Chibi Batman.jpg
Artículo de Cómic Destacado

Las Aventuras de Freddy Lombard

From Inciclopedia
Jump to navigation Jump to search
Freddy Lombard
link={{{3}}}
Freddylombard1.jpg
Por la noche se dedica a espiar a las parejas en los descampados.
Nacimiento Defunción En algún sitio de Francia
Origen Las historietas franco-vergas cincuenteras
Su vida
Sobrenombres El pseudotintín ochentero.
Lugar de residencia En cualquier parte, de ocupa.
Se dedica a Rara vez se le ve trabajar.
Estado actual Divorciado.
Hazañas logradas Le pasan muchas cosas, pero grandes hazañas tampoco es que...
Relaciones con Dina y con una chica marroquí que a su vez tiene una relación tóxica con un viejo.
Enemigos Su casero.
Poderes especiales Te birla el coche y te dice uqe te lo ha pedido prestado.
Objetos Lo necesario para hacerse un cosplay de Tintín

Las Aventuras de Tintín Freddy Lombard es una de las más influyentes series de cómics europeas del mundo mundial... bueno, en realidad no. Podría haberlo sido, pero se quedó en el camino. En realidad es una serie de culto entre los cuatro frikis del cómic franco-verga que la tienen como lo mejor de lo mejor producido en los ochenta (sí, fueron años muy duros). Su autor fue un tal Ives Saint Laurent o algo así.

¿Y cómo así?[edit]

Ives Chaland se dedicaba a pintarrajear monas desde su más tierna infancia, pero empezó su carrera así algo más en serio a mediados de los 70, publicando en magazines infames. Pronto se fija en él Jean Pierre Dildonet, uno de los fundadores de Metal Hurlant -revista dedicada a la creación de historietas turbias llenas de tetas, violencia y alienígenas de seductores sobacos-.

Después de que le dejaran llevar unos cuantos cafés a los artistas de la revista, y de que le dejaran incluso colorear algunos cómics de Moebius (cosa que causó la irritación del propio Moebius, tu imagínate que te encuentras un día a un niñato pintarrajeando tus dibujos) le dieron una oportunidad y le dejaron crear sus propios personajes.

Su primer gran éxito fue Bob Fish, detective malencarado y poco adepto a la higiene personal (Fish no era su apellido, sino su apodo por el olor a pescaduzo almizclero que desprendía, de no lavarse) que iba a todas partes acompañado de un adolescente psicópata llamado Albertito. Albertito tuvo tanto éxito entre los degenerados lectores de Chaland que terminó teniendo un spin-off: tiras breves en las que el autor daba rienda suelta a su visión nihilista del mundo y a sus difícilmente disimulables trastornos de la personalidad.

Así las cosas, el siguiente paso era matar al padre, y crear una serie que ridiculizase los héroes de los cómics de su infancia e hiciera avergonzarse a los autores de los mismos de haber inspirado tal horror. Así es como nació Freddy Lombard.

Principios estéticos de Ives Chaland[edit]

En los cómics clásicos franco-vergas existían dos escuelas rivales, la de Bruselas, caracterizada por apolíneas aventuras entre hombres, con líneas definidas y colores más planos que tu encefalograma (Tintín, Blake y Mortimer) y la de Marcinelle (Spirou), caracterizada por su humor de trazo grueso y su grafismo dinámico y estrafalario. Chaland se propuso realizar una fusión entre las dos con el fin de quedar mal tanto con los de un lado como con los del otro, y así le salió una estética que resulta en aventuras ridículas de líneas definidas y estrafalarias. No obstante el jodío se las daba de intelectual, vean, vean:

Cita1.pngNo, no puedo explicar a cada uno de mis lectores todas las palabras complicadas que aparecen en mis historias y que no entiendan los muy ignorantes. Los lectores tienen que hacer un esfuercito, y si no lo hacen, peor para ellos. Que se jodan. A mí me da exactamente igual

En mi opinión, hay que incomodar al lector y hacer sentir a ese panoli en todo momento quién manda aquí. Y quien manda es el autor, faltaría más... hay que hacer lo contrario que los demás simplemente porque le salga a uno de las bolas e inventarse las reglas de un nuevo estilo, porque el estilo es lo más importante en lo que un autor debe trabajar para incomodar al lectorCita2.png

— Ives Chaland, dibujante de Freddy Lombard

Protagonistas de esta cosa[edit]

Como Tintín, pero más feo.

