Barelli (cómic)

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Barelli
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Me dirás que no te recuerda a alguien...
Nacimiento Defunción En la farándula
Origen Bob de Moor quería jugar a ser Hergé.
Su vida
Sobrenombres Tintín de baratillo.
Lugar de residencia Vive con tu madre, en un castillo.
Se dedica a Actor porno.
Estado actual Pausado.
Hazañas logradas Se disfrazó de su tío el bromista, ya ves tú vaya broma.
Relaciones La tal Anna Nass.
Enemigos Gángsteres y gente así.
Poderes especiales Se difraza tan bien como el Mortadelo ese.
Objetos Apósitos y postizos (para disfrazarse, no piensen mal)

Barelli es una pobre imitación de Tintín serie de cómics protagonizada por una pobre imitación de Tintín y realizada por Voldem.. Bob de Moor, quien a su vez era una pobre imitación de la mano derecha de Hergé[1].

El héroe de estas aventuras, Georges Barelli, es un joven rubio que lleva un extraño tupé ¿les suena?. Y no, no es reportero ni tiene un perrito que le siga a todas partes, sino que es un actor que trabaja en teatros de dudosa reputación y su mayor éxito, según él mismo dice, es su interpretación en El Mercader de Venecia, en la que simultanea todos los personajes, al parecer. El éxito es considerable, pues, aunque no lo suficiente para impedir que tenga que hacer horas extras en espectáculos eróticos para llegar a fin de mes. Como al tipo le va la marcha y todo esto supone poca acción para él, se mete, aprovechando su habilidad para disfrazarse e incluso para travestirse, en alocadas aventuras llenas de acción sin sentido y con un humor de lo más flamenco. Flamenco de Flandes, que no flamenco de ese de arsa quillo, ariquitaun.

Estilo[edit]

El estilo de la serie se caracteriza por ser un conjunto de gags más o menos afortunados (o desafortunados) encadenados por débiles hilos conductores que resultan en guiones más que cuestionables. Pero el buen Bob era un dibujante de gran virtuosismo ¿para qué quieres más?. Gráficamente la serie tuvo tres etapas.

Primera etapa: intento de línea clara[edit]

En los primeros álbumes de Barelli, Bob de Moor intentó plagiar el grafismo de Tintín, pero la cosa no le salió más que a medias. Acostumbrado como estaba a que Hergé le utilizara como negro para hacer los fondos, estos lo cierto es que le salían igualicos, pero igualicos a los de Tintín[2], si bien los personajes le quedaban más esquemáticos, sosos y acartonados. Como todo el mundo se reía del pobre Bob por ser un pobre imitador de Hergé, éste último le animó a cambiar de estilo: "Mira Bob, yo solo quiero que me copies Tintín cuando estés dibujando Tintín para mí. Mientras tanto puedes entretenerte dibujando otra cosa, no me importa."

Segunda etapa: línea algo más turbia[edit]

En la segunda etapa de la serie los buenos eran guapitos y línea clara y los malos eran monigotes. Platonismo bobo... bobobooo ¡Bob de Moor!.

Entonces Bob de Moor, herido en su orgullo, buscó un camino propio: plagiar el estilo de la escuela de Marcinelle, creando un trazo más dinámico, caricaturesco y turbio. Intentó en realidad sintetizar ambas escuelas dibujando a los "buenos" imitando el estilo de Hergé y a los "malos" imitando el estilo de sus rivales de Marcinelle (y así, sutilmente, hacer la pelota a Hergé). El resultado es que tenemos en la misma viñeta personajes que parecen salidos de cómics completamente diferentes, produciendo de esta manera un esguince cerebral en el lector. Así que Bob pronto abandonaría este estilo para llegar al culmen de su arte en los últimos álbumes de Barelli, con el que consideraba su estilo más personal...

Tercera etapa: el retorno a la línea clara[edit]

... plagiando el estilo de Hergé ya no solo en fondos, sino también en personajes, mucho más parecidos esta vez a los de Tintín[3]. De esta manera el buen Bob de Moor encontró su verdadera felicidad imitando casi a la perfección en grafismo a su maestro pero estando a mil años luz en guión, narrativa y todo lo demás que hace atractivo un cómic, alcanzando así la loable categoría de miserable epígono.

Principales personajes[edit]

