarios que sirvieron de distracción o confirmación de la estupidez humana:

El barco del Canal de Suez (2021): El carguero Ever Given se atascó en Egipto, dibujando un pene gigante en el GPS antes de bloquear el comercio mundial durante una semana. Fue el evento más divertido de la década porque nadie murió, solo perdieron dinero las aseguradoras.

La fiebre de los NFT (2021-2022): Durante un breve periodo de histeria colectiva, la gente pagó millones de dólares por recibos digitales de dibujos de monos feos. Luego, el valor de esos monos cayó a cero, enseñando una valiosa lección sobre la especulación que nadie aprendió.

La bofetada de los Óscar (2022): Will Smith abofeteó a Chris Rock en directo, proporcionando el único momento de entretenimiento real que ha dado esa gala en los últimos veinte años.

El Mundial de Lionel Messi (2022): Argentina ganó la Copa del Mundo en Catar, provocando una inflación de ego nacional del 3000%, la única inflación superior a la monetaria del país.

El auge de la Ozempic (2023-2024): Las celebridades de Hollywood descubrieron un medicamento para la diabetes que adelgazaba y agotaron las existencias, dejando a los diabéticos sin medicina pero asegurando que los ricos entraran en sus trajes de gala.

La invasión alienígena que nadie notó (2023-2026): El Pentágono y el gobierno mexicano mostraron supuestos cuerpos y naves alienígenas. A la sociedad, ocupada pagando el alquiler y viendo vídeos cortos en vertical, le importó un bledo.

Política y guerras

Artículo principal: Cómo iniciar una guerra mundial por accidente
Cumbre del G20, circa 2025. Se puede apreciar la vitalidad de los líderes.

La política de los años 2020 abandonó definitivamente cualquier pretensión de ideología para abrazar el formato de Reality Show de bajo presupuesto. La distinción entre izquierda y derecha fue sustituida por "Nosotros (los buenos)" contra "Ellos (los literalmente nazis/comunistas comeniños)". El debate parlamentario fue reemplazado por el duelo de zascas en redes sociales, donde la capacidad de gobernar se mide por el número de likes y no por la gestión del alcantarillado.

Durante la primera mitad de la década, las potencias mundiales estuvieron dirigidas por hombres que conocieron el invento de la televisión en blanco y negro en su juventud. En Estados Unidos, la política se convirtió en un episodio extendido de The Walking Dead, donde la principal preocupación no era el programa electoral, sino si el candidato sobreviviría a subir una escalera sin romperse la cadera.

En América Latina y Europa, surgió una nueva casta de políticos: el anarcocapitalista con motosierra (Javier Milei), el dictador cool con gorra hacia atrás (Nayib Bukele) y la madre estricta que odia a los inmigrantes (Giorgia Meloni). Estos líderes comprendieron que para ganar votos no hace falta construir puentes, basta con gritarle a un periodista en vivo o encarcelar a gente con tatuajes feos para ser líderes meme.

Los conflictos bélicos se modernizaron. Ya no se busca la conquista rápida, sino el estancamiento rentable.

  • Rusia vs Ucrania: Lo que iba a ser una operación especial de tres días se convirtió en la reconstrucción histórica más cara de la Primera Guerra Mundial, pero con drones de AliExpress lanzando explosivos sobre soldados que hacen bailes de TikTok en las trincheras.
  • Israel y Oriente Próximo: Un conflicto que se reinicia cada seis meses como una actualización de Windows obligatoria, garantizando que la estabilidad mundial sea tan sólida como una gelatina al sol.
  • La Guerra Fría 2.0: China y Estados Unidos se pasaron el lustro mirándose mal y peleando por ver quién fabrica más microchips, mientras el resto del mundo reza para que no se disparen misiles de verdad sobre Taiwán.

Ciencia y tecnología

Mito de la caverna Usuario disfrutando del Metaverso en su apartamento de 20 metros cuadrados.

La década de 2020 prometía coches voladores, colonias en Marte y la cura del cáncer. A cambio, obtuvimos chatbots que mienten con aplomo y gafas de realidad virtual que cuestan un riñón para ver avatares sin piernas. La tecnología dejó de servir para mejorar la vida humana y pasó a centrarse en cómo monetizar la soledad y la pereza.

