Hititas

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Imperio de los Hitos
El Reino del Hierro Oxidado
Hatti-Fatty-Boom-Boom
BanderaHititas.png
Escudo Hititas.png
(Bandera) (Escudo)
Lema Si no está escrito, no sucedió (y si está escrito, mentimos)
Himno El sonido de un martillo golpeando un dedo
Mapa Hititas.jpg
Esa mancha marrón rodeada de gente que les odia
Capital Hattusa (un pedregal)
Mayor ciudad Ninguna, eran cuatro chozas
Lenguas oficiales Jeroglífico indescifrable, Gruñidos, Nesita
Gobierno Tiranía hereditaria con puñaladas
Líder Soplapollamu I
El Gran Labarna
Área Lo que alcancen los carros antes de romperse
Población Tres mil soldados y una cabra
Moneda Cabezas de enemigos
Gentilicio Hijos de Hatti
Zona horaria Hora de matar
Dominio de internet
Código telefónico
Inventaron el hierro para dar palizas más fuertes

Los Hititas (del acadio Hittum, que significa Más titas que los Hattianos) fueron una civilización de bárbaros indoeuropeos que se bajaron de las montañas para arruinarle el día a todo Oriente Medio. Conocidos por ser los primeros en descubrir que un palo de hierro duele más que uno de bronce, fundaron un imperio basado en sus huevos.

Situados en la actual Anatolia (un secarral lleno de piedras), los hititas se pasaron medio milenio dándose de madrazos con los egipcios y los asirios para ver quién la tenía más grande (la frontera). Al final, desaparecieron tan rápido que durante 3.000 años la gente pensó que eran un mito inventado por la Biblia para rellenar páginas.

Historia

Orígenes

Nadie lo sabe. Los eruditos dicen que vinieron de Las Estepas, que es la forma científica de decir de un lugar horrible donde hace frío. Al llegar a Anatolia, se encontraron con los Hattianos, una gente pacífica que hacía sombreros (no confundir con los Haitianos que son caníbales y no hacen sombreros). Los hititas, haciendo gala de su diplomacia, los masacraron, les robaron las tierras, les robaron los dioses y, como eran unos vagos redomados, les robaron hasta el nombre. Se hicieron llamar Gente de Hatti, porque inventar un nombre nuevo requería pensar y ellos estaban ocupados afilando cosas.

El Reino Antiguo

Carro de guerra hitita con capacidad para tres suicidas.

El fundador fue un tal Labarna I, un cacique local con síndrome de niño Emperador cuyo nombre se convirtió en sinónimo de Rey, de la misma forma que César o El Padrino. Su política exterior consistía en señalar la ciudad del vecino y gritar ¡MÍO!.

Su nieto, Mursili I, llevó el vandalismo a nivel internacional. En un ataque de aburrimiento porque no salía el nuevo de Civilization, marchó 2.000 kilómetros hasta Babilonia, saqueó la ciudad, incendió los templos y robó la estatua del dios Marduk solo para usarla de adorno de baño. Sin embargo, la karma hitita es rápida porque al volver a casa cargado de oro y concubinas, su cuñado Hantili (un contable envidioso) le abrió la garganta en el pasillo de palacio, justificándose de que solo le quería enseñar una afeitadora nueva que funcionó porque ya no le volvió a crecer barba.

Tras esto, el imperio entró en una fase conocida como El periodo de los reyes que duran dos telediarios, donde la esperanza de vida del monarca dependía de lo rápido que corriera su guardia personal.

El Imperio Nuevo

Aquí llega la edad de oro, o al menos, de barro cocido. El rey Suppiluliuma I (trata de decirlo sin escupir) fue el verdadero artífice del imperio. Era un tipo tan duro que mató a su propio hermano para subir al trono, lo cual en la corte hitita se consideraba un gesto de cariño. Conquistó Siria mediante el sutil método de quemar las cosechas y enviar cartas a los reyes locales diciendo: ¿Ves ese ejército? Pues eso.

La fama de Suppiluliuma era tal que la viuda de Tutankamón le escribió una carta pidiéndole un hijo para casarse, porque los hombres egipcios eran demasiado blandengues. El rey hitita envió a su hijo Zannanza, pero los egipcios, que eran traicioneros por naturaleza, lo mataron en el camino. Suppiluliuma respondió con una plaga que diezmó a medio Egipto.

La Batalla de Qadesh

Ramsés II huyendo... digo, cargando heroicamente hacia atrás apuntando a sus caballos para que vayan más rápido.

El evento estelar de la Edad del Bronce. En una esquina, Muwatalli II, un hitita gordo y barbudo. En la otra, Ramsés II, un egipcio vanidoso con exceso de maquillaje.