A diferencia de Tintín, Barelli es todo un macho y se echa novia... aunque su novia tiene una sorpresa para él, en forma de pepino.
  • Barelli es un actor presuntamente exitoso que, aburrido de su profesión, decide hacer lo que haría cualquier persona que se aburre en su trabajo, ponerse a perseguir bandidos y forajidos arriesgando inútilmente su vida porque ¿no vale más una vida emocionante, aunque probablemente breve, que una vida larga y tediosa? Sin embargo el tío tiene suerte y va tirando, que van ocho cómics y en todos sobrevive. Sabemos de él que es huérfano y que debe ser de familia de gente apocholada, ya que su tío ostenta el título de Señor de Gonobutz, aunque puede que sea un farsante o un usurpador, quién sabe. Utiliza su habilidad con los disfraces para sus investigaciones y también para colarse en los vestuarios femeninos de mirón.
  • La tía de Barelli se hizo cargo de Barelli cuando sus padres murieron en un accidente y se tienen mucho cariño. Es una señora así un poco dispersa y con tendencia a meterse en jaleos a lo tonto, como el idiota de su sobrino, al que cada vez acompaña más en sus aventuras. No soporta al imbécil de su hermano y no la culpamos por ello, aunque bien que se acerca al olor del dinero cuando éste les dice que va a repartir su herencia.
  • El tío de Barelli es el Señor de Gonobutz, señor feudal de un microestado en el que lo más destacable es el pueblo de paletos donde él vive. Él se considera muy gracioso, pero en realidad es como esos cuñados plastas que se ven a sí mismos muy simpáticos y a todos los demás les parecen unos gilipollas[4]. Esta es la razón de que su hermana no le soporte y que su sobrino tampoco tenga mucha relación con él, hasta que les dice que se está muriendo y los muy buitres van a por su herencia. Pero luego no se muere.
  • Randor el periodista es el que mete a Barelli la idea de infiltrarse en asuntos policiales aprovechando su arte del disfraz. Así no tiene que meterse él y si la cosa sale mal al que pillan en las manos en la masa es a Barelli. Qué cabronazo ¿verdad?. Cambia tanto de aspecto en cada etapa gráfica de la serie que no parece ni la misma persona. O igual también habrá aprendido el arte del disfraz.
¡Qué coche tan bonito, qué de cosas puedo hacer con él!... ¡Atropellar gente!¡Wiiiii!
  • Moreau el doctor inspector es un inspector de policía que insiste a Barelli en que deje esos asuntos de perseguir malos a los profesionales. Al fin y al cabo él, Moreau, no se pone a actuar ¿verdad?. Lo que Barelli es a Tintín, Moreau lo es al Capitán Haddock, pero a diferencia de este último, que es humano y entrañable, Moreau tiene una personalidad más plana que una tabla, por lo que termina convertido en una especie de punchin que recibe golpe tras golpe en lo que pretenden ser gags cómicos de dudosa gracia (el humor flamenco ese).
  • Ana Nass es también actriz, como Barelli, aunque ella hace cine porno y no teatro. Barelli y ella se gustan, aunque nunca queda muy claro si han profundizado en su relación. Tampoco mira con malos ojos al tío de Barelli, que aunque sea más viejo tiene mucho más dinero, con lo que todo son ventajas. Utiliza tanto sus dotes de actriz como sus encantos femeninos para salvar a Barelli de alguna situación complicada -dejándose sobar para ello por algún oficial del ejército, así de sacrificada es- y el muy idiota en vez de aprovechar y escapar se pone celoso. No deja de ser curioso que el objeto de deseo de Barelli tenga un nombre tan fálico.
  • Enrico Raviolini Bob de Moor fue un adelantado a su tiempo y sus cómics ya reflejan el interés por representar la diversidad. Por eso tenemos este personaje, un director de escena de color y visiblemente gay. Pero no por ello el autor le hace de menos, y eso que la serie es de hace décadas, que en esos tiempos... Pues es uno más, y al igual que con el resto del elenco su personalidad es completamente plana.
  • Renault Alpine es el coche de Barelli, huelga decir que le quiere más que a cualquiera de los demás personajes. Y que tiene más carisma.

Títulos[edit]

Advertencia: Esta sección contiene detalles de la trama y el argumento; si eres tan rarito que prefieres leer el libro o ver la película antes, no te recomiendo que leas esto.

