Shinning.jpg
Artículo de Cine Destacado

The Terminator

From Inciclopedia
Jump to navigation Jump to search
Cámara ícono.png
Terminator
The Terminator
TheTerminatorCartel.jpeg
Mostrando pechazo
Ficha técnica
Dirección James Cameron
Producción Una productora desconocida que hizo el negocio de su vida.
Intérpretes Arnold Schwarzenegger y otros que a nadie le importan.
Guión El director y otros dos.
Música Un tío con un Casio.
País Gringolandia.
Fecha de estreno En los ochenta.
Género Ciencia ficción, terror, viajes en el tiempo y robots chamuscaos.
Calificación Al 100% de los androides asesinos les gusta esta película.
Premios En festivales tan conocidos como el de Villaconejo

The Terminator (conocida en algunos países de Hispanoamérica como El Exterminador o El Controlador de Plagas) es una película gringa de 1984 que combina los géneros de ciencia ficción, acción, romance, parodia bíblica y sepso, por lo cual puede considerarse una película de género fluido. Fue dirigida por James Cameron, escrita por James Cameron y otros tipos que a nadie le importan y protagonizada por Arnold Schwarzenegger u Arnold Schönberg (siempre los confundo), Linda Hamilton porque era muy linda y Michael Biehn porque actuaba más o menos biehn.

Schwarzenegger interpreta al Terminator, un ciborg asesino recalcitrante (lo cual le supuso una gran ventaja, porque solo tuvo que ser él mismo) enviado a través del tiempo desde el año 2029 a 1984 para asesinar a Sarah Connor (Linda). Kyle Reese (Biehn) es un pringao al que mandan a protegerla. La película fue un gran éxito de taquilla y dio inicio a una franquicia a la que tal vez ya se la debiera dejar descansar en paz.

Argumento

Dos tipos desnudos y una chica pánfila

Según llega Arnold, lo primero que hace es enseñarnos el ojete. Viajando en el tiempo así, no se pasa calor.

Rayos y una bola de la que se materializa de la nada un tipo musculoso y malencarado en cueros. Se acerca a tres macarras medio borrachos y pide a uno de ellos, sin faltarle aunque en un tono prepotente, que le de su ropa y su calzado. Los tipos se le ponen farrucos y tras arrancale el bazo a uno y dar de hostias a los demás se avienen a colaborar.

Otra parte de la ciudad. Rayos de nuevo y otra bola en la que se materializa de la nada un tipo tirillas que cae al suelo desde una altura de dos metros. Al golpearse con el suelo emite un quejido que ya nos da idea de que es un pobre hombre. El muy guarro lo primero que hace es robar los pantalones a un mendigo, hecho por el que se pone a perseguirle la policía. Se esconde en unos grandes almacenes donde roba una camiseta, un abrigo y unas zapatillas Nike muy chulas. Pero pantalones se queda los del mendigo, que tienen más bouquet. Luego sale de los almacenes mientras los agentes de la ley se entretienen probándose en ellos ropa interior femenina y todavía le alcanza para robar una escopeta del coche de la patrulla que le perseguía, que se lo habían dejado abierto. Con esto ya sabemos dos datos fundamentales para el desarrollo de la película: este tipo es un kinki y los policías son bastante inútiles

El primer tipo ha pasado por una tienda de armas de la que se ha llevado todo. Ya sabes que en Estados Unidos venden pistolas como si fueran piruletas. El dependiente es el xenófobo que sale en los Gremlins y a ese también se lo carga. Luego golpea a un barbudo que hablaba por teléfono en una cabina pública y arranca las páginas correspondientes a la guía telefónica del apellido Connor, sin mostrar el menor reparo en cometer estos actos vandálicos que le definen como un cafre. Y sigue a lo suyo: conduce hacia donde la guía indica que vive la primera Sarah Connor y al aparcar destroza el juguete de un niño. Poco después hace lo propio con el cráneo de la primera Sarah Connor, de un balazo. No se anda con mierdas.

Sarah y su compañera de piso. La estética ochentera es más terrofírica que cualquier androide.

