Enana marrón

De Inciclopedia
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
No, esta enana marrón no.

Las Enanas marrones son los astros más vagos del universo. Demasiado masivas para ser planetas, lo suyo sería que espabilasen y crecieran hasta convertirse en estrellas, en su lugar permanecen en un limbo entre estrella y planeta del que no les apetece salir. Para que sus estrellas anfitrionas no les echen de sus sistemas solares por ninis, se dedican a emitir un poco de calor y si se sienten traviesas, a veces brillan en un rojo muy tenue, ¡coño eso también lo hace mi estufa! Realmente los astros más vagos son las enanas negras, que se limitan a fusionar un par de átomos cada google años. Estas estrellas son tan vagas, que en los 13.800 millones de años que tiene el Universo aún no se han dignado a presentarse y solo existen en la teoría. Debido a que el universo actual es demasiado activo, estas esferas de vagancia pura no pueden existir, por lo que las enanas marrones mantendrán el puesto caliente hasta que llegue ese momento.

Historia

En 1963 un astrofísico indio llamado Shiv Kumar teorizó que, ya que existían las enanas blancas, tenía que haber de otros tipos y colores. No tardó en comprobar su hipótesis cuando esa misma tarde sacó la cabeza por la ventana y vio a un par de mujeres canijas caminando por las abarrotadas calles de Bangalore. Años más tarde en un observatorio de las Canarias, unos científicos españoles más serios apuntaron con sus telescopios al cielo y descubrieron una mancha muy tenue y parda. No estaban seguros de lo que era, parecía brillar pero a lo mejor era una mancha de café en la lente. Para salir de dudas midieron su temperatura lanzándole un termómetro y luego mirando por el telescopio qué temperatura marcaba (recordemos que eran de España y no tenían presupuesto para cámaras de infrarrojos). Vieron que su temperatura era demasiado fría para ser una estrella ya que no había vaporizado el termómetro, habían descubierto la primera enana marrón.

Una enana marrón en todo su esplendor, nótese su bonito color infrarrojo

O eso es lo que nos contaron, en realidad estos científicos querían más fondos para que su observatorio dejase de caerse a cachos. Apuntaron al volcán Teide en erupción, retocaron un poco las imágenes y dijeron que eso era una nueva estrella y que por favor les diesen una rica subvención. Ni siquiera fueron sutiles, la llamaron Teide 1 y esperaron que nadie se diese cuenta. Desde ese momento otros científicos de todo el mundo han estado buscando subvenciones y ya de paso enanas marrones.

Enanas marrones famosas

  • Teide 1: La primera en ser descubierta y resulta que fue un montaje, los astrónomos pensaron que podían hacer algo igual de convincente que los americanos con el Apolo 11, pero en Inciclopedia sabemos la verdad. Se supone que es muy solitaria y fría por lo que no le gustan las visitas ni que la miren, así explican que nadie la haya visto nunca. Menuda cara tienen.
  • Gliese 229B: Ésta es la mejor estudiada, orbita una estrella que la ilumina para que la podamos ver mejor, que si no... no haría nada por la labor la muy puta. La estrella es Gliese 229A, sí, le copió el nombre a su compañera y creyó que no lo íbamos a notar.
  • Némesis: Hipotética gemela malvada del Sol. Se supone que gira fuera del sistema solar, mirándonos con asco por lo bien que le han salido los planetas a su hermano. Cada muchos millones de años manda una lluvia de cometas hacia la tierra a ver si extingue a la vida. Pero eso no tiene sentido, pues sería demasiado esfuerzo para una enana marrón, por lo que los científicos no están seguros de su existencia. También les interesa mantener su existencia como un misterio, así tienen un comodín para cuando quieran otra subvención.

Formación

Las enanas marrones se forman igual que las estrellas de verdad, cuando un montón de gas se concentra en un solar vacío del universo y este se vuelve más denso, colapsando en una estrella. En este caso la empresa constructora encargada de la estrella se queda sin presupuesto antes de tiempo y acaba con la obra a medias, dejando en su lugar al aborto estelar que conocemos como enana marrón. A veces el presupuesto da para hacer un par de planetas, pero éstos también se dejan a medio hacer y rara es la vez en la que el ayuntamiento les da el certificado de habitabilidad, por lo que no puede surgir vida en ellos. En otros casos las obras pueden ocurrir al rededor de una estrella que ya ha empezado a formarse, aprovechándose del trabajo de otra empresa. En estas obras se usa el disco protoplanetario al rededor de la estrella, pero se ha de hacer bien lejos para que ésta no descubra que le están robando material.

