Sumeria

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Sumerum Totallum Awesomius Sumeria la Genial
BanderaSumeria.png
Sumeriapedia.png
(Bandera) (Escudo)
Lema "Nosotros inventamos todo primero" #TeamSumeria
Himno La marcha de la escritura cuneiforme

Entre dos ríos, como vivir entre dos suegras.

Capital Ur, Uruk, Nippur (tenían muchas porque no se ponían de acuerdo y se odiaban entre ellos)
Mayor ciudad Babylon (antes de que se volviera famosa)
Lenguas oficiales sumerio y "gruñidos organizados"
Gobierno Teocracia con WiFi gratis en los zigurats
Líder Gilgamesh (el original), Sargón I, Hammurabi Jr. y otros con nombres impronunciables
Rey-Sacerdote-Influencer
Área Muchos campos de cebada
Población Más de 3 pero menos que una ciudad actual
Moneda Cebada, ovejas y tablillas de arcilla (las primeras criptomonedas)
Gentilicio sumerios geniales
Zona horaria Antes de Cristo
Dominio de internet .sum (no funcionaba muy bien)
Código telefónico Comunicación por señales de humo
Precedido por Sucedido por
Sinbandera.png Caos primitivo y tribus que vivían en cuevas
Sinbandera.png Babilonia y otros que copiaron sus inventos
Primera civilización en quejarse de que "los jóvenes de hoy no respetan"
Cita3.png¿Egipcios? ¡Por favor! Nosotros ya teníamos escritura cuando ellos aún dibujaban pajaritos.Cita4.png
Sumerio anónimo presumiendo en una tablilla de arcilla.
Cita3.pngTodo lo que ustedes han inventado, nosotros ya lo habíamos hecho hace 3000 años.Cita4.png
Fantasma de Gilgamesh en una sesión espiritista moderna.
Cita3.pngLos sumerios fueron tan innovadores que hasta inventaron el concepto de inventar cosas.Cita4.png
Historia para Dummies intentando explicar lo inexplicable.

La Civilización Sumeria (o el lugar donde se inventó todo antes que en cualquier otro lado) fue la primera civilización que dejó de vivir como salvaje y construyó ciudades con aire acondicionado (los zigurats eran fresquitos por dentro). Ubicada en Mesopotamia, que significa entre dos ríos en griego (aunque los sumerios no hablaban griego, pero bueno), se caracterizó por ser la primera en todo: primera ciudad, primera escritura, primera rueda, primera cerveza, primera historia, primer gobierno corrupto, primera crisis económica y probablemente los primeros en quejarse de que antes todo era mejor recordando cuando eran cazadores-recolectores.

Historiografía

Jules Oppert, el loquito que se inventó Sumeria y nos hizo creer que existe.

¿Quiénes son los sumerios? Ah, sí, esos...

Durante mucho tiempo, la historia oficial solo tenía cojones para los egipcios (con sus momias tiesas y pirámides tan grandes que hasta hoy presumen de tener el rabo más tieso del desierto) y los romanos (con sus togas sueltas sin calzoncillos debajo y sus gladiadores se daban madrazos épicos en pelotas). Nadie se acordaba de los sumerios De hecho, los arqueólogos se tiraron un siglo cavando en el sitio equivocado, rascando tierra como monos ciegos en busca de asirios y babilonios, que al menos salían en la Biblia follando con profetas o construyendo torres para tocarle los ovarios a Dios. Fue gracias a cracks como Julio Oppert, cuando pillaron que había un idioma más viejo que su suegra, el sumerio, que se infiltraba en las tablillas de arcilla como un virus. La movida explotó cuando desenterraron miles de tablillas en sumerio por ahí. Resulta que sí, los sumerios existieron de verdad, y no eran un sueño húmedo de los historiadores. Y ahora, gracias a Internet, hay diccionarios online para mamarte el cerebro con su idioma, por si quieres pavonearte como un friki de nivel dios, soltando cuneiformes en una fiesta y dejando a todos burlándose de ti por no tener pareja (seguramente de envidia).

Definiciones: Sumer, Sumerio y Sumerios

¡¿Sumer, qué cojones?!

