Rápidos y Furiosos

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Dominic Toretto preparado para decir "familia" por quincuagésima vez.
Cita3.pngNo tengo amigos. Tengo familia.Cita4.png
Dominic Toretto explicando por qué chocó un avión para ir a una parrillada.
Cita3.pngVivo mi vida un cuarto de milla a la vez.Cita4.png
Dom justificando no pagar alquiler.
Cita3.pngPuedes tener cualquier cerveza… mientras sea Corona.Cita4.png
Dom el tirano oficial del supermercado.

Rápidos y Furiosos (A todo gas para los que pisan a fondo el acelerador si se acercan a una corrida de toros), es una saga que comenzó siendo sobre carreras ilegales de tuneados robados y terminó siendo sobre superhéroes que conducen coches y evitan la ley de la gravedad, la física y la logística. La franquicia nos lleva a conocer la vida y obra de Dominic Toretto, un mecánico/exconvicto/dios del volante cuya obsesión por la familia es comparable solo con su habilidad para sobrevivir a choques que dejarían a un tanque hecho añicos. A lo largo de las películas, el equipo crece hasta incluir a espías, hackers, mercenarios y hasta un Kardashian del mundo del motor, todos unidos por el lema: "Con una carrera a la vez, recuperamos a un integrante de la familia".

Lo que empezó como un simple proyecto sobre chicos malos con coches bonitos se transformó en la epopeya más cara y explosiva de Hollywood, donde los coches ya no solo corren, sino que también saltan entre rascacielos, se tiran de aviones y viajan al espacio (no es joda).

Películas

Rápido y Furiosos (The Fast and the Furious)

El verdadero protagonista de la saga.

En 2001, un mundo todavía inocente, que apenas había escuchado hablar de las preocupaciones del año 2000, se enfrentó a una nueva y curiosa amenaza: unos tipos musculosos robando DVDs de camiones en movimiento. En esta nostalgia cinematográfica, Brian O'Conner (ese rubio que parece un modelo de champú) es un policía novato, tan excepcional en su trabajo que decide chocar su coche patrulla contra el auto de un jefe mafioso para poder infiltrarse. ¡Perfecta lógica! Así, se encuentra con Dominic Toretto (con una voz que suena como un bulldozer en cámara lenta), un filósofo callejero que tiene claras las cosas: "Motor, familia y hamburguesas a la parrilla". Dom lidera un grupo que, en vez de asaltar bancos, se especializa en robar camiones llenos de equipos de entretenimiento, convirtiéndose en los villanos más peculiares de la historia del cine. Brian, por su parte, se enamora de la hermana de Dom, Mia (la chica que siempre parece desconfiar de los hombres), y de la cultura de los nitrómetros, donde las apuestas se realizan con motores sueltos, como si fueran cartas de Pokémon. La película alcanza su clímax con una emocionante carrera callejera, donde Brian, al compartir una Corona (la cerveza, no la española), deja ganar a Dom porque ambos descubren que son verdaderas almas gemelas del mundo del motor. Brian, al ayudar a Dom a escapar de la policía, arruina su carrera y sienta un precedente: en esta saga, la ley es tan flexible como los guardarraíles de plástico. El legado que queda: el nacimiento del mito de la familia, y la revelación de que un buen tuneado puede impresionar mucho más que una tarjeta de crédito ilimitada.

Más Rápido, Más Furiosos (2 Fast 2 Furious)

Cita3.png¡Embrague, doble embrague, sin embrague! ¡Ya no sé ni qué significa eso!Cita4.png
Un espectador después del décimo plano del cambio de marchas.
"Oye, ¿nos persiguen? Mejor hagamos una carrera para distraernos."La lógica en estado puro.