Características

Interior de una enana marrón. Las estufas emiten calor y éste alimenta su pereza, que impide que la gravedad la comprima.

Estas escusas de estrella hacen el mínimo esfuerzo para no parecer planetas. Para eso emiten calor encendiendo las millones de estufas eléctricas que se encuentran en su interior y que están alimentadas por baterías, ya que no tienen los permisos para poner una instalación eléctrica como Dios manda. Las enanas más activas se ponen rojas debido al sobre esfuerzo, pero el entusiasmo se les acaba rápido y terminan por apagarse.

Su estructura es de lo más simple. Al contrario que los planetas, que organizan su interior en distintas estructuras y colocan lo más bonito en sus superficies para que todo el mundo lo vea, las enanas marrones son meras bolas de gas donde todo está mezclado. Todo su volumen consiste en una gran atmósfera de distintos gases que ya ordenarán otro día. Es posible que en su interior tengan algo parecido a un núcleo, pero ninguna enana ha respondido a esa pregunta. Y mira, si al menos sus nubes fuesen vistosas como las de Júpiter, tendrían un pase. Pero no, todas son de un color rojo pardo feísimo. Coño, Saturno también tiene una superficie sosa, pero al menos se compró unos anillos y se pintó un par de hexágonos para adornarse un poco ¡no cuesta tanto!

Tienen una masa superior a trece Júpiters, el por qué ésto no se mide en kg cómo hacen las personas normales es que en la NASA recurren a cualquier cosa salvo al sistema métrico. Cuando una enana marrón supera la masa de 6853.88 × 1027 rifles de asalto, ya no puede considerarse legalmente un planeta y enciende sus estufas. El calor de éstas adormece a la enana y le impide hacer nada productivo, aumentando la fuerza de la pereza, que contrarresta a la gravedad en su interior. Este equilibrio hace que por mucha masa que ganen nunca crezcan. Así es, son vagas hasta para engordar. Ya cuando le añades un par de ceros más a su masa, la gravedad gana a la pereza y se ven obligadas a hacer algo con su vida para no colapsar. Engordan hasta que su tamaño aumenta varios billones de campos de baseball y pasan a ser estrellas hechas y derechas.

Detección

Es muy difícil detectar a una enana marrón, los astrónomos se empeñan en encontrarlas con sus telescopios pero la pereza de estos astros hace que no se presenten a las sesiones de fotos. Las pocas veces que se las ha visto, ha sido acompañando a otra estrella que ya se encargaba de iluminarlas y ponerlas guapas para la foto. Algunos suertudos las han podido ver en sus escasos periodos de actividad, brillando con su característico y tenue rojo pardo, pero otros científicos con menos suerte han puesto en duda estos avistamientos los muy envidiosos, argumentando que podrían ser enanas rojas resfriadas. Para aclarar este asunto y callar la boca a los escépticos, los del primer grupo diseñaron la prueba del litio, que consiste en contar cuantas baterías tienen dentro, a más baterías, es más probable que se trate de una enana marrón.

Ya que no requieren tanto material como las estrellas de verdad, las enanas marrones se pueden encontrar en todo el universo, incluso debajo de tu cama. Hay regiones llenas de estos astros a medio hacer, formando enormes favelas espaciales donde escasea la seguridad pero al menos se está bien calentito. Pese a su abundancia, siguen siendo esquivas a la hora de ser encontradas. Realmente se sienten culpables por no haber llegado a nada en la vida y no les gusta que las vean en su estado actual, intentando huir de su propio fracaso. Si alguna vez encuentras una enana marrón en tus viajes espaciales, lánzale un par de asteroides, quizá es lo que necesita para crecer y ponerse a hacer algo de provecho con su existencia.

Véase también