El término «Sumer» se lo sacaron del culo los acadios, porque el nombre original de la región, ki-engi, suena a insulto que le sueltas a tu madre política cuando te ha tocado mucho los cojones en un idioma que ya nadie habla porque todos los que lo usaban murieron hace milenios. Los historiadores modernos, en un arranque de creatividad digno de llamar a un perro «Perro», llamaron a la gente de ese agujero «sumerios». Como descubrieron a finales del siglo XIX después de rascarse las pelotas durante décadas, la búsqueda de la «raza sumeria» fue tan productiva como buscar monedas de oro entre los cojines del sofá de tu abuela: solo encuentras migas, pelos de gato y granadas de fragmentación.

Su tierra

Esto que parece una irritación cutánea venérea es el mapa de Sumeria. Si te pica, ve al médico.

Sumer no era un país de verdad, era una región en el culo del sur de Mesopotamia, con más pantanos y barro pegajoso que la cola de Shrek. Su clima era tan pinchadamente seco que lo único que crecía sin regar eran las piedras y alguna que otra planta suicida con ganas de morir joven. A pesar de semejante mierda de terreno, los sumerios, con un par de huevos del tamaño de sandías, construyeron ciudades como Uruk y Ur, que eran los Manhattan de la época, solo que en lugar de rascacielos tenían templos escalonados gigantes que no se entendía para servían. De seguro eran naves espaciales sin motor, hechas de roca pura y con el diseño aerodinámico de un ladrillo.

Su idioma

El sumerio es un «idioma aislado», que es la manera elegante de decir que no se parece a nada conocido y que probablemente se lo inventaron unos cabrones fumados. Imagina una lengua tan rara y deforme que los lingüistas, por mucho que se maten estudiándola no encuentran un solo puto pariente lingüístico. Es como si fuera el último sobreviviente de una familia lingüística entera que se estampó contra una montaña en un accidente de autobús prehistorico. Los estudiosos de hoy se vuelven tontos intentando descifrar su fonología, que según los expertos debía sonar como un pato en celo intentando cantar ópera con laringitis mientras se ahoga en barro mesopotámico.

Historia

Los primeros días

Los sumerios inventando la rueda, seguramente mientras se quejaban de que ya no se hacían ruedas como en los tiempos de sus abuelos, que rodaban solas y hasta tenían música.

Todo comenzó cuando un grupo de personas (probablemente humanos, aunque no se descarta que fueran extraterrestres con muy mala pinta) se cansaron de andar por ahí como nómadas, arrastrando sus chozas de caña y sus macetas rotas bajo el sol del infierno mesopotámico. Un día, uno especialmente harto, llamado Urbano-totep (nombre real, no lo inventé porque suena a mezcla entre "urbano" y "tepetate"), dijo: "¿Y si nos quedamos aquí? ¿Y si construimos casas permanentes, como si fuera una especie de asentamiento legal?" La idea fue tan revolucionaria que generó debates interminables, pleitos familiares, canciones satíricas y al menos tres suicidios. Tardaron 300 años en ponerse de acuerdo, pero finalmente lo lograron, porque todos los que decían que no ya estaban muertos (sospechoso).

El primer gran problema fue decidir dónde demonios construir la ciudad. Unos querían cerca del río Tigris porque el nombre suena a tigre, otros preferían el Éufrates por su flujo más poético. Un grupo extremista propuso fundar una ciudad en mitad del desierto para tener privacidad, como en las Vegas y poder casarse con sus primas, como en las Vegas. Tras varias batallas campales, con palos, piedras y discusiones sobre zonificación, construyeron varias ciudades. Así nació el concepto de “ciudad-estado”, que no era más que una forma de decir “aquí mandamos nosotros y si no te gusta, jódete y vete a otra parte”.

La época dorada

La Inciclopedia en cuneiforme marca el fin de la prehistoria y el inicio de la historia. O quizás solo el momento en que alguien decidió que ya era hora de dejar de dibujar pollas en las cuevas.

Entre el 3500 y el 2334 a.C., los sumerios entraron en su época dorada, que consistió en inventar todo lo que hoy consideramos civilización, probablemente mientras tomaban cerveza y decían: “¡Oye! ¿Y si hacemos… esto?” que podía referirse desde la historia hasta las orgías.