Se encontraron en Qadesh. Los hititas usaron su arma secreta: carros de combate de tres plazas (uno conduce, uno dispara, uno sujeta el escudo para que no les maten y a veces toma selfies). Los egipcios usaron su arma secreta: correr muy rápido.

  • Versión egipcia: Ramsés mató él solo a 100.000 hititas con una mano mientras con la otra se peinaba la barba.
  • Versión hitita: Ramsés lloró como una niña y pidió clemencia mientras se peinaba la barba.
  • Realidad: Se dieron una madriza hasta que se cansaron, nadie ganó nada, y firmaron el Tratado de Qadesh, que es el primer documento histórico que dice: Ni pa ti, ni pa mí, lo dejamos aquí y nos vamos a comer.

Organización

El Rey

El rey (Labarna) no era un dios, a diferencia del faraón, que se creía hijo del Sol. El rey hitita era el primero entre sus iguales, lo que significaba que cualquiera de sus nobles podía apuñalarlo si no estaba atento, lo que pasaba tres veces al día. Para evitar esto, crearon la Burocracia Total.

De su capital solo quedan estos michis solidificados en carbonita.

Los hititas tenían TOC. Lo escribían TODO. Si un campesino robaba una gallina, había tres copias del juicio en tablillas de arcilla: una para el rey, una para el templo y una para la gallina. Gracias a esto sabemos que su vida era miserable y llena de multas. Su código legal era curioso: no te mataban por casi nada, preferían cobrarte por casi todo.

  • ¿Asesinato? 100 piezas de plata.
  • ¿Robo? 20 piezas.
  • ¿Bestialismo? Depende del animal (no es coña, tenían tarifas diferenciadas para cerdos y caballos).

Religión

Se hacían llamar El Reino de los Mil Dioses®. Su estrategia teológica era simple, si conquistaban un pueblo, secuestraban a sus dioses y se los llevaban a la capital. Tenían el panteón más saturado de la historia.

  • Teshub: Dios de la Tormenta. Un tipo con un hacha y un rayo que siempre estaba cabreado, probablemente porque su mujer, Hebat, era la que mandaba de verdad.
  • Telepinu: El dios agrario. Famoso por un mito donde se enfada, se esconde en el bosque y se echa a dormir, jodiendo la agricultura mundial hasta que una abeja le pica en el culo para despertarlo. Refleja fielmente la ética laboral hitita.

El secreto del hierro

Hacían las mejores espadas gigantes de hierro, no servían para nada, pero mantenía alejados a los curiosos y bicuriosos.

Mientras el resto del mundo seguía jugando con espadas de bronce que se doblaban al golpear un queso duro o a veces casi duro, los hititas aprendieron a fundir piedras negras para sacar hierro. Esto les dio una ventaja brutal en el campo de batalla. Un soldado egipcio golpeaba con su espada dorada y brillante; el hitita bloqueaba con su barra de hierro oxidado y le partía el cráneo y la espada a la vez. Guardaron el secreto bajo pena de muerte, convirtiéndose en los primeros traficantes de armas de destrucción masiva.

Colapso

Hacia el 1200 a.C., ocurrió lo que los expertos llaman El Apocalipsis de la Edad del Bronce. Fue una fiesta donde invitaron todos:

  1. Los Pueblos del Mar: Una pandilla de hooligans en barcos que llegaron, quemaron la costa y no dejaron propina.
  1. Los Kaskas: Unos montañeses salvajes que llevaban siglos tirando piedras a Hattusa desde los cerros y finalmente acertaron.
  1. El hambre: Porque Telepinu se volvió a dormir.

La capital, Hattusa, fue quemada hasta los cimientos. Los escribas, fieles a su oficio, se quedaron escribiendo Nos están matando, ayuda, traed bocadillos hasta que el fuego coció las tablillas, preservando sus lamentos patéticos para la eternidad, Inciclopedia lo leyó ayer y envió ayuda que se espera llegue mañana.

Lista de reyes

Nombre Hazaña principal Causa de muerte
Hattusili I Fundar el chiringuito y gritar mucho Viejo y amargado
Mursili I Robar a los babilonios Asesinado por su cuñado (clásico)
Telepinu Escribir un edicto diciendo dejad de matar al rey, coño Murió de aburrimiento
Suppiluliuma I Tener el nombre más largo y conquistar todo Peste (traída por prisioneros egipcios, venganza de momia)
Muwatalli II Empatar con Ramsés II Infarto por comer demasiada grasa
Suppiluliuma II Ser el último y apagar la luz Desaparecido en combate (probablemente huyó)

Legado

¿Qué nos dejaron? Nada. Absolutamente nada. Bueno, ruinas feas y muchas tablillas con quejas legales. Su idioma fue descifrado por un checo en 1915 que se dio cuenta de que Watar significaba Agua, mostrando que los hititas eran básicamente ingleses con problemas de dicción y mucho polvo encima.

Véase también