Gastronomía de Inglaterra

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La gastronomía de Inglaterra es un compendio de recetas que a menudo ha sido confundido (no sin razón) con el Manual de Tortura del Servicio Secreto Británico (más conocido como BBC).

Allá usted, pero le recomendamos que se de una vuelta por Comida Italiana.


Orígenes

Cuando los primeros chinos, japonseses provinientes del norte de España llegaron a las costas inglesas hace 10.000 años se dieron cuenta (demasiado tarde) que el entorno no era el más propicio para asentarse. Como no era plan de volver a casa a por avíos de puchero, tuvieron que apañarse con lo que encontraron por allí, que no era mucho. A base de comer solo raíces y tubérculos, consiguieron unas glandulas salivares hiperdesarrolladas; a partir de entonces comenzó la tradición inglesa de cocinar cualquier cosa que no pueda huir del caldero.

Todo inglés que se precie ha tomado alguna vez un buen plato de Naked Beans.

Aparte de la capacidad de digerir hasta las piedras, el exceso de saliva producido por estas glándulas tiene unos curiosos efectos secundarios; empuja a los ingleses que se encuentran en una situación complicada a decir comentarios jocosos. A esta actitud se le denomina flema inglesa y es clave para comprender la filosofía que subyace en su cocina. Un famoso chef inglés del siglo XVIII, cuyo nombre no ha llegado hasta nosotros, la resumió así:"No hay nada que no se pueda tragar, siempre que nos lo tomemos con calma y mucha mucha mucha mucha mucha mucha sal salada, como caballeros" En la Edad Media el rey Enrique VIII promulgó una serie de leyes sobre la comida inglesa entre las que destacaban como hacer un buen desayuno y que todo debía tener más calorías que una tonelada de grasa de ballena.

Famoso ejemplo de flema inglesa es el caso de Sir Ian Mckellen, quien, mientras se hallaba en el Cambridge Gay Society (exclusivo y amanerado club londinense) luchando contra un roast-beef especialmente persistente, fue sorprendido por un grupo de homófobos que entró con bates de cricket dispuestos a destrozar perfumados cráneos. El señor Mckellen guardó la compostura sin pestañear mientras acababa el último pedazo del peleón filete; hecho esto, se enfrentó a los agresores y les dijo «Por Dios caballeros, cualquiera pensaría que están realmente desesperados por pertenecer a este club». Ante esto, los atacantes huyeron con el rabo entre las piernas al no poder soportar el olor de la salsa de ajo que acompañaba al roast-beef. Con esta explicación se puede comprender con más facilidad como es posible que un ser humano se alimente de esa forma voluntariamente y afirme sin complejos que la comida inglesa es la mejor del mundo (o por lo menos de la Commonwealth, que es como decir del mundo).

Por otra parte, la cocina inglesa es una gran heredera de la tradición culinaria del Imperio romano, con la que comparte su objetivo principal: desconcertar al paladar. Sólo tras milenio y medio de horas de duro trabajo en los fogones infernales de la Torre de Londres, han logrado los ingleses superar el nivel del histórico imperio, y vaya si lo han aprovechado.

Materias primas

Los beneficios de la comida inglesa son indudables...

Aparéntemente la dieta inglesa no lleva ingredientes perjudiciales para la salud, o al menos la Organización Mundial de la Salud nunca se ha pronunciado sobre este enigmático hecho. Se cree que su característico sabor se puede deber principalmente a ciertas reacciones químicas a nivel atómico que escapan a la observación empírica de los científicos. No podemos conocer a ciencia cierta el alcance de tal revelación; tal vez nos encontremos ante la solución para explicar a la perfección la interacción de las partículas subatómicas con la pimienta negra. Una teoría alternativa, sin embargo, sugiere que los expertos de la OMS estaban comprados.

En la época colonial, mano barata de trabajo llegó a la metrópolis en busca de una nueva vida. Esta horda de indios, jamaicanos y yanquis trajo consigo su cultura gastronómica. Pero de poco sirvió, pues los ingleses, con su característico imperialismo, prefireron dar de lado a los extranjeros; estos se vengaron infiltrándose lentamente en sus cocinas, contaminando sus platos con ingredientes totalmente desconocidos hasta entonces (como jabón, matarratas o pelusas). Sorprendentemente, a los ingleses les gustó la nueva cocina y se aplicaron como nunca a innovar sus platos; así nació la New English Gastronomy, sociedad dedicada exclusivamente a la creación de platos vanguardistas basados en la gastronomia tradicional inglesa. Algunas de sus creaciones han tenido un éxito explosivo, literalmente hablando.