Primero crearon la escritura cuneiforme, no por amor al arte ni nada romántico, sino porque ya no podían seguir pintando en paredes como adolescentes rebeldes. Necesitaban una forma más seria de insultar a sus vecinos, cobrar impuestos y anotar quién les debía dinero en cebada para romperles las piernas. Así que cogieron un palito puntiagudo, lo clavaron en tablillas de arcilla y listo: nació la burocracia.

Luego inventaron la rueda, después de siglos de ver cómo los demás cargaban cosas a hombros y pensar: “Estos son unos idiotas”. Las primeras versiones eran de madera torcida y chirriaban como puertas embrujadas, así que cada vez que alguien salía a comprar cebada, media ciudad despertaba gritando “¡CÁLLATE ESE CARRO, CABRÓN!” desde sus camas de barro.

Pero su mayor legado, sin duda, fue la cerveza. No cualquier cerveza, sino la madre de todas las cervezas, la bebida sagrada que los dioses les regalaron después de ver que trabajaban duro y necesitaban algo para seguir creyendo en los dioses. La cerveza era tan importante que incluso tenía diosas dedicadas a ella, como Ninkasi, que no solo era diosa de la cerveza, sino también de las resacas. Las matemáticas no las inventaron para calcular órbitas ni ecuaciones cuadráticas, sino para determinar cuánta cebada convertir en cerveza sin arruinar la economía local. También crearon el calendario para saber exactamente cuándo empezaba la temporada de cerveza fuerte y cuándo hacer promociones tipo “dos por uno” en templos.

Y claro, como en toda sociedad moderna, necesitaban leyes. Así que establecieron códigos jurídicos, principalmente para castigar con severidad a quienes aguaban la cerveza (pena máxima: beber mil litros de agua del río), robaban cebada o se llevaban el carro prestado sin devolverlo.

También desarrollaron el primer sistema de irrigación conocido porque se cansaron de que sus campos se convirtieran en polvo cada verano y tuvieran que pedir prestada cebada a tribus vecinas, lo cual era humillante.

La caída, el renacimiento y la caída otra vez

Un Zigurat sumerio, el primer rascacielos de la humanidad (y también el más lento de construir). Subir hasta arriba sin ascensor era considerado un acto de purificación espiritual, aunque la mitad llegaba arriba ya purificada porque se había cagado encima del esfuerzo.

Después del año 4500 a.d.I, (antes de Inciclopedia) los sumerios entraron en la crisis más patética de la historia: la crisis barbística. Ya nadie sabía qué coño hacer con las putas barbas. Algunos intentaron bigotes en espiral que parecían sacacorchos defectuosos, otros se pusieron trenzas laterales con cascabeles que sonaban como maracas cada vez que masticaban. Hubo un loco que intentó una barba en forma de zigurat, pero se le enredaba la comida y tardaba tres horas en desenredar un trozo de pan. Los jóvenes empezaron a afeitarse en señal de protesta, lo que provocó que los ancianos gritaran "¡En mis tiempos las barbas llegaban hasta los huevos y nadie se quejaba!". Fue un golpe cultural tan duro que algunos historiadores creen que ahí empezó realmente la decadencia: cuando ya no puedes ni peinarte la jeta con dignidad, tu civilización está jodida.

Y por supuesto, todos los vecinos cabrones querían copiarles todo. Los sumerios eran como ese vecino hijo de puta que tiene la tele más grande, la barbacoa que funciona sola y una cortadora de césped que parece una nave espacial. Los acadios empezaban pidiendo prestada la rueda solo un ratito y terminaban llevándose el carro completo con los bueyes incluidos. Los babilonios decían "¿Me dejas tu escritura cuneiforme?" y se quedaban con el alfabeto entero más los signos de puntuación. Los asirios pedían las instrucciones del zigurat para inspirarse y construían una copia exacta al lado, pero más alta para joder. Eran esos vecinos mamones que piden azúcar y devuelven arena del desierto diciendo "es que no encontré azúcar, pero esto es parecido, ¿no?".

Finalmente, después de inventar la cerveza (obra cumbre), la rueda (muy útil), la ley (necesaria pero fea), la escritura (para quejarse mejor) y el sistema fiscal (para joder al pueblo legalmente), los sumerios se sentaron, se miraron las caras y uno dijo: "Hermanos, ya está. Ya lo hemos inventado todo. ¿Qué más podemos hacer? ¿Una rueda que se mueva sola? ¿Cerveza que no dé resaca? ¿Leyes que la gente realmente cumpla? Imposible, hemos tocado techo". Otro añadió: "¿Y si inventamos algo para volar?" A lo que el resto respondió: "Cállate, Enkidu, que llevas tres jarras de cerveza y ya dices gilipolleces". Y con esa sabiduría resignada, decidieron que era mejor retirarse mientras todavía parecían genios y no viejos chochos intentando inventar la rueda cuadrada.