Mientras en Tintín el erotismo está ausente, en Barelli vemos al héroe practicando el buceo mientras marca paquete con sexys fardahuevos.
  • El maniático señor Barelli primer álbum de la colección. Barelli se aburre en su oficio de actor y desea vivir aventuras sexuales también en la vida real. Su amigo el periodista Randor, que resulta ser poco afecto al trabajo, le ofrece, dada su habilidad para los disfraces, que suplante su identidad y se vaya a ver la inauguración de un avión atómico. Para allá que se va y descubre un complot para sabotearlo. Después de un montón de gags absurdos capturan a toda la banda, salvo al misterioso jefe de la misma, que es misterioso porque lleva un anfifaz y un velo, y entonces no se sabe quién es. Tampoco se sabe por qué la banda sabotea aviones atómicos. Igual es que les hace gracia, vete a saber.
  • Barelli en Nusa Penida álbum doble ¡doble de gags, de diversión, de situaciones absurdas, de agujeros de guión! El jefe de la banda se había dejado en su cubículo el borrador de la declaración de la renta y por tanto el inspector Moreau descubre que posee una plantación de opio en una isla en el pacífico. Para allá se van él y Barelli, que está de vacaciones. Tras una serie de peripecias estúpidas llegan, pero resulta que se han equivocado de isla. En la que están les reciben unos salvajes que están dispuestos a matarles un poco porque sí, pero les perdonan la vida porque saben jugar al cricket (como te lo cuento). Entonces, tras reírse de la cultura y las costumbres de los lugareños huyen con nocturnidad y llegan ya a la isla que es. Allí les reciben muy bien los occidentales que hay, pero es porque les han tomado por otros. Entonces descubren que el jefe de la banda y el resto de bandidos utilizan como tapadera para su cubículo un templo de la religión pagana local -a la que ridiculizan- mientras se dedican al tráfico de opio, actividad que no tiene nada que ver con sabotear aviones atómicos pero lo mismo da. Capturan al jefe. En la anterior aventura solo se le veía la frente, que el resto de la cara la llevaba tapada, y la frente de éste que capturan no se parece en nada a la del de la primera aventura. Para mí que no es el mismo y se les ha vuelto a escapar, pero ellos bien no se han enterado o bien hacen -interesadamente- como que no, porque el caso es que cobran la recompensa que se ofrecía por la captura.
  • Barelli y los Agentes Secretos Barelli está en la cumbre de su profesión, trabajando en un espectáculo cutre de variedades en una fiesta de prao va a dar con unos gonubandeses que simulan ser un grupo musical folclórico pero en realidad son espías. O al revés. Trabajan por cuenta de un tipejo que se llama El Dulcerito. El caso es que otro tipo, un tal Antigua, quiere derrocar al presidente de dicho país por las malas condiciones de vida de los habitantes del mismo. Este presidente está en Bélgica no se sabe haciendo muy bien qué. Tras muchos enredos resulta que el presidente no sabía que la gente en su país vivía mal (como vemos lleva su cargo con un sentido de la responsabilidad libre de mácula) y entonces nombra primer ministro al tal Antigua para que levante el país y a los del grupo folclórico les indulta por mediación de Barelli. Él se queda en Bélgica pasando de todo y cobrando su sueldo.
  • El Buda encabronado Dos países orientales se disputan a Barelli y su compañía de desharrapados para que actúen en los festejos del día de su independencia, que es el mismo, porque antes eran un solo país y ahora son dos. Estas peripecias le llevan a caer en un poblado de hippies que viven en las cercanías de una escultura de un Buda gigante que mira hacia la pared. Tras fumarse unos porros con ellos Barelli tiene una idea: con sus dotes para el disfraz simulará ser el propio Buda que se aparece a los gobernantes de ambos países para exigirles que dejen de pelearse. Increíblemente muerden el anzuelo, así que se reunifican. Barelli si quiere te arregla el conflicto catalán en un pis-pás, disfrazándose de Iniesta, por ejemplo, y apareciéndose en el Raval de Barcelona con dos copas de más.
  • El mar es la bomba la tía de Barelli quiere irse a la playa. Hace mal tiempo pero la jodía es tenaz y consigue convencer a su sobrino de que la lleve. Allí se toparán con unos tipejos que quieren poner una bomba en un barco porque lo utilizan como emisora fantasma para radiar las canciones de Delfín Quishpe y Leticia Sabater. Barelli, con muy mal criterio, se lo impide.
  • El Señor de Gonobutz el tío de Barelli es el Señor de Gonobutz (no sabemos cómo adquirió tal título). Es muy bromista y más viejo que cascorro, y dice que se va a morir, así que secuestra a la tía de Barelli y al propio Barelli para que vayan a verle por última vez (se ve que se llevan bien en esta familia). En realidad esto también era una broma, no pensaba morirse, simplemente quería que le ayudaran a luchar contra una constructora que quería expropiarle su castillo para construir una autopista en él, se ve que en este país cuidan el patrimonio. Así que Barelli se disfraza de él y lidera la revuelta que derroca al gobierno fascista que apoya a la constructora. Y de paso se liga a Ana Nass. Y su tío también se la liga.
  • Historias cortas varias son igual que los álbumes pero duran como mucho siete páginas. Así que en realidad son mejores, porque son los mismos gags tontorrones sin necesidad de un pobre argumento que los hile.
  • Burbujea Bruselas en realidad fue un producto para promocionar Bruselas en la gloriosa Expo' 92. Como con Tintín ya no se podía, intentaron buscar algo parecido. El episodio ni siquiera lo perpetró Bob de Moor, sino sus negros. Así que si quieres leer un cómic hecho por los negros del negro de Hergé, esta es tu historieta.

Tras la muerte del autor...[edit]

Bob de Moor se murió y al igual que pasó con Tintín tras la muerte de Hergé, Barelli no ha continuado. Aunque en este caso no es porque el autor expresara su voluntad de que así fuera o porque los herederos lo impidan, sino porque nadie se ha interesado en perpetuar el asunto.

Notas[edit]

  1. La de las pajillas.
  2. De qué te sorprendes, idiota ¿no te digo que los hacía el mismo?
  3. Quizás esta mejora en los personajes se debe a que el propio Hergé cada vez era más vago y tal vez le obligaba dejaba al buen Bob dibujar algo más que los fondos... aunque en público dijera lo contrario
  4. Claro alterego del autor.