Conocemos a Sarah, no a la que han reventado el cráneo, sino a la protagonista de la película, que se llama igual. Lleva una vida anodina y mediocre como la que llevas tú. Es explotada como camarera en un restaurante que difícilmente pasaría los controles de sanidad y donde los clientes le hacen bullying como parte de la diversión de comer allí. Cuando no está pasando por esa humillante experiencia laboral estudia algo en la universidad: no se sabe muy bien qué, como pasa con tantos universitarios. Por lo demás comparte apartamento con una tía tan fan de la música disco que no se quita los auriculares ni para follar con su maromo. Sarah, por su parte, tiene un reptil: un novio tóxico y desconsiderado que pasa de ella para irse a tomar cervezas con los amigotes. Y también una iguana.

El viaje de la heroína (no piensen mal)

Sarah Connor, antes del asunto de los cyborgs, tenía un trabajo donde primaba la meritocracia y todos los empleados eran felices. O eso decía el dueño del negocio.

Nos referimos a Sarah, no a la droga esa. La vemos en el curro, sacándose las albóndigas que un niño repelente le ha colado en el delantal, cuando en la televisión ve que han asesinado a una mujer que tiene su mismo nombre, que cualquiera se partiría el culo de risa con eso. Tras esta maravillosa jornada laboral vuelve a su casa. Sarah y su compañera de piso han quedado con sus respectivos churris: se bañan, se maquillan y se atusan sus ahuecados peinados ochenteros para estar divinas de la muerte. Llaman al teléfono y lo coge Sarah ¿Será uno de los chicos? El interfecto se pone a decirle cochinadas y piropos que avergonzarían al camionero más soez, esto hace que Sarah se de cuenta de que es el novio de la amiga, porque el suyo nunca le dice nada. Acto seguido ve que tiene un mensaje en el contestador: esta vez sí es su novio, que dice que en la Uni le han puesto un trabajo en grupo de Conocimiento del Medio y que no va a poder salir. Sarah decide salir sola a hundir sus penas en Tang[1]

Cuando Sarah está observando aburrida las burbujas del Tang en un bar de mala muerte ve que en las noticias anuncian la muerte de una segunda mujer llamada también Sarah Connor. Si bien los parroquianos reciben la noticia con indiferencia y desdén, a Sarah se le aprieta el orto cosa mala, y no es para menos. Tras unos minutos de duda, pensando si llamar al Equipo A o a la policía, decide llamar a estos últimos: no le cogen el teléfono, seguramente porque están comiendo donuts en su tercer receso de la noche. Entonces Sarah decide avisar a su compañera de piso, pero está ocupada también, aunque en otros menesteres (codazo, codazo, guiño, guiño) y tampoco lo coge. De esta manera Sarah agarra y se marcha del bareto observando que por la calle le sigue un tipo torvo, malencarado y con pinta de guarro (robó los pantalones a un mendigo, recordemos). Aprieta el paso, y el culo nuevamente, y decide meterse en un pub donde ponen techno, que en esos sitios nunca a nadie le ha pasado nada malo.

Una noche normal en cualquier pub norteamericano. Nadie se extraña de ver un pistolón.

Una vez allí por fin logra contactar con la policía ¡Albricias!. El inspector le dice entre bostezos que se quede ahí donde está, que ya le manda él una patrulla. Así que Sarah se pide otro Tang y cuando está contando las burbujas del mismo se le planta delante el otro maromo, el que mató a la otra Sarah. Es grande como un armario ropero, también malencarado, y con pinta de macarra. Sarah se le queda mirando como los conejos cuando se les dan las luces largas preguntándose si, sin pretenderlo, ha ligado con la persona equivocada. Pero el hecho de que el tipo saque un pistolón con mira láser y apunte a la frente de Sarah saca a ésta de dudas. Antes de que el maromo grande pueda disparar, él mismo recibe un disparo, que vemos que procede del otro maromo antes mencionado (el que robó los pantalones al mendigo, no me cansaré de repetirlo). Todo el mundo corre despavorido en el bar como pollos sin cabeza y el guarro aprovecha para descerrajar varios disparos más al bigardo grande, que a su vez se levanta como si no le hicieran ni cosquillas y dispara al anterior, pero con el mismo tino que los Stormtroopers de StarWars. Sarah también se dispone a huir pero el guarro le dice "ven conmigo si quieres vivir como una reina" y para allá que se van los dos en el coche robado del tipo.

Kyle nunca antes había estado en un coche con una chica.