Con Dom fugado a México, la saga intenta seguir adelante con Brian como solista, pero los productores debieron pensar: "Un rubio guapo conduciendo solo es aburrido. ¡Necesitamos a alguien que hable el doble de rápido!". Así es como aparece Roman Pearce, interpretado por Tyrese Gibson, el amigo de la infancia de Brian que se convierte en el alivio cómico y el generador de alborotos de la historia. La trama es bastante sencilla: un narcotraficante llamado Carter Verone, un villano que parece salido de una fiesta de Miami Vice en 1985, amenaza a Miami. En un arrebato de creatividad, el FBI decide que la mejor manera de atraparlo es reclutando a dos convictos y dándoles coches tuneados. La misión: infiltrarse en su organización ganando carreras callejeras. Porque, claro, los capos de la droga eligen a sus socios basándose en quién hace el mejor drift en un estacionamiento. Esta película es un verdadero catálogo de excesos: coches rosas, frases que intentan sonar geniales ("¡Nos tiran caña!"), y una persecución final que incluye saltar un puente levadizo en plena subida, un movimiento que desafía tantas leyes de la física que hasta Isaac Newton se revolcaría en su tumba. Brian y Roman, por supuesto, ganan, y Brian recupera su licencia, demostrando que en el universo de Rápidos y Furiosos, los delitos federales se perdonan con una buena acción de volante. Y aunque Dom no aparece, su espíritu se siente en cada mención de "familia", como un fantasma aceitoso.

Rápidos y Furiosos: Tokyo Race

POV: Aparcas en el sitio equivocado en un concesionario de Japón.

¿Qué hacer cuando tus dos estrellas principales están ocupadas o desaparecidas? ¡Llevar la saga a Japón y cambiar el motor de combustión por drifting! Aquí seguimos a Sean Boswell, un joven problemático que, como castigo, es enviado a vivir con su padre militar en Tokio, lo que en realidad es un sueño hecho realidad para cualquier adolescente amante de los coches. Sean descubre que en Japón, las carreras no son en línea recta, sino en aparcamientos en espiral donde los coches se deslizan de lado como si fueran patinadores artísticos un poco ebrios. Pronto se encuentra en problemas con DK, el "Rey del Drifting", que en realidad es un gorila con un peinado bastante cuestionable, y su tío mafioso. Pero lo mejor de esta película es la llegada de Han Lue, el hombre más tranquilo del mundo, incluso cuando está a punto de estallar. Es un filósofo del volante que vive según un código simple: "Vive tu vida un cuarto de milla a la vez" y "Nunca te quedes sin papitas". Han roba cada escena con su calma zen y su habilidad para conducir con una mano mientras sostiene una bolsa de Cheetos con la otra. La película es un homenaje a la cultura del tuning japonés, llena de neón, alas gigantes y un festín de spoilers. El clímax es una carrera cuesta abajo por pasos de montaña que se siente más como un ballet mecánico que una competición. Sean gana, por supuesto, y es aceptado en la "familia" del drifting, demostrando que siempre hay una oportunidad de redención si manejas un Nissan Silvia con destreza. Han, por su parte, finge su muerte (un hábito que perfeccionará más adelante), dando inicio al misterio más duradero de la saga: ¿Está Han realmente muerto o simplemente tomando una siesta entre sábanas de combustible?

Rápidos y Furiosos (Fast & Furious)

El reencuentro más esperado desde Ross y Rachel.

¡Reunión familiar! Después de una película llena de ausencias, la saga decide que lo que realmente necesitamos es ver a Dom y Brian mirarse intensamente mientras el viento les agita el cabello en cámara lenta. La historia: una misteriosa asesina acaba con la exnovia de Dom, Letty (spoiler: no está tan muerta), y Dom jura venganza. Brian, ahora un agente del FBI (porque saltar puentes levadizos es el currículum ideal para la ley federal), se une a la búsqueda. Ambos descubren que el responsable es un narcotraficante llamado Braga, cuya organización se infiltra participando en una carrera a través de un túnel fronterizo entre México y EE.UU. La lógica es impecable: para mover drogas, primero debes ganar una carrera ilegal. Es como si para ser repartidor de Amazon tuvieras que ganar el Tour de Francia. Dom y Brian, a pesar de ser técnicamente enemigos, terminan colaborando porque, en el fondo, extrañaban compartir esas miradas cargadas de testosterona y hamburguesas. El momento culminante llega cuando Dom usa su brazo hipertrófico para levantar un coche y salvar a Brian de ser aplastado, confirmando que sus músculos tienen propiedades antigravitatorias. Al final, Dom se entrega para salvar a Brian y es condenado a cadena perpetua en un autobús de prisioneros, el medio de transporte más fácil de asaltar en la historia del cine. La película establece el tono para el futuro: la venganza personal es un buen motor argumental, pero la verdadera gasolina es el melodrama entre hombres que expresan sus sentimientos a través de cambios de marcha.