Platos más tradicionales

Roast Beef

El plato más conocido, internacionalmente tiene mucho éxito sobre todo en las zonas de veraneo de los británicos (costa española, sur de Portugal, etc...). Reservado especialmente para el Sunday, Dinner Sunday (domingo, sangriento domingo) como conmemoración de algo muy importante que les pasó hace mucho tiempo. Su ingrediente principal es la suela de zapato vieja al horno acompañada de patatas también al horno, vegetales al horno, y en ocasiones sumamente importantes (cuando te visita ese pariente al que odias en secreto), brocoli al horno.

Yorkshire Pudding
... aunque incomprensiblemente siempre hay quien hace dieta.

Esta variante de pudding debería ser una especie de pasta con forma de magdalena elaborada con huevos, harina y leche, todo ello metido en el horno; sin embargo, estudios recientes han demostrado que frecuentemente se trata de un cacho de rueda de tractor tratada con rayos uva. Suele usarse como acompañamiento para el roast beef, lo que lo hace doblemente desagradable. Como curiosidad, se puede señalar que si se deja al aire libre durante una semana adquiere la dureza del cemento, por lo que en la campiña inglesa se usaba antiguamente para levantar muros contra los asedios de los normandos.

Shepherd's Pie

Traducido como Pastel del Moribundo ya que en el siglo XVII era el plato con el que las enfermeras practicaban la eutanasia con los pacientes sin solución. De hecho era proverbial el dicho de " Be careful guy, because a Shepherd's Pie is on your way" (Pórtate bien o te encontrarás una sorpresita a la hora de almorzar), usado por las esposas a modo de advertencia. Consiste en carne picada de cordero, puré de patatas y queso, y es el preferido por nuestros amigos ingleses para las grandes ocasiones (funerales y velatorios).

Steak and Kidney Pie

Un plato de degustación exquisita que sólo los gourmets más experimentados son capaces de apreciar en toda su magnitud. Es básicamente un pastel compuesto de desperdicios animales, desperdicios vegetales y desperdicios minerales, metidos en un molde al horno. Los gourmets dicen que el tiempo óptimo de cocción son cinco años; si se deja más tiempo, se corre el riesgo de que la plasta resultante se adhiera a la puerta del horno, impidiendo toda posibilidad de abrirlo.

Little Roasted Spaniards
Little Roasted Spaniards listos para tomar. ¿No se le hace la boca agua?

Tras la muerte de María I de Inglaterra, la nación se encontraba sumida en el más absoluto caos. Las guerras religiosas estallaron por doquier y para zanjar el asunto los protestantes anglófilos decidieron echar a la hoguera a los católicos hispanófilos. Para celebrar esta ocurrencia tan audaz, un cocinero de un suburbio del East End puso a la venta ratas asadas con el cariñoso apelativo de Little Roasted Spaniards o dicho de otro modo, Españolitos Asados. El éxito fue tal que el rey Felipe II envió un correo a la embajada inglesa en Madrid (en realidad un pub) instándole a tomar medidas para solucionar tan bochornosa situación; al cabo de una semana la reina inglesa ordenó sustituir a las ratas por culebras, en gesto de buena voluntad. En el siglo XVIII la receta pasó al olvido y hoy en día sólo es una anecdota que los guías turísticos comentan con hilaridad a los curiosos visitantes del extranjero, aunque se rumorea que en oscuros restaurantes de los suburbios (donde los turistas despistados son aligerados de su cartera) esto es algo más que una leyenda...

Fish and Chips

Con este plato se demuestra lo sofisticada que puede llegar a ser la cocina inglesa. Bacalao rebozado en aceite requemado de girasol y patatas fritas congeladas, simplemente majestuoso. Su degustación produce un estallido de notas de sabores. Creerá que la Sinfónica de Viena anida en su paladar, aunque en realidad es muy posible que esté sufriendo alucinaciones debido a la trombosis cerebral producida por las altas cotas de saturación de grasas en sangre.

Bebidas

Hierbajos metidos en agua hirviendo con azúcar y algo de leche, una de las especialidades inglesas por excelencia. Los ingleses lo suelen llamar "oldchai" (Old Tea). ¿Quién puede resistirse a tal delicia?

Ale
Ayudando a los ingleses feos a tener sexo desde 1337.

Cerveza negra con sabor a tostada. Inventada por Ocioso O'Neal, irlandés borracho que tras perder todo aprecio por la vida jugó a ser Dios en su laboratorio clandestino. Su característica principal es la falta de gas, lo que produce una caña de muy poca espuma; sepa que los británicos se sienten estafados si el camarero se atreve a servirles una cerveza que tenga una capa de espuma de más de un milímetro de grosor. Se rumorea que una cerveza mal servida en un pub de la costa fue la principal razón de la Guerra de los Cien Años.