Mientras van en el coche el guarro se presenta. Es el teniente Kyle Reese y viene del futuro. Allí las Inteligencias Artificiales -Skynet- se les han puesto potrillas y han organizado un holocausto nuclear, que mira tú que se les había pedido organizar en su lugar un guateque, pero no. Como han decidido que los seres humanos son despreciables y mezquinos (no las culparemos por esto), también han fabricado unos androides de infiltración llamados Terminator y el tipo grandulón del garito es uno de ellos. Él también viene del futuro y el objetivo que tiene entre ceja y ceja es matar a Sarah. Ante tal narración, Sarah piensa que a Kyle, si es que es así como se llama, le falta un muñeco en el futbolín, porque tú me dirás vaya historia bizarra, que ni los de la Cienciología te entran contándote algo tan peregrino. Aunque está medio acojonada, intenta morderle porque su primer impulso es huir del puto loco este, a lo que el tipo dice "¡Ay, ay, pupa, pupa!".

Se meten en un parking para robar otro coche y abandonar este que no les gusta, y entre tanto siguen su charleta. Kyle cuenta a Sarah más sobre los Terminator. A los modelos antiguos Skynet les ponía máscaras de latex, pero aunque quedaban así más sadomaso los humanos les identificaban pronto. Entonces han hecho modelos más pulidos, a los que se les recubre de carne cultivada de tal forma que parecen humanos de verdad. Se caracterizan por ser tan atrabiliarios como recalcitrantes, que jamás retroceden hasta que consiguen sus objetivos o se les revientan los circuitos. Kyle también cuenta a Sarah que el objetivo es ella y no otra persona cualquiera porque su futuro hijo, que aun no ha nacido, va a ser un manazas con las máquinas al punto de que toda la que cae en sus manos se jode, razón por la que le llaman John "mano erótica" Connor. Esto, unido a su gran carisma y gracejo, va a hacer de él el líder de la resistencia humana.

En estas están cuando ven pasar al Terminator con un coche robado, un coche de la policía en concreto, que mira tú si los androides del futuro son kinkis (y los policías del presente descuidados, porque ya es la segunda vez que les roban en lo que llevamos de relato). Se desencadena una persecución llena de acción que termina con el Terminator estampando su vehículo contra una pared y huyendo por piernas mientras Kyle y Sarah son detenidos por la policía.

I'll be back

Tras la persecución el Terminator quedó tan cascado que parecía un yonki después de un fin de semana intenso. Dan ganas de darle limosna.

Lo siguiente que vemos es cómo Sarah asiste a la grabación de la sesión que acaba de realizar Silberman, el psiquiatra a sueldo de la pasma, con Kyle Reese. Silberman y los polis se descojonan de risa y le dicen a Sarah que Kyle está chiflado y que el otro tipo ha resistido a las balas porque tendrá un chaleco o una armadura debajo de la ropa.

Entremedias vemos que el Terminator se ha pillado un cuartucho en una pensión. Ha salido malherido del choque: se le ha puesto el pelo de punta, se ha quedado sin cejas, se le han averiado los circuitos de un brazo y se le ha puesto un ojo mirando para Cuenca. Se repara como puede, de una manera muy asquerosa y por lo que dice otro tipo que pasa por el pasillo deducimos que huele un poco a choto. El Terminator aprende a mimetizarse con los humanos, por lo que ya domina las expresiones soeces que utiliza para enviar a freír puñetas al tipo del pasillo.

Volvemos con Sarah, le dan una buena noticia que no todo va a ser penar: ya no tiene que compartir piso, su compañera y el novio de ésta han sido acribillados a balazos, así que el apartamento le queda para ella sola ¿qué guay, verdad? Le dicen que se relaje y eche una cabezadita en la misma comisaría, que si no lo logra por los nervios le dan una valeriana.

Mientras esto sucede el Terminator entra por las buenas en la comisaría y dice "Buenas tardes, ¿está aquí Sarah Connor?. Venía a asesinarla de forma sádica y despiadada". El conserje le contesta que tendrá que esperar a que termine que declarar para verla y que no hace falta que le explique a él lo que quiere hacer con ella, pues al fin y al cabo no es asunto suyo. Es entonces cuando el Terminator le dice la célebre frase que ha hecho inmortal a Chuache: "¡Putos burócratas! Volveré". Y vuelve, aparcando su vehículo DENTRO de la comisaría, que ahí no hay zona azul.