Rápidos y Furiosos 5: Asalto al Banco de Río

La primer prueba de manejo que hemos hecho alguna vez.

Si la cuarta película fue un reencuentro, la quinta se siente como una declaración de intenciones: a partir de este punto, la saga deja de intentar ser realista y abraza su esencia como una película de superhéroes sin capas. Todo comienza con el rescate más rápido de la historia: Brian y Mia liberan a Dom de un autobús de prisioneros usando coches como arietes, en una secuencia que hace que The Blues Brothers parezcan amateurs. Luego, el trío se escapa a Río de Janeiro, donde el paisaje es tan vibrante que hasta la corrupción policial parece tener color. Allí se reencuentran con Vince (el amigo olvidable de la primera película) y conocen a Luke Hobbs (Dwayne Johnson, un agente federal cuyo único uniforme es una camiseta ajustada que desafía las leyes de la tela). Hobbs es presentado rompiendo la puerta de una favela con su torso, porque, ¿quién necesita llaves? El plan del equipo es robar a un jefe mafioso local, comenzando por su dinero en la comisaría. La idea es simple: entrar, agarrar una caja fuerte del tamaño de un estudio y arrastrarla por las calles de Río con dos Dodge Chargers. Lo que sigue es un festival de destrucción donde la caja fuerte golpea coches, postes y la dignidad de la física newtoniana como si fuera una bola de demolición en una tienda de cristales. Esta escena es el momento en que la saga dice: "La gravedad es solo una sugerencia". Al final, logran tanto dinero que podrían retirarse, pero sabemos que no lo harán porque, sin explosiones, Dom se aburriría. Además, la película termina con una escena post-créditos que revela que Letty está viva, porque en esta saga nadie muere, solo se toma unas vacaciones temporales en el país de la Amnesia.

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Cuando el GPS dice "tomar la salida" ¡Pero tú tienes un tanque!

Después de hacerse ricos y famosos, el equipo recibe la visita de Hobbs, quien ahora les habla con respeto (ya no quiere arrestarlos, simplemente desea que hagan su trabajo). ¿La razón? Letty está viva, aunque sufre de amnesia y trabaja para un terrorista llamado Owen Shaw, que tiene la intención de construir un arma supersónica, cuyo objetivo nunca queda del todo claro, pero implica un montón de explosivos. A cambio de su colaboración, Hobbs les ofrece indultos completos, lo que en el mundo de F&F es como un pase VIP para futuras infracciones de tráfico. El equipo acepta, ya que extrañan la adrenalina y la oportunidad de destrozar vehículos militares costosos. Esta película nos regala momentos icónicos: un tanque que arrasa una autopista como si fuera una simple lata de refresco, una pelea en el metro de Londres donde los pasajeros más sorprendidos son los que realmente pagaron el billete, y la secuencia del avión en la pista, que dura tanto que podrías cocinar un asado mientras tanto. Aquí, los coches no solo corren, ¡sino que vuelan lo suficiente como para atrapar a alguien en el aire! Un truco que haría que hasta Superman se cuestionara si necesita sacar su licencia de conducir. Además, Han (¡sorpresa!) vuelve, conectando esta película con Tokyo Race, y Deckard Shaw (un tipo cuya calvicie impone tanto como su acento) jura vengar a su hermano, creando el arco de villano más persistente de la saga. La familia se expande, los coches se convierten en proyectiles y las leyes de la física se retiran a una cabaña en el bosque.