El renacimiento

Figura de Gudea, el rey más pretencioso de la historia. Este cabrón importaba diorita (una piedra más dura que el cráneo de un funcionario) desde el valle del Indo, básicamente desde la otra punta del puto mundo. No le bastaba con reinar sobre cuatro gatos muertos de hambre: necesitaba una estatua tan cara que sus bisnietos todavía estarían pagando las cuotas del transporte.

Justo cuando todo el mundo había asumido que los sumerios estaban más muertos que el humor en un funeral, ¡ZASCA!, apareció la Dinastía de Ur como el regreso más inesperado desde que se descubrió que los pájaros son dinosaurios. "¡SORPRESA CABRONES! ¡HAY SECUELA!", gritaron mientras se ponían a construir zigurats como posesos.

Revitalizaron el cuneiforme añadiéndole emojis primitivos (una carita sonriente era tres cuñas y un círculo), lanzaron una campaña de reconquista con el eslogan "¡Sumeria 2.0: Ahora con un 30% más de arcilla!" y hasta intentaron crear una franquicia de zigurats por todo Mesopotamia. Organizaron el festival "SumerFest" donde la entrada costaba tres cabras y venía con cerveza ilimitada (aguada, pero ilimitada).

Fue el último coletazo de gloria de los sumerios, antes de morir de nuevo y que ahora hagan como que no vieron nada para no resucitarle. Duró poco más de un siglo, lo justo para que algunos escribas anotaran: "Oye, parece que estos no estaban tan muertos", antes de que llegaran los babilonios y dijeran: "Muy bonito el teatrito, ahora largo de aquí que esto es nuestro". Se quedaron con todo: los zigurats, las tablillas, las recetas de cerveza y hasta el perro del templo (sobre todo con el perro del templo).

La caída definitiva

Llegaron los amorreos, que eran como vikingos del desierto con insolación permanente y ganas de romper cosas. Venían amenazando de muerte a los inventores mientras rompían ruedas a martillazos. Los elamitas, esos vecinos resentidos que llevaban siglos esperando su momento de gloria, se unieron a la fiesta.

Alrededor del 1900 a.C., los sumerios miraron la situación, contaron sus opciones (ninguna), evaluaron sus fuerzas (tres viejos y un perro cojo) y dijeron: "¿Sabés qué? A la mierda. Nos rendimos. Total, ya inventamos todo lo importante". Tiraron las tablillas al río, apagaron el fuego sagrado y se fueron a casa. Algunos dicen que fue porque se quedaron sin barro para hacer más tablillas y no podían ni documentar su propia derrota. Otros historiadores afirman que simplemente se negaron a actualizar del "SumerOS 1.0" al "Babilonia OS 2.0" porque venía con actualizaciones automáticas cada dos días y publicidad de prostíbulos babilonios en todas las tablillas.

Sociedad y cultura

La estructura social

Por lo que vemos aquí, parece que también inventaron la clonación o tenían un problema serio con la consanguinidad.

La sociedad estaba tan estratificada que hacía parecer al sistema de castas de la India como una comuna hippie. Era como un pastel con capas bien definidas, donde cada uno sabía exactamente cuánto valía su pellejo.

En la cima, sobándose los tanates, estaban los reyes-sacerdotes, esos cabrones con acceso directo a los dioses. Se la pasaban negociando con las deidades para que dejaran de mandar plagas, inundaciones y extraterrestres. Tenían el monopolio de decirle a la gente qué querían los dioses, que casualmente siempre querían más oro, más cerveza y más vírgenes para el templo.

Sumeria pidiendo ante la ONU su reconocimiento como estado legítimo. No se puede, son un montón de ciudades que se odian entre sí.