El Terminator socializando con los policías.

En medio de todo esto Sarah despierta sobresaltada: oye disparos, gritos y gañidos. El cyborg está pasándoselo pipa jugando al Doom en vivo con los policías de la comisaría. Hay un momento de tensión cuando alguien abre la puerta del despacho donde estaba Sarah, parece que va a ser el Terminator pero resulta ser Kyle. Kyle y Sarah ponen pies en polvorosa mientras el Terminator termina con lo suyo y los policías.

Lo que queda de noche la pasan Sarah y Kyle bajo un puente. Sarah venda una pupa a Kyle mientras le empieza a mirar con ojos tiernos y le pregunta cómo son las mujeres de su época. Él le responde que son apenas distinguibles de los propios terminator, razón por la que él es más virgen un jugador de Minecraft. Ella aprieta el vendaje con toda su mala hostia y él pega un gritito.

Deciden ir a un motel, de esos donde va la gente a hacer cosas sucias, más que nada porque no será plan de seguir a la intemperie. Kyle va al supermercado a por provisiones, y aunque había dejado claro a Sarah que no hablara con nadie la muy zopenca va y llama a su madre, dándole la dirección del picadero donde están, sin saber que estaba hablando con el Terminator quien por su parte había dado una buena ración de pólvora a la madre de Sarah. Cuando Kyle vuelve no ha traído sandwiches sino que ha comprado material para fabricar bombas, ¡no veas las cosas que hacemos en el futuro con el Cheminova!", dice. Sarah decide que a falta de otra cosa para comer con algo habrán de entretenerse y hacen el baile de la rabadilla, concibiendo de esta forma al futuro líder de la resistencia.

Estás terminado

¡Corre Kyle, que nos persigue un animatronic en stop motion!

Exacto, tú estás terminado, acabado, nada que no supieras: pero la historia ésta no, así que continuemos. Tras follar, les parece oír ruidos sospechosos y vuelven a poner pies en polvorosa, justo antes de que el Terminator entre en la habitación, que siendo una máquina malencarada va a ser que no le interesa unirse a la fiesta sino que viene a cobrarse sus vidas. Nueva persecución en la que van robando, tanto ellos como el Terminator, diferentes vehículos según huyen. Finalmente el camión cisterna en el que va el cyborg vuelca y sale en llamas, quemándosele toda la carne cultivada y mostrando éste su verdadera apariencia bajo ésta: un robot chamuscao. Kyle está hecho un llorica y es Sarah, quien toma las riendas de la situación y quien le levanta del suelo a guantazos. Por tanto siguen huyendo y terminan en una fábrica, donde Kyle logra meter un petardo por el culo al robot y reventarle medio cuerpo, si bien él muere en la explosión. Sarah también ha sido herida en la pierna y huye arrastrándose mientras lo que queda del robot se arrastra también tras ella. Así es como este clásico del cine de acción culmina con un espectáculo tan lamentable en el que víctima y victimario se arrastran como babosas, pero en un inesperado giro final Sarah demuestra ser más lista que el robot y logra engañarle para que se meta bajo una prensa hidráulica que ella pone en funcionamiento. Así le aplasta hasta dejarle más plano que el encefalograma de un trumpista y logra liberarse de la amenaza.

Meses después, Sarah es una mujer que ha tomado las riendas de su destino: viaja en avanzado estado de preñez por el norte de México, grabando varias cintas de audio que en el futuro obligará a su hijo a escuchar, todo cosas sobre androides enloquecidos y lo mucho que le cundió aquella noche con Kyle. Aún conserva la pistola que Kyle le había dado en el motel y ha adoptado un perro, lo cual es siempre muy simpático. Al novio ese tóxico que tenía se ve que tras tirarse a Kyle lo dio por terminado, ja,ja.

Reparto

Pues se reparten hostias como panes ¿A eso te referías?. Ah, no, que era a los intérpretes. Pues salen los que dijimos al principio y alguno más.

Producción y curiosidades

Pocas veces una película tan exitosa se ha hecho de forma tan cutre y con tan bajo presupuesto. Cameron decidió ahorrar no pidiendo permisos para rodar en exteriores. Todo esto hace que las escenas de este tipo estén hechas a pijo sacao. La policía intervino más de una vez para dispersar al equipo de rodaje, por lo que puedes dar por hecho que las persecuciones policiales que se ven en la película son reales, grabadas mientras los protagonistas huían de la pasma.