Rápidos y Furiosos 7

"¿Que si tenemos miedo a las alturas? No, le tenemos miedo a las bajadas."

Con la llegada de Deckard Shaw como villano principal (un hombre que busca venganza porque el equipo dejó a su hermano en coma, lo que en el mundo F&F es un insulto grave), la escala se eleva a lo estratosférico. Literalmente. El equipo es reclutado por Mr. Nobody (un agente misterioso que parece salido de una película de James Bond con bajo presupuesto), quien les pide rescatar a una hacker llamada Ramsey y recuperar el "Ojo de Dios", un programa de vigilancia que puede encontrar a cualquiera en cualquier lugar, básicamente un Google Maps con esteroides. Esto lleva al equipo a realizar proezas como: lanzar coches desde un avión en paracaídas, saltar entre tres rascacielos en Abu Dabi con un Lykan Hypersport (un coche tan caro que cada salto quema el presupuesto de una pequeña nación), y pelear con drones en una montaña. Es la película donde la saga admite abiertamente que son superhéroes. El tono es más serio debido a que Paul Walker iba rápido pero se fue demasiado pronto, y la película lo maneja con un homenaje conmovedor donde Brian y Dom se separan en dos caminos, simbolizando su despedida. Es un momento genuino de emoción en medio del caos de motores. Además, la película nos regala la lucha épica entre Hobbs y Shaw, que es básicamente Godzilla vs. King Kong, pero con más tatuajes y frases ingeniosas. El mensaje final: la familia te protege, incluso de los villanos calvos con complejo de dios.

Rápidos y Furiosos 8

Cuando actualizas Windows sin querer y se te vuelve el coche en tu contra.

¿Cómo se supera el salto entre rascacielos? Sencillo: convierte al héroe en villano. Dom traiciona a su equipo después de que Cipher, una hacker ciberterrorista que se disfraza de profesora de yoga malvada, le revela que tiene un hijo secreto con Elena, una mujer que apareció brevemente en películas anteriores. Porque, claro, en la vida de Dom, los romances fugaces siempre traen consecuencias a largo plazo. Cipher tiene la habilidad de hackear cualquier vehículo conectado, creando un ejército de "coches zombis" que atacan a nuestro equipo en Nueva York, en una secuencia que se siente como si un niño de 5 años estuviera jugando a Grand Theft Auto. Mientras tanto, Hobbs termina en la cárcel y se ve obligado a hacer equipo con Deckard Shaw, su némesis calvo, formando la pareja de enemigos más divertida que se haya visto en el cine. La escena más absurda (y eso ya es decir mucho) ocurre en Rusia, donde Dom roba un submarino nuclear y lo enfrenta con su Dodge Charger en el hielo. ¿Y el resultado? El coche sale victorioso, porque tiene a la familia de su lado (y probablemente un poco de nitro). La película también introduce la idea de que los bebés pueden sobrevivir a explosiones si están envueltos en la chaqueta de cuero de Dom. Al final, Dom es perdonado (porque tenía sus razones) y la familia se reúne, demostrando que incluso la traición se puede perdonar con una buena parrillada de reconciliación.

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"La fuerza de la familia, señores."

Después de enfrentarse a submarinos, la saga necesitaba un nuevo reto. ¿Qué tal si nos llevamos al espacio exterior? La película arranca revelando que Dom tiene un hermano perdido, Jakob Toretto (un tipo que puede mostrar entrecerrar los ojos), quien resulta ser un asesino a sueldo y un conductor de élite. ¿La razón de su enemistad? Un accidente automovilístico que se llevó a su padre, porque en la familia Toretto, todos los traumas se resuelven a toda velocidad. Mientras tanto, Han vuelve a aparecer (¡sí, otra vez!), confirmando que su muerte fue tan real como un billete de 3 dólares. La trama gira en torno a un dispositivo llamado "Aries" que puede hackear cualquier sistema militar del mundo, pero a estas alturas, los MacGuffins son solo excusas para que se persigan por todo el planeta. El momento "no lo harán" llega cuando Roman y Tej deciden pilotar un Pontiac Fiero modificado con cohetes al espacio para destruir un satélite. Sí, viajan al espacio en un coche. La ciencia ficción llora, pero la taquilla aplaude. La película también nos sorprende con coches que se adhieren a cables entre edificios con imanes y personajes que sobreviven a explosiones que harían sonrojar a cualquier figura de Looney Tunes. Al final, Jakob se redime (porque la sangre pesa más que el aceite del motor) y la familia crece una vez más. La pregunta queda en el aire: ¿Qué más les queda por hacer? ¿Viajar en el tiempo?