Inteligencia Artificial

La gran revolución de la década. En lugar de usar la Inteligencia artificial para automatizar la recogida de basura o limpiar los océanos, los genios de Silicon Valley la programaron para escribir poesía, pintar cuadros y crear guiones de cine. Esto dejó a los humanos libres para disfrutar de las maravillosas tareas de repartir comida en bicicleta bajo la lluvia y limpiar inodoros, mientras las máquinas se quedan con el arte. Hacia 2026, el 90% del internet es tráfico de bots discutiendo con otros bots sobre productos que nadie compra.

Vuelos espaciales

Elon Musk, Jeff Bezos y otros multimillonarios con complejo de Ícaro dedicaron la década a lanzar cohetes con forma fálica al espacio. La misión oficial es salvar a la humanidad convirtiéndonos en una especie multiplanetaria; la misión real parece ser encontrar un planeta sin impuestos ni leyes laborales antes de que este termine de quemarse. Mientras tanto, la India logró alunizar en el polo sur de la Luna gastando menos de lo que cuesta producir una película de los Vengadores, dejando en ridículo a las potencias tradicionales.

Metaverso

El Metaverso (Q.E.P.D.) fue un intento fallido de convencernos de que vivir en un videojuego de gráficos de PlayStation 2 era mejor que la realidad. Las empresas gastaron miles de millones en comprar terrenos virtuales que ahora valen menos que los terrenos reales en Chernóbil. Fue enterrado silenciosamente en 2024 para hacer sitio a la IA.

Medicina

La ciencia médica avanzó espectacularmente en áreas de vanidad. Se descubrieron medicamentos para la diabetes (Ozempic) que las celebridades usaron para quedarse esqueléticas, provocando escasez para los enfermos reales. También se popularizó implantarse chips en el cerebro (Neuralink) para poder abrir el Tesla con la mente, una solución brillante para un problema que nadie tenía.

Sociedad

Empleado del mes trabajando desde la oficina (otro país donde no paga impuestos y genera gentrificación).

El término Nueva normalidad fue el eufemismo más exitoso de la historia para describir una realidad donde saludar con la mano se siente ilegal y toser en público equivale a gritar tengo una bomba. La gente olvidó cómo interactuar físicamente; el contacto visual ahora se considera una microagresión y las llamadas telefónicas sin aviso previo son motivo de bloqueo inmediato.

Descubrimos que trabajar 40 horas semanales en una oficina gris para pagar un alquiler en un piso compartido no era el sueño de vida que nos vendieron. Surgió el Quiet Quitting (hacer lo mínimo para que no te despidan) y el teletrabajo se convirtió en un derecho humano fundamental. Los jefes intentaron obligar a la gente a volver a la oficina con pizza gratis, pero la guerra entre El pijama en casa y El atasco de las 8 AM sigue vigente.

Comprar una casa en los años 2020 es una actividad reservada exclusivamente para narcotraficantes, herederos de imperios y fondos de inversión buitre. Para el resto de los mortales, la emancipación consiste en mudarse del cuarto de la infancia al sofá del salón de los padres a los 35 años. El sueño de la casa propia ha sido reemplazado por el sueño de que no me suban el alquiler este mes.

La brecha generacional se convirtió en un abismo. Los Boomers (que tienen todas las casas) acusan a la Gen Z (que tiene toda la ansiedad) de ser de cristal, mientras la Gen Z espera pacientemente a que los Boomers dejen libres los puestos directivos (y las casas). Mientras tanto, las relaciones románticas se trasladaron a aplicaciones de citas donde el amor se elige como quien elige un par de zapatos en Amazon, basándose en tres fotos con filtros y una biografía que dice "me gusta viajar y los tacos".

Cultura popular

Artículo principal: Brainrot

Cine

Cines en lo que va de la década.