Justo debajo estaban los escribas, los primeros burócratas hijos de puta de la historia. Estos mamones del barro mojado controlaban quién debía qué, quién se había follado a la cabra del vecino y quién era el culpable de que el río Tigris se desbordara (siempre era culpa del pobre). Fueron los primeros en desarrollar el síndrome del túnel carpiano y en cobrar por hacer garabatos.

Más abajo, con derecho a peinarse la barba solo los domingos, estaban los artesanos, soldados y comerciantes. Los artesanos eran los magos que convertían barro en jarras para cerveza, porque prioridades. Los soldados protegían la cerveza nacional y el código de Ur-Nammu (que decía "no toques la cerveza ajena"). Los comerciantes eran los primeros estafadores profesionales, vendiendo arena del desierto como cerveza en polvo.

En el fondo del pozo social, comiendo mierda literal y figuradamente, estaban los campesinos y esclavos. Los campesinos se pasaban el día rogándole al río Éufrates que no les jodiera las cosechas mientras pagaban impuestos para construir más zigurats que nunca pisarían. Los esclavos eran herramientas con pulso, la versión humana de una pala que ocasionalmente necesitaba comer. Sin ellos, toda la pirámide social se habría venido abajo, pero nadie se lo agradecía porque, bueno, eran esclavos.

Religión

Los Anunnaki en versión anime, porque hasta los alienígenas ancestrales necesitan un remake kawaii.

Los sumerios desarrollaron una religión con más dioses que habitantes, creando el primer universo cinematográfico expandido de la historia. Cada esquina tenía su dios, cada profesión tenía su patrón divino, y hasta las hemorroides probablemente tenían una deidad asignada. Los dioses sumerios eran como una familia real española: disfuncionales, incestuosos, dramáticos y constantemente peleándose por quién se quedaba con qué.

Anu, el CEO del Olimpo sumerio, era ese jefe que nunca está en la oficina pero todos dicen que existe. Supuestamente mandaba sobre todos, pero en realidad se la pasaba echado en la cama mientras sus hijos hacían destrozos; Enlil, el dios del aire y el clima, era un cabrón bipolar que enviaba tormentas cuando se levantaba de mal humor, que era siempre. Si tus cosechas se jodían, era Enlil teniendo un berrinche. Si había sequía, era Enlil castigándote por no rezar lo suficiente. Si te caía un rayo, era Enlil recordándote quién mandaba; Enki, el dios del agua y la sabiduría, era el único con dos dedos de frente. Manejaba los ríos como un DJ maneja las tornamesas, y a cambio de la mejor cerveza de la ciudad, se aseguraba de que la gente no muriera de sed; Inanna, más tarde conocida como Ishtar cuando cambió de management, era la diosa del amor y la guerra, porque los sumerios no veían diferencia entre follar y pelear. Era la primera diva de la historia: caprichosa, vengativa, sexy y letal. Si no le dabas suficientes ofrendas, te mandaba una erección en medio de una batalla o te volvía impotente en tu noche de bodas.

Los sumerios también creían en los Anunnaki, que según las tablillas eran dioses del espacio exterior que vinieron a la Tierra a por oro y de paso crearon a los humanos como mano de obra barata.

Economía

Cerveza sumeria, desenterrada ayer del fondo de Uruk. Aún burbujea como si estuviera viva y lista para follarte el hígado.

Los sumerios no solo inventaron la civilización, también inventaron el arte de joder al vecino con deudas. Fueron los primeros en darse cuenta de que el trueque era un ingenio monumental (“te doy dos ovejas por tu carro… pero el carro está medio roto y las ovejas tienen sarna”) y crearon el primer sistema económico funcional de la historia, es decir, un método para que unos pocos se hicieran ricos mientras el resto pagaba impuestos para construir zigurats que ni siquiera veían.

Luego montaron el comercio internacional, enviando caravanas de cebada y arcilla a lugares lejanos donde los paquetes llegaban siempre, porque si no, mandaban soldados a reventar culos hasta que el destinatriz o devolviera el dinero o el cadáver.

Los templos no eran solo para quemar incienso, funcionaban como bancos donde los sacerdotes guardaban la plata y la cebada de todos, prestándola con intereses tan cabrones que si no pagabas, los dioses te enviaban plagas y el sacerdote te enviaba matones. Era banca con respaldo celestial: si robabas del templo, no solo perdías la mano, sino que Enlil te mandaba un huracán para rematar.