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El villano que más bromeó desde el Joker.

Si la novena entrega nos llevó al espacio, la décima se adentra en la estratósfera del absurdo. El villano, Dante Reyes (un tipo que combina la elegancia de un dandy con la locura de un niño malcriado), es el hijo del narcotraficante de la quinta película, y busca venganza porque Dom arrastró a su padre en aquella famosa caja fuerte. Pero Dante no se conforma con solo eliminar a Dom; quiere que sufra y se divierta mientras lo hace. Es como el Joker del mundo del motor. Reúne a todos los villanos anteriores (Cipher, Shaw, y más) para atrapar a la familia uno por uno, convirtiendo la película en un videojuego de niveles finales. Las escenas incluyen: una bola de demolición gigante rodando por las calles de Roma (porque Italia necesitaba un poco más de movimiento), un atraco en Londres con camiones blindados, y una secuencia donde Letty salta de un avión secuestrado sin paracaídas y sobrevive aferrándose a un misil, en un homenaje a Speed y a la lógica que se ha perdido. La película es, en esencia, un manual de "cómo sobrevivir a lo imposible". También marca el regreso de Gisele (Gal Gadot), quien "murió" en la sexta película, pero ahora aparece en un submarino, porque, ¿por qué no? El cliffhanger final deja a Dom y a su hijo aparentemente explotando en una presa, pero todos sabemos que saldrán ilesos, porque Dom tiene un pacto con el dios de los motores V8. La película concluye con la familia dividida pero decidida, y el público se pregunta: ¿realmente necesitan coches para la próxima, o pueden simplemente volar con el poder de la amistad?

Spin-offs

Hobbs & Shaw

Cuando dos fuerzas de la naturaleza se odian tanto que se quieren.

Este spin-off confirma que el universo de Rápidos y Furiosos es, en realidad, un crossover de cómics de acción. La historia gira en torno a Luke Hobbs y Deckard Shaw, quienes se ven obligados a unir fuerzas para detener a Brixton Lore, un villano ciborg que se hace llamar "el hombre del futuro" y que tiene un sentido de la moda digno de un villano de Power Rangers. Brixton es un mercenario mejorado genéticamente que trabaja para una organización misteriosa que planea liberar un virus mortal (porque, ya saben, en el cine, los virus siempre son la solución). La película es una mezcla de Mission: Impossible, 007 y una comedia de policías de pareja, donde Hobbs y Shaw pasan más tiempo lanzándose insultos y comparando sus bíceps que realmente planeando algo.

Se les une la hermana de Shaw, Hattie, una agente del MI6 más dura que el acero, y Mateo, un hacker interpretado por Kevin Hart, que, seamos honestos, básicamente hace de Kevin Hart. Las leyes de la física aquí son solo un recuerdo: vemos a Hobbs deteniendo un helicóptero con sus propias manos (sus tendones deben ser de fibra de carbono), a Shaw esquivando balas en cámara lenta mientras se ajusta el chaleco, y una persecución final en Samoa donde los héroes utilizan coches personalizados y cuerdas de lianas para derribar un helicóptero. Es pura energía de cómic de los 90, consciente de su propia locura y celebrando cada exceso. La película concluye con Hobbs y Shaw reconociendo que, a pesar de todo, se respetan (un poco), dejando la puerta abierta para más colaboraciones donde puedan romper más camisetas y lanzar más sarcasmos.