Lo peor de cada casa. Los protagonistas de esta serie de historias son dos tipos buenos para nada y una chica que tiene una relación extraña con ellos y les acompaña a pesar de sí misma y de sus posibilidades de desarrollo tanto personal como profesional. Nuestros héroes, están muy lejos de ser los típicos idealistas que desean que el bien triunfe sobre el mal, de hecho eso se la trae más bien al pairo. Más bien centran sus esfuerzos en tratar de sobrevivir, que con eso ya tienen bastante, cosa que termina por llevarles a protagonizar los sucesos más extraordinarios en los escenarios más bizarros, que cuando no están haciendo de okupas se meten a camareros, a exploradores o, peor todavía, a profesores de latín. Esta serie de sucesos extraordinarios no le importan tres cojones a nadie, por otra parte, lo cual hace que sigan malviviendo de cualquier manera.

Un amor de hombre, cuando pone esa cara es que va a medir el lomo a alguno. Y la pone casi siempre.
  • Freddy Lombard Es un cosplayer así macarra de Tintín. Lleva el mismo copete (aunque en las últimas historias está más pelón), la misma gabardina y si bien no lleva pantalones de golf, los que lleva le quedan cortos que parece que se cae de ellos, así que para el caso es lo mismo. Su carácter sería también igual al del héroe de Hergé si no fuera porque Freddy Lombard es vago, egoísta, lujurioso, caprichoso, ducho en el arte del engaño y el sablazo y, además, jura como un camionero. Sabemos que ha estado casado con Dina, que no se sabe qué es lo que pudo ver en él.
La bella entre las dos bestias ¿te extraña que tenga cara de susto?
  • Jean "Sweep" Dupuis Es un amigo especial de Freddy. El Sancho Panza de nuestro Don Quijote: mientras Freddy es romántico (a su manera) y soñador, Sweep se caracteriza por su atracción por las pasiones más primarias: lo suyo es más el comer que el filosofar y, debido a ello tiene sus más y sus menos con Freddy a quien a menudo le dan ganas de meter de hostias, no siendo pocas las veces que da rienda suelta a estos impulsos. En efecto, es pendenciero y atraibiliario y dado que es bastante fuerte reparte estopa a diestro y siniestro (lo de Sweep es porque barre a todo el mundo a mamporros) . Si se le pone a tiro una dominatrix soviética, pues tampoco será él quien le diga que no ¿o alguno de ustedes lo haría?
  • Dina Martino Que una chica guapa, inteligente y resuelta siga a todas partes a estos dos botarates sería algo por completo inexplicable si no fuera porque el amor ciega al más pintado. Dina fue la esposa de Freddy y aunque tuvo el buen juicio de divorciarse de él, por alguna razón que se nos escapa todavía le quiere, razón por la que se sigue viendo envuelta en sus aventuras y trapisondas. Es la parte más racional del trío y la que calma un poco los ánimos a los otros dos imbéciles e impide que se partan la cara entre sí demasiado a menudo.

Las aventuras en sí[edit]

¿Racismo? Nah, solo hay que ver lo bien que recibieron a Freddy los nativos en su viaje por África

Las dos primeras aventuras las firma Chaland en solitario:

  • El testamento de Godofredo de Bouillón Preñao Nuestros amigos van a dar a un pueblo donde se encuentran con un borracho que dice ser descendiente del noble Godofredo de Bouillón Preñao. Éste les contrata para buscar el tesoro perdido que escondió su antepasado y ellos van y se lo creen. Se echan a dormir y en el sueño de Freddy -que iba también fino- están en la Edad Media, es así que sueña dónde está el tesoro y cuando se despierta, para qué vamos a distinguir entre sueños y hechos comprobados, a tomar pol culo la ciencia arqueológica, lleva a sus amigos a excavar al lugar donde según su sueño está el tesoro. Desde luego y por descontado no encuentran una mierda y tienen que salir por piernas antes de que la policía les eche el guante por destruir patrimonio nacional.
  • El cementerio de elefantes Esta aventura se divide en dos partes. En la primera un excéntrico coleccionista de fotos contrata a nuestros héroes para que le consigan el original de una fotografía que en el contienente africano se realizara el célebre explorador Living Stone a Celebration. Y para allá que se van, tras sufrir la malaria, el tifus y casi servir de menú en el almuerzo de una tribu de simpáticos nativos deciden volverse a Europa y falsificar la puta foto. Lo hacen con éxito pero al excéntrico coleccionista de la emoción le da un infarto y las diña, con lo que no cobran ni un duro. En la segunda parte de la aventura, a consecuencia de lo acontecido en la primera, nuestros amigos están pasando más hambre que el perro del afilador, pero a Freddy no se le ocurre otra cosa que ir por todas partes persiguiendo a un gordo que en realidad es un hombre que ha sido criado por elefantes y quiere cobrarse venganza de los individuos que han matado a su mamá elefante. El jodío gordo es un asesino eficiente, tiene éxito en su vengativo cometido y cuando cumple con él desaparece sin dejar huella, así que Freddy se queda sin nadie a quién perseguir, Sweep da a Freddy dos hostias por perder el tiempo en sandeces en lugar de buscar sustento y ahí acaba la aventura.