En el cine, Hollywood se declaró oficialmente en bancarrota creativa (y luego de dinero). Las carteleras se llenaron de números 2, 3 y 4: Inside Out 2, Zootopia 2, Avatar: El Camino del Agua (que tardó tanto en salir que los fans originales ya tenían nietos) y Dune 2 (arena, gusanos y siestas de tres horas). El Universo Cinematográfico de Marvel continuó con su Saga del Multiverso, que consiste en obligar al espectador a ver 47 series de televisión en Disney+ para entender por qué un mapache está triste en la película; Con Barbenheimer, la humanidad sufrió un trastorno de bipolaridad colectiva al ver el mismo día una película sobre el rosa plástico capitalista (Barbie) y otra sobre cómo incinerar japoneses (Oppenheimer).

TV y Streaming

Es la década de las guerras del streaming. Para ver tu serie favorita necesitabas suscribirte a Netflix, HBO Max, Disney+, Prime Video, Apple TV+, Paramount+, Peacock y la plataforma de tu vecina, gastando el equivalente a una hipoteca mensual; La bofetada de Will Smith a Chris Rock en los Óscar de 2022. Fue el único momento de televisión en vivo que no fue generado por IA o guionizado, y nos dio memes para tres años; Millones vieron el funeral de la Reina Isabel II (el fin de una temporada de 96 años) y los Juegos Olímpicos de París 2024, recordados por nadadores radiactivos en el Sena.

Animación

Exposición de arte contemporáneo de la década.

El Anime (Demon Slayer, Jujutsu Kaisen) dejó de ser cosa de otakus con olor a humedad para ser mainstream con olor a humedad. Mientras tanto, la generación Alfa destruyó sus neuronas viendo Skibidi Toilet (cabezas saliendo de inodoros), lo que los sociólogos consideran el punto más bajo de la civilización humana desde la invención del fuego.

Música

La industria musical fue secuestrada por TikTok. Si una canción no tiene un baile ridículo de 15 segundos, no existe; La Dictadura de Taylor Swift con su gira The Eras Tour que recaudó tanto dinero que podría haber comprado la deuda externa de Argentina. Sus fans se constituyeron como la tercera potencia militar del mundo; Los "Corridos Tumbados" (Peso Pluma) normalizaron cantar sobre el crimen organizado mientras se tomaba un café con leche en Starbucks. Bad Bunny siguió balbuceando cosas que nadie entiende pero todos bailan; Los Beatles y los Rolling Stones sacaron discos nuevos, demostrando que la jubilación es un concepto obsoleto.

Videojuegos

En los videojuegos, la espera se volvió eterna. La década se resume en gente esperando a que saliera Grand Theft Auto VI (prometido para 2026, si el universo no explota antes); Salieron la PlayStation 5 y la Xbox Series X, que son básicamente calefactores caros que no aceptan discos. Nintendo sacó la Switch 2 en 2025, que es igual a la 1 pero con el precio inflado; Among Us se volvió la única forma legal de asesinar a tus amigos era en una nave espacial de dibujos animados mientras todos estábamos encerrados.

La Guerra Civil de los multimillonarios

Guerra cultural.

Si Karl Marx levantara la cabeza, se la volvería a romper contra la tapa del ataúd al descubrir que la lucha de clases mutó en un ridículo conflicto entre dos facciones de la élite que viajan en el mismo jet privado. Por un lado, el Bando "Basado", liderado espiritualmente por Elon Musk y su coro de podcasters, defiende la libertad de expresión (siempre que no les lleves la contraria), odia los pronombres y combate el "virus mental progre" destruyendo marcas como Twitter en tardes de aburrimiento ketamínico. En la trinchera opuesta, el Bando "Aliade" o Woke, patrocinado por Disney y BlackRock, practica el Capitalismo Arcoíris: pintar misiles de colores inclusivos y cambiar la raza de personajes ficticios para ocultar la explotación laboral en China. El resultado es que el ciudadano común, atrapado en el fuego cruzado, debe realizar un análisis geopolítico antes de comprar una lata de cerveza o un videojuego para ver si apoya la Agenda 2030, mientras los ricos monetizan nuestra ira y los pobres nos gritamos en la sección de comentarios.