Temas recurrentes

Comencemos en mencionar el lema de la franquicia que es la familia. Se menciona más veces que “acelera” y “nitro” juntos, ya que funciona como el eje principal de la saga, donde cualquier personaje puede integrarse con solo compartir una cerveza o sobrevivir a una explosión acompañado. En adición, también tenemos el aspecto de las resurrecciones, porque la muerte parece ser reversible si los fans te quieren lo suficiente, como se ha visto con personajes como Han, Letty o Gisele, y una lista que sigue creciendo. Por otro lado, se suma la física alternativa, en la que los coches son prácticamente indestructibles, las caídas de diez pisos se amortiguan con un simple rolido, y un motor V8 puede con todo, incluso con misiles. Asimismo, no puede faltar el tema de los BBQ’s, ya que cada película incluye al menos una escena donde el equipo se reúne a comer asado en el jardín de Dom, recordándonos que, bajo todo el capó y la gasolina, son gente sencilla. Finalmente, también destaca el recurrente uso de camisetas ajustadas, que actúan como el dress code oficial del grupo, donde cuanto más apretada es la prenda, más poder parece otorgar.

Personajes

Dominic "Dom" Toretto (Interpretado por Vin Diesel)

Cuando quieres que el fixture del torneo, tu club salga en el grupo más fácil de ganar.

Dominic Toretto no es solo un tipo cualquiera; es una leyenda, un fenómeno cultural que nació en un garaje que olía a gasolina y hamburguesas a la parrilla. Interpretado por Vin Diesel, cuya voz suena como un motor que necesita ajustes, Dom es el líder indiscutible de un culto donde el mantra es la familia y el ritual es correr un cuarto de milla. Su filosofía de vida es simple pero firme: cualquier conflicto, ya sea una pelea en casa o un ataque con misiles, se puede resolver con un discurso apasionado sobre el significado de "familia", una carrera arriesgada o, en última instancia, un buen puñetazo. Su presencia en pantalla es tan magnética que parece atraer coches, aviones y submarinos hacia su camino destructivo, como si su masa muscular creara su propio campo gravitacional. Ha sobrevivido a choques, explosiones y hasta a la trama de Fast 9, lo que demuestra su invulnerabilidad narrativa. Su relación con Brian es el corazón de la saga, una danza de miradas intensas y traiciones perdonadas que redefine lo que significa "hermano" en un universo donde las leyes de la física son solo sugerencias. En resumen, Dom es la encarnación de la lealtad inquebrantable, un motor V8 como su órgano vital y la creencia de que una buena barbacoa puede sanar todas las heridas, incluso las causadas por un tanque.

Brian O'Conner (Interpretado por Paul Walker)

Brian O'Conner, ese rubio carismático quien llegó rugiendo al mundillo de las carreras callejeras con una sonrisa y un Supra robado, es el alma y la conciencia extraviada de la saga. Interpretado por el inolvidable Paul Walker, poseedor de un encanto de muchacho bueno innegable, Brian empezó su aventura como poli encubierto. Su mayor pifia fue creer que lograría arrestar a Dom después de probar sus hamburguesas. Su cambio es flipante pasó de ser un agente del orden a un prófugo, y luego a un padre de familia, todo ello sin perder su pelo revuelto inconfundible ni su don para conducir cualquier coche a velocidades colosales. Brian es el acompañamiento perfecto al personaje de Dom; mientras que Dom ve la vida en blanco y negro familia contra enemigos, Brian aprecia los matices de gris y las oportunidades de perdón, aún si implica asaltar cajas fuertes gigantes. Él es el nexo emocional entre la audiencia y la locura que se desata, el personaje que una vez interrogó "¿Esto es legal?" antes de ser absorbido a un universo donde lo legal resulta muy aburrido.

La química entre él y Dom, forjada en miradas de mutuo respeto y carreras convertidas en auténticos diálogos filosóficos, es verdaderamente el núcleo palpitante de esta saga. Su legado perdura, no sólo en la franquicia, la cuál se negó a eliminarlo, enviándolo a un eterno atardecer con mucha barbacoa, sino también en el recuerdo colectivo, como el alma que sentía que a veces, la familia se escoge al comenzar la carrera.