En vista de lo visto de aquí en adelante Chaland decidió contar con alguien que le echara una manica con los guiones y empezó a colaborar para ello con Yann Lepennetier (jajaja, en su nombre se lee pene, jijiji).

  • El cometa de Carthago La primera en la que el guión lo escriben mano a mano Yann y Chaland. Los dibujos (menos mal) los siguió haciendo Chaland. Es una aventura tan vanguardista y tan intelectual que la verdad es que no sabríamos decir muy bien de qué va. Aparece un viejo escultor que esculpe tetas y culos y se cree Fidias que tiene medio secuestrada a una marroquí con la que tiene una relación tóxica. Esta marroquí a su vez tiene una relación tóxica con Freddy quien a su vez tiene una relación tóxica (más que de costumbre) con Dina. Sweep pega dos hostias a Freddy (bueno, eso es lo de siempre). Aparece también un cometa que parece que se va a estrellar contra un pueblo en el que se quedan todos encerrados pero ni se estrella ni nada, también hay un viejo chiflado en un batiscafo y de pronto se flipan y se piensan que están en una novela de Flaubert, pero luego aparecen los del pueblo que estaban en el bar y les quieren linchar, aunque al final no les linchan. Tremendo todo. ¿Seguro que para esto hacía falta traer un guionista a mayores?
  • Vacaciones en Budapest Para este cómic Chaland y el Yann Pene ese, tras la cosa anterior, intentaron hacer algo que se entendiera. Dina ejerce de estúpida y sensual institutriz de un niño bien que decide irse a una zona de guerra a reencontrarse con su tío. Freddy y Sweep dan esquinazo a Dina y llevan al muchacho a que cumpla sus deseos, esperando que el tío afloje la mosca y les suelte una jugosa recompensa. Dina sale en su persecución intentando poner cordura y ahí se ven los tres en el Budapest comunista en plena revolución: vandalismo, revueltas callejeras, destrozos de mobiliario público y alucinados discursos políticos se mezclan con escalofriantes dosis de sexo entre Sweep y una estúpida y sensual prostitutriz soviética. La cosa, como no podía ser de otra manera, termina como el Rosario de la Aurora y nuestros héroes tienen que salir por piernas del país. Y al tío del niño imbécil ese los rusos le dan matarile por contrarrevolucionario.
  • "F52" Nuestros amigos se meten a trabajar de camaretas en un avión supersónico que transporta pasajeros. Ahí vivirán las más extraordinarias aventuras: un matrimonio de viejos tiene una hija con síndrome de Down e intentan cambiarla por otra niña, pretendiendo que nadie se va a dar cuenta, pero al final no lo consiguen y se suicidan, menos mal que pasaba por allí una familia numerosa que se queda con la niña con síndrome de Down, que un hijo más que menos, qué mas dará. Un oficial de la tripulación mete mano a Dina y de hostias a Sweep, cosa que tienen que soportar como subordinados que son de él. Una miscelánea fantasía que constituye un fresco (el oficial en concreto era un fresco) que retrata a la sociedad francesa y sus estúpidas excentricidades en su conjunto.

Todo tiene su final, algunas cosas más pronto que tarde[edit]

Pues sí, Chaland sufrió un accidente de tráfico y se murió, lo cual le creó serios problemas para continuar la serie. Así que aquí se acabó la cosa. Una pena muy grande.