Cerveza no Ale

Cuando se acaban los barriles de cerveza Ale, a un buen inglés le vale cualquier otro tipo de cerveza mientras esté calentita. En caso de no haber cerveza Ale ni cerveza calentita, un buen inglés siempre acepta cualquier otro tipo de cerveza sea cual sea su estado.

Sidra

Bebida isotónica fabricada con manzanas principalmente. Puede contener trazas de alcohol, salvo tras la decimonovena copa; en este punto es más posible que el alcohol contenga trazas de manzana.

Agua del río Támesis

Se dice que cuando bebes este agua, ya ha pasado por los sistemas digestivos de cuatro personas y dos cisnes antes que el tuyo. A los niños londinenses les bautizan con estas aguas, esta es la razón de que tengan tentáculos y devoren gatitos, pero esa es otra historia. Es la bebida más consumida por los british quienes de vez en cuando hasta se duchan en ella.

Ciudadana inglesa degustando del almuerzo.

¿Qué se puede decir del té que no se haya dicho ya? Absolutamente nada.

Café

Los ingleses suelen beber un café especial. La característica que le hace especial es que tiene poco café y mucha agua del río Támesis. Con un par de gotas de leche el café se vuelve prácticamente blanquecino. Como sabe tan mal, los ingleses prefieren tomar té. Para los extranjeros que no beben esa extraña infusión no les queda otro remedio que tomar el diarreico café inglés.

Sunny Delight

Es el zumo de naranja oficial de Inglaterra. Se cree que contiene dos gotas de zumo de naranja por cada diez botellas. Está fabricado por la multinacional "Procter & Gamble" responsable de otros éxitos de ventas como: Detergente Ariel, Mister Proper, Old Spice, Pringles, champú Pantene, cremas de dientes, etc.

Tónica

También llamada agua de tónica. Es demasiado asquerosa como para hablar de ella.

Tradiciones culinarias

Tradicional vaca loca inglesa, aderezo fundamental de cualquier plato que se precie.

Todo turista preparado que visite el Reino Unido sabe que la regla de oro para entender a los ingleses y no caer en el más profundo de los ridículos es que allí todo se hace al reves (o bien por la izquierda o bien por detrás). De modo que si en su país escupir en la cara es un insulto de lo más grave y no esté muy bien visto, lo más probable es que en Inglaterra sea una norma elemental de cortesía. Para asegurarse el éxito de quedar como un refinado gentelmen o una prudente lady siga nuestro consejo; Quedese en su casa.

Desayuno

Los británicos son un pueblo de lo más optimista; por ello, por las mañanas suelen tomar un desayuno muy completo por si resulta ser su última comida. Compuesto generalmente de huevos fritos, patatas fritas y bacon frito, contiene una media de 8.000 kilocalorías. Esta comida tan hipercalórica proviene de las hambrunas que se pasaron en las islas durante la Segunda Guerra Mundial, en un arrebato de locura sus habitantes juraron al unísono que Jamás volveremos a pasar hambre y si la guerra termina, nos pondremos como unos cerdos.

Hora del té
Un grupo de científicos ha desarrollado este modelo ultramoderno de robot dotado de papilas gustativas. ¿Adivina su nacionalidad?

Esta hora es como la siesta para los españoles o el harakiri para los japoneses; no intente buscar tiendas abiertas y procure no sufrir una angina de pecho en este momento. Todo, repito, todo el Reino Unido se encuentra paralizado. Es el momento en que hasta los rudos trabajadores del acero toman sus tazas de fina porcelana inglesa, sacan sus servilletas y aprovechan para degustar un mi nombre es earl grey[1] acompañado de unas galletitas escocesas. Son momentos para el esparcimiento, la lectura de Hamlet y suele ser la hora del día más indicada para pasear desnudo por las calles, puesto que nadie está mirando (cosa que suelen hacer los extranjeros con una insistencia fastidiosa, especialmente tras la decimonovena copa de sidra).

Oficialmente la ceremonia comienza a las cinco de la tarde; en ese momento la gente corre despavorida en circulos alrededor de unas sillas en busca de una cup of tea (taza de café[2]). El último se queda sin ella y es deportado a Nueva Zelanda pudiendose llevar a la persona de su elección[3].

Notas

  1. Variante de té procedente de Sri Lanka muy apreciada por su sabor a mostacho sudado.
  2. ¡Recuerde que estamos hablando de esos tíos que conducen por la izquierda y miden las cosas en pulgadas!
  3. Esto explica porque la mitad de la población neozelandesa odia a la otra mitad.
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Artículo destacado

Este artículo ha sido destacado en la Portada por decisión popular.

Los rumores sugieren que sus autores fueron instruidos
por el mismísimo Miguel de Cervantes.

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