Los efectos especiales, aunque ahora te den risa porque se notan los muñecos, los animatronics y el stop motion que parece hecho en un proyecto escolar, para entonces eran la hostia: así que un respeto, niñato.

La BSO es buenísima y el tema principal un temazo. Y pensar que todo lo hizo un tío con un Casio, para ahorrar costes en contratar músicos.

La historia está basada en varios relatos e ideas de Harlan Ellison, a quien Cameron se los robó sin ningún pudor. Más adelante le incluyó en los créditos de la película, que no se diga que Cameron no reconoce el trabajo ajeno, aunque sea vía sentencia judicial. La forma de Terminator, el cyborg asesino, está basada en diferentes sueños húmedos que Cameron tuvo de adolescente, participando luego en la idea con varios storyboards.

Cameron pensó originalmente en el Terminator como un ser indestructible, pero que a la vez tuviera una apariencia mediocre y enclenque, como de vendedor de crecepelos, por eso pensó primeramente para el papel en Lance Henriksen, quien hace de esbirro del comisario en la película. Otros nombres que fueron descartados fueron O. J. Simpson porque a Cameron no le parecía creíble que alguien así pudiera matar a nadie (es buen cineasta, no buen criminólogo), Homer Simpson, quien a Cameron le pareció tener una apariencia demasiado inteligente para interpretar el papel y Sylvester Stallone que fue descartado por tener una cara demasiado expresiva. Finalmente ofrecieron a Michael Biehn el papel de Terminator y a Chuache el de Kyle Reese. Pero alguien se dio cuenta que igual el que el protector del futuro fuera tres veces más grande y fuerte que el supuesto cyborg indestructible le quitaba credibilidad a la película. Al final les intercambiaron, cosa que hicieron a regañadientes los propios actores, y el hecho de que Arnold no supiera actuar benefició la imagen de robot hierático que tuvo su personaje.

Sin embargo Arnold era un actor de método, ahí donde lo ves. Durante la filmación trataba a Linda Hamilton y a Michael Biehn de manera borde y violenta, para meterse más en el papel del robot asesino que quería matarles. Cuando comía junto todo el equipo de producción se sentaba entre ambos y se tiraba flatulencias con perfume a anabolizante. Por todo ello Arnie se lo pasó tan bien que fue él quien propuso a Cameron hacer una secuela más adelante.

Recepción e influencia

A pesar de lo que puedas creer, The Terminator no fue pensada como una película comercial, sino que los muy imbéciles se creían que estaban haciendo arte y ensayo. A consecuencia de ello tuvieron un gran e inesperado éxito de taquilla y ganaron muchísimo dinero. Por culpa de esta película se lanzó la carrera de James Cameron e hizo en años posteriores cosas como Titanic. También se consolidó la de Arnold, que gracias a esta película llegó a ser Gobernador de California: ¿quién no querría a un robot asesino como gobernante?. Los responsables de efectos especiales también vieron su carrera potenciada, siendo contratados en películas como Eduardo Manostijeras, Jurassic Park o Pirañaconda, donde quizás no pusieron tanto esfuerzo como en las anteriores.

La película ha tenido demasiadas secuelas, así como videojuegos, muñequitos, y merchandising perronero de todo tipo, y ha inspirado a grandes músicos como Ojete Calor. En 2008 la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos seleccionó la película para su preservación en el National Film Registry encontrándola "que mola mazo". Desde entonces la reponen cada poco en las residencias públicas de ancianos, con la esperanza de que en su demencia se crean robots del futuro y se exterminen unos a otros. De esta manera el Congreso espera que se ahorren costes en clases pasivas.

Véase también

Notas

  1. Bebida muy popular en los ochenta: una especie de zumo de naranja en polvos, cutre y sintético
Fin.jpg Para ver todas las películas juntas
entra aquí.



Incicito.png ESTE ARTÍCULO ESTÁ NOMINADO PARA QUEDAR ENTRE LOS DESTACADOS.

¿No es genial? ¡Una sonrisa y prepárate, porque si gana,
podrás verlo en la Portada! (algún día)...
Incicito.png ¡Este artículo está nominado para ser destacado! - Si gana, ¡podrás verlo en la Portada!