Entretenimiento

Los sumerios, cuando no estaban ocupados inventando la rueda para atropellar a sus vecinos o el sexo para reproducir mano de obra barata, tenían que buscar formas de matar el tiempo antes de que el tiempo (y las bacterias) los matara a ellos. Así nació la industria del ocio, diseñada para distraer al populacho de la inminente fatalidad de vivir en un desierto rodeado de gente que quería clavarles una lanza. Para días tranquilos, inventaron el Juego Real de Ur: ajedrez + backgammon + tragaperras, donde apostaban reputación... y a veces su vida si perdían.

Deporte

Ningún león sumerio ganó un combate registrado. Son datos históricos, no estereotipos.

Los sumerios descubrieron el aburrimiento (ese vacío tras dejar de huir de depredadores. ¿Solución? Lucha Libre Mesopotámica, el primer deporte de contacto real: ciudades enviaban guerreros que eran rock stars del 3000 a.C., con reglas simples ("no mates si no es necesario" aunque entretener al público siempre lo hacía necesario), premios en oveja y respeto vitalicio (hasta que te movilizaran a una guerra al día siguiente).

Arte

Estatuas con ojos gigantes tipo anime (oficialmente "para mejor ver a los dioses"; en realidad, deficiencia masiva de vitamina A), relieves narrativos que eran novelas gráficas sin derechos autorales (los dioses firmaban con símbolos de barro), zigurats de 60 metros proclamando "esto es un rascacielo NORMAL" (mientras hoy llamamos "alto" a un edificio de 100 metros... ¡vergüenza!), y joyería elitista donde los plebeyos usaban collares de arcilla para fingir nobleza (la presunción no inventó la rueda; la inventó la vanidad). Esto no cambió en 5000 años.

Literatura

Gilgamesh, el primer héroe de acción de la literatura mundial, aquí visto en una tablilla promocional (con hashtag #RespetoALaFuente).

Los sumerios no solo inventaron la escritura: lanzaron la primera novela épica confirmada, la Epopeya de Gilgamesh. Historia de golpes brutales, amistad que empezó como "normal" heteronormativa y mutó a amistad gay sin papeleo, búsqueda obsesiva de inmortalidad (hasta pelear contra una serpiente que ya la tenía) y dioses villanos que cancelaban su misión con caprichos divinos. Tenía todo: héroe con crisis de ansiedad (Gilgamesh), compañero perfecto (Enkidu, vagabundo peludo), reglas que "no matar" era sugerencia no obligatoria, y la moraleja que aún necesitamos: morirás (pero tu meme durará 4000 años). Fue tan viral que tablillas lo copiaron desde Uruk hasta Hattusa: el primer fenómeno mediático sin redes sociales (solo en barro).

Ciudades importantes

Recuerdo de hace 5 mil años. Lo sentimos, la Meca sumeria no estaba disponible para fotografía de alta resolución.

Sumeria no era un país, era una colección de metrópolis que competían ferozmente, como si fueran franquicias de comida rápida en la misma esquina.

  • Ur era la capital financiera y el Miami de su época, presumiendo de tener el zigurat más alto (el cual usaban para sentirse superiores a sus vecinos) y las mejores cervecerías, donde inventaron la cerveza artesanal antes de que fuera moda. Sus habitantes fueron pioneros en burocracia: implementaron el primer sistema de direcciones postales, aunque el servicio de mensajería usaba caracoles lentos, así que tu recibo de impuestos llegaba un siglo después.
  • Uruk merece un premio, pues fue probablemente la primera ciudad de verdad, con más de cincuenta mil personas apiñadas. Tenía muros tan gruesos que debían tener miedo de los invasores o simplemente querían asegurarse de que nadie escapara de sus deudas. Presumían de tener jardines públicos (para que la gente de clase baja viera cómo era la vida buena) y un rudimentario sistema de alcantarillado; el cual funcionaba tan bien que probablemente olía como un concierto de Death Metal después de una tormenta.
  • Finalmente, estaba Nippur, la ciudad que se creía más importante porque era la más piadosa. Era el Vaticano sumerio, donde todos los dioses daban su bendición y se decidía qué ritual era el más cool ese año. Era como la sede central de la religión, pero con mejores fiestas temáticas y más sacrificios innecesarios, ya que si no eras religioso, por lo menos podías ir por el ambiente.

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