Religión

Artículo principal: Sectas modernas

Pancho I reforma la Curia, pero la curia lo reforma a él, lo despiden y lo cambian por un León; los hechizos católicos no sirvieron para detener la guerra de Ucrania ni ninguna otra, pero por cobrar no se intenta (aunque aquí sí se cobró por intentar); el Vaticano celebra su Jubileo intentando atraer clientes para comprar los peluches de león. Mientras tanto el Islam y el esoterismo pelean por el control mundial de los jóvenes, lo que augura que si todo va bien el Sufismo domine al mundo en esta década, y si todo sale mal, pase lo que está pasando.

Moda

Bolso de lujo de la colección 2025.

La estética de los años 2020 se definió por una esquizofrenia textil que borró la línea entre un indigente y un multimillonario de Silicon Valley. La comodidad asesinó al estilo y bailó sobre su tumba con unas Crocs; la tendencia del teletrabajo (camisa arriba, calzoncillos de Bob Esponja abajo) derivó en la normalización del chándal para bodas y juicios orales. La Generación Z, en un acto de terrorismo visual, resucitó lo peor del año 2003 pagando fortunas para parecer extras de una película mala de Lindsay Lohan, mientras los adolescentes varones adoptaron masivamente el corte de pelo brócoli, convirtiéndose en verduras clonadas por TikTok. Marcas como Balenciaga aprovecharon el delirio para vender bolsas de basura literales a precio de oro, y la mascarilla sanitaria evolucionó de barrera vírica a simple "tapa-papadas" o amuleto mágico que la gente lleva en el codo por pura superstición.

Arquitectura

Proyecto 'The Line': Un muro de espejos en el desierto para cocinar pájaros migratorios.

La arquitectura de la década abandonó su función de dar cobijo para centrarse en lavar dinero y humillar al pobre. El interiorismo adoptó la estética gris depresión" (inspirada en los hospitales psiquiátricos soviéticos y las Kardashians), convirtiendo los hogares en tanatorios de lujo beige donde el color es ilegal. Ante la crisis de vivienda, el mercado rebautizó la precariedad como experiencia minimalista, vendiendo armarios de escobas a precio de oro bajo el nombre de micro-apartamentos y el hacinamiento con desconocidos como coliving. Mientras tanto, Arabia Saudita comenzó a construir The Line, un muro de espejos de 170 km en el desierto diseñado para satisfacer el ego humano y freír aves migratorias, y las ciudades occidentales se llenaron de bancos con pinchos bajo el lema urbanístico oficial: "Si eres pobre, por favor, levita o muérete en otro sitio".

Deportes

Artículo principal: Lavado de imagen
En toda la década no hubo mayor robo logro que esto

El deporte profesional de la década sustituyó el lema olímpico por Más Rico, Más Corrupto, Más Petróleo. El aficionado promedio dejó de importar para convertirse en un mero algoritmo de consumo, mientras las dictaduras descubrieron que el Sportswashing es más barato que los derechos humanos. Esto quedó patente en el Mundial de Catar 2022, jugado en invierno sobre estadios refrigerados de dudosa ética laboral, donde Lionel Messi ganó su copa para que los argentinos olvidaran su inflación del 200%, y en la Liga Saudí, que fichó a Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, convirtiendo el desierto en el cementerio de elefantes más caro de la historia.

La Generación Z, con el cerebro frito por la dopamina rápida e incapaz de aguantar 90 minutos de juego real, se refugió en la Kings League de Gerard Piqué, un circo de fútbol con cartas mágicas y dados gigantes diseñado para gente que no puede dejar de mirar el móvil.

Los Juegos Olímpicos de París 2024 pasaron a la historia por una ceremonia inaugural bajo un diluvio apocalíptico, una invasión de chinches y triatletas nadando en un río Sena tan contaminado que salían brillando en la oscuridad. En España, el éxito del fútbol femenino fue eclipsado por el Caso Rubiales, donde un beso no consentido desató una guerra cultural y confirmó que los directivos del fútbol seguían viviendo mentalmente en 1950.

Véase también

Visión optimista de los 2020 en diciembre de 2019 (coloreada). La realidad fue una década de confinamientos, 'zoom', y discusiones interminables en redes sociales.
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La década de la pandemia, del "nueva normalidad", de las guerras por streaming, del regreso de la inflación y de preguntarnos si la IA nos quitará el trabajo
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