El Resto del Plantel y Familias

El universo Rápidos y Furiosos es un mundo sobrepoblado donde cualquier personaje con nombre tiene un 90% de probabilidades de ser "familia" y un 75% de volver de la muerte. Aquí un repuesto recuento rápido:

  • La Familia Toretto: Incluye a Letty (la maestra de la resurrección), Mia (la voz de la razón que nadie escucha), Jakob (el hermano que salió de la nada) y el pequeño Brian Marcos (el niño más protegido del mundo, su juguete favorito es probablemente un extintor).
  • El Clan Shaw: Liderados por la elegante Queenie (Helen Mirren robando escenas y coches), con Deckard (el mercenario sarcástico), Owen (el terrorista en tiempo muerto) y Hattie (la hermana que sí tiene un trabajo legal). Luke Hobbs cuenta como miembro por matrimonio, siendo la fuerza tectónica oficial de la familia.
  • El Resto de la Parrilla: Han (el filósofo snacker inmortal), Roman (la boca que corre más que los coches), Tej (el cerebro que convierte consolas en armas), Ramsey (la hacker que mantiene el Wi-Fi de la familia), Cipher (la villana con dreads y problemas paternales) y Mr. Nobody (el bigotudo con un plan). No olvidar a Gisele, que demostró que el cielo es solo un pit stop, y a los clásicos Tego, Rico y Vince, que representan la era nostálgica donde el botín era una televisión de plasma.

Producción

Previo al elegir el casting, utilizaron una impresora de clones oculta en el garage para elegir al Toretto idóneo para el film.

La historia detrás de las cámaras de Rápidos y Furiosos es tan sorprendente y llena de giros inesperados como las propias tramas de la saga. Imaginen un mundo donde el mayor robo no fue el de una caja fuerte en Río, sino el robo literal del título de la película. Los creadores, en un movimiento más audaz que un drift en plena autopista, adquirieron los derechos de una película de culto de 1955 que llevaba el mismo nombre. Así nació la saga, no a partir de un guión brillante, sino "tuneando" un título antiguo para contar una historia sobre el robo de equipos de DVD, el crimen de alta tecnología del año 2001.

El casting fue todo un desafío: Michelle Rodriguez (Letty) no tenía licencia de conducir y aprendió a cambiar marchas entre toma y toma, en lo que podría considerarse un "método actitudinal acelerado". Mientras tanto, Paul Walker, un verdadero amante de los coches, llevó su propio Nissan Skyline R34 al set, convirtiendo la producción en su garaje personal y ahorrando una buena cantidad de dinero. Incluso hubo un cameo en la rampa de salida que nunca llegó a suceder: Natalie Portman, en un giro del destino tras Star Wars, audicionó para el papel de Mia Toretto. Finalmente, el papel fue para Jordana Brewster, salvándonos de escuchar a la futura Reina Amidala decir "¡Brian, cuida los nitros!".

Cronograma del rodaje.

A lo largo de los años, la filosofía detrás de la producción se convirtió en el verdadero motor de la saga: la Ley del Exceso Exponencial. Si una persecución en un túnel funcionaba, la siguiente tenía que ser aún más espectacular, como una caja fuerte arrastrada como un trineo del infierno. Si un salto entre edificios causaba impacto, el siguiente debía ser un coche lanzado literalmente al espacio. Los guionistas operaban con la lógica de un niño jugando con un set de Hot Wheels: siempre hay que superar el último truco, incluso si eso significa que un Pontiac Fiero desafíe la gravedad. Esta escalada no solo fue argumental, sino también física y financiera. El presupuesto pasó de ser el costo de un Civic tuneado al valor de una flota de hypercars, con cada explosión costando más que la educación universitaria de todo el elenco. La saga comenzó a reciclar sus propios éxitos, al igual que Dom recicla Chargers; la icónica frase "Mi respeto es suficiente para mí" de Fast 8 es un eco intencionado de lo que Brian dijo para ganarse a Dom en la primera película, creando un bucle metanarrativo tan cerrado como el circuito de Nürburgring.

El verdadero motor detrás de todo esto fue, sin duda, una explosión de pura creatividad y una fe inquebrantable en el concepto de "familia". En el set, la dinámica era un reflejo de lo que veíamos en pantalla: un despliegue de esfuerzo físico, debates apasionados sobre quién tenía el mejor "ride" (ya sea en coches o en diálogos), y la firme creencia de que cualquier obstáculo se supera con más potencia, más tomas en cámara lenta y otro discurso visceral sobre la lealtad. Fue esta mezcla de caos inicial, un poco de suerte y una ambición desbordante lo que convirtió un proyecto modesto en una auténtica máquina de hacer dinero. Demostraron que, a veces, para dejar huella en el cine, no necesitas un plan detallado; solo hace falta poner el coche en marcha, pisar el acelerador a fondo y tener el valor de no frenar, incluso cuando la lógica te grita que hay un precipicio (o un submarino nuclear) justo delante.

Medios

Aparte del gran espectáculo cinematográfico, la franquicia Fast & Furious procuró dominar todos los medios posibles, con éxitos y fracasos semejantes a los cambios rápidos de un automóvil en una carrera alocada. De experiencias que decepcionaron a los aficionados, hasta juegos que prometieron replicar la locura automovilística en casa, aquí el gran mundo de la familia.

Fast & Furious: Supercharged

Los Dominic auxiliando a Flash a eludir los cargos de Erza Miller.

Universal Studios busco que la gente "sintiera la emoción" con Fast & Furious: Supercharged. El resultado? Un paseo tan electrizante como observar una cinta en IMAX, pero en una pantallita de 32 pulgadas en el fondo de un autobús turísticco, con olor a calcetín.

Abierta en 2015, era un simulador 3D incorporado al Studio Tour original. Los visitantes, fingiendo ser reclutados por la familia, debían ayudar a Dom, Letty y Roman a escaparse del malvado Owen Shaw. Sin embargo, esta experiencia obtuvo velozmente el título extraoficial de "la peor atracción de la historia" de Universal.

Su mayor crítica era su increíble dependencia de pantallas y con casi ningún efecto práctico, que fracasaron estrepitosamente en capturar la adrenalina y la ridícula escala de las pelis. Los fans la llamaron un "clip de película mal hecho" y una "vergüenza" comparada con otras experiencias del parque. El descontento llegó a tal grado que Universal Studios Hollywood la cerró en 2025 con un "final explosivo" que quizá contentó a millones. Su hermana en Orlando, aún existiendo, pero igualmente criticada, se rumorea su remplazo con una montaña rusa temática, un intento por, finalmente, hacerle justicia a la palabra "furioso".

Videojuegos

La franquicia tiene un historial de videojuegos tan largo y diferente, casi como la línea temporal de Han Lue. De juegos que capturan la escencia arcade, hasta otros que habrían debido ser enviados directo al desguace.

Crossroads (2020) fue abucheado, un fiasco sin brillo, al contrario de Fast & Furious para Forza Horizon 2 (2015), una joya muy querida; mostrando que con buen gusto, y buenos motores, los resultados brillan.

Juguetes

Para quien adore a Dom y no quiera problemas, ¡el universo de los juguetes es enorme! Jada Toys es la que manda, con sus líneas que hacen que los coches de la saga sean súper valiosos.

Destacan los coches a escala 1:24, hechos de metal, con detalles geniales como puertas, capós y maleteros que se abren, ¡y gomas reales! Desde el Dodge Charger R/T 1970 de Dom hasta el Nissan Skyline de Brian, sin olvidar el Volkswagen Jetta de Jesse, ¡puedes hacer tu propio garaje Toretto! Para la acción, coches teledirigidos de drift, ¡como un Nissan GT-R! Diseñados para derrapar en la sala como si estuvieras en Tokio.

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